Estaba Castigado

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Estaba castigado, y este castigo iba a ser grande. Cierto es que me había portado mal, pero también es cierto que en ese momento tampoco se impuso y yo me lo tome un poco en broma, pero ahora iba en serio. Os pongo en antecedentes.

Últimamente le ha dado por la introducción en mi ano de los más variados objetos, sean frutas, verduras, juguetes sexuales, lo que sea, ya que ha descubierto que con esa práctica se consigue una mayor erección, y por lo tanto sus orgasmos son más satisfactorios.

Fui a comprar al supermercado y me dejo encargado el buscar algo que ella no hubiese probado, pero el caso es que entre unas y otras cosas me despisté, al llegar a casa y ver que no había cumplido, se enfadó muchísimo, y me dijo que me preparase, tenia que salir, en cuanto volviese quería ver algo nuevo, pero antes debería realizar el encargo que ya tenia encomendado, debía escribirle un cuento con lo que había ocurrido el día anterior. Me coloque delante del ordenador dispuesto a escribir la vivencias del día anterior, pero el tiempo delante del ordenador paso muy deprisa y no me dio tiempo a salir a comprar su encargo. Cuando regreso….

– ¿Me hiciste el encargo, esclavo?

– Si, mi ama, tengo listo el relato que me pediste.

– No me refiero a eso solamente….y lo otro.

– No me ha dado tiempo, mi ama.- Realmente se me había olvidado.

– Mientes, te ha despistado, como si no te conociese. Desnúdate inmediatamente, vas a recibir tu castigo.

Obedecí sin dudarlo, estaba muy enfadada. Trajo una cuerda larga con la cual ató mis manos, luego nos dirigimos a la puerta del salón. Allí pasó la cuerda por encima de la puerta.

-Ponte de puntillas esclavo.

Eso hice, entonces a través del cristal pude ver como la cuerda la ataba al picaporte, de forma que me impedía asentar los pies. Inmediatamente su fusta comenzó a descargar azotes en mi todo mi cuerpo, con especial atención a mis nalga, hasta que consiguió que tomaran el color rojizo que a ella le gusta.

-Va a aprender a obedecer a tu ama por las buenas o por las malas…

Tomo entonces la cama de fotos y realizó unas instantáneas del castigo que me había infligido. Una vez realizado esto, se retiró, pero volvió al momento, lo siguiente que sentí, era un ardor que recorría mi espalda, estaba derramando la cera de una vela sobre mi, intente protestar, pero un aviso suyo me hizo ser precavido.

-Sin quejarse, como escuche que tan solo una queja sale de tu boca, vas a sabes lo que es un castigo mayor.

Mi espalda y mi trasero comenzaron a llenarse de cera, de pronto, ceso, note como apagaba la vela, me abrió las nalgas semi-cubiertas de cera e introdujo la vela por mi ano, estaba todavía caliente y con ce fundida, no pude impedir que un ligero susurro saliera de mi boca.

– Pero ..vamos a ver. No se si me explico bien o que….puton de esclavo.

Su fusta volvió a hacer acto de presencia, y mi trasero volvió a ser castigado otra vez mas… Ni que decir tiene que no me queje en absoluto. Me libero de mis atadura y me dijo.

-Vuélvete perro.

Me di la vuelta y me coloque ante ella con la cabeza mirando al suelo, mis manos estaban todavía atadas.

-Lame a tu ama hasta que queda satisfecha. Ponte de rodillas.

Eso hice, me coloqué de rodillas y comencé a lamer su pubis, estaba completamente empapada, se ve que el castigo que me había sido infligido había sido de su total y completo agrado. Jugué con mi lengua en vulva, abriendo sus labios todo lo que podía con el fin de acceder al interior de su vagina. Luego de dio la vuelva y me mostró su trasero.

-Ahora continua, lo tienes desatendido.

Inmediatamente mi boca comenzó a besas y lamer sus nalgas, ella me ayudo y las abrió para mi. Su precioso ano quedo a mi vista, y al alcance de mi lengua, la cual comenzó a juguetear en el, a abrirlo poco a poco, cuando estuvo completamente lubrificado introduje por entero mi lengua en él, como se que a ella le encanta, de algo me sirve llevar tanto tiempo siendo su esclavo. Cuando ella considero que esa zona estaba saciada volvió a girarse, me topo por el pelo y dirigió entonces mi boca a su clítoris, recibiendo este plena dedicación de mi boca, hasta que mi AMA comenzó a gemir y fundirse en un orgasmo monumental.

Una vez termino, me ordenó ir a la ducha, retirarme la cera del cuerpo y tr

aerle el conjunto de manicura, eso hice y al volver traje conmigo su encargo. Ella se sentó en el sofá, yo me coloqué desnudo a sus pies, ella situó los suyos sobre mi pene y me ordeno que le hiciese la manicura en la uñas. Así lo hice, sus uñas fueron cortadas y pintadas hasta que quedaron de su agrado.

-Necesito ver que tal han quedado, date la vuelta y colócate a cuatro patas, esclavo.

Obedecí, me di la vuelta y mi cuerpo se colocó a cuatro patas mientras ella.

Entonces su fusta volvió a hablar en mi trasero, recordándome todavía que mi castigo no había terminado, hasta 30 veces conseguí llegar a contar.

Después colocó sus pies en mis posaderas con el fin de juzgar el trabajo realizado.

-A ver que tal se ven sobre el fondo rojo de la piel…. Buen trabajo, esclavo, eso tiene recompensa.

Entonces con los dos pies comenzó a jugar con mi trasero, uno de sus dedos abordó mi ano, hasta que consiguió abrirlo e introducir el dedo gordo por completo en el, siguió jugando hasta que el dedo gordo el otro pie hizo compañía al anterior, estos se saludaron dentro de mí.

-Tengo que conseguir que ese “culete” tenga un mayor diámetro de acceso. Y Ahora toma y ponte esto.

Me entregó algo, puede observar que era un delantal, cofia y un arnés con dilatador anal incluido. .

-Hoy tengo ganas de que seas mi criada a ver como te portas, y de paso vamos a ir abriendo un poco el camino.

Me puse la ropa que me entregó, me sentí ridículo, pero temí un castigo si protestaba; allí me quede toda la tarde, de pies junto a ella y con mi ano abierto por completo, mientras leída un libro.

Ahora me mandaba por un zumo, ahora a por un aperitivo, ahora enciéndeme la televisión, sube y baja el volumen, yo era su mando a distancia, cambia de canal., etc.

-Trame la fusta, esclavo, y muéstrame tus nalgas.

Obedecí y le entregue la fusta. Me gire y mi culo volvió a recibir una tanda de azotes. Esa fue la tónica general de las tarde. Yo de pie, obedeciendo a su mas mínima petición y de paso, perdí la cuenta de los azotes que llegue a recibir, solo se que al día siguiente, cada vez que me sentada, mis nalgas se hacían eco de mi desobediencia y de las consecuencias que esta había tenido.

Desde aquel día, no volvió a olvidárseme ninguno de sus encargos, puesto que ya sabía cuales podrían ser las consecuencias.

Autor: Papillon1h

Papillon1h ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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