EVA, MI DIOSA DEL SEXO

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Recuerdo como fue mi primera vez, lo excitante que fue descubrir cada una de las cosas veladas hasta ese entonces para mi.

Ella era hermosa, sensual, una mujer completa a sus 35 años, yo sólo me conformaba con admirarla y provocar mi excitación acariciando con la mirada cada parte de su figura, de su rostro, oliendo su perfume cuando la tenía cerca, sintiendo su voz en mis oídos, y por supuesto, haciendo de todo ese conjunto mi primera inspiración para cada noche y a veces por las mañanas masturbarme frenéticamente hasta alcanzar orgasmos que me dejaban exhausto.

Su nombre era Eva, la madre de mi mejor amigo en la secundaria. Media casi 1.70 metros, delgada, pero con una figura llena de curvas, sensual hasta la locura, sus piernas que gustaba lucir con faldas se miraban firmes, fuertes, suaves y delicadas, su trasero era un poema que quedaba súper paradito con los altos tacones que acostumbraba usar, amplias caderas sin llegar a desencajar en su delgadez, la cintura partía su cuerpo en dos, haciendo más evidentes sus formas generosas de arriba y abajo, sus pechos eran grandes y solía lucirlos abriendo un par de botones de sus blusas mostrando el canalillo en el que los hombres morimos de deseo y algunas mujeres de envidia. Su rostro, Dios, en ese entonces no habría podido definirlo, ahora sé que era puro morbo, ojos de gata en celo siempre maquillados para darles mayor profundidad, una nariz pequeña y afilada, labios carnosos siempre rojos y húmedos, los pómulos resaltados por el rubor aplicado sabiamente, y una cabellera negra, larga y abultada como se usaba en los años 80, en fin, que toda ella expiraba sensualidad y deseo.

Sin embargo su actitud era la de la mujer absolutamente decente y formal, que provocaba que todas las miradas lujuriosas que la admiraban y deseaban quedaran reprimidas y se tornaran en respetuosas al menos mientras ella pudiera notarlo. Mi amigo era Mauricio, hijo único y un buen amigo como siempre es el mejor de la escuela, de vez en cuando iba yo a su casa a jugar y rara vez a estudiar. El padre de Mauricio era un agente de ventas que solía pasar largas temporadas fuera de su casa, así que por lo regular cuando iba de visita me encontraba con mi amigo y su madre.

Desde muy jovencito deseaba a su madre, pero era un deseo de chico, ignorante y casi torpe, pues sin saber que era realm yo, cuando ella se asomó a la habitación de su hijo, luciendo uno de sus atractivos atuendos, una falda roja apenas sobre la rodilla embarrada sobre sus piernas, una blusa blanca y elegante con los botones abiertos, tacones elegantes rojos, medias blancas, maquillaje perfecto. Le pidió a mi amigo que fuera a la farmacia a comprarle un medicamento, dijo sentirse mal por un dolor, me ofrecí a acompañar a mi amigo, pero ella me pidió me quedara a hacerle compañía, cosa que gustoso acepté. Una vez a solas se sentó en la cama junto a mí, cruzó las piernas de una forma casual, pero con una elegancia y sensualidad que me provocó una erección inmediata, comenzó a charlar conmigo de forma natural, y llevó la charla hasta el tema de mi vida sexual. Contrario a lo que dicen algunos relatos, ella en ningún momento se dijo vieja o falta de atractivo, muy por el contrario no dejó de ser seductora en ningún momento, me preguntó como me gustaban las mujeres, y al permanecer callado me dijo directamente si la encontraba atractiva mientras pasaba las manos por su cuerpo, acariciándose a sí misma, provocando si esto era posible una mayor erección en mi, se pasaba la lengua por los labios, me miraba fijamente, divertida sin duda de tener en su control absoluto la situación. Me pregunto si me gustaban sus piernas subiendo un poco su falda y mostrándome el inicio de unos muslos que se veían hermosos y excitantes, lo mismo hizo con sus senos delineándolos con sus dedos por enzima de su blusa y abriendo un botón más.

Me miraba a los ojos y se humedecía con la lengua esos labios que me estaban volviendo loco, entonces puso su mano directamente sobre mi pene tocándome a través del pantalón, yo sentía que me moría y llegaba al cielo en ese in

stante, me lo apretó fuerte, firme, y comenzó a masajearme así, se acercó a mis labios y me dio un beso húmedo apenas metiendo su lengua levemente en mi boca, cosa que casi me provoca un orgasmo. En ese momento escuchamos la puerta anunciando que Mauricio había regresado, ella me dijo que fuera al baño a calmarme y me dijo que si me había gustado regresara al otro día por la tarde a las 3:00, y qué estaría sola.

Al otro día obviamente solo pensaba en que diera la hora en que Eva me había citado, llegué puntual, de hecho estuve en la esquina de su casa esperando que diera la hora 30 minutos antes, era Sábado y Mauricio se había ido de fin de semana a casa de unos tíos que vivían en Cuernavaca, y su marido regresaba hasta el Martes. Toqué la puerta de su casa, se abrió sin que pudiera verla a ella y entré. Eva estaba tras la puerta, al cerrar me di cuenta, voltee y vi entonces la imagen más erótica y llena de morbo que hubiera podido imaginar. Tenía puesta una minifalda que apenas le cubría un poco más debajo de esas nalgas redondas y paradas, negra de lycra, más pegada a su cuerpo no podía estar, unas medias negras brillosas sensuales a más no poder, y sosteniéndose sobre un par de tacones de aguja que creo eran de 10 cm. de alto, llevaba una blusa gris de botones que se le pegaba como una segunda piel, la tenía abierta de tal forma que se podía ver parte del sostén negro de encajes que sostenían esas tetas maravillosas, enormes y redondas, maquillada de forma elegante, pero definitivamente más cargada y provocativa que el maquillaje que usaba diario, se había puesto un perfume dulce que por si solo excitaría a un muerto, el cabello lo llevaba suelto y entre revuelto y esponjado, era la imagen misma del morbo, del deseo, era una puta fina en persona frente a mi.

Me dijo ¿te gusto? Se acerco a m morbo era inmenso, nunca había estado ahí, y me daba cuenta que en ese lecho era donde su marido disponía de ella, donde ese hombre había tenido la suerte de gozar de esa hembra satisfaciéndose con su cuerpo y su fuego. Ella como si hubiera leído mi mente, me dijo que me iba a hacer cosas que a su esposo nunca le había hecho, y que se lo haría en la cama donde dormían juntos, me lo dijo mirándome a los ojos, con la lujuria saliéndose por los poros, y mientras me masturbaba, entonces sin dejar de mirarme, se sonrió y bajó su cabeza hasta mi pene y lo metió en su boca completamente, la sensación fue brutal, su boca era de terciopelo húmedo y caliente, su lengua se enroscaba por toda mi verga, por la cabeza y por el tronco, sus labios subían y bajaban y sus manos no dejaban de acariciar mi vientre, mis muslos, mis testículos.

Después de unos minutos en que me estuvo mamando la verga, se puso de pie y comenzó a desnudarse para mi, me dijo que no me tocara, y me hizo un strep tease que me volvió loco, traía medias con ligero, el encaje era de banda ancha y muy arriba del muslo usaba una tanga de encaje, y un brassier también negro de encaje, se quitó la tanga mostrándome el culo, y el brassier acariciándose las tetas, se quedó solo con las medias sobre los tacones, su imagen era lujuria pura. Entonces se subió en mi, agarró mi verga y la dirigió a su vagina, podía sentir el calor que emanaba de ella, se comenzó a rozar por fuera con mi verga, yo sentía como su humedad me llenaba el glande y de pronto se metió toda la verga de un solo golpe soltando un gemido de placer que me provocó más deseo, y lentamente comenzó a cabalgarme, despacio al principio, pero aumentando poco a poco la velocidad, se tocaba las tetas y gemía, en momentos me miraba a los ojos y otros los cerraba echando la cabeza hacia atrás y diciéndome cosas caliente, me pedía me la cogiera, que la hiciera sentir hembra, que le diera lo que el pendejo de su marido no le daba, era fantástico ver como había perdido el control totalmente, su ritmo era cada vez mayor, y en cierto momento sentí que me llegaba el orgasmo y por primera vez eyaculé dentro de una mujer, grité y le apreté las tetas, y ella se dejó caer sobre mi, me dijo entonces que había tenido tres orgasmos mientras me cabalgaba, pero que no pensaba que eso terminara ahí.

Descansamos durante unos minutos y entonces comenzó a mamarme la verga una vez más, casi de inmediato tenía yo otra erección total, y ella se puso como perrita y me pidió se

la metiera en el culo, se la metí primero en la vagina como me lo indicó, y ya que estuvo bien lubricada mi verga me dijo que la ensartara por atrás, el resultado fue bárbaro, ella gritaba y gemía como loca, insultaba a su marido, le llamaba pendejo y le decía que viera como un chico era más hombre que él, eso por supuesto me encendió aún más y provocó que le diera más fuerte por atrás cada vez, lo que hacía que ella sintiera más y más placer puesto que no era su primera vez por el culo según me contó después. Le di durante varios minutos hasta que no pude más y me vine por segunda vez en medio de esas nalgas que eran deseadas por todos los hombres que alguna vez las hubieran visto. Esa noche me quedé a dormir con ella, llamó a mi casa para pedir permiso de que me quedara con su hijo Mauricio, y por supuesto me dejaron. Cogimos durante toda la noche y ella fue quien me enseñó a ser un amante complaciente, fue mi primera maestra, mi primera musa del sexo.

Mi relación con ella duro poco m&aa sonrio y bajo su cabeza hasta mi pene y lo metio en su boca completamente, la sensacion fue brutal, su boca era de terciopelo humedo y caliente, su lengua se enroscaba por toda mi verga, por la cabeza y por el tronco”>

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Escrito por Marqueze

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