Familia caliente y morbosa

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Gimena mi cuñada, estaba recargada en el marco de la puerta a la sala dejándome ver su delicioso cuerpo, mientras mi hermano le introducía la verga y al mismo tiempo intentaba espiar lo que sucedía en la sala, comprendí que él veía todo de perfil, no podía ver entre las piernas de mamá, pero si tuvo una excelente perspectiva de mamá quitándose las bragas.

Me llamo Esteban, y soy el hijo menor de mi familia, la cual esta compuesta por mi madre Cristina mi hermano mayor Luciano, Mi hermana mayor María cristina y yo, ya que mi padre se fue de la casa cuando yo iba a cumplir 15. Mis padres se casaron siendo muy jóvenes, siguiendo la tradición del pueblo, él 16 y ella 15 de hecho mi hermano mayor nació cuando mi madre tenía 16. En la actualidad yo tengo 18 mi hermana 19 y meses mi hermano 21 y mi madre 36.

Mi hermana es novia de un pintor supuestamente algo reconocido que tiene unos 35 años y al cual ni conozco, y mi hermano que siempre ha sido de complexión atlética y rostro agraciado, ha hecho de todo, desde ser mesero en los bares de la Condesa, pasando por guardaespaldas, modelo, y actualmente extra de TV, trabaja para la empresa de TV más grande de México y no le va nada mal.

Mi madre es una mujer muy atractiva, no es una belleza, pero siempre llama la atención, tampoco tiene un cuerpo voluptuoso, es más bien de complexión normal, pero lo que si tiene de aplaudirse, son sus senos, grandes, pero absolutamente estoy convencido que llaman la atención de más de tres. Amén de su forma de vestir, bastante sexy sin caer en lo vulgar. Ella trabaja como recepcionista en una firma de publicidad el Insurgentes, al sur de la ciudad.

Un fin de semana, el viernes, salí después de mis hermanos, pero al llegar al lugar de mi fiesta, esta se había cancelado debido a un conato de incendio, resignado y algo desalentado, regresé a casa, como normalmente olvido las llaves, tengo que saltar una pequeña reja que divide el jardín de la casa, me dirigí a la cocina con ánimo de sacar unas cervezas del refrigerador e irme a mi cuarto, cuando escuché ruidos provenientes de la sala, me dirigí al vestíbulo.

Estaba por asomarme cuando una mano me detuvo justo en el umbral de la puerta entre el vestíbulo y la sala, era mi hermano mayor, estaba abrazado con su novia escondido en la sombra, al voltear sorprendido a verlo, me hizo una seña de que no hiciera ruido, me quedé muy callado y extrañado, intenté atisbar por el quicio de la puerta.

Mi hermano me pateó las nalgas y a señas me indicó que me echara para atrás y me colocara a gatas, estaba a gatas en el piso del vestíbulo a la expectativa, y fue entonces que escuché un finísimo roce de ropas y discretamente volteé a ver a mi hermano, su novia estaba frente a él, vestía una mini, pero la mano de mi hermano estaba metida entre sus piernas, los escuchaba suspirar y sus respiraciones agitadas, pero realmente me daba miedo voltear a verlos directamente. Ellos estaban atisbando hacia la sala por la cristalera de la puerta portal de acceso. Sin hacer ruido, me agaché en lugar en donde podía observar lo que sucedía en cualquiera de los dos espacios.

Dado que había medio visto a mi hermano meterle mano a su novia, primero me asomé al vestíbulo, ahí, afortunadamente la luz de las farolas de calle me permitían ver lo que sucedía.

La novia de mi hermano estaba literalmente con el rostro pegado a la cristalera, mientras mi hermano le levantaba la mini por detrás y le acariciaba el culo con deleite. No aguanté más y saqué mi verga del pantalón para empezar a hacerme una paja mientras los observaba.

De pronto, mi hermano giró y repentinamente su cuerpo tapó la deliciosa visión de las nalgas de su novia, por lo que recordé que ellos espiaban a alguien, me imaginé que sería a mi hermana y estaba listo para verla, pero cuando me recorrí un metro para ver lo que sucedía en la sala, quedé ¡perplejo!…

Mi madre estaba sentada en el sofá, se encontraba con la blusa parcialmente desabrochada y se le entreveían sus enormes senos. Tenía las piernas abiertas, la falda mucho más arriba de medio muslo, y dejaba ver sus bragas casi transparentes, con su mano derecha sostenía una mano de póquer, mientras con la otra, acariciaba el muslo de su pareja, o al menos eso pensé de momento. Enfrente de ellos, sentado en el piso se encontraba otro tipo, de unos 45 años, también con una mano de póquer.

Esto si me sorprendió, coraje no me dio ya que yo imaginaba a mamá teniendo relaciones con su pretendiente en turno, pero aquí, la situación era realmente excitante. En ese justo instante, mamá perdió la mano y acto seguido, mientras el amigo los observaba, comenzó a desabotonarse, hasta que su blusa quedó totalmente abierta. Tanto su pareja como el amigo le chiflaron y ella medio en broma, abrió su blusa totalmente para enseguida volver a cerrarla, pero sin abrochar ningún botón.

En la sala todo eran risas y gritos de ¡salud!, la otra mano, salud, etc.

Me retiré un metro y ahora pude ver a mi hermano pegado a la cristalera, mientras su novia hincada en el piso le chupaba la herramienta. Podía ver como empujaba y retiraba la boca del fierro de mi hermano, mientras él le manoseaba las tetas.

De verdad no sabía quien espiar, las dos escenas eran bastante cachondas, y por un lado, desde que la conocí, muchas veces fantaseé con cogerme a mi cuñada y verla encuerada y por otro, muchas veces había deseado poder espiar a mamá hacerlo con su novio. Tenía la verga totalmente parada y necesitaba descargarme, por lo que seguí con mi paja mientras regresaba a ver lo que ocurría en la sala.

La siguiente mano noté que la perdió el tipo en el piso, con calma se levantó y después de desabrocharse el cinturón, tranquilamente se bajó los pantalones. Traía unos bóxer bastante guangos y enseguida quedó en evidencia, estaba totalmente empalmado, y no hacía nada por disimular su mirada clavada entre las piernas de mi madre, que seguían abiertas.

La pareja de mi madre que estaba a su lado, al notar la mirada de su amigo, sencillamente tomó la falda de mamá y sin más, se la levantó casi hasta la tanga. Mi madre volteó a verlo y sin cortarse lo más mínimo, le prodigó un achuchón por sobre el pantalón al pito de su pareja. El que se acababa de quitar el pantalón juntó las cartas y comenzó a barajar…

Aprovechando la pausa, regresé a espiar el vestíbulo, y ohhhhhhhhhhhhhhhhh! Ahí estaba mi deliciosa cuñada con la falda recogida mientras mi hermano le metía mano. La pareja de mi madre sirvió tres vasos de tequila y después de decir salud, cada uno se lo terminó.

Mientras volvían a barajar, volví a recorrerme para espiar el vestíbulo…

Gimena mi cuñada, estaba recargada en el marco de la puerta a la sala dejándome ver su delicioso cuerpo, mientras mi hermano le introducía la verga y al mismo tiempo intentaba espiar lo que sucedía en la sala, comprendí que él veía todo de perfil, no podía ver entre las piernas de mamá, pero si tuvo una excelente perspectiva de mamá quitándose las bragas.

Definitivamente decidí solo espiar la sala, ahí había luz suficiente para poder observar todo lo que sucedía, además, de que si me las ingeniaba y lograba abrir sin hacer ruido una pequeña ventila, ¡También podría escuchar! La operación me llevó unos tres o cuatro minutos, pero con ayuda de una palita de jardín, logré correr la ventila.

Ya totalmente decidido, busqué el mejor lugar de observación, justo acostado encima de una banquita del jardín que se encuentra a la altura de la ventila, retiré sin hacer ruido la funda protectora y después de acostarme lo más cómodo posible, volví a cubrirme con ella, quedé tan bien situado y oculto que aunque alguien prendiera la luz del jardín sería difícil poder verme.

La siguiente mano la perdió la pareja de mamá, se levantó del sofá y quedando de frente a mi madre, se volteó a preguntarle al otro tipo ¿quieres que le enseñe la verga a tu vieja? Me quedé perplejo, suponía que el novio de mamá era a quien ella le había acariciado la verga anteriormente, pero por lo visto, ahí sucedía algo la mar de morboso.

El que estaba sentado en el piso (Javier) le contestó que se quitara el pantalón y le enseñara su tranca a la putilla.

Cuando el sujeto (Adrián) se bajó los pantalones, apareció una verga de tamaño más bien grande, ya que el tipo no traía ropa interior, se acercó un paso a mi madre y de esta manera la cabeza de su verga quedó a escasos centímetros de la cara de mi madre.

Mi madre abrió los ojos con sorpresa y al mismo tiempo sus piernas, ahora, desde donde yo estaba, podía ver una escena de peli porno, protagonizada por mi madre y dos cabrones.

A través de la ventila escuché como Javier le preguntaba a mamá si le gustaba lo que veía, mamá respondió con un si inaudible, por lo que Javier insistió y ella ya más tranquila contestó coquetamente… ¡me encanta lo que veo!

El que estaba en el piso solamente gruñó algo para enseguida preguntarle ¿te gustaría ver más? Al responder ella afirmativamente Javier le ordenó que les enseñara las tetas, a lo cual ella no opuso ningún reparo y sin el menor pudor, se quitó la blusa.

Estaba en la gloria, siempre había deseado ver las tetas de mi madre y ahí estaban, grandes, desafiantes a la gravedad y totalmente ¡expuestas! Se notaba su excitación en la rigidez de sus pezones.

Luego, Javier, sin levantarse del piso le dijo a mi madre que le hiciera una rusa a su amigo, mi madre volteó a verlo a los ojos, pero no noté ningún reproche en la mirada, más bien mi madre tenía los ojos vidriosos y su excitación la superaba, hizo que Adrián se acostara en el sofá y luego hincándose en el piso, se recostó sobre de el de tal forma que sus deliciosos pechos acunaron tremenda verga para deleitarse con una fabulosa rusa…

En esos momentos no sabía para donde espiar o si me hacía una buena paja…

Era realmente un dilema.

Autor: Esteban

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Escrito por Marqueze

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Un comentario

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  1. Hola, es exquisito y motivante tu relato que nos has confiado, y me gustaria platicarte algo de mis experiencias, vivo en México [correos NO permitidos en comentarios – eliminado por la administración R.M.]

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