Fíate tú de los amigos guapos de tu novia

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Aquella tarde se preveía aburrida viendo alguna serie en casa junto con mi novia Sara.

Nada más llegar a casa del trabajo vi que me había enviado un mensaje al móvil:

SARA: hola cariño. Kike me ha dicho de kedar sta tarde. Hace un montón que no le veo y ya hasta me da vergüenza decirle que no. llegaré para cenar! Muchos besos!

Kike era un viejo amigo del instituto de mi novia. Nunca le había visto en persona, pero mi chica siempre me había hablado muy bien de él. No le di mucha más importancia y me puse a jugar con la consola.

Pasada una hora, miré el móvil y me puse a cotillear el Facebook. De repente me llamó la atención una foto en la que habían etiquetado a mi novia hacía unos minutos. En ella se la podía ver a ella con un chico guaperas y con pinta de ir al gimnasio. ¿Así que éste era Kike?

Sara estaba guapísima con un vestidito colorido de Desigual que dejaba al descubierto sus finas piernas y un escote bastante pronunciado por el que se marcaban sus pequeños pechos.

* * *

Kike guardó su móvil tras leer los últimos comentarios que había recibido sobre la foto que acababa de subir. Su amiga estaba inclinada sobre la mesa mirando el móvil. En aquella postura, sus senos se juntaban dándole más vigor a su escote.

Concentró su traviesa mirada sobre su amiga Sara y le sonrió con su dentadura perfecta.

El chico vestía semi-informal, con una camisa blanca de marca y unos vaqueros ajustados.

KIKE: me alegro que por fin hayamos quedado.

Sara se colocó el pelo de su larga melena morena detrás de la oreja y le sonrió.

SARA: ¡sí! Ha sido un querer y no poder…

KIKE: ¡vaya! ¡Es la historia de mi vida! – y tras decir esto, soltó una carcajada.

SARA: ¿todavía estás con eso?

KIKE: sí… por una vez que nos liamos en el instituto…

SARA: hace mucho de eso, y además estábamos borrachos.

Kike se mordió el labio inferior, y su amiga cambió rápidamente de tema.

SARA: ¿qué tal tú? ¡Cuéntame!

KIKE: bien. Hace poco reformé la cocina de mi pisito.

SARA: míralo, el soltero de oro.

KIKE: pues sí ja, ja. Por lo menos ahora tengo la casa a mi gusto.

SARA: ya me enseñarás cómo ha quedado..

KIKE: ¿por qué no vamos ahora? Tengo el coche aquí al lado.

Dicho y hecho. Kike no perdió detalle cuando su amiga se sentó en el asiento. La parte inferior de su vestido de verano se subió un poco, revelando algo más de muslo. Ella se percató que la estaba escudriñando y le llamó la atención sin dejar de sonreír:

SARA: mira la carretera hombre, a ver si vamos a tener un accidente.

KIKE: con ese vestidito sí que vamos a tener un accidente.

SARA: ¿qué dices?

KIKE: pues eso, ¡¡que me vas a poner cardiaco!!

Ambos se rieron de buena gana.

Llegaron a casa de Kike, y éste le hizo una guía por el pequeño piso.

SARA: me gusta el toque moderno que le has dado. Se nota que tienes buen gusto.

KIKE: ni que lo digas… – dijo mirándola de arriba abajo.

Llegaron a la cocina, y Sara se quedó maravillada por los colores rojos, la alta tecnología y la pequeña barra americana. Ésta contrastaba con unos taburetes que pese a su aire moderno, parecían realmente cómodos y acolchados.

KIKE: ¿Te gusta? Si quieres pruébalos. Uso más la cocina que el comedor, y quería algo práctico y cómodo.

Sara se subió a un taburete y su vestido se subió hasta el límite de lo correcto.

Kike se acercó por detrás. Sara le podía sentir sobre su espalda. Se giró sonriendo y éste le dijo con tono seductor:

KIKE: ni te imaginas la de cosas que se pueden hacer en esta cocina.

La chica se quedó mirando y sonriendo como una boba a los grandes y oscuros ojos azules de su amigo, y éste aprovechó la distracción para besarla. No fue un beso robado, ya que el acercamiento fue lento, y ella no se apartó. Él la abrazó desde detrás, colocando sus anchas manos en el abdomen de ella. Se volvieron a besar y esta vez fue Sara quien, excitada, le comió los labios con mayor vehemencia.

Kike le besó con delicadeza los hombros descubiertos, al tiempo que con una de sus manos acariciaba los pequeños y firmes pechos de Sara por su parte inferior. Ella le besó el oído, y él pasó su mano con descaro por encima de su escote y ambos pechos.

La mano de su amigo se introdujo dentro del vestido acariciándole los pechos lentamente y con cuidado de no hacerle daño. Todo al tiempo que con la otra  mano le acariciaba el pelo con dulzura.

Lentamente, Kike bajó su mano de los pechos hasta el obligo de ella, llegando finalmente a su entrepierna. Apretó con la yema de sus dedos sobre la junta de sus piernas y percibió un delicioso calor. Sara suspiró y se dejó hacer, mientras su amigo le subía el vestido y dejaba a la luz su tanguita blanco. Aquellos largos dedos le causaron un placer inconmensurable mientras se hundían entre sus piernas y jugaban con sus labios vaginales con caricias y círculos.

A lo largo de un profundo beso, Kike apartó a un lado el tanga de su amiga, y acercó sus dedos a su sexo. Ella tenía los labios pequeños, depilados y muy húmedos, y aquello excitó más al chico.

Sara, con una pierna apoyada en otro taburete y la otra en el suelo, disfrutaba de las caricias en el coño que le daba su amigo.

KIKE: ¿te gusta?

SARA: mmmmm, sí, mmmmm, no pares…

Kike acercó dos dedos a la boca de Sara, y tras chuparlos, la masturbó más rápido. Con la otra mano le acariciaba las tetas mientras Sara gemía y sonreía.

Kike se paró de golpe, y Sara le miró con rabia hasta que su cara se cuajó en risas al ver que el chico tenía su pene sacado por fuera del pantalón.

Con una mano lo agarró, y empezó a masturbarle lentamente  mientras que se besaban con las lenguas por fuera de la boca.

Para sorpresa de de Kike, Sara se tumbó como buenamente pudo, boca arriba sobre dos taburetes. No debía estar anda cómoda pero, con la cabeza colgando por el borde del taburete,  la chica agarró el pene de su amigo y le dio lametones mientras seguía haciéndole una paja.

Contemplar aquel cuerpo delgado tumbado frente a él excitó mucho a Kike. La postura de la chica era muy complicada para hacer una felación, pero perfecta para que le diera lametones en los testículos y el pene.

El hombre alargó el brazo y masturbó a su amiga mientras ella le chupaba la puntita del prepucio.

KIKE: ufff. No aguanto más. Me has puesto muy cachondo. ¡Voy a follarte!

El chico se colocó entre sus piernas, mientras ella se recostaba con los brazos en el taburete.

SARA: sí, mmmm. Fóllame como me hubieras follado en el instituto…. – le dijo con una mirada viciosa.

Antes de metérsela, Kike le dio unas lamidas salvajes al sexo de su amiga. Colocó su gordo pene sobre el sexo de ella, y empezó a darle golpecitos.

SARA: vamos, métemela yaaaaaa.

Él se rio, y restregó su prepucio contra los labios de ella.

Empezó a meterle la puntita para sacarla de repente. Todo aquel juego estaba volviendo loca a Sara.

La chica no aguantó más, y en una de aquellas metidas, colocó sus talones en el culo de Kike y le aprisionó contra ella hasta que el chico se la metió entera.

Kike empezó un mete saca a buen ritmo sintiendo la estrechez  y humedad de aquella vagina.

El chico estaba muy cachondo follándose a su amiga, quien no se había quitado el vestido y del que asomaban sus pezones por la parte de arriba.

Kike le agarró una pierna, y apoyándola contra su pecho, le empezó a follar con fuerza. Sara gemía con fuerza y su bello rostro dibujaba expresiones de placer total.

En un rápido movimiento, el chico colocó a su amiga tumbada de lado y siguió metiéndosela. Ella se acariciaba los pechos y le pedía que no parara.

KIKE: te voy a follar ese culito que tienes!!

Sara se levantó, y se sentó de espaldas a él en un taburete. Sara se apoyaba en la barra americana y pegó un largo gemido cuando Kike le metió la polla en su interior.

SARA: sí, fóllame el culito. ¡Es todo tuyo! – le arengó.

El chico le agarró de la cintura y se la metió con facilidad. A fuerza de caderas empezó a follarse a su amiga con lujuria. Le sobaba el culito y las tetas mientras se la follaba.

KIKE: ufff, me tienes muy cachondo. No voy a aguantar mucho…

SARA: síiii, mmmmmmm, métemela!!

Kike aceleró el ritmo para de repente sacársela ente fuertes gemidos. Colocó su polla sobre el culo de ella, y masturbándose a toda velocidad empezó a lanzar chorros de semen blanquecino sobre el culo de ella. El líquido viscoso resbalaba entre sus nalgas derramándose hasta el taburete y el suelo.

Sara se dio la vuelta, y masturbándole lentamente besó profundamente a su amigo. Le acarició el pecho y las abdominales y siguió bajando hasta su pene. Una vez allí, le limpió con la lengua los restos de semen, sin dejar nada.

* * *

Sara llegó, tal y como prometió, a su casa a la hora de la cena.

LUIS: hola cariño… ¿qué te apetece cenar?

SARA: ufff, no sé…

LUIS: ¿y eso? ¿Has comido algo?

SARA: la verdad es que sí…. De hecho estoy algo saciada…

-FIN-

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por jovenes_alegres

Somos una pareja joven a la que le encanta el Morbo!!
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Skype: jovenes_alegres

Un comentario

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  1. Muy buen relato, excitante, solo que el chico fue muy de prisa y un coño como el que describes, no se puede dejar sin una buena comida antes de penetrarlo, y que te contó ella al llegar a casa? Y si te puso cachondo que te haya puesto los cuernos?

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