Gladys mi viejita

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Empecé a moverme despacio y ella acompañaba mis movimientos, empezó a marcarme un ritmo infernal, la traía hasta la mitad y la volvió a poner toda. Estábamos tan lujuriosos y excitados que ella  se metió una mano dándose una pajita al mismo tiempo que la cogía con mi pija, nuestros gemidos y quejidos acompañaban esa locura, entré en convulsiones y me vine, llenándole todo el recto de leche.

Este relato que voy a narrar me sucedió cuando tenía 30 años y en Buenos Aires. Un día que ya había terminado de hacer mis diligencias y era temprano, me fui para el bingo de Lavalle, me senté en una de las máquinas y me puse a jugar por series, en verdad había bastante gente, no estaba lleno completo, pero muy buena cantidad.

Estaba sentado en la única fila que es de dos máquinas, al lado mío, no había nadie, después de un par de jugadas viene una señora de más de 50 años, por su apariencia, muy bien vestida y arreglada, me pregunta si estaba ocupada a lo cual contesto que no, buenas tardes me dice y correspondo al saludo, se acomoda dejando las cosas al costado de la máquina contra la pared y se sienta, y como pregunta de rigor me expresa, ¿como vas?, mal, no puedo pegar ni una línea, ahora va a cambiar, así estuvimos jugando un rato, con solo comentar que quedé a dos yo a tres y así el típico comentario de cada jugada.

Después de haber comprados nuestras series, viene un chico vendedor y le ofrece tres cartones que le quedaban, cárgalos le contesta la señora, no se que pasó que le armó tan quilombo (problema) que la máquina no seguía el juego, instintivamente le pedí sus series y los cartones que tenía jugando y los cargué en mi máquina, para cuando terminé de cargarlos ya había salido la línea, sorry le dije no llegue, no te hagas problema, arrímate así ves tus cartones, largo o corto sacó el bingo 452 pesos.

Como intención me invitó con dos series y seguimos jugando y ya nuestra charla fue tomando otras dimensiones, de donde eres, que haces, no sos de acá y todo eso. En una jugada saqué un bingo, el de la jugada de 2 pesos, saqué casi 1000, me felicitó diciendo, bien y apoyó su mano en mi hombro, comprobaron el bingo que estaba correcto y ahí si le agradecí su atención.

Por supuesto que correspondí en invitarle las series de la jugada próxima, llamé al mozo y pedimos café, recién a partir de ahí puse atención a lo que era esa muy linda mujer, no era una modelo, pero para su edad estaba muy buena, una buenas tetas, sujetadas por un corpiño para que no decayeran tanto, muy atractiva de cara y muy bien arreglada, tenía una pollera a media pierna color negro, que lucia interesante de ver.

En un momento se enoja con la jugada porque quedó a bingo con el 69 como 10 bolas y no lo cantaron, bueno esta jugada y la que viene, que es de 3 pesos y me voy, tranqui que ya va a venir, este juego es así le comenté, sabes que siempre me pasa lo mismo, quedo a un número y me enojo, entonces juego un ratito más y me voy, después cuando estoy en dpto me arrepiento y lo único que hago es mirar tele y me recriminó porque no me quedé, me sonreí y expresé yo me voy cuando ya no me queda para jugar, ese problema no lo tengo, me contesta.

Seguimos con la jugada, no sacamos nada, bueno la última, quédate que me gusta tu compañía le digo, solo expresó una sonrisa y seguí diciéndole, juguemos un rato más y si aceptas te invito a cenar, no me contestó, y seguí insistiendo, te vas a ir a tu casa y te vas poner a mirar tele. ¿Te gustan las pastas?, si, bueno te invito a comer en Broccolino, que está en avda. Córdoba, ahí hacen las mejores pastas de Buenos Aires, bueno, tienes cara de buena persona, acepto.

Para no hacerlo tan largo fuimos a cenar y charlamos contándonos de nuestras vidas, al llegar al postre yo pedí café y un licor de kuantro y ella pidió una selva negra y café. Mira Gladys si quieres y aceptas te invito que vayamos a tomar unas copas, escuchamos música y bailamos si te gusta, si no te es compromiso, si, está bien, solo déjame hacer una llamada para avisar. Así lo hizo y en verdad no se con quien habló, después supe que era una persona que vivía con ella y que era su empleada.

Salimos del comedor, tomamos un taxi y nos fuimos al verde, ingresamos, era temprano serían las 10 de la noche, había poca gente, ¿donde prefieres, en la barra o en una mesa?, nunca me he sentado en la barra, ¿quieres?, ok. acomodé su butaca, le retiré la chaqueta y la colgué en su respaldar, ¿que gustas tomar?, champagne, te parece, bien, te gusta el pomery o barón b, pomery, pedí una botella, brindamos por nuestro encuentro y nuestra nueva amistad y que fuera por mucho tiempo, estaban poniendo salsa, la invité a bailar…

En verdad era un trompo como lo hacía, así que bailamos hasta el cansancio, nos retiramos de la pista a saciar nuestra sed, saqué mis habanitos le ofrecí, no aceptó y me prendí uno para mi, seguimos charlando, ya estaba más concurrido el lugar, ya esa altura había empezado a poner la mano sobre sus hombros en forma cortita y le acaricio el pelo, diciéndole que lo tiene muy lindo, ella pasa su manos por el mío, y tú también lo tienes muy lindo, gracias, la tomo de una de las manos, paso mi dedo pulgar acariciando su mano, al no encontrar resistencia, me paro mirándola a los ojos y le doy un beso chiquito en la boca, no lo corresponde, pero no dice nada, cuando intento volver a besarla, me dice espera, no, mi mirada fue tan elocuente, que dice no acá no, no me gustan que me estén viendo, bien vamos a un lugar donde estemos tú y yo solos, si está bien, salimos y nos fuimos al motel Horizonte que está a la vuelta por Tres Sargentos.

Desde el ascensor hasta la habitación fue una de besos como nunca en mi vida me había besado una mujer, que lindo besaba, sabía abrir muy bien la boca y su lengua era experta, así juntábamos nuestras salivas y recorríamos toda nuestras bocas, ella abrazada a mi cuello y yo a su espalda recorriéndola con muchas franela.

Entramos a la habitación ya ahí se armó la fiesta, prendidos con nuestras bocas, dándonos unos morreos, acariciando sus tetas,  y ella se fue directo a mi pija por encima de la ropa pasando su mano primero y después tomándola y apretándola con ropa y todo, sacó su boca de la mía, saquemos toda la ropa, así que empecé a tirar todo, mi saco, mi corbata en fin todo quedándome solo con mi slip que sujetaba mi pija que explotaba de la calentura, ella de espalda había quedado en calzón y corpiño, tenía un muy buen físico para su edad, 56, cosa que después supe, me arrimé por detrás abracé su cuerpo y empecé a besarle el cuello, ella respondió echando su cabeza hacia atrás, subió su mano a mi cabeza, expresó unos pequeños gemidos de placer, la apreté contra mi cuerpo, apoyando todo mi esplendor de empijadura en su culo, ummmmmmm que rico…

Mi lengua recorría su cuello y se iba hasta la oreja, mis manos ya acariciaban sus pechos, que eran grandes, por encima del corpiño, a lo que asentía con placer, unmmmmmm, me gustó, como me estás poniendo, bajé mi mano hasta su concha y la empecé acariciar por encima de su tanga, que en verdad era calzón de color de la piel, cuando apoyé la mano, ahí si expresaba, que bien sabes acariciar y calentar a una mujer, ya había gotitas mojando su calzón, espera, saquémonos todo, en segundos estaba desnudo a ella todavía le quedaba el calzón cuando vio mi pija en todo su esplendor, guau papito que linda pija tienes, me la voy a comer toda decía mientras la tomaba con la mano y la apretaba, saquemos tu calzón así estamos iguales.

Con su ayuda salió de su lugar dejando al desnudo una linda concha bien afeitada, nos abrazamos, nos empezamos a besar y nos acostamos, yo encima de ella apoyando mi pija en su concha, empecé a moverme rozando y los dos gemíamos de calentura y placer, empecé a bajar por su cuello con la intención de hacerle una buena chupada de concha, pero me detuvo, cogeme así, quiero sentirte dentro mío, que esa pija me taladre, la quiero sentir toda, dámela pendejo, esta viejita necesita de un buen macho, que me haga estremecer, tomé mi pija con mi mano, apoyé la cabeza en su concha y empecé a pasarla por su rayita, llegando a su clítoris, dale ponémela ya, la quiero sentir…

De una se la mandé hasta los huevos, al sentir los 17 centímetros y 4 y medio de grosor, gritó, ahí, me duele, esto hizo que me quedara quieto, pero si cogeme como un animal así me duela, cogeme, cogeme pendejo divino, sin más miramiento empecé a bombearla bien frenéticamente, sin importarme nada, solo gritaba como una yegua que la cogía su cojudo, a los minutos empezó a moverse y gemía, sus dos piernas estaban apoyadas en mis hombros y como mis manos la tomaba de sus brazos, empujándola hacia mi, quería sacarle mi pija por su boca, no duramos mucho, y reventamos en un orgasmo, llenándola con mi leche que salía a borbotones, me tiré encima de ella y nos besábamos mientras nuestros cuerpos acompasaban nuestras últimas convulsiones.

Lentamente me salí de ella y me acosté a su lado, resoplando por las altas palpitaciones, se incorporó y se fue derecho a chupar mi pija, que ya estaba durmiéndose, la metió toda en la boca y me sacó las últimas gotitas de leche que quedaba, haciéndome una limpieza con su boca y lengua, se levantó de la cama y se fue al baño, a los minutos también me fui al baño y la encontré sentada en el bidet, pensé que se quería ir, se percató y me dice, me estoy lavando para que me la comas con esa lengua, me apoyé en el lava manos y ella tomó el jabón y me lavaba mi pija, siempre sentada desde el bidet, esto me empezó a calentar de nuevo, cerró el grifo y se paró al notar que empezaba a endurecerse, Umm esta pija se quiere seguir cogiendo a esta viejita, que mala que es, jajajajaja, dando un beso en mi hombro, la alcé y la llevé para el caballete, ahora vas a sentir como te voy a comer esa concha…

La senté, la empujé suavemente hacia atrás, cosa que se acostara, me senté frente a esa concha, que ya empezaba despedir olores de excitación, pasé la lengua por al lado de su concha, entre esta y su pierna, y soltó un suspiro, la reté imponiéndole que no quería escucharla ni respirar, asintió con la cabeza y de una puse toda su concha en mi boca, succionándola, se llevó su mano a la boca, pero igual le salió un gemido, le di una buena palmada al lado de su nalga, esto la puso en ira, empezó a gritarme, háceme lo que quieras, pero déjame que suelte todo lo que me viene, shhhhhhhh perra puta, te quedas calladita que tu pendejo no quiere escucharte y otra nalgada, un poco más fuerte sin ser una exageración, volvió asentir con la cabeza, puso su mano en la boca y apretaba su nariz para no respirar fuerte, seguí pasándole mi lengua por si rayita y jugaba con su clítoris que estaba al rojo vivo y bien parado, la miraba y veo como sufría de no poder liberar, cada vez apretaba más su mano contra su boca, como pidiendo clemencia…

Apoyé mi dedo del medio y busqué su culito, al sentirlo apretó sus nalgas negándose, ok, si me dejas dilatarte el culito te dejo que grites lo que quieras, no mi amor, por favor no, una sola vez lo hice y fue con el que fue mi esposo y solo sufrí, tú lo quieres así, está bien, pero te aseguro que no será un sufrimiento, así que elige, aflojó sus nalgas y cambió su cara, era de terror, lo dejé apoyado y me dediqué a seguir chupándole la concha, a los segundos se olvidó de mi dedo y empezó a gemir, ya había cambiado su cara, ahora se veía lujuria y placer, pero cada vez que presionaba mi dedo en su orificio anal se endurecía toda, igual, cuando volvía a su clítoris se distendía, así que sin sacárselo nunca la seguía presionando, ahora cada vez que tomaba su clítoris pujaba más mi dedo.

Tenía dos sentimientos encontrados, uno de placer y el otro de miedo, así estuvimos hasta que se aflojó del todo y empezó a disfrutar, les juro que sus gritos y puteadas no dejaban de salir de su boca, ahora solo apretaba mi dedo cada vez que levantaba sus caderas pidiendo más lengua, su culito ya aceptaba mi dedo sin estar adentro, cada tanto lo mojaba con sus mismo jugos y volvía a su culo, empezó a convulsionar marcando que le venía el orgasmo, fue tan fuerte el movimiento que hizo de su cadera que se introdujo medio dedo, se aferró a mi cabeza con fuerza para que no dejara de chuparle la concha y explotar en el orgasmo que ni cuenta se dio que ya tenía todo el  dedo en el culo, el que movía con locura dado su orgasmos, se fue aflojando mientras yo seguía con mi lengua y mi boca limpiándola y mi dedo jugaba en círculo dentro de su ojete.

A todo esto mi pija estaba bien dura, dilaté bien su culo y empecé a meter otro dedo, primero se resistió un poquito pero enseguida lo aceptó, cuando jugaban los dos dedos sin obstrucción alguna, la di vuelta, la puse en cuatro, apoyé la cabeza de mi verga en su culo y le metí la cabeza de mi pija, solo sentí un, Ayyy…

Me quedé quieto, a los segundos empezó hacer pequeños movimientos sin dejar de decir despacio, tengo miedo, te dejo que me cojas mi culo, pero porfa no me hagas sufrir, tranquila que te molestara y quizás un poquito de dolor pero ya está adentro y te vas a dilatar, era lo lógico pero su miedo no la dejaba, así que me cansé…

Me afirmé en sus caderas y empecé a penetrarla, despacio pero firme, cuando tenía la mitad adentro me detuve, al parar me dice ya está, no, falta un poquito, pero sentía que ya no había resistencia, hasta ahí, si, porfa mi amor, ahí, ya está, de una se la mandé hasta los testículos y volvió a gritar, noooooo, ayyyyyy, basta, ya no aguanto más, está bien, hasta ahí será, sin saber que ya la tenía toda…

Empecé a moverme despacio nuevamente y ella acompañaba mis movimientos, cuando aceleramos sintió como mis bolas golpeaban en su concha, hijo de puta me tenés con toda tu pija adentro, que pendejo de mierda, está bien, ya basta, te la saco, si me la sacas te la corto y me la meto yo sola y empezó a marcarme un ritmo infernal, la traía hasta la mitad y la volvió a poner toda.

Estábamos tan lujuriosos y excitados que ella misma se agachó, apoyó la cabeza en la cama y se metió una mano dándose una pajita al mismo tiempo que la cogía con mi pija, era un frenético bombear y nuestros gemidos y quejidos acompañaban esa locura, entré en convulsiones y me vine, llenándole todo el recto de leche nuevamente, no me salí de su culo hasta que mi pija ya fláccida fue expulsada.

Me tendí boca arriba en la cama y a su costado,  ella, que estaba boca abajo y sin mirarme, prendí un cigarrillo, ella se pegó a mí, dio vuelta su cara, con los ojos cerrados y se durmió,  apagué mi cigarrillo a la mitad y me quedé dormido abrazándola.

Esta relación duró tres años con muchos matices que no se si contaré algún día, se terminó porque ella falleció en un accidente yendo a verme a una ciudad vecina.

En honor a mi querida Gladys, que si bien no la amé la quiero mucho y que ha sido la mejor mujer que me ha cogido y he cogido en mi vida.

Autor: Minetero Vicioso

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Escrito por Marqueze

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