Grandes Almacenes.

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Grandes almacenes.

Queridos lectores y seguidores, os contare como nos fue la vida después de esa cena en casa da Mario y Ana.

Pues la verdad es que sexualmente nuestra vida es más intensa y salvaje, se puede decir que Vero no deja escapar una oportunidad como la que nos pasó hace apenas unos días.

Hacía ya tiempo que no pasábamos un fin de semana fuera, como solíamos hacer cuando éramos todavía novios, así que decidí darle una sorpresa a Vero y alquilar una habitación en la Coruña y pasar dos días fuera de casa, visitando lugares nuevos y simplemente dejarnos llevar.

Aprovechamos un viernes tarde para salir ya que no trabajaría al día siguiente, como era ya casi habitual. Llegamos sobre las seis al hotel, aparcamos el coche y nos registramos.

Ya en nuestra habitación Vero se tumbó encima de la cama rendida del trabajo y encima pegarse dos horas de coche, aunque por otro lado se la veía entusiasmada y muy alegre, con un dedo me llamo, obedeciendo como un perrito fiel me senté encima de ella con una pierna a cada lado, encajándola entre mis piernas y agarrándome por la camisa me tira encima de ella y me besa de una manera que solo ella sabe hacer, tan viciosos como adictivos.

Nos duchamos rápido y salimos aprovechar lo poco que quedaba del día, nos dimos unos paseos muy románticos por la playa y cenamos en un restaurante como hacíamos años atrás, como dos enamorados.

Esa noche nos acostamos temprano ya que al día siguiente habíamos decidido visitar unos grandes almacenes y permitirnos algún capricho. Nos levantamos muy temprano y desayunamos en el hotel pudiendo así ahorrar tiempo y llegar antes a nuestro destino. Ya se lo que estaréis pensando.

-Bufff menudo día aburrido, de compras con la mujer le espera.

Pero os puedo asegurar que con algo de alegría en el cuerpo y algo de hierba verde y sana en tus venas, ves las cosas de otra manera, con más humor.

Pues después de pasear por varias tiendas, probando cositas y riéndonos muchísimo, bromeábamos por todo e incluso me atrevía a coger algún sujetador y preguntarle a Vero que tal, haciendo el ridículo. Pero nos lo pasábamos de vicio, salimos del centro comercial y paseando de nuevo por las orillas del mar paramos de nuevo a comer en ese restaurante tan íntimo y romántico para coger fuerzas y volver al centro comercial, para seguir comprando algunas cositas más.

Paramos delante de un escaparate de ropa interior muy sexy y anime a Vero a entrar con la excusa de que hacía ya tiempo que no me sorprendía con algo nuevo y sexy. Cuando entramos di gracias a dios por tener aun algo de esa alegría en mis venas porque el establecimiento estaba realmente lleno, aunque he de admitir que la clientela era muy variada y había para todos los gustos, aunque después de estar vero mirando algunos conjuntos muy sexys nos fue imposible adivinar las tayas, ya que para nada se parecían a las nuestras y nos parecían todos muy pequeños sobre todo en la copa, y como dice ella.

-Es que nadie tiene las tetas grandes o qué?

Y los probadores estaban a reventar de mujeres que querían probar sus conjuntos, a punto ya de salir por la puerta nos detiene un hombre mayor de unos cuarenta y cinco años diría, muy bien vestido y trajeado, era el típico madurito que tanto le ponen a mi mujer, de ojos castaños con el pelo muy corto y corpulento.

-Disculpe señorita, puedo ayudarla en algo?

Mi mujer se da la vuelta dándole las buenas tardes.

-Es que no comprendo muy bien el etiquetado de las tayas y no encuentro nada que pudiera valerme y no tenía ganas de hacer tanto tiempo cola ya que no somos de aquí.

El señor se presentó, dándole dos besos a mi mujer, menudas confianzas pensé yo, aunque no pude evitar fijarme como la miraba de arriba abajo.

-Me llamo Jorge un placer, soy el dueño de este establecimiento y ya que no es de aquí me ofrezco a atenderla personalmente, si desean los caballeros pueden ir tomar un café ya que en media hora cerramos y la gente se habrá marchado, y que si queríamos, nos quedáramos dentro y nos atendía personalmente después de que todas se hayan ido.

Vero acepto encantada y se despidieron con dos besos, mientras yo estaba como un tonto delante de ese hombre y mi mujer. Salimos y nos sentamos en un café que estaba muy cerca y pedimos dos Viña Costeira,  bajo como un néctar y no tarde en pedir otras dos más, sobra decir que Vero con dos copas ya estaba algo contentilla y me atreví a decirle que tuviera cuidado que Jorge al mejor le tomaba las medidas personalmente también. Y ella únicamente se reía y me tiraba alguna indirecta, aunque la notaba muy coqueta y más atrevida, cuando miro el reloj y le digo que ya nos tendríamos que levantar o no llegaríamos a tiempo, ella se levantó como un rayo y guiñándome un ojo y dándome un beso mientras seguía sentado me dice.

-Vamos rápido cariño a ver que me compro para ponerme esta noche.

Ya en la tienda esperamos poco para quedarnos solos ya que había muy poca gente, cuando la última cliente salió Jorge nos saludó y nos dijo que fuéramos mirando mientras el pechaba la puerta, estuvimos un rato mirando mientras aprovechaba para calentar y picar a Vero, diciéndole que tuviera cuidado con el madurito, y ella también disfrutaba ya que me respondía con mucha picardía. Cuando llego Jorge yo ya estaba con varios modelitos colgando de mis manos y se ofreció a ayudarme cogiéndolos.

-Vamos empezar por saber las medidas.

Vero le comento que usaba unas ciento veinte copa C y creo que Jorge, o se hacia el tonto o era demasiado listo, ya que fue por una cinta de medir y le pidió a Vero que se sacara la chaqueta, acto seguido no tarde en tener su chaqueta encima de mí, y Jorge volviendo a ser muy tonto o listo le comento que el jersey que llevaba era muy abultado y que no podría medir bien así su copa, ella se lo saco quedando en sujetador delante de nosotros, lucía un sujetador de encaje transparente negro y se podía ver sus como pezones se ponían duros al sentir la cinta encima de ellos y los dedos de Jorge sobre ella. Yo me senté enfrente de los probadores en una butaca viendo como Jorge no paraba de traer conjuntos, después de un rato Vero aparta la cortina y sin salir de la cabina me enseña su conjunto moviéndose muy sexy y girando mostrándome su bonito culito, podía ver como Jorge observaba el baile privado de mi mujer y se lo hacía saber  con la vista, aunque no le debió de importar porque se dio otra vuelta por si Jorge no habría visto todo.

Cuando volvió pasar la cortina apareció Jorge y pude observar con disimulo como el bailecito de Vero no le fue indiferente, preguntándole a mi mujer que tal le sentaban, ella respondía que no se estaba segura y abriendo la cortina apareció cubriendo sus pechos con un sujetador dándose la vuelta y pidiéndole a Jorge que se lo abrochara pegando su culito contra su polla y dándose nuevamente la vuelta le pregunto qué le parecía.

Yo le dije que estaba divina y que le sentaba muy bien y ella decía que le parecía algo grande, a lo que Jorge pidiendo perdón introdujo sus manos en el sujetador agarrando sus pechos y acomodándolos un poco en su nueva habitad, después de estar un rato sobando sus pezones que ya estaban como piedras se retiró un poco y dijo que espera un momento ya que pensaba tener el conjunto adecuado para ella y se retiró. Vero se metió de nuevo en la cabina y decidí mandarle un WhatsApp ya que sé que llevaba el móvil siempre con ella.

-Cariño, bufff como debes de estar después de estarte sobando los pezones.

-Pues ni te imaginas como tengo mi dulce coñito de empapado cariño mío ven aquí y tócamelo.

No tarde ni un minuto en sentir el dulce coñito de Vero en mis dedos, estaba empapada, mientras me besaba , no se el tiempo que estuvimos así cuando oigo de nuevo a Jorge a nuestro lado era evidente que sabía lo que estaba haciendo con mi mano dentro de la cabina y me echo una mirada cómplice, yo me volví a sentar animando a Vero a probar más y no parar hasta dar con el adecuado, Jorge le entrego unos cuantos, más bien una buena pila de ellos y volvió aparecer al cabo de nada con una botella de vino y tres copas, sentándose a mi lado me sirve una, yo ya algo más que contento animo a Vero a hacernos un pase privado de lencería a lo que ella acepto sacando su cabeza por la cortina entre ruegos míos y de Jorge.

El primer modelo con el que salió me pareció algo soso la verdad y así le dije al acabar de mostrarnos todos sus encantos y ella se acercó a junto nosotros y cogiendo mi copa me dije hombre cariño vienen con tanga a juego pero no lo puedo probar, a lo que Jorge le respondió.

-Roberto tiene razón Vero y es más creo que será mejor te lo pruebes todo y nos dejes opinar.

Ella me devolvió la copa y girándose de una forma muy sexy se volvió a meter en la cabina para salir al cabo de un rato únicamente con el tanga y el sujetador puesto, después de hacernos un pase privado se nos para y nos pregunta que tal, le respondí que no le sentaba muy bien a lo que Jorge se levantó y metiendo nuevamente las manos en su sujetador le asentó bien el arillo que traía por debajo y no pude evitar mirar a Vero y comprobar que se estaba mordiendo un labio  y tenía los ojos cerrados, sin duda está disfrutando con esta situación y tampoco se me escapo como Jorge la devoraba con la mirada sobre todo hacia sus caderas y su coñito, retirándose le contesta que tengo razón que ese no es el más apropiado y que pruebe más.

Tardo un rato en salir cosa que aprovechamos Jorge y yo para beber otra copita de vino y seguir charlando, la verdad es que no solo parecía majo que sino que también era educado y gracioso, bueno por no decir que era más que evidente que Vero le ponía mucho. Cuando por fin salió con el segundo conjunto nos quedamos los dos de boca abierta, esta de vicio, cariño le conteste según se nos acercaba y nos mostraba el conjunto moviéndose coquetamente sobre todo mirando a nuestro nuevo amigo estaba realmente muy sexy, y nuevamente nos preguntó que tal os parece este, yo creo que el tanga es algo pequeño de más.

Yo le dije que me parecía muy ajustado y que le hacía una marca muy vea en las caderas, y le pedí opinión a Jorge, él se levantó nuevamente como me esperaba y decía que podía ser que lo llevaba muy alto y con su permiso, aunque tampoco le dio tiempo a que reaccionara metió dos dedos en la parte delantera del tanga muy despacio y fue siguiendo el fino hilo hasta sus caderas posicionándolo mejor, y volvió seguir ese fino camino hacia la parte delantera de su tanga pero esta vez hacia abajo, hacia su dulce coño, que seguro ya estaba más que empapado.  Retirándose un paso me queda mirando y me dice.

-Yo también lo creo es muy pequeña para ese cuerpecito.

Vero se giró nuevamente enseñándonos su precioso trasero moviéndolo de un lado a otro metiéndose en la cabina, una vez dentro observe como Jorge ya tenía un buen bulto en su pantalón y le dije mirando hacia su polla, como está el patio eh!

Él se reía y decía que no era para menos, cuando escuchamos la voz de Vero.

-¿Chicos que preferís el negro o blanco?

Los dos nos quedamos mirando y en voz baja nos decimos el negro, el negro. Y se lo dije a Vero, tardo unos cinco minutos en salir pero cuando lo hizo Dios mío menuda mujer se me presento ante mis ojos. Lucía un conjunto negro transparente completamente, unas medias largas con un encaje en la parte superior de sus muslos unidas a un ligero que resaltaba sus caderas y en el medio una tanga negra de encaje con flores bordadas, aunque claramente se podría ver sus labios vaginales, y más por lo húmeda que estaba lubricando su coñito y haciéndolo brillar aún más. Sus pechos los hacia resaltar un sujetador a juego con todo el conjunto, negro como la más oscura noche pero con unas rosas bordadas haciendo resaltar sus encantos, sus aureolas grandes y sus pezones duros como dos rocas desafiando las salvajes olas de la marea.  Y todo el conjunto lo bordaba unos largos guantes a juego negros también transparentes, acercándose a nosotros nos preguntó que tal estaba, y bufff que decirle estaba radiante, sexy, desprendía un lado salvaje, y mirándola así le pregunte a Jorge.

Jorge tu que cree, como le sienta yo lo veo un poco ajustado también, sabiendo que nuevamente se volvería a levantar para buscar cualquier excusa para tocar el precioso cuerpo de Vero. Mirándome como pidiendo permiso, y al no impedírselo nuevamente se levantó y pidiendo disculpas cogió a Vero por una mano y la hizo desfilar, haciéndola girar sobre sí mismo, dando un paso hacia adelante y otro hacia atrás, como quien me presenta a una hermosa mujer mientras yo estoy mirando el espectáculo. Cuando por fin paro empezó a girar alrededor de ella rozándola como comprobando si el conjunto realmente esta donde tiene que estar. Notaba a Vero muy excitada mientras el giraba alrededor de ella, tenía los ojos cerrados y la cabeza echada levemente hacia atrás, mordiéndose el labio inferior, Jorge nuevamente me miro y yo como dándole permiso me serví otro vaso de vino y empecé a observarlos desde mi más que cómoda posición.

Cogió con una mano su cuello, agarrándolo fuertemente hacia un lado mientras la besaba despacio por el otro lado bajando lentamente con sus labios y volviendo a subir hacia su oreja, besándola. Mientras con la otra mano acariciaba su culo y masajeaba sus piernas, sus labios no tardaron en volver bajar por su cuello mientras notaba como con su mano apretaba más y más las nalgas de mi mujer metiendo sus dedos entre ellas y rozando su coñito con ellos.  Empezó a bajar lentamente hacia sus pechos besando el dulce canalillo que las separa y desabrochando lentamente su sujetador  dejo al descubierto sus pechos , llevándoselos entre sus labios empezó a besar sus duros pezones, mientras con sus manos los acariciaba, Vero ya estaba fuera de sí tenía los ojos cerrados y se dejaba llevar por el momento y el morbo que sentía.

Jorge cada vez bajaba más y más con sus labios y su lengua quedando arrodillado ante Vero, lentamente empieza a besar su piernas, acariciándolas al mismo tiempo que avanzaba con sus labios hacia su coñito, cuando por fin estaba cerca, Vero coge su cabeza entre sus manos y se las lleva a su coño haciendo que Jorge se las besara una y otra vez encima de esa tela negra tan sexy. Yo a estas alturas ya estaba más que empalmado y más al ver a mi mujer así, estaba fuera de sí y desprendía morbo por cada poro de su cuerpo. Cuando ya no pudo aguantar más hizo levantar a Jorge y esta vez fue ella la que empezó a besarle mientras lo agarraba con una mano y con la otra iba bajando lentamente por su cuello y su pecho, abriéndose camino hacia su polla, finalmente llegada a ella se la agarro muy fuerte y empezó a besarlo con más ganas.

Me imaginaba sus lenguas tocándose y rozándose y me ponía aún más cachondo, Vero empezó a bajar lentamente con sus labios como lo había hecho Jorge hacia un rato acabando al igual que el de rodillas delante de Jorge.  Empezó a soltarle el cinturón mientras besaba su polla por encima del pantalón, cuando finalmente lo libero del le desabrocho su pantalón y lo dejo caer al suelo.  Se detuvo por un instante para admirar el bulto que se estaba formando en el bóxer de Jorge ya que parecía algo fuera de lo normal. Lentamente los fue bajando dejando al descubierto una polla gorda y grande, lo miro unos instantes y abriendo sus labios y cerrando los ojos saco su lengua y la paso desde la base de ese pollon hasta el capullo metiéndosela finalmente toda en la boca. Estuvo un buen rato chupándole fuertemente el capullo, haciendo que con cada chupada creciera más y más, mientras con su mano masajeaba aquella enorme polla a punto de explotar, Vero en ningún momento dejaba de mirarme con cara de vicio y placer, y eso aún nos ponía más a mi  Jorge, era un vicio verla abrir la boca y sacar su lengua para lamber su polla. Cuando Jorge estaba a punto de correrse vero se detuvo y se incorporó y le susurro algo al oído y vino hacia donde estaba yo.

-Te gusta cariño como me dejo llevar y disfruto de los momentos de la vida.

Me respondió, que decir a semejante mujer, verla gozar y disfrutar me excita de una manera brutal, y casi diría que soy adicto a esa sensación. Empezó a besarme mientras con sus manos me desabrochaba el pantalón, cuando finalmente me tenía desnudo sentí como sus labios envolvían mi polla en un calor cálido y me recosté cerrando los ojos y disfrutando de una mamada como solo Vero saber hacer sacándote hasta la última gota. No sé el tiempo que estaría Vero chupando mi polla cuando oigo unos suaves gemidos de Vero , era Jorge que estaba detrás de ella y por lo que parecía su gorda y dura polla se estaba abriendo camino por el coñito de mi mujer,  Vero no paraba de gemir mientras su polla dilataba su coño cuando por fin Jorge se la tenía toda dentro y empezó con golpes muy suaves Vero se volvió a concentrar en lo que estaba haciendo hace un momento y volvió a meterse mi dura polla entre sus labios, Jorge empezó a aumentar el ritmo con cada embestida que le daba a Vero, mientras le daba azotes en sus duras nalgas, con cada embestida que le daba a Vero ella respondía chupándome la polla más y más fuerte.

Después de un rato estar sintiendo entrar y salir la polla gorda de Jorge Vero se incorpora y sienta a Jorge a mi lado, poniéndose entre nosotros de rodillas empieza a jugar con nuestras pollas, chupando primero una y después la otra mientras con sus manos nos las masajeaba mirándonos a la cara con esos ojos de placer y deseo se levanta y mirándome se sienta encima  de su gorda y dura polla, agarrándola con una mano y colocando el gordo y duro capullo a la entrada de su coñito se lo mete de un solo golpe, soltando y gemido de placer y lujuria. Empezando a moverse despacio observo la cara de placer de Jorge que no para de gemir mientras Vero sube y baja con su coño, apretando su polla muy fuerte con sus labios, mientras Jorge la coge de sus nalgas ayudando a Vero con el ritmo.

Después de un rato así Vero acabo gritando en un orgasmo increíble, era largo y profundo que la hacía estremecer de placer, mientras Jorge la seguía follando pero esta vez mucho más lento para hacerla disfrutar más de ese orgasmo bestial que acababa de tener, cuando se recuperó y vio que Jorge también estaba a punto de correrse, se arrodillo y nos suplicó gritando que la quería en su cara. Jorge y yo nos pusimos delante de ella cada uno a un lado, Vero agarro nuestras pollas y empezó a  chupárnoslas mientras nos pajeaba con la otra mano. No tardamos en corrernos ni cinco minutos los dos llenando a Vero la cara con nuestra leche, resbalándole por la comisura de los labios y cayendo hacia sus pechos, estaba divina y se la veía más relajada, se incorporó y le pregunto a Jorge donde se podía asear y nos acompañó a su oficina en la que tenía un baño personal.

Y así acabo nuestro día de compras, y naturalmente nos intercambiamos los teléfonos con Jorge y sobra decir que Vero también salió ganando ya que se pudo llevar unos conjuntos muy sexys sin coste alguno, y prometiendo volver pronto nos despedimos de Jorge.

Como podéis ver uno se lo puede pasar muy bien y más con una mujer como la mía, que opináis mis queridos lectores y seguidores. Que por cierto quiero mandar un beso enorme a todos y todas, y perdonad si tardo algo en contestar es que sois muchos. Aunque prometo que responderé a todos con el tiempo, besos y hasta otra.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Dragonfly-VR.

Somos matrimonio de Ourense amante de los relatos eróticos, busco mujer o hombre que comparta conmigo esa afición.

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