HISTORIA DE, E

En mi empresa tengo fama de duro, y por que no decirlo, algo déspota. Cuando el trabajo no se hace a mi entera satisfacción, descargo mi ira entre mis empleados, y claro, la más cercana de todos ellos es mi secretaria, la llamaremos E.

Todo comenzó el día que nos vino un representante comercial que tenía mucha afinidad con "E", lo que hizo que nos fuéramos a comer los tres, y el contenido de la reunión nos obligó a "E" y a mí, a volver a la empresa a preparar la documentación que nos demandaba.

Mientras hacíamos el trabajo y sin saber porque, nos empezamos a besar, mezclando nuestras lenguas de forma ávida, succionando nuestras salivas. Fue algo inexplicable, impetuoso y nada preparado, ya que, si bien siempre me había gustado como mujer, mi relación empresarial hacia que no tuviera ningún tipo de pensamiento sobre ella.

Ella se retiró de inmediato, ya que ambos estábamos casados, aunque si me confesó que desde hacía mucho tiempo soñaba conmigo. Le rogué continuar, y note inmediatamente un brillo especial en sus ojos, y cuanto más le suplicaba, más me lo impedía. Al final decidió irse, y yo me quede con una terrible erección que parecía fuera a romper mi cremallera.

Al día siguiente, al finalizar la jornada labora y cuando ya me dirigía a mi casa en mi coche, me llama al móvil y con voz autoritaria me dice "Ven a la oficina, en mi mesa hay un papel, haz lo que te diga en él" y me colgó.

Esta situación era nueva para mí, yo que siempre había mandado, que nunca había permitido que nadie me ordenara nada, ahora me encontraba a merced de mi secretaria, y lo peor de todo es que me hacía sentir extrañamente excitado. Obviamente decidí volver y mientras mi imaginación volaba, mi excitación, y por ende mi erección, iba en aumento.

Al entrar la nota decía "Ve al almacén, enciende las velas que allí encontrarás y espérame de pie desnudo de cara a la pared con los ojos tapados con el paño que te he dejado preparado. Tienes 1 minuto".

Preparé todo tal y como me lo había ordenado, y espere sentado en la más absoluta oscuridad. No sé cuanto tiempo paso, al menos 10 minutos, y enseguida note que era ella a mi espalda. Su olor me ponía frenético.

"Has sido muy malo, te dije un minuto y has tardado más. Como comprenderás debo castigarte" me dijo E mientras me amarraba las manos.

"He tardado lo menos posible ya que no tenía fuego y tuve que buscarlo" le conteste, y sin esperar a que terminará la frase me soltó una nalgada que hizo que se me pusiera rojo inmediatamente.

"Sucio esclavo, no vuelvas a dirigirte a mí sin que yo te lo diga y siempre tratándome de mi ama o mi señora" y volvió a pegarme.

"Si mi ama, perdón" y sin preámbulos me cogió del pelo y me tiro al suelo boca abajo "No te había dicho que no hablaras sin mi consentimiento, ahora sabrás lo que es bueno"

Mi excitación iba en aumento, me encantaba este nuevo rol, de dominador a dominado.

"Lo que te voy a hacer pensaba hacerlo mas adelante, pero visto lo mal esclavo que eres, te enseñaré quien manda aquí" me susurraba al oído.

Inmediatamente note algo caliente que resbalaba por mis nalgas, era cera de las velas, y algo frío por mi ojete, era vaselina. "¿Te gusta perro?"

"Por favor mi ama, por el trasero no que soy virgen" conteste y mientras se reía me penetraba poco a poco "Calla cerdo que me estoy poniendo a cien viéndote suplicar"

Rápidamente si movió de sitio y noté que se ponía en mi cara y arqueándome el cuerpo puso mi boca en su sexo "hazme correr, cabrón"

Mientras se lo comía, con una mano me seguía echando cera, y con la otra me penetraba por detrás con lo que supuse un pequeño pene del tamaño de un dedo.

Me hacía daño, era virgen por ese agujerito tal y como le había dicho a mi ama, pero jamás le he comido un co&nti

lde;o a una mujer como en ese día. Que cantidad de flujo y de orgasmos tuvo. Debía absorber tanto de sus líquidos, que a veces me atragantaba.

Exhausta se retiró dejándome tendido en el suelo con el pequeño pene incrustado en mi ano.

"Me has hecho disfrutar mi querido perrito, y por ello te voy a recompensar" y a continuación noté un liquido caliente que recorría mi cuerpo. Se había hecho pis encima de mí.

Por fin, me aupó, pero no sin antes restregarme su sexo húmedo y gran parte depilado por mi cara para cercarse la gotas esquivas que no habían querido depositarse encima mío, quedando atrapadas en parte de su vello púbico.

Me sentía abandonado a mi suerte, podía hacer conmigo lo que quisiera, ella era mi ama, y yo su esclavo. Me sentía feliz y recompensado mientras restregaba su coño por mi cara.

Creía que ya era mi turno, que me haría correr. Que equivocado estaba.

Se sentó y poniéndome como si de un niño me tratase, empezó a darme nalgadas con la palma de la mano.

"Debes entender que debes pagar por lo malo que te has portado, y por todos los momentos que me has hecho llorar. A partir de ahora cada vez que seas brusco conmigo, te castigaré de forma despiadada. Esto que te hago ahora es sólo parte del adiestramiento que te tengo preparado"

Por fin se cansó de castigarme, y me hizo sentarme en la silla, para que la follara, no sin antes agarrarme de los huevos fuertemente y decirme "Si te corres dentro de mí verás lo que es bueno"

Cuando mi polla entró en todo su profundo coño, creí morir de gusto. Que calentito y húmedo estaba. Subía y bajaba de él como la gran maestra del sexo que es. Impedía que eyaculara apretándome fuertemente de los huevos y se entretenía con sus manos pellizcándome los pezones, tanto que me dolían.

No sé cuantos otros orgasmos tuvo, parecía que eran continuos. Entre jadeos y jadeos se dedicaba a insultarme "perro" "babosa" "mariconazo" "cabrón" …

Estaba a punto de morirme, mi excitación, follarla, los pellizcos en los pezones, el pene en mi trasero (me había acostumbrado y el dolor paso a ser una gran fuente de placer) hacía que me fuera imposible retener más mi semen.

Para mi sorpresa, de repente se salió de mí, y soltándome los huevos se introdujo mi pene en su boca, y casi de inmediato, la llene con todo mi semen. El orgasmo fue total, mi ama me había permitido no sólo que me corriera sino además hacerlo dentro de ella. Mientras me corría imaginaba mi semen resbalando por su garganta, por la comisura de sus labios, que placer tan grande.

Tardé bastante tiempo en descargar toda mi leche, y cuando lo hice, me lleve mi ultima sorpresa, mi ama me abre la boca y sin tocar mis labios escupe mi propio semen dentro de mí "trágatelo entero" me ordenó.

El sabor era repelente, nunca me había gustado mi propio sabor, y ahora sin la excitación inicial, aún me parecía más desagradable, pero obedecí, y no dejé rastro, aunque tampoco hubiera podido hacerlo ya que me inspeccionó para ver si la había obedecido.

"Ahora limpiarás todo esto, y no hablarás conmigo ni con nadie de lo que aquí ha pasado. Sólo te ordeno que mañana cuando llegues a la oficina te oprimas los huevos con este anillo. Cuando lo vayas a hacer, quiero ver el momento en que te diriges al baño a hacerlo"

Desde aquel día soy su esclavo. No hablo con ella y mantenemos encuentros ocasionales cada vez que ella quiere.

De vez en cuando le pego una bronca, sabiendo que, a los pocos días recibiré mi correspondiente castigo, pero eso es otra historia.

Dedicad a "E" esperando nuestro próximo encuentro.

Si quieres contactar conmigo y hacer cualquier tipo de sugerencia puedes hacerlo en mi correo.

Autor: Caricias30ypico al_deseo (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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