HISTORIA INCREIBLE EN TRES HORAS

Hace cerca de tres años atrás cuando yo tenía recién cumplidos 32 años (soy colorina de color suave, pero no de tez blancuchenta y con muy pocas pecas, ojos verdes, 1,65 mts. de altura, muy bonito cuerpo y atractiva, Abogado de la U. Católica) que tuve la primera oportunidad increíble de tener una relación sexual con otro hombre que no fuera mi marido, todo comenzó como a eso de las 8,30 hrs. de la mañana de un día viernes del mes de octubre, cuando esperaba locomoción en Av. Apoquindo cerca de Los Dominicos para tomar el Metro hacia la estación central para realizar un trámite en el servicio de impuestos Internos por encargo de mi esposo y luego regresar al centro a mis oficinas, cuando unos metros antes del paradero se detuvo un lujoso auto BMW, que quedó justo frente a mi mientras esperaba la luz del semáforo y su conductor muy atractivo y bien vestido de no más de unos 33 a 35 años, me saludó y me hizo un gesto y ademán si me llevaba a lo cual por la hora que era accedí ya que se trataba por su presencia de un profesional decente.

Me acerqué al vehículo y el oferente, me abrió cortésmente la puerta y me invitó a subir diciéndome ¿a dónde la llevo hermosa dama?, a lo cual le respondí al metro y ud. yo voy al centro, enseguida me preguntó a que parte me dirigía en el metro, respondiéndole que a la estación central, me preguntó mi nombre (Elizabeth) y qué a dónde me dirigía, comentándole que a realizar un breve trámite al servicio de impuestos Internos a entregar unos documentos y que me bajaría del metro en la estación central, diciéndome te puedo ir a dejar al lugar de tu diligencia y esperarte, para regresar al centro, porque había quedado prendada de mi, que jamás en su vida había conocido a una dama colorina y siempre había sido el sueño de su vida de poder conocer en todo aspecto a alguien como yo, ya que era muy atractiva y bonita, me preguntó si era casada, respondiéndole que si y que tenía dos hijos, él me comentó que también era casado y con tres hijos, que era Ingeniero Civil de la U. Católica, bueno le respondí, pues yo realmente había quedado prendada de él y más aún (para mi era un amor a primera vista que ya me había dejado marcando ocupado) voy a acceder a tu propuesta, para que conozcas un poquito más a una colorina de verdad como han sido tus anhelados deseos.

Continuamos raudamente nuestro viaje, conversando de temas de actualidad, de los quehaceres de nuestras vidas cotidianas, de deportes, cine, lugares de vacaciones, etc. y cada vez que me podía mirar lo hacía fijamente y con una sonrisa muy agradable y que me hacía estremecer mi cuerpo, me dijo mira querida amiga el destino nos puso en el camino y me tomaba mis manos con mucha suavidad y sin ninguna mala intención, pero que me hacían poner lo pelos de punta de cierta parte intima y a medida que avanzábamos, sentía que me humedecía, puesto que mi acompañante que se llama Walter, me estaba haciendo entrar en pensamientos e ideas locas que pasaban una y otra vez por mi mente, cosa que jamás en la vida me había sucedido, pues soy una personal de alto nivel social de muy buena familia y con un matrimonio muy bien constituido, pero siempre "hay una primera vez" dice el dicho.

Así fue como ni supimos cuando ya estábamos en el lugar de mi destino, momento en que me repitió que me esperaría, ya que yo demoraría en mis trámites alrededor de una media hora, respondiéndole Walter ¿no te preocupes?, yo regresaré para que continúes con el sueño de tu vida, Elizabeth aquí estaré contando los segundos hasta que tú vuelvas y me bajé rápidamente, porque para decir la verdad toda la conversación y sus palabras, ya me estaban haciendo tambalear cierta parte intima y no dejando de pensar respecto a que hacer.

Felizmente, me atendieron muy rápido en mis trámites, q

ue debe haber sido por lo bien que le caí al fiscalizador encargado del tema y lo atractivo de mi persona, como asimismo, a la claridad de los antecedentes que le llevaba, después de ello le pedí permiso a la persona que me atendió muy gentilmente, para pasar al baño y me dirigió al baño privado de su jefe, en dicha ocasión tuve la loca idea por lo excitada que ya me hallaba de sacarme mis calzones, enagua de cintura y sostén, guardándolos todos en mi cómoda cartera y me acomodé mi mini falda, que era forrada, con su abertura hacia delante, por si acaso, para facilitarle las cosas a Walter, y para satisfacer también mis propios malos deseos que invadían totalmente mi desordenada e incontrolada mente.

En seguida me dirigí como un rayo a lugar donde Walter me esperaba, que al verme su cara se llenó de alegría y apenas me subí, me abrazó y me dio un suave beso en mi mejilla y cerca de mi cuello, diciéndome, Elizabeth tú eres una mujer de palabra como muy pocas quedan hoy en día y te agradezco tu gentileza y oportunidad que me estás brindando, luego me dijo te voy a dejar al centro a tu lugar de trabajo o vamos a caminar y a charlar un rato a los jardines de la Quinta Normal, que se encontraba muy cerca del lugar en qué estábamos, respondiéndole que bueno y una vez allí, avisaríamos a nuestros trabajos de los atrasos en que nos habíamos enfrascados, entramos luego al recinto por un control de calle Agustinas Interior ya que a Walter lo conocían, puesto que dijo que iba a al museo ferroviario y al depto. de ciencias de la U. de Chile, después de recorrer interiormente un par de cuadras, estacionó su automóvil, nos bajamos, caminamos un poco y nos dirigimos a un asiento que estaba bajo un frondoso árbol y cercanamente rodeado por varios arbustos, lugar muy propicio y tranquilo, como para hacer más que algo.

Walter me llevaba apoyado mi hombro con su mano derecha y se acomodó en la parte posterior del respaldo del asiento, ¿que te parece el lugar?, le respondí que era muy tranquilo y luego se acomodó y entreabrió de piernas, acercándome con sus manos hacia su cuerpo, me dijo, Elizabeth esto por lo más sagrado del mundo, no es ninguna frescura, ni aprovechamiento de ti, pero tú me tienes por las cuerdas y no se que decirte, aparte de lo bonita, simpática, sensual, atractiva que eres, me abrazó contra su pecho y me comenzó a besar mis labios, mi cuello, mi cara y yo le respondía de la misma manera, porque ya estaba totalmente loca por él y ambos comenzamos a estrecharnos más y a juntar con fuerza nuestros cuerpos, sintiendo de inmediato el calor y el tremendo tamaño de su miembro, que se ubicaba justo en todo mi excitado sexo, dándonos ambos cuenta de este hecho y nos comenzamos a mover con suavidad y con algo de ritmo.

Instante en que él me entreabrió mi mini falda y dirigió su mano hacia mi exaltada zona erótica y hasta que me la comenzó a acariciar y a frotarme con su dedo mi alborotado clítoris, diciéndome tú no llevas calzones y le respondí que me los había sacado en el baño del servicio de impuestos internos, mientras yo ya le había bajado el cierre de sus pantalones y metí mi mano derecha hasta que le atrapé su inmensa presa que se encontraba totalmente erecta y mojada, le bajé los slip y se la saqué por completo para dirigirla a mi exaltada cosita, y entreabriéndome de piernas me la acomodé y él comenzó a penetrarme con mucho cuidado, hasta que sin darnos cuenta, por el tremendo placer que estábamos sintiendo, que ya ésta había penetrado hasta la mitad e íbamos ha hacer un último empujoncito para lograr la penetración total, cuando él me dijo, quieres que lo hagamos por completo aquí o mejor vamos a un lugar privado y más cómodo (ya que ambos nos habíamos puesto de acuerdo que no iríamos a nuestros compromisos laborales por la mañana), respondiéndole que yo estaba muy cómoda y que lo sentía muy bien y que me encantaría que a ambos nos viniera el placer y el orgasmo final, ambos comenzamos con locura a movernos, mientras me chupaba ambos pezones de mis endurecidos y contentos pechos, y nos vino al mismo tiempo el tremendo orgasmo, que para mi fue el más grande que jamás había sentido en toda mi vida, y recorrido todo mi cuerpo regresando para depositarse a la entradita de mi asustado ano, por lo que había visto introducido en el interior de su amiga y vecina co

nchita.

Descansamos un rato largo (después de esta incontrolable locura que jamás en la vida había cometido) yo conteniendo en el interior de mi vagina los cerca de 25 cms. de largo y unos 4,5cms. grosor de la apetitosa y endurecida verga de Walter, que ya me había propuesto si yo era capaz de resistir otra sin que él me la sacara, respondiéndole de inmediato, que sería capaz de tener unas tres más sin problema, proponiéndome que fuéramos a un lugar más cómodo como un hotel, motel o depto., acordando que por la privacidad y la hora que ya eran las 11,30 hrs., sería mucho mejor un depto., nos pusimos muy contentos y comenzamos a juguetear con entras y sale de su súper pene de mi enloquecida conchita, ya que en varías ocasiones estuvo a punto de venirnos un nuevo placer, hasta que nos acomodamos y nos arreglamos nuestras tenidas y nos dirigimos al sector de Providencia para instalarnos disimuladamente y por separados uno del otro en un lujoso depto. que ubicamos en los avisos de un prestigioso periódico matutino.

Una vez adentro de este tranquilo y disimulado recinto para hacer este tipo de locuras con la debida tranquilidad, nos dirigimos a un lujoso dormitorio que instaba a comenzar nuevamente a pecar con toda soltura, acordamos que estaríamos hasta 8 de la noche como máximo y que pediríamos algo para comer y beber al depto. por la comodidad que ello representaba, con esta inmensa tranquilidad comenzamos ambos a desvestir calmadamente uno al otro y sobre la acogedora súper cama como de tres plazas, me retiró con mucho arte la poca ropa que me quedaba, puesto que era solamente mi minifalda, mi blusa, medias y zapados taco alto, besándome una y otra vez con una pasión descontrolada y en especial cuando me vio mi apetitosa concha, cubierta con una tupida y frondosa vellosidad, también toda colorina suave(que lo enloqueció de gusto al vérmela y expresarme que era súper sensual y atractiva) y de inmediato comenzó a hacerme una exquisita mamada, que estuvo a punto de llegar al clímax como tres veces, producto de su arte como me la lengüeteaba y chupaba mi clítoris con sus ricos labios y frotaba con su juguetona lengua.

Para continuar sin perder ni un minuto de esta sesión tan apetitosa, yo comencé a besarlo apasionadamente por todo su cuerpo y fui bajando sigilosamente hacia toda su zona erótica, para comenzar a chuparle su tremenda verga que realmente era de un porte impresionante y muy bonita, lengüeteándosela una y otra vez, ya que se mantenía de una dureza extraordinaria, siendo muy superior en todo aspecto a la de mi esposo (que a lo sumo llegaría un poquito más de la mitad de la de Walter), tanto en tamaño, grosor, como en su textura de erección, motivo por el cual yo me encontraba fascinada de observarla cuando se la masturbaba y se la chupaba con tanto agrado, puesto que jamás yo había tenido sexo oral con mi esposo, no aguantando más estas escenas, me senté sobre el cuerpo de Walter y levantando un poco mi espectacular trasero, tomé su miembro y me lo acomodé en mis genitales, una vez detectado que ya algo se encontraba en el interior de mi vagina, comencé a presionar con fuerza mi cuerpo para que me penetrara ésta con mayor facilidad, al tiempo que Walter comenzó a realizar tremendos esfuerzos hasta que yo sentí que toda esta tremenda exquisitez se encontraba en el interior de mi vagina y el placer nos comenzaba a invadir a ambos ya que nos movíamos con un desenfrenado ritmo, hasta que nos vino el más lindo y agradable orgasmo de mi vida que fue más exquisito, rico y prolongado que el de la Quinta Normal.

Aprovechando este impulso y por la exquisitez del resultado logrado y que ambos continuábamos sedientos de ganas, Walter me acomodó de rodillas al borde de la cama e hizo que me reclinara y apoyara mis pechos y vientre sobre un par de almohadones, quedando mi trasero justo frente de él que procedió a entreabrir mis piernas y me comenzó, una vez más a meterme y sacarme con mucha suavidad y rapidez su interminable miembro, hasta que comienzo a sentir un gran placer, ya que lo tenía todo introducido en mi vagina y de inmediato, por los movimientos que coordinadamente realizábamos ambos, nos llegó el inmenso orgasmo final, sintiendo el tremendo chorro calentito de semen que expulsaba su erecto pene, que fue mucho más rico y prolongado que el anterior.

Enseguida y luego de unos breves minutos me percaté que él me comienza a retirar su aún muy erecto pene y lo deposita a la entrada de mi ano haciéndome pequeños

movimientos circulares (sintiendo yo en esos momentos un nuevo placer y sensación muy especial e indescriptible, pero muy agradable de ser penetrada a la brevedad, a pesar del gran tamaño y grosor de ésta, experiencia que entre paréntesis jamás había tenido), oportunidad que aproveché de tomársela con fuerza con mi mano derecha y comencé a presionar mientras me relajaba para que comenzara a penetrar, sintiendo con algo de dolor y agrado que ya había entrado todo el glande y seguía desplazándose en el interior de mi recto con facilidad por la lubricación del abundante semen que aún lo cubría, llegando a soportar más de dos tercios de su tamaño, momento en que percibí que podía recibirla por completo y tomé con fuerza con mis dos manos el trasero de Walter, mientras él hacía lo mismo tomándome de mis cadera, le dije que me lo metiera todo y luego de un par de fuertes penetraciones más, siento que éste estaba totalmente introducido en el interior de mi ano y a Walter viniéndole un tremendo placer que lo hizo eyacular en el interior de mi recto, ya que sentí el calorcito del tremendo chorro de semen que expulsaba su rica verga.

Luego de descansar por varios minutos, pedimos como cerca de la 1,30 hrs. que nos trajeran sándwiches, jugos de fruta natural y postres, mientras nos tomábamos unos tragos de agradables combinados con jugos de frutas y después de servirnos nuestro pedido, descansamos y dormimos una pequeña siesta como hasta las 4,30 de la tarde, oportunidad que aprovechamos ambos para refrescarnos con una reparadora ducha y yo a arreglarme mi desordenado cabello y a darme algunos toques mínimos de perfume y colores en mi cara y ojos, comenzamos nuevamente y muy relajados a acariciarnos y besarnos por todas partes e incluidas nuestras zonas eróticas-sexuales y a confesarle a Walter que desde el momento en que lo conocí y luego de todo lo hecho, sentía que me había enamorado perdidamente de él y que no me imaginaba no poder continuar con su compañía actual y en el futuro, respondiéndome a su vez él que también sentía lo mismo, pero que hasta pensaba que me comenzaba a querer con mucho entusiasmo y pasión desenfrenada.

Con este fragor de pasiones, caricias y de nuestras confesiones, continuamos todo el resto de la tarde y parte de la noche dando rienda suelta a nuestros deseos incontrolables de continuar haciendo el acto sexual llegando hasta cerca de las 11 de la noche a realizar cuatro sesiones más de exquisitos placeres acompañados de los orgasmos ineludibles, producto de haber experimentado el acto de distintas posiciones: él sobre mi y yo rodeando con mis piernas su cintura, con mis piernas abiertas sobre sus hombros, yo sentada sobre una cómoda con mis piernas entreabiertas y él de pie rodeándole su cintura con mis piernas entrecruzadas y la última, ambos de pie apoyando él su trasero sobre la cómoda y yo con mis piernas entreabiertas en posición envidiable para la tremenda penetración, acompañada de las exquisitas chupadas de mis pezones y fuertes apretones incontrolables de mi trasero.

Esta increíble aventura de un día, la continuamos manteniendo muy discretamente a partir de la semana siguiente de conocernos juntándonos un par de veces semanalmente y dándonos el gusto como mínimo de tres placeres y orgasmos, reduciendo nuestros encuentros a partir del segundo año a dos veces al mes y con la misma intensidad y pasión, como la del primer día de conocernos, no sin considerar que estos encuentros reiterados han tenido sus ineludibles consecuencias, ya que a los seis meses de iniciadas nuestras aventuras quedé embarazada de Walter y lo hicimos de común acuerdo y con plena conciencia, producto de lo cual nació un precioso varoncito y en la actualidad, estoy embarazada de tres meses nuevamente y esperamos una niñita, por supuesto que mi esposo cree que estos retoños producto de mis insatisfacciones sexuales, son hijos de él como consecuencia de algunas y escasas intimaciones sexuales que he mantenido.

No obstante, ya hemos acordado con Walter que ambos iniciaremos los trámites de separaciones legales de nuestros matrimonios, dando ya él el primer paso de ello y yo próximo a iniciarlo, para contraer nuestro próximo matrimonio, puesto que en nuestras vidas realmente no podemos en ningún momento vivir uno separado del otro y más aún, considerando que mantenemos junto una muy activa, frecuente y apasionada vida sexual, que se extiende incluso hasta ape

nas un mes antes de nacer nuestro primer hijo, al cual Walter reconocerá para todos los efectos legales su paternidad, puesto que ya tenemos los correspondientes resultados de los exámenes de ADN.

Autor: Elizabeth

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Escrito por Marqueze

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