LA AGENCIA DE ANAIS II

Muchas veces me pregunté como fui capaz de involucrarme en lo referente a las oferta de la agencia de Anaís. El morbo de las conversaciones y el haber estado con Aron me sorprendía hasta hoy.

Luego de aquella experiencia seguí incursionando con mujeres (nunca dejaron de gustarme e incluso siempre me gustarán mas que cualquier otra cosa) sin embargo quería el morbo de calentarle la mente a una mujer contándole de cómo me gusta el sexo entre hombre.

Un día llamé a otra agencia y me contestó un varón. Hable poco con el y terminé de charlar. No yo quería hablar con mujeres y contarle de mis deseos. Pero no logré mucho.

Sin embargo en otra ocasión encontré el número de otro servicio. Llamé y me contestó una voz de una señora madura (45-50 años calculé) y era la que atendía el teléfono. Me calenté de entrada y me dijo que deseaba en particular. Le dije que buscaba un varón con las características que usted ya saben. Ella me contó que habían jóvenes pasivos y modernos pero que no se encontraban en este instante. Me dijo que solo había un joven activo, muy bien dotado y que poseía un cuerpazo. Me preguntó si alguna vez había sido pasivo alguna vez. Le dije que no. Ella me dijo que si tuviese más amplitud de mente podría pasarlo muy bien y que no me arrepentiría. Si bien ella estaba haciendo su labor comercial muy bien, sus palabras me calentaban en demasía.

Yo le dije que no estaba seguro y ella con toda su experiencia me decía que conoció a muchos debutantes en esta agua y que ahora disfrutaban de esto de forma constante. Me preguntó como era y me describí, le dije seductoramente que era bien dotado y ella simpáticamente me decía "que rico, pero te aseguro que si bien pareces un activo empedernido te recomiendo que vinieses a vernos y que te atiendas con el joven que se enguanta ahora. Ya verás como volverás para estar con él".

La calentura mía era enorme y luego de terminar la charla me fui a pajear.

Tenía ganas de hablar con esta señora nuevamente pero pensaría que yo solo llamo para hacer perder el tiempo.

Días después me llama Anaís, aquella chica de la agencia que les conté anteriormente. Me preguntó como estaba y entre medios de los saludos protocolares me preguntó si había conocido a otro tipo. Le cuento que no y que no estaba interesado por ahora. Me dijo que habían llegado otros tipos y que había un pasivo exquisito. Le respondo que por ahora no y que además tenía que pagar algunas cuentas. Ella me responde que no es un asunto comercial, ya que su amigo le gusta conocer gente discreta y no tan solo clientes. Le dije de todas maneras que por ahora no.

Estaba claro que ahora mis deseos eran otros, quería hablar con esa señora madura y de cómo con su experiencia me estaba recomendando a un tipo activo para poder disfrutar mejor de mi sexualidad.

Días después Anaís me invita a una casa en que se haría una fiesta. Una de sus amistades estaba haciendo una reunión con su grupo de amistades más alguno que otro invitado (en este último grupo estaba yo). En la fiesta supe que está llena de personas que trabajan en agencias para acompañantes y demás. Había tanto chicas lindas como tipos guapos y toda la fiesta estaba de buen ambiente. Algunos jóvenes me preguntaban si yo trabajaba en alguna de las agencias y con un poco de exceso de trago les decía que yo simplemente era quien "arrendaba el producto".

Muchos de ellos me decían cuando los "iba a arrendar". Sin embargo no eran ellos los que me hacían tener ganas de "arrendar a alguien", ya que durante la fiesta divisé a un tipo un poco mayor y que estaba hablando con Anaís. Luego de que dejaron de charlar fue donde mi conocida y le pregunté por este tipo. "pareces interesado, lástima que no trabaja con nosotros y apenas lo conozco. Sólo se que se llama Gustavo". Le dije que solo era

curiosidad. Me dijo que fuese hablar con él, a lo mejor tendría mejor suerte.

Luego de observarlo detenidamente esperé a que estuviese solo y me acerqué. Nos presentamos y charlamos un poco. Me dijo que trabajaba en una agencia para acompañantes y que si bien atendía a mujeres sus pedidos eran más bien de hombres. Me preguntó por mi y le dije que sólo era un invitado a la fiesta. Que no tenía ningún vínculo con ninguna agencia y que me gusta conocer personas.

Gustavo tiene unos 45 años y un cuerpo de gimnasio bien cuidado, es de esos tipos afables cuando lo escuchas hablar y tiene una voz muy masculina y relajada. es alto, unos 184 centímetros y piel bronceada de solarium ya que en pleno invierno poseía una piel perfectamente de verano.

Antes del término de la fiesta yo charlaba con todos y con copas de mas estaba de lo mas sociable, pero la risa se fue de mi cara cuando comprobé que Gustavo se había retirado. Anaís no sabía como ubicarlo y me fui a casa un poco decepcionado.

A los tres días después me animé a llamar de nuevo a aquella señora de la agencia que tenía un joven activo. Le cuento que era yo quien la había llamado anteriormente, cosa que ella recordaba, y le conté que había conocido a un tipo mayor y que me gustaría saber si habría algún varón de esas características. Me pidió más detalles de cómo era ese hombre y de cual era su nombre. Me preguntó si quería que le dejara mi número para que ella me llamara de vuelta para saber de alguna novedad. Yo acepté.

Pasaron unos días y esta dama me llama. Le dijo que hablaríamos en la tarde ya que ahora estaba ocupado.

Llegado casi el anochecer la llamo y me dice que la persona de la cual le conté trabaja en otra agencia y que los fines de semana hace pedidos personales. Me dice que ha hecho pedidos para la agencia para la cual ella trabaja y me dice que todo estaría disponible para mi. Junto con aquello me pregunta que fue lo que me motivó buscar a alguien con las características de Gustavo le confesé que la forma en como ella me había sugerido, ampliar mi mente para este tipo de situaciones, y empezó a decirme cosas como "¿y ya te imaginas con un tipo activo y atractivo como Gustavo"? ¿te imaginas sentir todo el sexo de él contigo"? ¿Ya te imaginas montándote sobre él y comiéndote una verga tan rica como la que tiene él"?

Sus palabras me tenían cachondo. Empecé a tocarme y le pedía que siguiese con sus comentarios, pero me dijo que no, que mejor viniese para acá y que no hiciese ningún intento de masturbarme, ya que las ganas de acabar deben de ser saciadas acá.

Aunque igual me masturbé descansé unos minutos y me fui a la ducha. Me saqué toda la transpiración del día y con solo pensar en lo de Gustavo ya tenía erecciones. Me animé y fui en búsqueda de lo que tanto me obsesionaba. Llegué a su dirección y me atendió esta señora de seductor voz. Era una tipa de edad 45 años aprox, contextura mediana, bonita cara y vestida informalmente. Me hace pasar a una sala de estar mientras observo detalles de la sala. Nada de importancia. Luego de dos minutos me dice si estoy listo. Se sienta al lado mío y me pregunta "¿será esta tu primera vez con un tipo activo"? le contesto que si. Ella sonríe, me toca la entrepierna y me dice "esto no lo vas a necesitar por ahora. Me hace levantar del sofá en donde estaba y acto seguido me toca el culo con sus dedos y me dice "con este culito vas a trabajar harto hoy". Me toma de la mano y muy cariñosamente me hace entrar en una pieza semi-oscura pero linda. Me dice "hasta aquí llego yo".

Entré y una voz grave me dice "Buenas noches, ¿estás listo para pasarla bien"? era Gustavo quien estaba vestido sólo con un bóxer plomo totalmente pegado a su estupendo y bronceado cuerpo. Me hace colocarme boca abajo para iniciar su trabajo con un masaje en el cual yo ya estaba totalmente desnudo, él empezaba con sus manos masajeando mi espalda y mis piernas con algún tipo de crema o aceite. La verdad es que ya no sabía nada de nada. Él me conversaba pero apenas podía hablar. Mis latidos y mis gemidos me hacían balbucear más que charlar. Mi calentura estaba a no más poder. Sobre todo cuando colocó su cuerpo sobre el mío de forma vertical, de la misma manera en que estaba coloca

do. Podía sentir su pedazo de carme salir de su ropa interior intentando entrar en mi culo. Él friccionaba y lo hacia de tal manera que me hacia gemir sin haber siquiera un contacto sexual.

Luego al colocarme boca arriba continuó con los masajes, pero esta vez tocaba sin parar mis muslos y mi pene. Yo sólo quería acabar y empezó a masturbarme. Sabía que duraría poco y así fue. Acabe al cabo de unos minutos. Él seguía con su bóxer puesto. Luego de unos minutos empezó a tocarme y besarme el cuello, eso produjo una nueva erección en mi. Yo estaba haciendo un papel muy pasivo (en el juego de caricias por lo menos) así que hice que se sentara al borde de la cama. Yo me senté en sus piernas dándole la espalda y refregaba mi culo en su pene. Estaba totalmente mojada su ropa interior y yo aprovechaba para morder su pene por encima de su ropa interior y sus cachetes duros que estaba de lo mejor.

Él se sacó su bóxer y pude ver su tremendo pedazo de carne. Duro, grueso y largo. Me hizo una mamada y yo estaba de lo más caliente.

Luego me hizo colocarme un condón (era simplemente para no manchar nada) y me hizo colocarme boca arriba. Colocó un cojín debajo de mis caderas y luego de estimularme el ano con sus dedos y el de haber lubricado bien antes de todo, empezó a cogerme por el culo. Nadie había hecho eso antes, y la verdad es que para ser mi primera vez no me dolió tanto. Empezó despacio y luego más fuerte en esa misma posición. Luego hizo que colocase mis piernas en sus hombros (la clásica "patitas al hombro") y eso era fantástico. Luego me puso en cuatro patas (a lo perrito) y ahí comencé con mis primeros grandes gemidos. Duramos harto en esa posición. Yo estaba por estallar. Hasta que comenzamos lo que tanto me imaginaba.

Siempre en mis relaciones con mujeres me gustaba que ellas se montaran encima mío y pensaba lo rico que era para ellas. Ahora era mi turno. Lentamente me coloqué encima de su miembro y empecé a comerme lentamente ese gran pedazo de carne. Aquello era formidable, seguía y seguía y no había como detenernos. Luego quise seguir así pero dándole la espalda y lo hice. Fue genial ya que en esa posición pudimos acabar de forma sincronizada. Luego sin salirme de esa posición me tiré hacia atrás sin sacar mi culo de su miembro y me abrazaba cariñosamente por unos largos minutos.

El mejor polvo que me habían dado lo había hecho un hombre activo.

Autor: Moderno Caliente modernocaliente (arroba) gmail.com

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Escrito por Marqueze

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