La barra de sexo

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El que estaba en mi culo empezó a embestirme, Oscar seguía comiéndome las tetas con vehemencia. Oscar le dijo al del frente, métele la verga en la boca para que ya no grite más y aprovechando el movimiento sobre mi culo le chupé la verga. Al cabo de un momento Oscar dijo que estaba por acabar, se aguantó cuanto pudo hasta que el de atrás también acabó sacando la verga.

He vivido la mejor experiencia sexual de mi vida y me gustaría compartirla con ustedes. Todo comenzó en una charla posterior al sexo en la que participamos cuatro personas. Fue un intercambio de parejas entre mi ex pareja Alex, yo y otra pareja que vive en el departamento frente al mío (Laura y Pablo).

El intercambio no fue la gran cosa ya que creo que salí perdiendo porque Alex es un morocho muy bien dotado, tiene una verga de 28 centímetros (no miento, se la medí, todavía no se como lo encontré).

Estábamos los cuatro sentados en los sillones en la sala de la casa de Pablo y Laura. Pablo dijo que la había pasado muy bien (Laura todavía no podía cerrar las piernas) y que siempre había querido estar en una reunión con mucha gente cogiendo.

Entre charla viene y charla va todos coincidimos en que nuestra fantasía sexual sería estar en una orgía. Después de pensarlo y meditarlo decidimos organizar una. Ellos conocían a mucha gente que se podría prestar y Alex también tenía muchos conocidos. Empezamos a hacer los preparativos, imprimimos unos folletos a modo de invitación en los que pedíamos que llevaran muchos condones y que por favor colaboraran con algo de comida.

Alex y yo nos encargamos de buscar una casa con pileta, cómoda y con un gran patio, con césped y otras cosas para alquilarla. Nuestra idea, también plasmada en la invitación era estar por lo menos todo un día completo allí. Llegar a la tarde- noche y a la noche ya empezar con el sexo, tratar de no dormir y seguir al otro día afuera de la casa, en la pileta, etc, e irnos al otro día a la tarde-noche. Llegó el día tan esperado. Pablo, Laura, Alex y yo estábamos recibiendo a los invitados, los cuatro desnudos, bajo la consigna “entre, póngase cómodo (póngase en pelotas)”. Así los que iban entrando iban desnudándose.

Alex había invitado a amigos suyos del equipo de básquet al que entrenaba, casi todos morochos como él y yo me moría por saber si estaban tan bien dotados. Habíamos puesto unas cajas en las que estaban todos los preservativos que habían llevado y el que necesitaba sacaba de ahí. En total sacamos la cuenta de que había 40 personas. Unos 25 hombres y unas 15 mujeres.

El ambiente era muy bueno, ya todos estaban tratando de conocerse, hasta que Alex habló por el micrófono y dijo que se habría la barra de sexo invitando a que empezaran a coger. Quedamos de acuerdo con él de que no nos juntaríamos en toda la jornada para probar cosas nuevas. Yo estaba babeándome, viendo todas las porongas que habían, de distinto color, distinto tamaño y pensaba que seguro también de distinto sabor. Se me acercó un moreno por atrás y se presentó preguntándome si yo era la famosa Marcela, le dije que sí y resultó ser amigo de Alex.

Poco tiempo tomamos para conocernos y más tiempo tomamos en comenzar a besarnos. Tenía una boca gigante con labios muy carnosos y besaba muy bien. Noté que también le gustaba cómo besaba yo porque su verga no dejaba de crecer. Puso sus manos en mi culo y de a poco fue bajando con su boca hasta llegar a mis tetas. Yo busqué su pija desesperadamente, estaba muy dura y gorda.

Rasguñe sus bolas y al oído le dije “quiero este pedazo en mi concha”. Se puso un condón, se sentó en un sofá y yo me puse sobre él. Él agarraba su verga y yo trataba de meterla en mi concha. Sentí su cabeza tocar mi vagina y fue increíble, ya podía sentir lo enorme que era. Eran pocos lo que hacían lo mismo que nosotros. Eran más los que miraban. Cuando tuve su pene dentro mío grité como una puta, a lo que los demás respondieron con aplausos y cantitos de “¡cógela…cógela…cogeeela…!”.

Yo empecé a cabalgar suavemente, él se tiraba hacia atrás y ponía una cara de placer que me provocaba placer a mí también. Cuando estaba en lo mejor me di media vuelta y vi a todos los demás mirándonos con sus palos duros, entonces dije “quiero dos pijas más, una en mi culo y otra cerca de mi boca”.

Al principio tardaron en animarse hasta que Oscar (mi amante de turno) les dijo “denle a la dama lo que quiere, porque solo no puedo cogerme a esta perra”. Lo entendí a la perfección y lo premié chupándole la lengua a la vez que empezaba a subir y bajar por su tronco. Cuando terminé de besarlo había un tipo parado frente a mí y otro atrás que me agarró de la cintura.

El de frente me dijo que iba a buscar un forro (condón) y yo le dije que no, que se quedara. Le empecé a masajear el pedazo mientras el de atrás veía la forma de penetrarme. Oscar me empezaba a comer las tetas y yo lengüeteaba la cabeza de mi amante de frente. El de atrás casi se sube sobre mí para poder penetrarme. Yo grité del dolor. Tenía dos tremendos pedazos dentro de mí, era muy difícil moverme.

El que estaba en mi culo empezó a embestirme como pudo y eso ayudó a que también me moviera sobre la verga de Oscar que seguía comiéndome las tetas con más vehemencia cada vez. Oscar le dijo al del frente “métele la verga en la boca para que ya no grite más”. El de frente hizo caso. Como pudo y aprovechando el movimiento sobre mi culo le chupé la verga.

Al cabo de un momento Oscar dijo que estaba por acabar, se aguantó cuanto pudo hasta que el de atrás también acabó sacando la verga. Oscar me levantó de la suya y empezó a masturbarse para acabar. Poca falta le hizo. Cuando sacó el forro de su verga yo estiré mi mano y la empecé a masajear. Todavía estaba con la verga del de frente en mi boca. Oscar se fue con sus dedos a mi culo mientras chupaba mi concha toda húmeda. Pasaron así algunos minutos hasta que el de frente acabó en mi boca aunque me había avisado que se venía. Cuando la saqué de mi boca busqué a mi amante de atrás porque quería conocerle la verga.

Lo masturbé un poco y luego la metí en mi boca. Yo estaba feliz. Empecé a chupar sus bolas, Oscar se paró y me pidió que se la chupara también. En voz alta dije “el que quiera que le lustren la verga que venga para acá…”.

Cuando me di cuenta había como ocho tipos alrededor mío. Les dije que hicieran un círculo para poder chupársela un poco a cada uno y que luego ellos empezaran a masturbarse para tratar de acabarme lo más sincronizadamente posible en la cara, en las tetas, donde fuera. Así pasó, chupé todas esas pijas hasta llegar a la última.

Cuando estuve ahí y quise dejar de hacerlo, el tipo me agarró de la cabeza y me dijo que ya estaba por acabar porque se había estado masturbando para ganar tiempo y ser el privilegiado en acabarme bien en la boca.

Me quedé chupándosela unos minutos más hasta que acabó. La primera largada de semen me la tragué y luego saqué mi boca de ahí.

Todos se juntaron más a mí y empezaron a acabar. Yo estaba ahí abajo arrodillada viendo esa lluvia de semen caer en mi cara y en mis tetas. Me estaba chorreando hacia abajo, todo ese semen caliente.

Yo estaba muy húmeda y trataba de calmarme con mis dedos y con otra mano jugaba con el semen sobre mi cuerpo. Después traté de sacar lo de mis ojos, me levanté, saboreaba la leche que había quedado cerca de mi boca y pregunté quién quería acompañarme a la ducha.

Casi todos mis acabadores levantaron las manos, así es que agarré a los dos más cerca de mí de sus vergas y los hice venir. Oscar se puso frente a mí y me dijo que no había terminado conmigo, que me quería para él solo y yo le contesté que me iba a tener…

Entonces me abrió la boca con las manos y chupó mi lengua. Me pareció súper morbo y no podía creer que lo hubiese hecho. Todos empezaron a gritar del asco pero a mí me excitó aún más.

Llegué a la ducha con mis dos nuevos amigos, en el camino aproveché para preguntarle sus nombres y saber más de ellos. Cuando llegamos uno de ellos abrió el agua y se metió. Dijo que esperáramos que estuviera muy fría pero yo estaba demasiado caliente como para esperar, así es que me metí.

El otro me acompañó. Entre los dos me bañaron muy tiernamente. Yo disfrutaba en silencio de sus manos mientras discutían cómo me iban a coger. Cuando me sentí limpia salté sobre uno de ellos, me agarré de su cuello, crucé sus piernas por detrás de él y le dije al otro que se acercara.

Los dos me penetraron al mismo tiempo. Yo estaba entre esos dos machos siendo cogida como una perra y disfrutando como puta. Era un poco incómodo, pero la pasé bien. Ambos acabaron en sus forros y sacaron sus vergas. Yo me dediqué a limpiarlas con el agua y con mi boca. Después de eso cabalgué a unos de ellos sobre el inodoro y salimos de ahí.

Era solo el comienzo de una jornada de locos… pero no voy a terminar de contarla ahora, sino que será más adelante.

Autora: Marcela

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Escrito por Marqueze

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Un comentario

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  1. MUY SABROSA ESA ORGIA, CUANDO HARAN UNA EN NICARAGUA PARA QUE ME INVITEN. SE VE QUE LA UNICA ACTIVA ERAS TU, LAS 15 CHICAS NO HICIERON NADA, PERO QUE RICO QUE LA PASASTE.

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