La Biblioteca

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Hoy será un día especialmente duro, ya que ninguno de mis amigos va a venir a la biblioteca y estaré solo todo el día. Pero no importa, lo podré superar

Día 9 de junio, 8 de la mañana. Estoy en Madrid, hace una temperatura de 25 grados, y el día promete que será muy caluroso. Me levanto con mucho sueño, pero tengo que ir a la facultad para estudiar. Estoy en pleno mes de exámenes, y no me puedo permitir quedarme un rato en la cama.

A eso de las 9 y cuarto llego a la biblioteca. Hoy será un día especialmente duro, ya que ninguno de mis amigos va a venir a la biblioteca y estaré solo todo el día. Pero no importa, lo podré superar.

Escojo el mismo sitio de todos los días, justo en posición estratégica para poder observar de vez en cuando a esa maravillosa chica que viene todos los días a estudiar.

Antes de continuar con la historia, diré que yo soy un chico de estatura baja, con una complexión normal, pelo moreno, en fin, un tío de lo más normal del mundo. La chica en la que me he fijado es también baja y morena, posee un culo muy bonito, así como unos pechos de tamaño perfecto. Me gusta mucho, y creo que ella ya se ha dado cuenta de las miradas que le regalo cada mañana.

Me pongo a estudiar, y no puedo evitar el levantar la cabeza cada dos minutos para mirarla. No sé ni cómo se llama, pero me está volviendo loco… Decido parar de “estudiar” y salgo un momento fuera. Estoy al lado de la puerta de la biblioteca, mirando por la ventana, cuando sale ella. La miro. Me mira, sonríe y se va. Como no tengo demasiadas ganas de estudiar, decido ver a dónde va, así que continúo detrás de ella. Que culito, madre mía. Además, hoy lleva puesto un precioso mini-vestido de color rosa claro que le llega muy por encima de las rodillas. Voy detrás de ella embelesado. Baja las escaleras, estamos en la primera planta del edificio, que no se usa para nada. Ella se mete en el baño, y yo… yo también me meto en el baño, arriesgando el todo por el todo; pero no lo puedo evitar, según me ha mirado, creo que es lo que debo hacer.

Abro la puerta, y me la encuentro de frente a mí. Nos miramos y… sin mediar una sola palabra me planta un morreo de campeonato. Nuestras lenguas juegan la una con la otra. Recorro su boca con mi lengua, explorando cada centímetro, mientras ella hace lo propio en mi boca.

Mientras estamos así nuestras manos no se están quietas. Yo estoy cogiendo con ambas manos ese maravilloso trasero que tantas veces he deseado sobar, y ella mientras tanto, coge con una mano mi pene, que está más duro que una piedra.

Estamos así un buen rato, yo no puedo evitar sacarle por completo su vestido. Es increíble, tengo delante de mí a la chica con quien tanto he soñado. Lleva un sensual sujetador negro, con un tanga a juego, que no es más que un hilo. A la vez que yo la he desnudado, ella se ha encargado de bajar mis pantalones y quitarme mi camiseta. Estamos ambos en ropa interior mientras nos seguimos besando y magreando. Aún no hemos cruzado una sola palabra.

Nos terminamos quitando la ropa interior, y ya una vez desnudos, la cojo en vilo, y la subo al lavabo. En esa postura, ella sentada y yo de pie, oigo sus primeras palabras: “No te preocupes, tomo la píldora”. ¡Qué maravillosas palabras! No me lo pienso más y la empalo con mi pene, que ha tomado ya unas dimensiones escandalosas. No sé cuánto tiempo estamos así, dándole al mete-saca. Es bastante tiempo, y con el calor que hace los dos estamos empapados de sudor, pero no nos importa, seguimos moviéndonos rítmicamente, cada vez con más fuerza.

La sigo besando, ella me muerde las orejas, el cuello y se come mi boca una y otra vez. Yo la manoseo el culo, de tal forma que parece que se lo voy a desgastar. Ella gime cuando bajo mi boca hacia su pecho y succiono sus pezones, que son rosados y pequeñitos.

Me sigo comiendo sus tetas mientras mis manos no dan a basto y tan pronto están en su busto como están en sus nalgas. Es maravilloso el polvo que estamos hechando.

Sigo metiendo y sacando mi pene de su vagina, a tal velocidad que entre lo cansado de la postura y el tiempo que llevamos, ya no puedo más. Y entonces le digo que me voy y ella por respuesta me vuelve a meter su lengua en mi boca. Así, fundiéndonos en un beso, llegamos ambos al clímax, entre unos gritos tan fuertes que seguro que se han escuchado en la biblioteca

, y yo me vacío dentro de ella mientras ella se corre como una posesa.

Nos seguimos besando, y yo continúo dentro de ella hasta que mi miembro vuelve a la posición de reposo. Pero la cosa no había acabado aún. Ella me mira con cara de lujuria, y entonces se arrodilla ante mí y empieza a lamerme el falo.

Mi polla reacciona al instante y se vuelve a endurecer tal y como estaba hace un momento. Ella continúa con sus lamidas, y de vez en cuando se introduce entero el pene en su boca. Lo saca y lo chupa, desde los huevos hacia el glande y desde el glande hacia los huevos.

Está haciendo esa operación durante unos minutos cuando se la introduce de nuevo entera en la boca y entonces yo sin más miramientos la agarro de la nuca y empiezo a hacer el movimiento del coito sin dejar que se la saque. No protesta, parece que le gusta que me la folle por la boca. Estoy así un rato, y cuando me voy a correr le aviso. Ella entonces aprovecha para sacársela de la boca y tumbarse boca arriba en el suelo. Yo me siento sobre ella y entonces le empiezo a meter la polla entre ambos senos. Me está haciendo una cubana, y es sensacional. Además, cuando mi falo llega a la parte superior ella aprovecha para tocarme la punta con su lengua. La sensación es indescriptible. Estoy sintiendo el mayor placer del mundo. Y no aguanto más, me corro definitivamente sobre ella. La lleno las tetas y la boca de semen, y ella se lo relame, y me limpia el pene con su lengua. Entonces sube hacia arriba y me besa de nuevo. Es muy morboso besarla a ella saboreando mis propios jugos.

Y la situación me da tanto morbo que mi polla se vuelve a poner rígida como un roble. Entonces, aprovecho para sentarme en la taza del WC, y ella, adivinando mis intenciones, se sienta sobre mí y comienza a cabalgarme de manera brutal. Yo le agarro su culo, le muerdo las tetas, y ella de vez en cuando me vuelve a comer la boca sin dejar de contonear su cadera con mi polla dentro.

Estamos de esta forma un rato más, hasta que ella me susurra que se va a volver a correr. Yo ya no aguanto más y ambos volvemos a terminar a la vez, fundiéndonos en un nuevo beso. Nuestras lenguas parecen ya una sola, y mis manos no se cansan de tocar su precioso trasero y sus preciosos pechos.

Nos vestimos, y aprovechamos para presentarnos. “Por cierto, me llamo Olga”, dice. “Encantado Olga, yo me llamo Javi. Ha sido la mejor mañana de estudios de mi vida, me pregunto cuándo lo volveremos a repetir”. Entonces ella responde: “Yo vengo aquí todos los días, y no termino hasta el 3 de julio, así que si quieres podremos hacer un descanso en nuestros estudios siempre que quieras”. “Por mí estupendo, esta tarde va a ser muy dura y necesitaré descansar” digo yo. Ella me vuele a besar, y ambos volvemos a la biblioteca como si no hubiera pasado nada… pero sí había pasado, y había durado 2 horas, las 2 mejores horas de mi vida.

El mes de junio continúa y desde ese día Olga y yo tenemos nuestra sesión de sexo a diario, tanto por la mañana como por la tarde. No sé si aprobaré o no, pero el verano ha empezado muy bien…

Autor: THE CRACK

Autor: The Crack

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Escrito por Marqueze

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