La clienta morbosa

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Follamos como animales entrando y saliendo de ella continuamente, ella me pedía que parase que se iba a volver loca, le dije que me corría, me dijo que me corriese cuando quisiera, que ella ya había tenido otros dos orgasmos, córrete ahora y yo lo haré contigo, vamos córrete, nos corrimos los dos a la vez en un orgasmo que fue el mejor que he tenido.

Hola les voy a contar mi experiencia como vendedor en un centro comercial, bueno una parte de mi experiencia en este puesto que no tiene muchas cosas buenas, pero si una que es ver todos los días mujeres hermosas, que van casi a diario a realizar sus compras, siempre muy arregladas y sin sus maridos parándose en muchas ocasiones a coquetear con los vendedores.

La historia que les cuento sucedió con una de esas clientas que durante un tiempo circulaba por el centro comercial por lo menos tres días a la semana, siempre con ropa ajustada y muy señorial, una chica joven casada, porque a veces la acompañaba su marido, con un cuerpo de los que a mí me gustan, no demasiado delgada pero ni mucho menos gorda, con unos pechos perfectos, bajo ropa ajustada y un culo que era para morirse solamente con mirarlo cuando iba debajo de esos pantalones de tela que parecían iban a romperse en cualquier momento.

De tanto pasar por allí e interesarse por los productos del centro hablábamos de vez en cuando, y nos saludábamos siempre que nos encontrábamos de frente cosa que pasaba a menudo porque yo me encargaba de que ocurriese. Dentro de la tienda no ocurrió nada cosa normal pues yo estaba trabajando y ella de compras aunque siempre insinuante. Un sábado que salí a tomar unas copas con unos amigos me encontré a mi clienta favorita en un bar de copas de la ciudad y nos saludamos “Hola que tal, que tomando una copita” “Si aunque un poco aburrida porque esta gente con la que he salido están un poco apagados”

Al decirme eso a mi se me ocurrió intentar algo y le comenté que nosotros nos íbamos a un bar donde había bastante marcha siempre y que si quería podía venirse, sin esperar una respuesta afirmativa, pues bueno al fin y al cabo solo nos conocíamos de atenderla alguna vez en sus compras, pero bueno cual fue mi sorpresa cuando dijo que le gustaría venirse porque se estaba aburriendo mucho, fue a donde estaban sus amigos y les comentó que había encontrado a alguien que conocía y que iba a tomar una copa con él.

Nos fuimos al lugar del que yo le hablaba, tomamos una copa, hablamos mucho aunque la música estaba bastante alta y con las copas y el ambiente no tardé en hacerle saber irónicamente como me alegraba las tardes cada vez que iba de compras y pasaba por mi lado. Ella dijo que ya se había dado cuenta que como la miraba pero que no me preocupase, que no le molestaba que lo hiciera, y que siempre que iba de compras intentaba pasar por la zona donde yo me encontraba y saludarme. Seguimos hablando y sin darnos cuenta como suelen pasar esas cosas estábamos los dos bastante pegaditos uno al otro y le hablaba al oído para que me oyese bien tan cerquita del oído que siempre me aseguraba de rozar su oreja con mis labios, mi sorpresa fue que ella hacía lo mismo y además la conversación estaba subiendo de tono a cada instante.

Pasado un rato, me dijo que nos fuésemos a un sitio más tranquilo y donde no hubiese tanta gente,  pues dijo, nos estamos acercando demasiado y puede haber gente que nos conozca y no me parece bien pues te recuerdo que estoy casada. Salimos del local y nos fuimos hasta mi coche, entramos en él y le pregunté a donde íbamos, me miró y dijo, no vamos a perder más el tiempo, creo que los dos queremos hacer algo, se lanzó sobre mi boca y no me dio un besito sino que sacó su lengua y la entró en mi boca dándome un bocado literalmente con sus labios, que fue seguido de varios intercambios de mordiscos, saliva y lametones durante un buen rato sin decir nada ninguno de los dos, después tomamos aire y dijo, vámonos a la casa que tengo en la playa a pasar un buen rato, yo dije que me encantaba la idea y nos dirigimos hasta una zona turística cercana donde ella tenía un chalet en el que entramos sin formar mucho ruido para que los vecinos no advirtiesen nuestra presencia.

Al momento de estar allí dentro estábamos de nuevo besándonos y mordiéndonos nuestras lenguas y yo no pude evitar hacer algo con lo que había soñado tantas veces, poner mis manos sobre aquellas dos nalgas que estaban esa noche bajo una faldita no demasiado corta pero bastante ancha, sin dejar de besarnos mis manos entraron por debajo de su falda y se posaron de nuevo en su culo apretándola contra mí y haciéndola sentir mi paquete que se había puesto muy duro.

Saqué mis manos de allí y las subí hasta sus tetas, que estaban duritas, ella me dijo que quería disfrutar ese momento y que le encantaba que le tocaran las tetas, pero que lo hiciese bien, que ella sabía que era un experto, no se porqué dijo eso pero bueno, se las acaricié por encima de la blusa, luego quité la blusa y el sujetador dejándolas al aire, eran grandecitas, duras, con los pezones muy excitados pidiendo que se le acariciaran, bajé mi boca y comencé a besar y chupar los senos uno primero y otro después, desde su base hasta llegar a la aureola de sus pezones sin tocar estos en ningún momento, ella jadeaba, se retorcía e intentaba que sus pezones entraran en mi boca pero sin conseguirlo, porque yo no quería que eso pasase todavía, entré mi mano por debajo de su falda y pude comprobar que sus braguitas estaban mojadas y sus ingles chorreaban un fino hilo de líquido vaginal, eso me puso a cien mientras ella acariciaba mi paquete por encima de mi pantalón, agarré su coñito por encima de las bragas poniendo mi dedo a la altura de su clítoris, en ese momento comencé a pasar mi lengua, primero por sus pezones y luego los cogí con mi boca y los chupé como si fuese un bebe amamantándose, eso hizo que ella se retorciese y me dijera, acabas de conseguir que me corra, ¡que gustazo!, que rico.

Desabrochó mi pantalón y sacó mi verga de su prisión acariciándola de arriba abajo y tocando mis huevos acariciándolos lo que hizo que tuviese que aguantarme para no eyacular en ese momento, yo seguí desnudándola, quité toda su ropa, la dejé completamente desnuda y la llevé hasta un sofá cercano donde la tumbé contemplando su coño con bastante vello y totalmente húmedo como nunca había visto ninguno, me arrodillé frente a ella y comencé a besar sus piernas y el interior de sus muslos subiendo hasta sus ingles, ella levantó mi cabeza, me llevó hacia arriba y besó mi boca, nos fundimos en largo beso muy apasionado como los anteriores y me dijo “por un momento he creído que ibas a darme un beso en otros labios que no son los que acabas de besar”

Le respondí que si, y que además pensaba hacerlo en cuanto soltase mi cabeza y me dejase bajar hasta su entrepierna, ella dijo, tengo que confesarte algo, “nunca nadie ha entrado su lengua en ese sitio”, eso me puso aun más caliente y bajé si decir nada hasta su vientre chupándolo y entrando la punta de mi lengua en su ombligo, ella se retorcía, abrí sus piernas y besé su labios vaginales, cada vez estaba más excitada, entonces besé su clítoris su capullito y lo apreté con mi lengua durante un largo rato me decía, “ahhhh, no aguanto eso, me voy a correr” mojé mis dedos y muy despacito saqué su botoncito del capullo hasta que puede poner mi lengua sobre el y tuvo su segundo orgasmo casi gritando de placer mientras yo no lo soltaba esperando que acabase de disfrutarlo, cuando esto sucedió me pidió que la volviese a besar, que necesitaba mi boca…

Así lo hicimos y me dijo que ella también quería probar que se sentía poniendo la boca en el sexo del otro, besó mi verga que estaba muy dura y chorreando líquido preseminal la lamió, la besó y la entró en su boca, le pedí que se apartase o me correría en su boca, ella la sacó y comenzó a lamer mis testículos, no pude evitarlo y lancé un gran chorro de semen que no se donde fue a parar, ella subió de nuevo, nos besamos, nos lamíamos y me decía, “estoy disfrutando como nunca, hasta hoy no he sabido lo que es disfrutar del sexo, me muero de placer”

Yo con esas palabras ya volvía a estar excitado, mi verga estaba comenzando a crecer de nuevo y ella le ayudaba acariciándola, mientras metía sus pechos en mi boca y yo me dedicaba a lamerlos y chuparlos sin parar, se puso en mi oído, pegó sus labios a el y me susurró “necesito que me folles ahora, me falta sentir tu verga dentro, estoy deseando saber que se siente”, yo acaricié su chocho y uno de mis dedos también acarició su culo, preguntándole si le molestaba que hiciese eso, ella respondió que no, que le encantaba que le acariciaran con un dedito pero sin penetrarla con más de un dedo porque para ella era molesto.

Se sentó sobre mi verga y se fue clavando lentamente en su coño, sentía como su vagina vibraba mientras entraba mi verga y me la presionaba, yo me movía lentamente haciendo que entrase hasta el fondo, mientras acariciaba su culo, tal y como ella me había dicho, entrando la puntita de mi dedo, después de haberlo, eso si, lubricado muy bien con sus jugos para lo cual no tuve ningún problema pues estos eran muy abundantes.

Follamos como animales tumbándola debajo de mí y con sus piernas bien abiertas entrando y saliendo de ella continuamente, aceleré el ritmo de mis embestidas y ella me pedía que parase que se iba a volver loca, yo no aguantaba más y le dije que me corría (tengo que decir que usábamos preservativo, siempre lo utilizo), me dijo que me corriese cuando quisiera, que ella ya había tenido otros dos orgasmos y no necesitaba más, yo empujé hasta que sentí que me venía y en ese momento me dijo que aguantase un segundo más, así lo hice hasta que dijo “córrete ahora y yo lo haré contigo, vamos córrete”

Nos corrimos los dos a la vez en un orgasmo que fue el mejor que he tenido hasta ahora, quedamos uno encima de otro dándonos besos, chupándonos y así nos dormimos un rato. Cuando despertamos habían pasado unas dos tres horas desde que se separó de sus amigos, nos vestimos y fuimos a buscarlos, todo el mundo le preguntó donde había estado tanto tiempo, no se que historia inventaría. El lunes volvió a ir de compras al centro comercial y no pudimos evitar darnos un buen mordisco detrás de una de las estanterías, y nos dimos el teléfono para quedar otro día.

El relato es 100% real espero que os haya gustado, espero vuestros comentarios.

Autor: Anto6285

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Escrito por Marqueze

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