LA EMPLEADA

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Ella no era muy bonita, pero tenía unas tetas que me volvían loco. Es la historia común de un chico y su empleada, me sucedió cuando tendría 18 años; necesitaban a una empleada y contrataron a una muchacha de un pueblito.

Tendría 20 años, el cabello negro, los ojos aun más negros. Desde la primera vez que la vi sólo me fijé en sus senos. Los llevaba siempre muy cubiertos pero aún así se me ponía dura de sólo verlos.

Jamás pensé que podría llegar a algo con ella. Me despertaba muy tarde en la mañana, la saludaba y me ponía a ver tele. Ella simplemente hacía lo que tenía que hace: limpiaba, cocinaba, lavaba la ropa, etc.

Recuerdo una ocasión en que ella estaba lavando la ropa, llevaba una camisa blanca y no se por qué, pero no llevaba brassier; así que sus deliciosos pezones se alcanzaban a notar a través de la tela mojada. Instantáneamente se puso dura, ella se supo observada y se cambió, yo no me aguanté, me metí a mi pieza y me hice la paja.

Estaba en esas cuando de repente se abrió la puerta, era mi mamá y se escandalizó mucho cuando me vio en esas.

Me prohibió entrar al Internet diciendo que ahí era que yo veía mucha porquería, que me estaba volviendo un pervertido; no sé porque todas las madres serán tan pacatas.

A pesar de eso no fue mi última paja pensando en ella, mucho semen corrió por mis manos después de pensar en sus tetas y en mi boca chupando esos pezones.

Después de eso ella siguió utilizando las camisetitas blancas para lavar, nunca utilizaba brassier, parecía que le gustaba calentarme.

Me empezó a hablarme más: sobre el estudio, sobre novias y otras cosas comunes a un adolescente.

Fuimos tomando mucha confianza, yo como si nada le podía tomar las nalgas y ella no me decía nada, simplemente se reía. Le agarraba los senos disimuladamente y ella se hacía la desentendida. En ocasiones la rastrillaba, como bailando reggeton.

De ahí no pasaban las cosas y no hubieran pasado de allí de no haber sido gracias a una invitación que les hicieron a mis padres.

Los invitaron a un club campestre a las afueras de la ciudad. Yo no podía ir así que quedamos solos la empleada y yo.

Yo estaba feliz y ella también, apenas se fueron mis padres ella también lo hizo. No me dio explicaciones, simplemente se largó y me dejó solo.

Estuve un buen tiempo viendo porno, luego vi televisión y como se dieron las diez de la noche me fui a dormir.

La muy zorra llegó a la una de la mañana, casi tumba a la puerta. Estaba super borracha, su aliento se sentía a varios metros de distancia.

No le dije nada simplemente la hice entrar. Ya adentro vi mi oportunidad, "está tan borracha que ni se dará cuenta si le veo las tetas", pensé.

Tenía razón, no se daría cuenta.

La llevé a la pieza y la desvestí, lentamente, no me decía nada, bueno si decía cosas, pero ininteligibles.

Le quité el brassier y miré el grandioso espectáculo. La pija se me puso dura, tan dura que como estaba en calzoncillos se me salió y ella la vio.

No dijo nada, la vio y parecía devorarla con la mirada (modestia aparte debo decir que mi verga es de un tamaño considerable).

Puso la mano en mi polla y me empezó a masturbar. Se agachó y me masturbó con mucha habilidad, yo había visto en algunas páginas web como las chicas chupaban algunas vergas, quería lo mismo, le dije y ni siquiera chistó, en un abrir y cerrar de ojos la estaba mamando.

Fueron los mejores veinte minutos de mi vida, me la chupó como nunca nadie después me la ha chupado.

Descargué todo mi semen en su boca, fue mucho semen y ella lo tragó como si fuera leche condensada. Lo saboreaba.

Esa noche dormí con ella, al otro día al verme a su lado se asustó. Me dijo, ¿que qué hacía en su cama?.

Yo le respondí ca

mpantemente que la noche anterior ella había llegado borracha y me había violado, la verdad no sé como fue que me creyó eso, era una total estupidez.

Desde ese día me la seguí comiendo, todas las tardes mientras mis padres trabajaban. Le chupaba las tetas y ella me chupaba la verga.

Con ella perdí mi virginidad. Hace un año la despidieron, infortunadamente una tarde en que estábamos más calientes que de costumbre mi madre, que llegó más temprano ese día, nos sorprendió mientras ella me daba una felación.

Autor: Anaí Huevo068 (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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