La tentación del ex-novio

Jóvenes y Cachondas, Hetero. Lo que os voy a contar es mi primer relato, sigo desde hace tiempo los relatos de esta web y hasta hoy no me había atrevido a escribir uno.


Soy una chica alta, morena, de ojos verdes, pelo largo y liso y con mis curvas. Él es un chico alto, moreno, de ojos marrones, atractivo y con un magnetismo especial.
Estuvimos juntos hace ya dos años, fue una relación algo tormentosa. Siempre que nos reencontrabamos después de la ruptura acababamos igual… en la cama.
Pero esta vez ha sido diferente…
Esta vez ha habido algo extraño, ya no había rencor, no había dolor, no imperaba ese amor que le tenía antes.
Esta vez era solo atracción animal, pura pasión. Sexo salvaje. Al haber estado juntos ambos sabemos que es lo que nos gusta al otro y nos encanta ver al otro disfrutar.
Pues os empiezo a contar como ocurrió todo…

Una tarde inesperada me llamó después de muchísimo tiempo sin saber de él, me dijo que había vuelto a la ciudad y quería verme. Me dijo que me había echado de menos y quería al menos que tuviésemos una amistad.
No se muy bien por qué acepté su propuesta y quedamos para esa noche. Al verle, no pude evitar sentir unas ganas locas de lanzarme a sus labios, pero aún así me controlé.
Yo estaba en ese entonces con una persona que para qué mentiros, no me daba lo que necesitaba sexualmente hablando. A pesar de esto, me intenté resistir.
Estuvimos en un bar, pasamos todo el tiempo hablando y lanzándonos indirectas, con intentos de acercamiento pero yo me resistía, me intentaba besar pero no lo dejaba hasta que
hablando un poco de todo y a medida que íbamos tomando copas, él se me acercaba más. Solo su olor ya me excita y hace que pierda el control…
Y entonces, en mitad del bar repleto de gente, se me acercó mientras estaba entrando en el baño, me empujó contra a pared y ahí empezó mi perdición.

Volví a sentir el calor de sus manos, estaban ansiosas de mi. Sus labios sedientos de los míos. Al empujarme contra la pared, me apartó el pelo y me acercó su enorme polla a mi culo.
En ese momento me sentía en el paraíso. Iba manoseándome, buscando mi coño que cada vez se mojaba más al sentir lo dura que tenía la polla en mi culo. Empezó a besarme el cuello.
Me puso frente a él y empezó a lamerme los pezones, a morderlos, a jugar con ellos… Me agarró fuerte del pelo y me acercó la cara a su polla, se me hacía la boca agua.
Quería lamerla como solo yo sabía, recorrerla con mi piercing de la lengua, metérmela entera en la boca y pajearlo. Necesitaba que me hiciese suya pero no me lo permitía.
Me bajó el pantalón, llevaba un tanga negro de encaje que estaba ya completamente mojado. Entonces me dijo que ahora él me haría lo que quisiera, me subió al lavabo y empezó a tocarme.
A jugar con mi clítoris, a meterme primero un dedo para después ir introduciendo más. Mientras jugaba conmigo me besaba, yo buscaba su polla desesperadamente. Pero no me la dejaba.
Entonces me miró y me dijo que ahora me iba a enterar… Me empezó a lamer, a recorrer con su lengua pero sin parar de meterme los dedos. Estaba a punto de correrme, él lo sabía y paraba de metérmelos, pero seguía lamiéndome. Me estaba devorando, tenía sed de mi y yo no podía negarme. Empezó a jugar con un dedo en mi culito virgen, no se lo negué…
Entonces me puso de pie, frente al espejo, donde veía su cara de lobo hambriento y mi cara de placer. Me susurraba al oído que ese día no lo iba a olvidar. Que no me volviese a hacer la estrecha con él.
Cuando menos lo esperaba, agarró fuerte mis tetas y me la metió de una gran embestida, di un grito ahogado. Un grito de placer inmenso.
Volvía a tener su poya dentro de mi, toda mía. Me embestía cada vez con más fuerza y ahogaba mis gemidos con su mano mientras le chupaba los dedos desesperadamente.
Me dijo que me concedería mi deseo si me portaba bien y se me correría en la cara. Eso me puso aún más cachonda. Seguía jugando con mi culito virgen, no opuse resistencia.
Y de repente sentí su enorme polla entrar en mi culo. Una mezcla de dolor y placer recorrió todo mi cuerpo, le veía la cara en el espejo y cada vez me iba gustando más. Me rompió el culo sin previo aviso, sin importarle nada y en el baño de un bar repleto de gente. A pesar de esto, no me opuse, dejé que me rompiese el culo, que disfrutáramos juntos, que cada vez me hiciese más suya. Esa mezcla de placer y dolor se me hizo sublime, mientras me embestía por el culo me tocaba él o me tocaba yo… Sentía sus huevos chocar con mi culo, con mi mano mientras me metía los dedos en el coño empapado.
Cuando empecé a cogerle el gusto al asunto, la sacó y volvió a meterla en mi coño. Tenía el coño empapado, me había corrido dos veces ya y quería más. Siguió embistiéndome hasta que volví a suplicarle que me dejase jugar con su polla, que necesitaba comerla.
Entonces me dijo que como me había portado bien accedería. Me la metió de un golpe en la boca. Entonces empecé a recorrerla con mi lengua, a saborearla, a chuparla como si no existiese un mañana.
A él le encantaba, mientras me llenaba la boca con su polla nos mirábamos a los ojos. En ese momento me volví loca. Me encanta darle placer. Me agarraba fuerte del pelo, la metía entera en mi boca hasta que me daba esa pequeña arcada para después hacer que le chupara los huevos y pajearlo como nunca.
Le chupaba los huevos mientras lo pajeaba mirándole a los ojos y entonces noté que se iba a correr así que empecé a mamársela con más entusiasmo hasta tener toda mi boca llena de su leche.
Su leche fue cayendo por mis labios, por mi barbilla… Por mis tetas… Aquello era magnífico. Esa gran polla derramándose sobre mi.
Pensaba que se había acabado, pero no. Rápidamente me agarró las tetas para que me incorporase, me puso con la cara contra la pared, apretó mis tetas y fue bajando.
Empezó a lamerme con más ansiedad aún que antes. Habían llamado a la puerta del baño pero eso solo nos excitó más. Me corrí otra vez y entonces a él se le puso de nuevo dura, la recuperación fue inmediata.
Así que nos vestimos, salimos del baño, terminamos la copa y nos fuimos del bar ante la mirada sorprendida de algunos de los clientes del bar que no podían siquiera imaginarse lo que pasó en ese baño.
La noche no terminó aquí, pero si os gusta iré escribiendo más relatos de todas esas noches que he ido pasando con él.
Os advierto que si esa noche fue interesante, los siguientes días que nos vimos fueron aún mejor.
Toda una semana de sexo desenfrenado, morboso y salvaje.

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