LA VISITA

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Imagínate que estás en tu casa crees estar sola y este relato sucede mientras te masturbabas frente a tu computadora, evidentemente habías leído algo que te puso sumamente caliente y excitada, yo empecé a observarte justo en el momento en que te paraste y te quitaste los jeans, antes solo te veía de espaldas así que no sabía que estabas haciendo, pero al verte quitar los jeans no me quedó duda, apenas de verte mi pene se erectó, sentía que palpitaba, mi corazón se disparó como a 1000 por hora, te veía solo de lado sin embargo oía tus acallados gemidos y tu respiración acelerada, mi pene palpitaba por salir del encierro y lo tenía tan duro que me dolía, suavemente puse mi mano en él y las empecé a pasar de arriba hacia abajo muy lentamente, me bajé el pantalón que tenía y me masturbé divinamente viéndote, no te miento tuve que hacer esfuerzos sobrehumanos para no acabar estaba sumamente excitado, subía y bajaba la mano una y otra vez…, su cabecita brillaba por los jugos que brotaban de él, hasta que nos vinimos casi simultáneamente, estuve tentado a entrar, pero no me atreví…

Después de eso muy rápidamente me subí el pantalón y simulé irme de la casa para regresar en dos minutos cuando te hubieras recuperado, salí afuera y toqué el timbre, soy un viejo amigo de tu hermano, te vi crecer, vivo en otra ciudad y cuando vengo a esta ciudad me quedo en tu casa, hoy por desgracia aunque tengo llave hice el que no tenía para tener una excusa y tocar el timbre, demoraste un poco en abrir, cuando abriste la puerta aún estabas un poco acelerada y tenías ese breve rubor en la cara, típico en las mujeres después del sexo, aún sentías como la excitación recorría tu cuerpo, tu vagina mojada daba fe de eso, tus pezones aún erectos te delataban, por desgracia llegué solo con lo que tenía puesto, ya que la aerolínea perdió mi equipaje, para rematar había resbalado en la calle y estaba sucio de barro de pies a cabeza, así que era pues un poema verme, me abriste y pasé, nos saludamos, entre nosotros siempre había existido una extraña tensión sexual, una especie de historia inconclusa, no realizada por diferentes causas, te pido el baño prestado y me dices que esta bien que pase que es todo mío, paso al cuarto de tu hermano y me pides que espere sólo 5 minutos que tú te vas bañar, pero que es rápido yo te digo que está bien, subes corriendo a tu cuarto te desvistes y te empiezas a dar una ducha rápida sin caer en la tentación caliente encima de mi cuerpo y me relajé de una manera increíble, me empecé a enjabonar muy suavemente mi tórax, sintiendo como poco a poco mi pene se iba erectando y palpitaba, mientras recordaba tus suspiros, tus jadeos, tu imagen desnuda, empecé a masturbarme con mi pene lleno de jabón subiendo y bajando la mano enjabonada por él así muy lentamente apretando en la punta al subir, mientras que con la otra mano enjabonaba mis testículos, ufffffffff fue riquísimo, de repente me percato de que ahora eres tú la que me, si vestida solo con una pijama te frotas con una mano tu vagina y con la otra acaricias un seno, crees que no te veo, pero por el espejo del baño te veo perfectamente, solo para retribuirte un poco el espectáculo que me habías dado decidí darte un buen motivo para masturbarte, me puse de frente a la ducha, dirigí el agua muy caliente hacia mi pene y ufffffff fue riquísimo también de verdad que estaba muy, pero muy caliente, era rico sentir el calor del agua en la cabeza de mi pene cada vez que la descubría, sin embargo ahí a pesar de que era riquísimo no acabe, empecé a masturbarme con la mano muy despacio subiendo y bajando la piel de mi pene con la mano y apretando la cabeza cuando llegaba arriba, viéndote ahora con tu mano metida dentro del pantalón del pijama acariciándote tu vagina, acordándome de tu masturbación anterior, de tus gemidos, imaginando como en ese momento tus dedos entraban y salían de tu vagina, mmmmmmmmmmm& fue de verdad muy rico.

Cuando acabé expulsé semen como si tuviera dos semanas sin hacer nad

a, de repente te siento acabar y volteo, al vemos casi de frente, tú sales corriendo, te mueres de la vergüenza… bueno después de esa sesión tan intensa que ambos tuvimos, yo en el baño excitado primero por el hecho de estarme tocando durante el baño y por el hecho de que sabía que tú me estabas viendo y tú excitada quizás por las ganas que tienes de hacer el amor y porque te excitó mucho el verme desnudo masturbándome, nos quedamos así los dos sorprendidos viéndonos y ambos pensamos lo mismo ¡fue increíble!, fue intenso de verdad y en eso coincidimos y aunque ambos estábamos un poco cortados dejamos el corte a un lado y ambos concluimos que fue lo que se conoce como una experiencia religiosa, bueno tú te acomodaste tu pijama, y me pasaste una toalla y yo me sequé delante de ti, me dijiste que ibas a buscarme algo para ponerme mientras se secaba mi ropa para dormir, efectivamente fuiste y buscaste un short y una franela de tu papá, de tu hermano, no se de quien, y me lo distes yo me lo puse y pasamos a la cocina donde hiciste café y nos sentamos en la sala en un sofá uno en un lado y el otro en otro y empezamos a hablar, hablamos de lo humano y lo divino, hasta que la conversación llegó al tema que siempre llega, el sexo, me contaste que eras virgen, pero no por falta de oportunidades, ni porque querías llegar virgen al matrimonio, no nada de eso, simplemente porque en tu criterio no ibas a estar dándola al primero que pase, yo coincido contigo, sin embargo me dijiste que eras muy caliente, que te gustaba masturbarte, ya que si bien es cierto que eras virgen también tenías necesidades y las satisfacías tú misma, yo te conté parte de mi historia, coincidimos en muchas cosas en el tema sexual, aquello de que no necesariamente tiene que haber amor para entregarse a una persona sino simplemente saber que te sentías cómoda y que sabías que independientemente de que no tuvieras después nada con esa persona, no te iba a tomar como un jueguito, manifestaste igualmente el miedo al acto sexual como tal, te daba terror sentir dolor, en fin respiraciones se hacen pesadas y estamos definitivamente excitados, tú colocas tu mano sobre mi pene y lo acaricias suavemente por arriba del short, mmmmmmmmmmm te encanta sentirlo duro, estas definitivamente excitada yo acaricio tus senos, con movimientos circulares, desde la base del seno hasta el pezón deteniéndote en el pezón y torturando un poco el mismo lo hago por encima de ropa, así tú te me montas encima, y colocas una pierna mía dentro de las tuyas y empiezas a frotarte con mi muslo, ahhhhhhhhhhhhhh, siento el calor de tu vagina a través del short en mi muslo mientras sigues acariciando mi pene, lo sacas del short y empiezas a masturbarlo muy suavemente, te encanta su dureza y su textura, yo te quito la camisa y empiezo a besarte los senos, el cuello la boca estamos como desesperados, te mueves encima de mi muslo masturbándote con él, buscando ese orgasmo que necesitas desesperadamente, nos besamos nos decimos cosas dulces, me dices que tienes miedo, que por favor no sea brusco, yo te tranquilizo, te abrazo, te digo que tranquila, que va a pasar lo que tú quieras que pase, que tu boca será la medida, que será como tú quieres que sea, eso te da la paz que necesitas para alcanzar el tan codiciado orgasmo que buscas, mmmmmmmmmmmmmmmm es brutal tu orgasmo, nos besamos y decidimos irnos al cuarto, riéndonos porque ya no necesitaba la ropa que se esta secando, nos acostamos en la cama nos besamos, tú te frotas nuevamente contra mi pene ahora, eso te parece divino, estas mojada, muy mojada, yo me pongo boca arriba y nos frotamos, mi pene roza tu clítoris solamente los separa tu ropa y la mía.

Sin embargo lo sientes, nos abrazamos nos besamos y hacemos como si estuvieras haciendo el amor, como si te estuviera penetrando, me muevo hacia arriba y hacia abajo lentamente, y tus caderas enloquecen y me siguen en esos movimientos, tus manos presionan mis nalgas para hacer más fuerte el contacto, ahí, justo ahí, tienes otro orgasmo, nos besamos yo estoy muy excitado, pero me contengo, me arrodillo ante ti y te saco los shorts empapados y veo por primera vez de cerca tu vagina, aaaah tu vagina, es una vagina hermosa, cuidadosamente depilada a los lados, con una línea del bikini bien definida, con tus labios no tan grandes, la veo y mi pene palpita esta mojada muy, pero muy mojada, te paso la mano suavemente y te retuerces de placer, me agacho y te empiezo a besar la cara interior de los muslos, la línea del bikini, tu monte de Venus, tu barriga, tu vientre, eso te enloquece, cada cie

rto tiempo dejo caer así como accidentalmente una mano sobre la vagina y tú cuando eso sucede brincas de placer, estás ya enloquecida, la cordura y la razón te abandonaron, finalmente te beso la vagina, con mi lengua la recorro muy despacio de arriba hacia abajo, uff es delicioso, tu olor, tu sabor, tu vagina emana y emana líquido vaginal estás ahora si muy mojada, te entreabro los labios y descubro para mi tu clítoris, si ese punto, ese epicentro de placer, que tanto te gusta acariciar, lo pulso directamente con mi lengua y es como si te hubieran dado un corrientazo, casi te levitas de la cama, sigo pulsando con mi lengua ahora con movimientos circulares, me agarras la cabeza fuertemente con tus manos y mueves rápidamente tus caderas frotándote con mi boca y mi lengua , cuidadosamente deslizo un dedo en tu vagina, entra un poco, pero no lo meto muy adentro solo un poco, ahí tienes otro orgasmo (¿que noche no?), después sustituyo el dedo por mi lengua mientras que con la nariz y el resto de mi cara te acaricio tu clítoris, tú ya abandonaste la razón y simplemente disfrutas, jamás te imaginaste que se pudiera sentir tanto placer junto, solo me dices que quieres ser mía, que quieres que te haga mía, que te mueres por sentir mi erecto pene dentro de ti, esa es tu esa barrera que te impide el placer, lo rozo y sientes una punzada de dolor, pero es tan grande el placer que no te importa, prefieres sentir el dolor y el placer a no sentir nada, te sigo penetrando hasta que te rompo el himen, y te penetro completamente, la sensación que sientes es igualmente indescriptible por un lado esta el dolor y el ardor que sientes en tu vagina, pero por otro lado el placer es demasiado, tu vagina sigue y sigue emanando líquidos, la cama, tus muslos, los míos, nuestros vellos púbicos están empapados de tus líquidos, una vez adentro empiezo a moverme hacia arriba y hacia abajo, frotando tu clítoris con mi vello púbico, sientes ese doble placer, el clitoriano conocido por ti y súper placentero y el vaginal, wowwwwwwww es increíble la sensación de estar unidos por mi pene, solo somos en ese momento una sola persona, mueves tus caderas hacia mi siguiendo el ritmo, levantas tus piernas sobre mi caderas, quieres sentirlo más adentro, me empujas por las nalgas con tus manos, estás excitada como nunca y yo igual, sientes que te llega ese placer desconocido para ti y explotas en un orgasmo demoledor donde gritas, suspiras, pataleas, gimes, es demasiado intenso yo exploto igualmente y lleno tu vagina de chorros gruesos de mi semen, el sentir mi pene eyacular dentro de ti, el sentir como se contrae, te provoca otra vez un orgasmo no tan grande como el anterior, pero si muy rico, después de eso nos quedamos uno encima del otro, mí pene aún dentro de ti besándonos suavemente, luego me salgo de ti y quedamos abrazados besándonos, muy juntos el uno del otro, hasta quedarnos dormidos, esto que pasó puede ser el comienzo de muchas cosas ¿quien sabe?… pero eso te lo contaré otro DIA en otra historia

Mujer si te gustó este relato, te excitó mucho, escríbeme a mi e-mail

Autor: Julio medianoche32 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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