LOCA POR MI HERMANO II Se invierten los papeles

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Hola de nuevo, creo que le estoy cogiendo gusto a esto de escribir relatos, me he propuesto rizar el rizo y he intentado meterme en la cabeza de mi hermano e imaginarme como relataría él una historia incestuosa en el que él fuera el hermano menor y yo la hermana mayor. Me gusta la idea de invertir los papeles y sentirme (dentro de mi propia fantasía, el objeto de deseo). Todo es ficción, aunque deseo que de verdad suceda algún día. He leído algunos relatos y espero haber "captado" el punto de vista masculino. Espero os guste.

La idea me la ha dado indirectamente Danniela, a ella le dedico este relato. Muy buenas a todos, después de meditarlo, me he decidido a contaros mi historia 100% real, espero os guste. Es un poco extensa, pero creo que merece la pena.

Mi nombre es David, tengo 19 años, y a diferencia de los relatos que he leído, no tengo un tipazo, ni cuando me acuesto con chicas me dicen "vaya la tienes más grande que la media", no presumo de nada soy un tipo 100% normal: enganchado a la consola, castaño, 1´80, con mi poco de sobrepeso, con mis pelos en el pecho… bueno quizás pueda presumir de haberme dejado seducir por mi hermana ¿o he sido yo quien la sedujo a ella? Anna como yo, es de Salou (Tarragona), tiene 24 años, es de estatura media más bien bajita, muy morena, con el pelo castaño, largo, casi hasta media espalda, sus ojos color miel, sus labios no excesivamente grandes, muy sensuales y con un color caramelo que los hacen muy deseables, tiene una cara preciosa redondita ligeramente alargada, sus pechos redondos, muy bien puestos y proporcionados, su culo impresionante, sus piernas preciosas muy morenitas y con unos muslos divinos. En fin, una delicia. Imaginaos una mezcla entre Salma Hayek y Cristina Ricci.

Anna es 5 años mayor que yo, y siempre ha ejercido su rol de hermana mayor, yo para ella siempre he sido "el niño". Pero el verano pasado las cosas para mi suerte cambiaron. Nuestros padres como todos los veranos se van a una torre que tenemos, y nos dejan solos en el piso, desde hace años no queremos ir con ellos, ya sabéis, por la edad, por quedarnos con la pandilla y por qué no decirlo por vergüenza de estar con nuestros "viejos". Siempre que podemos hacemos alguna fiesta de "estrangis" en el piso, un poquito de bebida, música y algo más. A Anna todos los veranos le pasa casi siempre lo mismo, como yo estoy con los colegas o el ligue de turno y sus amigas se van por ahí a estudiar o de vacaciones, se queda sola hasta que encuentra algún capullo al que cepillarse. Ella es una tía que disfruta de su sexualidad de manera sana, si quiere tiene sexo, sin compromiso y no por eso es una puta. He visto a tíos llorar por mi hermana por querer tener algo más serio y ella sólo querer un polvo. Los primeros días del verano pasaron con mucha tranquilidad, apenas nos veíamos (yo había ligado con Nadja una alemana que prometía) en los pocos ratos que podíamos vernos discutíamos sobre la limpieza del piso.

A Anna nunca le ha dado vergüenza pasearse en ropa interior por la casa (es como llevar bikini) es más recuerdo en alguna ocasión años atrás que ha hecho top less en la playa con nuestra madre y con nuestro padre y yo delante. Pero si os soy sincero no recuerdo la última vez que la vi semidesnuda. Veréis ella y yo tenemos mucha confianza, a veces cuando ella se está duchando y el otro cuarto de baño está ocupado yo entro a mear o viceversa… supongo que la típica confianza entre hermanos si no hay pudor ni vergüenza. Pero yo empecé a verla con otros ojos, cuando ella me pilló haciéndome una paja, aquel día yo había quedado con Nadja y quería follar, así que pensé erróneamente que si me hacía una paja aguantaría más follando (la verdad es que con el tiempo he aprendido que mejor echar 2 aunque el 1º sea rápido, que no lo anterior) pues bien imaginaos la situación yo dándole al manubrio y justo cuand

o me estoy corriendo con esa cara de gilipollas que se nos pone a todos, mi hermana entra en el cuarto sin avisar.

– Ups, perdón.

– No, esto…- no se me ocurrió nada más que decir, pero el hecho de que mi hermana me hubiera visto en bolas me excitó muchísimo.

Al rato Anna llamó a la puerta y me dijo que si podía pasar; una vez dentro se disculpó. Aceptadas las disculpas, me dijo que marchaba a la calle un rato. Yo aproveché para darme una ducha y empecé de nuevo a masturbarme pensando en lo excitante de que mi hermana me hubiera visto, en esto que cuando más concentrado estaba, alguien me habla desde el otro lado de la cortina de la bañera, era mi hermana.

-¡Joder tía que susto! Avísame coño.

– Joder tú macho, que día pajillero que llevas. ¿En quien piensas o es el calor del veranito? – Anda vete y déjame en paz, ¡¿qué coño quieres?! -No sé, se me ha olvidado.

Y la muy guarra se fue riéndose. Pero la verdad es que aquello me excitó más si cabe. Porque obviamente la cortina se transparentaba y a buen seguro que tuvo que ver mi silueta a contraluz, creo que lo único que quería era volver a verme en bolas.

Fue al 5º día cuando Nadja, la alemana, decidió que nuestra relación no avanzaba y debíamos dejarlo, así que ese día llegué antes de lo normal a casa. Me estaba meando, dejé el móvil y las llaves en el mueble de la entrada y cuando me dirigía al cuarto de baño (que está enfrente de mi habitación) me sonó el móvil, fui por él pensando que sería Nadja.

En ese preciso instante a los 2 segundos de sonarme el móvil, escucho como alguien corre la cortina de la ducha y abre los grifos, lo primero que pienso es que si no hubiera ido a coger el móvil al abrir la puerta del cuarto de baño, me hubiera encontrado con Anna completamente desnuda, eso sin quererlo despierta en mí un morbo increíble y el inicio de una obsesión ver a Anna desnuda (no por venganza, sino por puro placer morboso). Por mi cabeza no hacía más que rondar la fallida e involuntaria posibilidad de haberla visto desnuda, hubiera sido genial porque la puerta del cuarto de baño por el desnivel del suelo y su propio peso siempre está cerrada, así que no tenía posibilidad de saber si alguien estaba dentro, además la puerta de la casa tenía la llave echada (lo que significa que cuando yo marché Anna estaba en su habitación durmiendo y no salió a la calle en todo el día) lo cual podría haber sido usada como excusa por mí el: "como la llave estaba echada pensé que no había nadie en casa, por eso no llamé a la puerta del cuarto de baño", claro que todo esto si hubiera entrado al baño y la hubiera visto desnuda…

Pensé quizás con el calentón que a lo mejor no me había oído entrar en el piso, podía ser que no hubiera escuchado mi móvil, ¿entro haciéndome el despistado en el cuarto de baño? Mi corazón latía con fuerza, sentía toda la sangre en mi cabeza, no fui capaz, me rajé. Crucé los dedos para tener la suerte de que ella se cambiara en su habitación, veréis mi piso tiene forma de H mayúscula en horizontal, la ventana de Anna está justo enfrente de la mía y ambas dan a un patio de luces. ¡Su ventana estaba abierta! Bajé mi persiana mientras ella se seguía duchando, lo suficiente para que ella no pudiera verme a mí, pero yo si a ella. Anna salió de la ducha, la oía, se dirigía a su habitación ¡la vi envuelta en esa minúscula toalla rosa y toda su castaña cabellera mojada hacia atrás!Pero quizás porque sabía que yo estaba en el piso o para protegerse de los vecinos, bajó la persiana. ¡Mierda! Joder a medida que pasaban los minutos me arrepentía cada vez más de no haber abierto la puerta del cuarto de baño, me hubiera llevado una grata sorpresa. En ese mismo instante me hice una paja pensando en el cuerpo desnudo de Anna que no había visto.

A la media hora Anna llamó a mi puerta – David ¿estás ahí? ¿Quieres ir a dar un paseo? – Psss vale.

Paseamos por la zona de bares y nos topamos con un antiguo novio de mi hermana, después del forzado "Hola y adiós", para mi asombro mi hermana me empezó a dar detalles de la relación que tuvo con su ex.

– Este tío, es un pesado, follaba de puta pena ¿sabes?, adem&aacut

e;s se cansaba enseguida, siempre quería que lo hiciéramos en el coche, que se la comiera, que se corriera y luego a follar en el asiento trasero.

Menos mal que lo dejé enseguida, a veces lo tíos no tenéis ni idea de que nos gusta que nos toquéis, que nos susurréis cosas, que nos dejéis llevar un poco las riendas, si pensarais un poco más en nosotras en lugar de ser tan falo céntricos… porque ¿tú que tal te lo montas hermanito? – ¿Eh?- No podía creer que mi hermana me hubiera hablado de sexo, y en segundo lugar que indirectamente me hubiera aconsejado y por último que me preguntara cómo follo.- Pues espero que bien, al menos y cruzo los dedos, las tías como poco siempre han repetido.

– ¿Y no será porque lo haces tan mal que quieren darte una 2ª oportunidad?

Y en eso que me da un cachete y sale corriendo para que la pillara, obviamente salí corriendo tras ella y cuando la alcancé la abordé con mis brazos, tocándole involuntariamente un pecho por sobre la ropa. Inmediatamente me aparté y haciéndome el tonto nos metimos en el primer local que vimos a tomar una horchata. Juro por Dios que me pareció que mi hermana insinuaba una felación tal y como bebía de la pajita. Cuando llegamos a casa, cenamos cualquier cosa precocinada y ella dijo que se iba a su habitación a leer. Yo me fui a la mía a jugar con la consola, y cuando la voy a enchufar, se me ocurre mirar por la ventana y veo a mi hermana como se cambia de ropa, sólo podía verla de cintura para arriba, pero mi hermana tras quitarse el sostén se dio media vuelta y se asomó a la ventana mirando hacia arriba, dejándome ver la plenitud de su busto a contraluz de la luz de su habitación, al poco dirigió su mirada a mi persiana bajada y bajó la de su habitación. Esa noche no concilié el sueño, y me volví a masturbar, esta vez pensando en los pechos de mi hermana, que más que verlos, los había deducido.

A la mañana siguiente, es Anna quien me despierta muy temprano, yo totalmente desnudo bajo las sábanas, me incorporo flexionando las rodillas para ocultar mi matutina erección.

-Venga niño, prepárate que nos vamos a la playa.

Mientras me daba una ducha rápida, mi hermana entró a orinar, la verdad es que eso me extrañó muchísimo, porque obviamente el otro cuarto de baño estaba libre. Cuando me secaba, mi hermana entró sin llamar pillándome de nuevo en bolas, para decirme que ella ya estaba lista, yo intenté girarme lo más rápido posible, y juraría que ella marchó con una sonrisa pícara en el rostro. ¿Veía cosas donde no las había? Todo ello no hizo más que provocar otra erección en mí.

Camino a la playa yo no hacía más que pensar que seguro que mi hermana haría topless, que seguro que me pediría que le pusiera crema, vamos como pasa en la mayoría de relatos que por aquí circulan, pero mi gozo en un pozo, no pasó absolutamente nada de nada. Un típico día de playa, lo más erótico que sucedió fue cuando mi hermana se quedó bocabajo y se desanudó la parte superior del bikini para que el sol no le dejara marca. Volvimos a casa antes de mediodía, yo con un cabreo monumental. Después de comer, mi hermana me llamó desde su habitación por lo visto se encontraba mal, le dolía un poco la cabeza, quizás del sol, me pidió que le trajera una aspirina y un poco de agua.

Ella llevaba un simple culotte azul (braguitas culotte) y una camiseta de tirantes blanca la cual marcaba a la perfección el volumen de sus pezones. Se había hecho dos coletas, estaba buenísima, terriblemente provocadora. En esto que al poco se encontró algo mejor y me dijo que si quería mañana podíamos ir a una playa nudista.

-No, creo que paso.

-Venga tío, ¿acaso te da vergüenza? -No, no es eso, es que… -Vaya hubiera jurado que me ibas a decir que sí, no tiene que darte vergüenza, yo ya te he visto varias veces desnudo.

¿Qué estaba pasando? ¿A dónde quería llegar mi hermana? – Yo pensaba que me querías ver desnuda, hoy en la playa parecías rezar para que hiciera topless y no dejabas de mirarme de reojo. Dime ¿no me quieres ver desnuda? Si te preocupa no les diré nada a los papás.

– Hombre claro que quiero verte desnuda Anna, estás muy buena, pero no sé a que juegas. Y los papás me la sudan.

– ¿Crees que estoy juga

ndo? – Pues no sé, dímelo tú. Porque si te digo que quiero verte desnuda ¿qué pasará? – Pues que si quieres vamos mañana a la playa nudista. A no ser que no te puedas esperar a mañana. La verdad es que te has portado tan bien trayéndome la aspirina que me gustaría recompensártelo ¿Quieres un pequeño adelanto?

Juro, que me quedé mudo, sin habla, lo único que pude hacer fue asentir con la cabeza.

-Pues no se hable más.

Y en ese instante mi hermana se levantó de la cama y me pidió que me sentara. Y comenzó hacerme un striptease sólo para mí. No podía creérmelo. Mi hermana se contoneaba sensualmente. Ni yo mismo me creía lo que estaba haciendo. Se fue subiendo poco a poco el top dándome la espalda, haciéndome sufrir un rato sin desvestirse del todo. De reojo me miraba, sus ojos se clavaban en mi cuerpo y deseaba ardientemente verla desnuda. Poco a poco se retiró el top por completo y se dio media vuelta cubriendo con sus manos sus pechos, dejando asomar sus pezones, siguiendo con sus giros, para luego, poco a poco mostrar por entero sus tetas. Después y siguiendo con su baile giratorio, se humedeció los labios y se sobó las tetas sin dejar de contonearse. Yo con disimulo agarraba mi polla con la mano intentando contenerla y disimulando mi erección. Anna metió la punta de los dedos por dentro del culotte rozando ligeramente su vello púbico.

Luego, de espaldas, metió su mano también por el culotte acariciando su culo. Con la punta de sus pulgares, entre sus caderas y la elasticidad del culotte lentamente las bajó, dejándolas un rato a la altura de sus ingles, dejándome contemplar su culo redondo, de nuevo se giró dejando entrever los pelitos recortados de su sexo, sus tetas al aire totalmente morenas con esos pezones casi negros, que deliciosas que debían de estar, luego girándose de nuevo procedió a bajarlas por completo, haciendo una parada en sus muslos, donde me mostró en todo su esplendor esa deliciosa y carnosa vulva, otra parada en sus rodillas, otra en los tobillos y se lo sacó por completo, acabando por girar quedándose completamente en pelotas delante de mí.

– ¿Te gusta lo que ves hermanito?Al decirme eso, y no me avergüenza decirlo me corrí. Mi hermana había conseguido que me corriera sin tocarme, obviamente mi hermana se dio cuenta y soltó un "Ya veo que sí". Y me pidió educadamente que marchara de la habitación que ella iba a dormir la siesta.

No podía creer lo que acababa de pasar. Estuve toda la tarde pensando en lo que acaba de suceder. Esa noche no vi a mi hermana, yo temía que hubiera reflexionado acerca de lo que había pasado y se escondiera de mí, pero para mi fortuna me equivocaba. Al día siguiente no fuimos a la playa, Anna me despertó, me dijo que tenía que hacerle un favor, que me esperaba en el salón, se puso en pie cuando llegué y me dijo ven mira y poco a poco con las dos manos se fue levantando su única prenda que llevaba, un camisón, hasta la cintura mostrándome su precioso coñito, "Quiero que me lo afeites", lo tenía todo preparado, la moto corta pelos, gel y maquinilla de afeitar. "Ten cuidado o no tendrás premio". En ese instante, bajó de nuevo el camisón y llevó una mano hacia su hombro, se quitó un tirante del camisón, luego el otro y la fina tela cayó rápidamente a sus pies. ¡Que increíble cuerpo que tenía: su preciosa cara, sus redondas tetas con sus morenos pezones, sus anchas caderas, sus muslos, sus piernas, su hermoso pubis que estaba apunto de afeitar. Se incorporó al sofá y se abrió de piernas yo tembloroso, me acerqué a ella, tenía su coñito a escasos centímetros de mí.

Entre una finura de vello púbico se abría su rajita, unos labios morenos, me dejaban entrever el rosado de sus carnes internas, la verdad es que mi hermana ya tenía su coñito perfectamente arreglado, pero quería que se lo afeitara, resoplé y cogí la moto, le rasuré con mucha delicadeza el escaso vello que tenía, siempre en dirección del pelo, ella de vez en cuando resoplaba y se le escapaba alguna risa, yo no quería pellizcarle con la moto esos hermosos labios.

Le aparté con una toalla, el vello y le dije que ahora no se moviera, sumergí mis manos en el bol de agua tibia y se las pasé por encima de su coño, absoluto y total silencio, luego con movimientos ci

rculares le fui aplicando la espuma y empecé a afeitarla, os juro que me recreé todo lo que pude, no sabía cuando volvería a tener otra oportunidad como esa, de vez en cuando mi hermana respiraba entrecortadamente, no se si de excitación o por miedo que la cortara, fue increíble cuando con mis dedos tuve que apartar sus labios y rasurarla con la maquinilla cuando la tuve enteramente rasurada, la limpié con una toalla pequeña húmeda y no pude contenerme y le repasé muy lentamente con la mano toda mi obra de arte recorriendo con mi dedo corazón toda la longitud de su raja, mi hermana se estremeció en el sofá, una vez abajo giré la muñeca y le introduje mi dedo, muy lentamente y al ver que mi hermana me daba total libertad empecé a masturbarla.

No aguantaba más así que puse mi cabeza entre sus piernas, empecé por besarle sus deliciosos muslos, hasta que mi lengua jugueteó con su húmedo coñito. Aquel sabor tan especial, era el sabor de mi hermana algo que nunca hubiera imaginado que probaría jamás, me sabía delicioso y ella me agarraba del pelo con fuerza sintiendo un placer intenso, soltando pequeños resoplidos y gemidos. Acabó por tener un orgasmo y me tiró tan fuerte del pelo que incluso me arrancó parte de el. Y allí se quedó con mi cabeza apoyada entre sus piernas – Dime Anna, ¿te ha gustado? – Eres un cabrón.

– Entonces ¿me he ganado mi premio? – Los regalos son mejores cuando no se esperan, recoge el salón.

Y la muy cabrona se levantó y me dejó allí sólo en el salón.

Esa misma tarde mientras me duchaba y me hacía una paja por lo sucedido mi hermana descorrió la cortina.

– ¿Pensando en mí? – Sí.

– Por mí no te cortes, sigue, yo me voy a dar un paseo a la calle.

– Podrías ayudarme ¿no? Ni yo mismo me creía mi atrevimiento, pero desde luego ya no había nada que perder.

– Mmmm, muy bien, te ayudaré, creo que te lo has ganado. Pero no quiero mojar mi ropa ¿se te ocurre algo?

Era una invitación en toda regla a que la desnudara, primero le quité el nudo trasero al cuello de la blusa que llevaba puesta, cayendo al suelo la prenda y llevaba un sujetador blanco. Se dio la vuelta y se sostuvo la rizada melena y con algo de esfuerzo le desabroché el sujetador. Volvió a ponerse frente a mí y me sonreía. Le bajé un tirante, luego el otro y el bonito sostén cayó al suelo. Sus empitonados pezones me saludaban. Le desabroché uno a uno los botones de esos shorts vaqueros y los deslicé hasta el suelo. Su braguita tanga también blanca era muy pequeñita y algo transparente, podía verse la ausencia de vello en su pubis a través de ellas. Me quedé maravillado, la cogí de la mano y la invité a meterse en la ducha conmigo. Allí la braguita tanga se iban empapando y se le adherían a su coñito, empecé a besárselo por encima de las bragas y ella tiró de mi hacia arriba diciéndome que ahora le tocaba a ella. Ella bajó hasta la altura de mi polla cogió un poco de gel y empezó por mis huevos, los sobó con dulzura.

Me agarró el nabo con su mano, me echó la piel hacia atrás y con la otra mano me enjabonó suavemente el glande. Desde luego ella iba al grano y por mí genial, tras aclarármela con agua, sus labios carnosos habían bordeado la punta de mi polla, empezó a besarla, estaba chupándome todo el nabo y su mano acariciaba mis huevos. Empezó a bajar sus labios por toda la longitud de mi miembro con movimientos repetitivos y acompasados por sus manos, me hizo una increíble mamada. De vez en cuando miraba hacia arriba dedicándome con sus ojos una lasciva mirada. Me entusiasmé y me imaginé que me la iba a follar allí mismo y me corrí con el tiempo justo para avisarle y hacerlo encima de sus tetas, quedé totalmente exhausto, ella de nuevo se metió mi polla en su boca y seguía chupando mi ya flácida polla, provocándome un estremecimiento por todo mi cuerpo.

– Bueno niño, ¿qué te ha parecido? – Joder, brutal.

A raíz de ese día, entramos en una dinámica de juegos morbosos, a veces era ella quien me despertaba mamándome la polla, otras era yo quien entraba en el baño cuando se duchaba y la enjabonaba recreándome en su rajita, en sus tetas… otras cuando ella veía la tele y sin mediar palabra la tumbaba en el sofá le quitaba sus pantalonci

tos y le comía el coño y la masturbaba, o cuando íbamos en el ascensor allí mismo ella me la sacaba y empezaba a comérmela; una vez ella estaba bebiendo algo en la cocina yo me acerqué por detrás y empecé a besarle toso su cuello, a sobarle las tetas, bajaba mis manos hasta llegar a su cintura y hundía mis dedos en su ropa interior, le tocaba su coñito por delante y por detrás, ella se dio media vuelta y me hizo una increíble mamada con la boca llena de la bebida que se estuviera bebiendo, que placer mi polla en la boca de mi hermana y mecida por el líquido que tenía en ella, me corrí y ella se lo tragó todo, enseñándome la lengua como las niñas buenas, la alcé y la puse sobre el mármol le quité la braguita y empecé a comerle su coñito, que ya raspaba, cogí un plátano del frutero y jugué con ella, a la vez le comía el coño con el plátano… me encantaba la idea de que los vecinos pudieran escucharnos desde las ventanas de la cocina.

No me cansé de sus tetas, de su coño, de sus mamadas, a veces se tragaba mi leche calentita, otras se las restregaba por su culo, por sus pechos… cualquier lugar y cualquier hora eran buenas para unas sesiones de sexo oral y para hacernos mutuamente unas pajas infinitas, a cada momento que pasaba, con cada situación, yo en lo único que pensaba era en follármela, en hundirle mi polla en su carnoso coño, en que mi huevos rebotaran en ella con cada embestida, pero no hacía más que acordarme de sus palabras "lo tíos no tenéis ni idea de que nos gusta que nos toquéis, que nos susurréis cosas, que nos dejéis llevar un poco las riendas, si pensarais un poco más en nosotras en lugar de ser tan falo céntricos", pero yo lo estaba haciendo bien ¿verdad? No iba tan "a saco". Me recreaba con recorrerle todo su cuerpo con mi lengua, variando la velocidad cuando la masturbaba con mis dedos, metiendo uno a uno los dedos de mi mano hasta que su coñito llegaba a un tope, la acariciaba… ¿qué fallaba? ¿Por qué todavía no me la había follado? ¿La besaba poco, le susurraba poco?

Por fin un día, al levantarme me encuentro sobre mi mesita una nota "ponte esta venda en los ojos y búscame por el piso" sólo te la podrás quitar cuando yo te lo diga, al leerla mi polla se puso dura y se accionó como un resorte. Ahí me tenéis en pelotas jugando a la gallina ciega por las habitaciones del piso, por los pasillos, hasta que finalmente una voz en la habitación de mis padres me dijo que me podía quitar la venda, allí estaba mi hermana encima de la cama totalmente desnuda, abierta de piernas y con un condón en la mano. No me podía creer, que en unos instantes follaría con mi hermana… pero a veces no suceden las cosas tal y como las deseamos, pues sonó el timbre del piso ¡nuestros padres que regresaban! En un abrir y cerrar de ojos todos estos días pasaron ante mí.

Quería que no se acabara lo que aún no había empezado, cerré los ojos apretándolos con todas mis fuerzas y deseé que el timbre no hubiera sonado, pero no era el timbre lo que estaba sonando, era la puerta de mi habitación, Anna había estado llamando y yo me estaba haciendo una paja porque había quedado con Nadja, y quería follar; como no le contestaba Anna entró justo cuando me estoy corriendo con esa cara de gilipollas que se nos pone a todos.

El resto de la historia, ya la conocéis.

Autor: Anna annaxirau (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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