LOS LINDOS ESTAN CASADOS O SON II

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Luis tenía un olor a macho que me embriagaba y me entregué, aunque creí que ese era un episodio aislado. Insistí con mi novia, pero fue perder el tiempo. El nacimiento del hijo de Luis también nos separó. La globalización y una reorganización de la ferretería nos llevó a encontrarnos con Luis y ser adoptados por Nicolás, más joven que nosotros, a quien desvirgué con la paciencia y arte. Pero aquí está el relato.

La globalización llegó a los negocios que ahora tenían que competir con importaciones y precios de afuera. Por eso, la ferretería de mi barrio había decidido computarizar toda la red de compras, inventarios, altas y bajas, como el acceso a páginas de Internet. El dueño de la ferretería, a instancias de Luis (31), el electricista, me llamó para comenzar con las compras de equipos y de soft para poder asociarse a una cadena de ferreterías extranjeras.

Dentro del equipo a capacitar está Luis y la posibilidad de verlo. Hacía tiempo que había hecho la reparación eléctrica y no nos volvimos a ver. Muchas veces pensé en repetir la experiencia, pero no sabía cómo podría reaccionar. No lo había intentado con otro muchacho, aunque a veces sentía la necesidad de esa intimidad con otro hombre. Mi novia venía frecuentemente, pero algo me faltaba. La capacitación comenzó en el mismo local, aunque ofrecí clases de apoyo en mi departamento que estaba a 5 cuadras de la ferretería. Me estremecí cuando vi a Luis y su boca por donde comenzó todo en el pasado, pero no salimos de la forma ante los 20 compañeros de otras secciones. Era como que el fuego de la única relación estuviera en cenizas. El contrato que me hicieron era bueno por lo que no valía la pena arriesgar. En el descanso para el café, Luis se acercó y me mostró la foto del hijo que había nacido.

-Este es mi bebé -dijo Luis y agregó: o por lo menos un bebé pequeño.

-Se lo ve lindo y debe tener a quien salir -dije con intención.

-A la madre -comentó Luis y me clavó los ojos como la primera vez que me besó. Si no hubiera habido otras personas, seguro que el proceso se hubiera repetido.

Al día siguiente, Luis junto con Marcelo (24) y Nicolás (22) vinieron a consultar dudas sobre manejo de la computadora. Comencé por el más joven quien aprendió más rápido, aunque volví a tener en mi nariz el olor de Luis. Realmente, el olor me enciende en la relación y él detecta mi reacción. Cuando Luis se quedó solo, repetimos el ritual hasta que me penetró en la cama. Luis bramaba como un toro en celo hasta agotar su semen. Luego, yo comencé a lamer su cara, su nuez de Adán, sus pectorales y su pene. Nunca pensé que entraría mi lengua entre sus testículos y en la raya de su trasero. Luis gemía en forma distinta, casi femenina de percibir la tibieza humedad en el glande y en el anillo del ano. Intenté penetrarlo, pero me rechazó, cosa que no había hecho con las caricias de mis manos y lengua. No dije nada, esperé una explicación, pero solamente se vistió y se fue.

Los días subsiguientes de esa semana, nos vimos en la capacitación general. Por la tarde solamente venían Marcelo y Nicolás. La ausencia de Luis me intranquilizaba. Comencé a fijarme en Nicolás, aunque carecía de la madurez y el cuerpo de Luis. Me llamó por teléfono el viernes por la noche para avisarme que vendría después que se fueran Marcelo y Nicolás. En realidad, su señora y el bebé se habían ido a la casa de la madre.

Tenía lista la comida y la bebida. Llegó Luis y tomamos un trago y nos metimos en la cama. Me sometió con toda la furia. Después me contó que teniendo unos diez años su padre lo mandó a comprar cigarrillos al almacén. Le dijo que fuera por la calle de luces, pero él para acortar fue por el bosque de eucaliptos que está detrás de la estación de trenes. Allí lo agarró un hombre y lo violó a pesar de los gritos y el llanto. Cuando llegó a la casa con sa

ngre entre las piernas su padre lo llevó al hospital y avisó a la policía. Al hombre no lo encontraron, pero sí al paquete de cigarrillos en el lugar del forcejeo. Mucho dolor en la cicatrización y mucha más vergüenza ante sus amiguitos y primos. Juró odiar a los putos y si alguna vez conocía a uno, hacerlo pagar. Pasó el tiempo y vinieron las novias hasta que se casó con su actual mujer. Yo quedé en silencio.

-En el caso tuyo -dijo Luis, me dejé llevar y sentí ganas de amarte. No pude hacerte daño y después pensé, que mi venganza era infantil y tonta. Pero cuando me quisiste meter tu pija, me acordé de todo y me volví loco.

-Vayamos a comer -dije para cortar el silencio.

Tomamos otro trago fuerte y serví la comida. Luis, tenía la vista baja y no comía. Yo comencé a comer y cada tanto, le daba algo en la boca como si fuera un bebito. Luis comía lentamente y de vez en cuando me sonreía con cariño. El ambiente fue cambiando para bien.

-El postre en la cama -dije como si fuera un gay experimentado. Lo desnudé y acomodé acostado de lado. Lo acaricié mientras ponía una crema, a base de agua, entre sus nalgas y ano.

-Dejá la luz encendida que quiero poder verte cuando me lo hagas -suplicó Luis. Si digo que no, tú lo sacas y no me abres a la fuerza.

Comencé lentamente como si fuera una iniciación. Lo miré a los ojos y lo besé varias veces hasta que lo hice acostar boca arriba con las piernas sobre mis hombros. Me tomé el tiempo del mundo para entrar por su esfínter, buscando en cada avance, su aprobación.

-Mi amor, ahora lo voy a meter hasta el fondo -dije. Luis tembló ligeramente. Me quedé quieto y cuando iba a retirar mi pija, escuché que él me decía mientras me miraba: dale, cógeme suavecito, pero no la saques. Con mucho cariño entraba y sacaba hasta que vi que gozaba y se distendía totalmente.

-Dale más fuerte y más rápido. Te amo -murmuró Luis.

La barrera había caído para los dos. Ambos compartíamos todo. Fue Nicolás el primero en darse cuenta que Luis dormía muchas veces conmigo ya que para usar el baño debía pasar por el dormitorio.

-Si. A veces Luis se queda para no irse de madrugada, ya que las calles son inseguras -dije. Siempre nos portamos bien.

-¡Seguro! -respondió Nicolás mientras sonreía con doble intención, ya que había visto dos cepillos para dientes en el lavabo.

Mi trabajo de capacitación y programación se había atrasado con estas actividades. Por lo que organicé una reunión para poner al día las metas. No podía ser en la ferretería por lo que la seguimos en mi departamento. Luis y Nicolás se quedaron. Agregué un cepillo nuevo en el baño. Nos acostamos desnudos Luis y yo; en el medio y con sus interiores, Nicolás, a quien mamamos por todos lados y lo besábamos, por turno. No avanzábamos más porque era como un muchacho aniñado. Me di cuenta que no perdía detalle ya que miraba todas nuestras poses y constataba con gusto de vouyeur la profundidad de nuestras penetraciones. No lo podíamos sacar, si hubiéramos querido, de nuestra cama matrimonial, ya que decía que sentía miedo de dormir solo o con la luz apagada. La excusa no era creíble, pero cada uno tiene su fobia.

Un fin de semana largo, Nicolás vino sin avisarme y me pidió que lo desvirgara en secreto, por las dudas no pudiera hacerlo. No fue fácil porque estaba muy estrecho y no sabía relajarse lo suficiente. Con enemas, cremas y deditos, un consolador, etc., lo fui preparando. El lunes cuando llegó Luis a terminar los trabajos, Nicolás le dijo que tenía una sorpresa para la cena. Trabajamos, nos duchamos y con la mínima ropa comimos en la cocina. A los postres, Nicolás me pidió que lo dejara sentar sobre mi pija que era un “mástil”, lo hice y fue mi postre. Después se lo pidió a Luis, quien asombrado, vio como su “obelisco” entraba hasta la base ajustándose al ex pequeño agujero de Nicolás.Yo un mes después rompía con mi novia; porque amaba a Luis aunque lo tenía que compartir con su mujer. En cierta forma, teníamos que darle estabilidad a la relación porque Nicolás nos adoptó como padres en su elección sexual. La globalización nos trajo también esta novedad.

La implementación del sistema com

putadorizado dio resultado positivo, con lo que la cadena de ferreterías nos tomó para hacerlo en otras nuevas sedes. Somos un equipo machazo.

(Si alguien quiere la continuación, escribir al mail)

Autor: PATRICIO ALONSO patricioalonso2003 (arroba) yahoo.com.ar

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Escrito por Marqueze

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