Mi amiga Marta

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Abriendo sus piernas coloqué mi polla en la entrada de su vagina dejando que se clavara lentamente hasta que mis huevos tocaron con su culo. Así me quedé un rato quieto mientras la besaba para luego empezar un mete y saca lentamente entrando y saliendo de ella prácticamente hasta solo dejar la punta dentro de ella y volver a clavarla con fuerza para dar vueltas con mi polla en su interior.

Hoy me apetece contaros uno de mis encuentros con mi amiga Marta. Ella es una buena amiga, pero además de eso tiene un cuerpo de esos que muchos hombres consideramos que son bien apetecible y excitantes. Ella mide sobre 1.60 de altura y pesa entorno de los 80 kilos con lo que tiene un culo enorme y una panza que resulta de lo más excitante.

Sus pechos además son de un tamaño más que considerable y cuando se pone el escote os aseguro que vuelve loco a más de un hombre. Además ella tiene una tremenda melena pelirroja y unos ojos azules grandes y brillantes que la hacen, si aún es posible, más bella como mujer.

Hace una semana me llamó para decirme que pasaría por casa a traerme unos papeles que le había pedido y que llegaría en 30 minutos, después de dejar al niño en el colegio. Yo estaba aún en la cama disfrutando de un placido sueño pero la inminente visita hizo que me levantara para tener tiempo de bañarme y estar algo presentable antes de su llegada.

Me levanté y me metí en la ducha a relajarme y darme una ducha de agua bien caliente, quizás uno de los mejores placeres del mundo que uno puede tener de buena mañana. Seguramente me entretuve más de la cuenta porque cuando llegó aún no había tenido tiempo de vestirme así que salí a recibirla con un batín.

-Caray que manera de recibirme.- exclamó al verme.- Luego tendré sueños eróticos contigo…..como no cierres mejor la bata casi puedo verlo todo.

Miré mi bata y ciertamente no la había cerrado demasiado bien, de hecho el bulto era notable y casi estaba abierta. Tampoco es que me importara que pudiera verlo y menos si eso tenía que servir para tener algo con una mujer que me ponía tan cachondo como ella.

Había venido vestida con unos pantalones amplios y blancos que permitían ver el contorno de unas grandes bragas rojas, también una blusa roja con un gran escote y también bastante transparente. Desde luego no se puede negar que sabe vestir bien y sacarle partido a ese cuerpo.

-Perdona que no he tenido tiempo de vestirme antes de que llegaras.-me disculpé.
– Ahora iré a vestirme. -Bueno antes podrías ponerme un café.-pidió.- Me he levantado para ir a llevar al niño al colegio y casi ni he tenido tiempo de desayunar.

Aunque hubiera preferido otro tipo de petición, pero puse la cafetera y preparé un café con leche para ella y otro para mi. Además le ofrecí galletas, tampoco tenía mucho más en la cocina, cosas de solteros que comemos siempre fuera de casa

Mientras se tomaba el café yo no podía evitar dejar de mirar su escote y ella de vez en cuando también noté que miraba mi entrepierna que además presentaba un importante bulto debido a la calentura. Ella se dio cuenta y me miró sonriendo.

-¿Yo te causo eso? ¿O serán las tetas que no dejas de mirar? -Es que estás muy buena, si pudiera… -¿Qué me harías? Me desnudarías y me follarías con pasión supongo.-

Ella me miraba con una sonrisa y su mirada fija en mis ojos me tenía hipnotizado. Sin decir más se acercó a mi y empezó a besarme en la oreja lentamente, sosteniendo mi cabeza prácticamente contra su pecho, luego siguió bajando hacia mi cara y después de mirarme de nuevo continuó con mi nariz y también en los parpados para bajar por mi cara hasta mi cuello donde me mordía lentamente.

Lentamente se apartó de mí y empujándome contra el respaldo del sofá y poniéndome un dedo en la boca para que callara se sentó en mi regazo, dejando una pierna a cada lado de mí. Entonces me abrió lentamente la bata dejando desnudo mi pecho para acariciarlo todo y luego agarrando los pezones empezó a retorcerlos causándome un dolor enorme que se volvía placentero.

Cuando ya no soportaba más la tortura ella se separó un poco para lamerlos, dándome un placer enorme en el contraste entre una y otra cosa. Se levantó de encima de mí y abriendo la bata totalmente para quitármela me agarró de mi polla que estaba durísima para obligarme a levantarme del sofá y dejarme de pie frente a ella.

-Ahora viene lo que tanto deseas.-

Y dicho esto empezó a desnudarse lentamente hasta dejarme ver su esplendido cuerpo, ese que yo tanto deseaba poder poseer y sobre el que no encontraba el momento de lanzarme sobre el.

– Ven conmigo.-

Y dándome la mano me llevó hacia el baño e hizo que me metiera con ella bajo el caliente chorro de agua de la ducha. Allí metidos nos acariciamos y besamos lentamente en silencio, sin palabras entre los dos. Pude recorrer y sentir cada parte de su cuerpo, sintiendo su piel húmeda contra la mía, gozando de sus pechos, del tacto de su húmedo sexo, de apretar ese duro trasero. Después de unos minutos me hizo salir del agua y lentamente me secó suavemente dejando mi piel húmeda aún.

-Vamos a la cama.- Me ordenó.-Ahora te toca demostrarme que sabes hacerme gozar.-

Y dicho esto se tumbó en la cama dejando todo su cuerpo a mi disposición para que hiciera con el lo que deseara. Yo me situé entre sus piernas y me puse a lamer lentamente sus pechos, sorbiendo los pezones y apretándolos con mis manos a la vez que mi lengua iba de uno a otro de tan ricos manjares. Ella suspiraba como gesto que aquello le gustaba terriblemente y me empujó suavemente la cabeza como ordenando que siguiera investigando más abajo en su cuerpo.

Recorrí con mi lengua desde el canalillo de sus tetas para bajar lamiendo y besando hasta llegar a su sexo, besando los labios mayores y permitiendo que mi lengua se abriera paso entre ellos hasta encontrar el clítoris que respondió a mi estimulación. Enseguida noté como sus jadeos aumentaban de intensidad y a la vez como se humedecía intensamente. Saboreaba sus flujos ácidos y calientes en mi boca mientras ella aumentaba más y más sus jadeos. Después de unos minutos apretó mi cabeza contra ella mientras me gritaba que no parase y se corría en mi boca.

Entonces me tumbé yo en la cama y ella se subió sobre mí. Agarró mi polla y empezó a masturbarse lentamente con él, produciéndome tremendo placer en el roce con su sexo. Poco a poco se dejó caer sobre mi polla que entró sin dificultad en su húmedo y caliente sexo para empezar a moverse lentamente arriba y abajo, sosteniendo con la mano mis huevos y apretándolos a la vez que seguía con su lento movimiento sobre mí.

Bajándose de mí se colocó a mi lado y agarrando mi pene con fuerza empezó a masturbarme como no lo habían hecho nunca antes. Entonces agarrando mi mano la llevó a su sexo para que metiera los dedos en su aún húmeda vagina para luego llevarlos a mi boca y chuparlos.

De nuevo me lancé a comer su sexo y cuando de nuevo ella estaba caliente a más no poder me situé sobre ella y abriendo sus piernas coloqué mi polla en la entrada de su vagina dejando que se clavara lentamente hasta que mis huevos tocaron con su culo. Así me quedé un rato quieto mientras la besaba para luego empezar un mete y saca lentamente entrando y saliendo de ella prácticamente hasta solo dejar la punta dentro de ella y volver a clavarla con fuerza para dar vueltas con mi polla en su interior.

Me tumbó en la cama y como una gata se acercó hasta mi polla y se la introduce en su boca para lamer el capullo mientras me masturbaba con fuerza.

-Vamos córrete.-me decía.- Quiero que me des toda tu leche en mi boca, quiero que me la lances sobre mis tetas.

Yo ya sin poder contenerme más le lancé un tremendo chorro de leche que cayó en su boca y que ella dejó resbalar hasta sus tetas, donde se refregó mi polla que aún soltaba los restos de mi corrida. Ella lamió lo que quedaba en sus labios para a continuación darme un profundo y caliente beso en el que noté el gusto de mi semen en su boca.

Ella se estiró a mi lado y sonriendo se abrazó a mi dándome un tierno beso en la cara.

-¿Te gustó verdad? No te preocupes que no será el último. Quedan más…

Y hasta ahora así ha sido y es que casi diría que esta mujer me tiene embrujado. Pero esa historia….es para otro día.

Autor: Flaner

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Escrito por Marqueze

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