Mi ardiente cuñada II

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Me senté en la grada y abrí un poco las piernas… ella se sentó cogiendo mi verga dirigiéndola a su concha hasta que entró totalmente dando un suspiro de placer, en esa posición yo podía tener a entera disposición sus pechos en mis manos y su cuello para mi boca.  Érica se inclinó hacia adelante para que viera mejor sus curvas, se puso las manos en sus rodillas y empezó un sube y baja.

De nuevo yo, para continuar con un relato anterior llamado “Mi ardiente cuñada” publicado el 9 de marzo de 2009 en esta página el cual ha gustado y he recibido muchos mensajes.

Recuento relato anterior: soy de Cali, Colombia.  Tengo una novia hermosa, linda cara y excelente cuerpo, pero no es nada comparado con el cuerpo de su hermana.  Érica, una mujer con curvas despampanantes, piel trigueña, ojos llamativos, pelo negro azabache, 1,65m de estatura, operada con talla 38 B, de senos coronados por unos pezones de 1 cm cuando están erguidos y un culo, culazo, redondito, paradito y tonificado producto del gimnasio y de una cirugía.  Fuimos a una finca, con su familia, y después de unos cuantos tragos, copas y demás, nos fuimos a dormir.  Yo dormí en el cuarto de ella porque el destino así lo quiso.

Ahí, su cuerpo se entregó a mí y mi mente voló  hasta el infinito seducidos por el peligro y la necesidad de hacernos, cada uno del otro.  Olí su aroma, pero no completo, saboreé su piel pero no toda, vi su cuerpo pero no lo miré, toqué su piel pero con un solo dedo… en últimas y por la situación mi deseo se cuadruplicó y mis ganas de tenerla conmigo eran más grandes.

Relato: Nos fuimos de la finca con la complicidad de las acciones de la noche anterior pero no se notaba, cada uno trataba de disimular pero de vez en cuando las miradas y sonrisas se cruzaban con deseo.  En el camino íbamos en 4 autos distintos y en el mío mi novia, Érica y yo.  Por el espejo la miraba mientras la peinaba el viento.  Cuando nuestras miradas se cruzaban, corrientazos pasaban por mi cuerpo y mi pene saltaba.  Llegamos a Cali, mi ciudad, después de 40 minutos de trayecto.  La llegada a Cali, a la casa de ellas, terminaba con un viaje excitante y lleno de placer… pero no tardaría mucho en verla desnuda.

Érica es una mujer que le encanta la rumba.  Se la pasa de fiesta en fiesta, de parranda en parranda, tomando y bailando… me imagino como quedaran los hombres al verla bailar.  Pasaron unas semanas y yo estaba en esos días que quería salir solo, con mis amigos y nada de novias ni fiscalías.  Ese fin de semana quedé de salir con ellos a una discoteca muy de moda en mi ciudad.  Llegamos, entramos y empezamos a bailar y tomarnos unos tragos, una rumba normal.  Era como media noche, calculo yo, cuando siento que me tapan los ojos y me susurran al oído “¿quién soy?”.  Pues con la música a todo dar y la algarabía de la rumba no diferencié la voz sensual y calidad de Érica.  Si, ya se lo imaginaban, era ella, la mujer de mis sueños, la que tengo en la cabeza cuando le hago el amor a mi novia, la que su cuerpo me derrite.

La miré y mi corazón palpitó fuerte.  Describiré como estaba: tenía un vestido enterizo de muy fina tela, muy corto, color blanco en su totalidad, ceñido a su culo y cintura dejando ver unas curvas de guitarra, pero bastante flojo de la cintura para arriba.  Tras de el, se podía disimular unos grandes senos, un poco abiertos hacia los lados con sus pezones erectos sin ningún sujetador, la gravedad no hacía efecto en ellos.  Su espalda estaba descubierta por un escote en V sujeto de lado a lado con 2 cadenitas doradas. Usaba unos zapatos de tacón mediano, amarrados con 2 cuerdas de cuero alrededor de sus pantorrillas, como tipo romano… Una diosa.

Yo me paré de mi asiento para saludarla y darle un abrazo para sentirla junto a mí.  Érica estaba bastante tomadita, se le notaba en su voz y sus movimientos. Érica: “hola, que mas” Yo: “bien, bien y tú? Como estás de linda” Érica: “¿linda no más? Pues como me miras parece que me quisieras comer… otra vez jajajajajaja”; Yo: “jajajajajaja si créelo que si” Érica: “¿ah sí? Y entonces” decía Érica en son de burla y con risas entre sus palabras.

Solo la miré y la saqué a bailar.

En la pista, bailando reggaetón, sus movimientos sensuales no solo me atraían a mi, esos movimientos eran un imán de miradas deseosas de los hombres a su alrededor.  Subiendo y bajando, moviendo su culo mientras sus manos pasaban de su cuello, por sus senos hasta sus piernas, sensual.  Su mirada en mis ojos, su culo moviéndolo contra mi pene, su cabello en mi cara, transpirada.  Yo por mi parte, metía un poco mis manos por la abertura de su vestido, tocaba su espalda y los lados de su cuerpo disimulando un poco cuando alcanzaba a tocar el comienzo de sus senos.  Érica pasaba su brazo por detrás para tomar mi cabeza y arañármela jalando de mi cabello… era una yegua en celo pero cada vez que me acercaba se retiraba… estaba jugando conmigo la descarada.

Terminamos de bailar y fuimos a sentarnos pero ella cogió rumbo a su mesa donde estaba con sus amigos.  Yo quedé extasiado, excitado, arrecho.  Mis amigos hacían comentarios sobre ella morbosos y cochinos.  Ella me miraba y seguía con sus amigos.  Al rato, llegó a mi mesa y se sentó conmigo para hablar un poco.  Me pareció extraño y quedé con algo de temor que se hubiera arrepentido de lo que hicimos y hacíamos. Ella comenzó: “¿Le has dicho a tus amigos quién soy?”

Yo: “claro que no, una amiga no más, ¿por qué?”;  Érica: “pilas, mis amigas creen que sos otro amigo”; me dio risa de saber lo que le estaba haciendo a su hermana, pero no me importaba. Érica: “ah, y a veces me da cagada con mi hermana porque…” Yo: “no me importa, vos me atraes mucho”;  Érica: “si, vos también… ahora hablamos” se paró y se fue… Ummmm, todo terminó, imaginé.

Siguió la rumba unas horas más hasta que cerraron el local a eso de las 2 am.  Pagamos la cuenta, nos despedimos entre los amigos y salimos no sin antes echar una mirada buscando a Érica, pero no la encontré.  Parecía que la noche había concluido.  Salimos del sitio y en las afueras estaba ella con sus amigas.  Me le acerqué a despedirme y me preguntó que para donde íbamos a rematar.

Yo: “no, ya para la casita, ¿y vos?” Érica: “pues también, pero no quiero irme todavía” Yo: “vamos a tomar algo y yo te llevo” Érica: “dale”.

Se despidió de sus amigas y nos fuimos para mi auto.  Salimos del parqueadero y fuimos en busca de algún lugar en donde pudiéramos parar a tomarnos otros traguitos pero nada de nada, todo estaba cerrado o ya no vendían licor.  No sabía que hacer pero dejarla en la casa ¡No!, nunca.

Después de darle casi la vuelta a la ciudad me dijo que porque no íbamos a rematar a un motel ya que eso se acostumbra en la ciudad.  En los moteles uno puede seguir tomando y bailando sin tener que tener sexo (a veces).  Yo: “Mmmmm bueno dale” haciéndome el rogado.  Me pareció buena idea, no la de seguir tomando, sino de ir a un motel.

Entramos a un motel muy bueno, cerramos la puerta, pusimos musiquita bien rica, pedimos unos cocteles y nos sentamos a hablar.  Poco a poco, mientras hablábamos, nos íbamos despojando de nuestras ropas en la imaginación de cada uno, tal vez recordando lo que habíamos hecho en días anteriores.

Érica: “bueno, bailemos un poco pues…”

Empezamos a bailar mientras el silencio se apoderaba de nuestras bocas.  Nos comunicábamos con movimientos y roces acertados.  Nuestras caras se acercaban y nos dejábamos escuchar la respiración y uno que otro quejido bajo mientras nuestros cuerpos no paraban de vibrar.  Más y más pegados, más y más entrelazados, más y más excitados, más y más sedientos de placer…

No aguantamos más, el licor, la música, la ocasión, lo prohibido… y nuestros labios se juntaron de la manera más sensual que se puedan imaginar… suaves besos, suaves mordiscos, suaves gemidos mientras apretábamos los cuerpos.  Mis manos estaban en sus tonificadas piernas subiendo la poca tela que tenían para descubrir su culo… un monumento.

Mi pene estallaba, los besos más jugosos, babeábamos literalmente a cantaros.  Mis manos recorrían sus curvas y llegaban a sus senos… subiendo hasta su cabellera.  Mientras la besaba recorría su cabellera por la parte trasera de sus orejas, la rasguñaba suavemente, le halaba el pelo para chuparle su cuello; ella por su lado no dejaba de masajear mi gordo pene que ya botaba jugos por ella.

Le di vuelta frente a la cama y le solté las dos cadenas que sostenían su vestido.  Inmediatamente este cayó de la parte superior de su cuerpo.  Yo me retiréun poco para verla de espaldas… el canalillo de su espalda, coronados por dos huequitos inferiores, sus curvas, su piel morena, su cabellera hasta la mitad de su espalda… imagínense. Ella volteaba su cara para verme de reojo, mordiendo su labio inferior con sus dientes mientras se terminaba de bajar el vestido.  Wowww, no tenía bragas… luego me di cuenta que era para que no se le marcaran en el vestido.  Solo le dije que se dejara los tacones…

Érica se dio la vuelta, se sentó en la cama y me hizo señas que fuera.  Cuando llegué, me quitó la camisa, me desabrochó el pantalón y sacó mi verga, mi excitada y venosa verga para comenzar a besarla… Ummmm su boquita estaba hirviendo.  Ella me pasaba su lengüita por la cabeza de mi pene, solo por ahí, la parte más sensible… aaajjj me estaba matando.  Yo no soportaba, la quería tener en mis manos, quería sexo duro para saciar las ganas que tenía de su cuerpo.

Me terminé de quitar todo y le dije que se acostara en la mitad de la cama, con las piernas abiertas y que se tocara un poco… a mi me puede matar que una mujer se masturbe… que se toque… me encanta, es uno de mis “fetiches”.  Verla ahí, a la mujer con que últimamente he soñado tocándose sus grandes senos con sus frágiles manos, mojándose los dedos con sus jugos para luego probarlos… jadeando y blanqueando los ojos Hummmmm.  Me acosté en medio de sus piernas dispuesto a hacer lo que más me gusta hacerle a una mujer… sexo oral.  Empecé a besar o a rozar, sería la palabra, con mis labios sus piernas… la parte interna de sus piernas.  Érica se estremecía y se erizaba.  Bajaba hasta su vagina pero sin tocarla.  Besaba la parte superior, donde se juntan los labios de su hinchada vulva y daba un toquecito con la punta de mi lengua en su hinchado clítoris.  Aaahhhhhhh, aaahhhh, ahaaaa, daleeee me pedía.  Pero yo seguía por otros caminos.  Volvía a subir por sus piernas hasta sus tacones para chupar sus dedos y el cuero de sus zapatos…

Érica solo me miraba con los ojos achinados mientras sus manos juguetonas daban círculos en su vulva y pellizcos en sus pezones.  De nuevo bajaba para pasar por su concha y seguir directo a sus pezones.  Besaba sus tetas, por todos lados, por los costados, por encima y por debajo… sus pezones los atrapaba con mis dientes mientras ella con sus manos trataba de meter mi verga en su interior.  Bajaba por su vientre, su ombligo, dejando un canal de saliva por donde recorría.  Su aroma a animal en celo, a hembra caliente, me iba embriagando cuando me acercaba a su vulva… pero ya quería saborearla.

Su vulva chorreaba líquidos espesos con sabores embriagantes.  Con mis dedos abrí sus labios para con mi lengua tener mejor control de su placer… chupaba, besaba, mordía y movía su clítoris mientras sus manos me apretaba hacia ella… aaaaaahhhhhhhhh, Siiiii, siiiiiiiii sigue mi goooorr…ddd…oooooo gritaba mientras agarraba las sábanas y mordía sus labios…. Seguí haciéndolo porque me encanta su sabor, porque me excita, porque puedo tener un orgasmo con solo verla gozar.  Calculo unos 15 minutos dándole lengua a su caliente vagina, cada vez que sentía que se iba a venir paraba y besaba sus senos mientras mi pene chocaba con su clítoris, sin penetrarla.  Aaaahhhhhh,  uummmmm… volví a bajar para que terminara en mi boca, para que me inundara mi cavidad oral… aaahhhh ssiiiii aaahhhiiiiii sssiiiii qquuee  rrriiccooooooa aaaaahhhhh  mmmeee  vveennnggooooooooo…. Y un manantial de sabor ahogo mi boca y mis sentidos.  Érica temblaba, nunca había visto a una mujer así, casi convulsiones…. Que ricoooo.

Yo estaba empezando así que pasados 1 o 2 minutos le di vuelta y me monte en su culote… dos balones totalmente redondos  uuummm si que me gustan.  Desde ese ángulo, metí mi verga erguida entre sus piernas para buscar su vagina.. Aaaahhhh exclamó cuando mi verga le tocó su sensible vulva.  No fue difícil meterla hasta el fondo.  Yo estaba desesperado y caliente.  Empecé a meterla y sacarla, auuhhh delicioso, ella cerraba más las piernas para que el roce fuera mayor y hacerme venir… pero no quería venirme… seguí bombeando y cada metida hacía que soltara un quejido Ahhhh ss ii ii aaa.  La puse en 4 para ver la redondez de su culo y bombearla más mientras le cogía sus senos… grande senos… ella me miraba como pidiéndome más mientras yo veía su culo encima de mi verga que entraba y salía brillante de su vagina.

Aaahhhhh, ssiii, daleeee  yo no aguantaba massss…me  vvenn goooo  Éricaaaaaa aaaaajjjjj aaaa ssiiiiii, cuando estaba a punto saqué mi verga llena de mi leche caliente apretándola con mi mano y volteé a Érica para verle sus tetas… ella entendió lo que quería… y se puso con sus grandes tetas bajo mi verga para que yo con un simple movimiento descargara mi leche sobre ellas, su cara y su boca…

Aaaahhhh  uuuuuuuuummmmmm, aaassssiiiiiiiiiiiii.  Me corrí como pocas veces, cantidades enormes de leche y chorros con fuerza desmedida salían de mi pene venoso, rojo y palpitante.  Yo siempre había querido hacer eso con una mujer pero nunca lo había hecho, fue mi primera vez.  Érica se chupaba la boca y se reía con ojos asombrados de la cantidad de leche que tenía encima.

Descansamos un rato y ella se metió a la ducha para asearse.  Mi calentura iba creciendo mas, no soporté verla bañándose, restregándose jabón espumoso por sus senos, mojando su cabellera, tocándose su concha…. Hummmmm, así que fui a su encuentro.

Nos bañamos juntos mientras nos besábamos y nuestros cuerpos se tocaban.  Nuestros cuerpos fueron creados para el placer… para nada más.  Salimos y nos dirigimos al jacuzzi el cual habíamos preparado con anterioridad.  Nos metimos y hablamos un rato de cosas sin importancia ni sentido.  Sus pies masajeaban mi erecto pene debajo del agua haciendo que la cabeza saliera como submarino. Érica asombrada la miraba y decía “Uuuyyyy que rico, de nuevo para la guerra”… a los segundos de estar ahí, ella se dirigió a mi y puso sus grandes senos alrededor de mi pene, subiendo y bajando… en ese momento yo estaba en las nubes, en el séptimo cielo, viendo como la diosa de ese cielo, me miraba sonriente mientras sus gordos, parados y excitantes senos albergaban a mi pene.  El jacuzzi era muy pequeño para los dos así que nos metimos en el turco, lleno de vapor pero excitante.  Ella brillaba de sudor, como si acabara de hacer ejercicio… estaba ruborizada del calor, cosa que me encantaba.

Me senté en la grada y abrí un poco las piernas… ella se sentó dándome la espalda, cogiendo mi verga cual mástil de velero y dirigiéndola a su concha.  Érica se empezó a sentar sobre mi palo, hasta que entró totalmente dando un suspiro de placer auuhhh uuuuummmmmm que deliccciiaaaa decía Érica.  En esa posición yo podía tener a entera disposición sus pechos en mis manos y su cuello para mi boca.  Érica se inclinó hacia adelante para que viera mejor sus curvas, se puso las manos en sus rodillas y empezó un sube y baja.  Aaahhhhhhh, subía y bajaba sin inconvenientes.  Luego se recostó a mí para yo morderle el cuello, tocarle sus senos y con la otra mano, sobarle su gran clítoris mientras ella se movía adelante atrás sin parar.  Mmmmeee  enenccaaantaaaa  sssiiii aasiiiii  aaahhhhhh pppuutttaaa queee rriicccooo…

Gracias a que soy alto, de 180cm, pude meter mis brazos bajo sus piernas para levantarla en esa posición que estaba cuidándome de no resbalarme.  Cuando lo logré giré y ella se apoyó en el muro donde estábamos sentados.  Ahí, ella quedaba casi en el aire lo cual me dio mucha movilidad. La cogí con fuerza y empecé un desenfrenado mete y saca de su concha.

Aaaahhhh ssiii, Aaaaaaaaaaaaaahhhhh, uuummm yo estaba como loco, sosteniendo su peso pero dándole salvajemente,  mete y saca mete y saca… sus senos colgaban y rebotaban de la forma en que la penetraba… su vulva palpitaba y ella gritaba de placer… Auuhhh, Siiiii,   aaaaaaaaa.

Yo estaba en las mismas y me iba a correr de nuevo, lo cual se lo dije, y ella en palabras entrecortadas me dijo… yyyooo  tt aaaam bbiii en  nnnn  dalllleeeeee… al escuchar esto aceleré mis movimientos, ahogándome por el vapor del turco… aaaaahhh sssiiiiiiiii aaahhhh eeesssttoo  eesss  llooo mmmeejjooorrrrrrrrrr  aaahhhhhh, y nos vinimos los dos juntos, como coordinados, como cuerpos que trabajan parejamente y coordinados, quedando exhaustos al borde del desmayo.  Que rriiccooo.

Descansamos un poco, dormimos juntos, abrazados como pareja.  Nos bañamos y salimos del lugar a eso de las 5 30am, casi de día rumbo a su casa… cuando nos despedimos me confesó que fue delicioso lo cual yo le di la razón y quedó en darme una sorpresa… que más adelante les contaré…
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Autor: Maniconcoco

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Escrito por Marqueze

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