MI HERMANA EN RAPEL

¡Comparte!

Mi nombre es Alfredo, tengo 21 años, estudiante de Ingeniería, somos una familia, bastante normal y con una situación media, tengo dos hermanas una mayor, 23 años y la otra Arlette de 18, las dos son una minas bastante buenas, pelo claro y ojos verdes, muy deportistas y preocupadas por su físico, igual que mi madre.

La relación con mis hermanas es bastante aceptable, pero con Arlette tengo más confianza y nos comentamos algunas de nuestras infidencias. Bueno todo partió hace algunos meses cuando volvía de la escuela, cuando llegué a mi pieza y me decidí darme una ducha ya que tenia que salir a estudiar, me saqué la ropa y me fui a duchar, estaba en eso cuando viene Arlette con un apuro que quería ocupar este baño, al cual yo le dije que me estaba duchando que ocupara el otro, y me dijo que lo estaba ocupando papá.

Me insistió que estaba apurada, y yo le dije que pasara. Pasó y se sentó a orinar, y por el borde de la cortina y rebote del espejo la empecé a mirar, se bajó los jeans y unos calzones tipo cola less y pude verla con su conchita toda depilada, a lo cual me puse a mil. Era primera vez que la veía en esa actitud, a pesar que cuando éramos chico hasta nos bañábamos juntos, y en casa, casi todos andamos en ropa interior sin perjuicio, pero esto me excitó a mil, sobre todo cuando comenzó a mear. Mientras tanto me hablaba de temas consultando a donde iba a ir. Al estar así me empecé a pajear mientras la veía a través del espejo. Terminó, se subió los jeans y después quería lavarse las manos y le dije si estaba loca, ya que me iba a bajar la temperatura del agua, y entonces corrió un poco la corina y me dijo que se iba a mojar las manos con el agua de la ducha. Cosa que realizó y al hacerlo aprovechó de mirar, acto que tuve que darme vuelta ya que la tenía súper parada. Después se fue no sin antes darme una palmada en el culo.

Esto me dejó a mil y me pegué una paja que terminé dejando toda mi leche en la tina. Así pasaron unas semanas y yo no podía sacar de mi mente lo que había ocurrido y también veía en ella una actitud más cercana a mí, pero nunca conversamos del tema sino lo hicimos pasar por algo normal.

Un fin de semana largo, mis padres decidieron que nos fuéramos a la casa del Lago Rapel, mi hermana mayor dijo que no podía ir ya que tenían un compromiso con su novio el sábado, si que fuimos los cuatro. Al llegar en la tarde quise ir a dar una vuelta en la lancha y Arlette me dijo que me quería acompañar, al cual yo le dije que bueno, pero primero teníamos que echarle combustible ya que le quedaba poco.

Nos subimos y fuimos a Punta Verde, echamos combustible, pasamos a tomarnos unas cervezas, y nos llevamos otras para el viaje. Salimos, le dije que quería ir para la represa y dar vuelta por la otra costa, me dijo que ningún problema. Estábamos dando vuelta cuando me dijo que quería ir al baño. Mala idea, estamos súper lejos de la casa, ahora si quieres me orillo y haces al lago.

Si, pero ¿cómo?, me respondióMira, bajo la escala, te bajas los pantalones y haces para el lago.

¿Pero delante tuyo? Ah Arlette, no va a ser la primera vez, y le hice mención de lo que había ocurrido en casa.

Después de pensarlo, aceptó la propuesta.

Me atraqué en un sector donde no había nadie ni nada cerca, bajé la escalera, y le dije ya.

Empezó a bajarse los pantalones y luego los calzones, Al ver este espectáculo de me empezó a parar de una forma, que ya veía que se me iba a salir. El problema era que la tenía que afirmar, para que no se vaya a caer al agua. En esa difícil posición estábamos cuando ella me dijo que no podía hacer, ya que estaba esa postura. Y le hice un ruido para incentivarla a que hiciera, y así empezó a hacer. Yo en primera fila observando como hacía y echándole tallas, al terminar otro problema, no tenía con que secarse. Y le dije ves, esos problemas no los tenemos nosotros los hombres. Le dije, pásate la mano y enju&

aacute;gate en el agua, y problema solucionado. No le quedó otra. Eso me tenía a mil.

Después que se subió los pantalones me dijo, y tú no vas a hacer. Por la erección era obvio que no podía. Y me insistía que no era justo que yo la hubiese visto y ella no. Entonces se me ocurrió la idea de decirle. Si quieres tú me haces mear, en realidad con las cerveza que habíamos tomados tenía ganas, pero la erección, me implicaba tener que dar explicaciones. Y yo supuse que no se iba a atrever. Acto seguido se acercó y me bajó el cierre del pantalón y me soltó el cinturón, me bajó los pantalones hasta la rodilla y vio el bulto que tenía bajo el slip, haciéndome el comentario: Lo tienes bien parado, no tardó en bajarme el slip, y saltó la verga a mil. Se la quedó mirando y me dijo. ¿Y eso lo tienes así por haberme visto?

¿Que quieres?, ¿piensas que soy de fierro?, eso obvio. Se acercó y me la tomó con mucha delicadeza y la miraba en forma atónita. Y le dije me vas a decir que no habías visto uno, ni siquiera el de tu novio. A lo que me contestó que no. Era primera vez que veía uno en vivo.

Mi verga es de buen tamaño de unos 20 cms. Y además soy circuncidado. Me empezó a preguntar si no me dolía al tenerlo así de duro. Y me empezó a tocar las bolas y mirarlo con gran atención. Y empezó a movérmelo como haciendo una paja, pero en forma lenta, y me preguntó si así es como se masturban. Le dije que una cosa así y le mostré como se hacía. No me sacaba los ojos de encima. Pero sabes, le dije, se lubrica mejor si me chupas la punta. Se empezó a acercar y le dio un pequeño beso en la punta, y estaba saliendo un líquido previo, y me dijo: ¿eso es el semen? No, eso es el líquido de lubricación, el mismo que te sale a ti cuando estás caliente. Mira, y le empecé a bajar los pantalones a ella y le bajé los calzones, dejándome a todo su esplendor su conchita, depilada, y le empecé a pasar los dedos por sus labios y clítoris, a lo cual se empezó a mojar. Viste, es el mismo líquido.

Me bajé y le empecé a dar besos en su conchita y a pasarle la lengua, donde noté que en eso la empezó a mover, haciendo contracciones en una forma que la seguí excitando hasta que llegó a un orgasmo que llegó a gritar. Me dijo que nunca había sentido algo tan rico, y placentero, ni en sus mejores pajas.

Entonces le dije que le tocaba a ella hacerme sentir igual, me empezó a pajear y se la metió, en la boca, chupándomela como una gran experta, y empecé a soltar toda mi leche en su boca, y le dije que tenía que tragárselo, cosa que hizo. Me dijo que era de un gusto raro, pero no del todo desagradable. Nos quedamos haciéndonos cariño en el asiento de popa por un rato, yo a su conchita y ella a mi verga, hasta que se empezó a poner el sol.

Y me dijo: ¿no ibas a mear? Quiero verte como meas.

Me paré y le dije que me tenía que afirmar, ya estaba más lacio, y logré hacer, estaba mirando como hacía, al terminar le dije que tenía que darle unas sacudidas y eso era todo, bastante más simple que el de las mujeres.

Luego al verla parada al lado mío con el culo al aire, monumental blanquito, pasé por detrás de ella y empecé a pasarle mi verga por su culo, y se me empezó a parar de nuevo ella dijo: Mejor vamos, porque sino se va hacer de noche y podíamos tener problemas con los marinos, y los papás se iban a preocupar.

Nos subimos los pantalones y nos fuimos rumbo a nuestro muelle. Les contaré más adelante todo lo que pasó en ese maravilloso fin de semana en Rapel.

Sus comentarios a mi correo.

Autor: Alfredo alpha_x21 (arroba) yahoo.es

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.