Mi madre y yo

Todos los caminos del placer

Mi nombre es Franco, soy Argentino, estoy por cumplir 20 años y la historia que les voy a contar transcurrió hace unos meses. Yo vivo con solo con mi madre, ella se llama Mónica tiene 47 años pero aparenta muchos menos es baja, tiene el cabello negro por los hombros y unas tetas muy grandes, realmente es una mujer muy hermosa. Desde que se separo de mi padre nunca tuvo una pareja, aunque tuvo algún que otro amante.

Yo tengo que confesar que a pesar de mi edad era virgen todavía, aunque me masturbaba casi todos los días.

La relación con mi madre era muy particular, éramos muy amigos, hasta casi los 17 años dormimos juntos pero nunca había pasado nada hasta aquel día. Fue una tarde de feriado en pleno invierno, hacia mucho frío, pero la casa estaba muy calefaccionada, nosotros estabamos acostados mirando una película que la verdad era un poco fuerte, tenia escenas de sexo bastante explicitas y largas, primero esto me incomodo mucho, me parecía que a ella también, pero nos fuimos acostumbrando, ninguno de los dos hablaba. Hasta que ella rompió el silencio diciéndome “te puedo hacer una pregunta?, pero no te ofendas”. Yo le conteste que si, entonces ella dijo “haz tenido relaciones sexuales?”. Yo me quede atónito, ella se dio cuenta y dijo “discúlpame, no tienes que contestarme”. Yo me quede mirando extrañado y luego sonreí nerviosamente, ella también lo hizo pero no fue exactamente nervios lo que ella tenia. “como te gustan las mujeres?” continuo, respondí con total sinceridad, “me gustan de pelo negro y un poco mayores que yo”. Mi madre me acaricio la cara y dijo “cualquiera diría que tienes complejo de Edipo”. Nuestras miradas quedaron cruzadas durante unos largos segundos, mientras en la televisión seguían mas fuertes que nunca las escenas de sexo. Se acerco y sin decir una sola palabra me beso en la boca, tuve un auto reflejo e inmediatamente le agarre uno de sus enormes senos, ella sonrió picaramente y me tumbo en la cama se saco la remera que llevaba, luego su sostén y pude observar sus enormes tetas con unos grandes pezones. Ella se agacho y los puso sobre mi cara, no dude un instante en empezar a chuparselos con toda mi fuerza. Mi pene ya estaba al 100%. No es enorme pero tampoco chico, mide 16,5, pero si es bastante grueso, sobre todo el glande. Aparto sus tetas de mi cara unos segundos y comenzó a desvestirme, me dejo en calzoncillos. Después con mucho morbo, mirándome fijamente a los ojos empezó a bajarme el calzoncillo. Luego se bajo ella su ropa interior, me indico que me sentara al borde de la cama y ella se arrodillo en el suelo, sin dejar de mirarme fijamente a los ojos, lo cual me daba una sensación de vergüenza, pero a la vez me excitaba mas, lentamente se acerco a mi pene, lo tomo con su mano, lo lamió y luego se lo introdujo en la boca hasta el fondo. Empezó a chapármelo como una experta, yo gemía de placer, yo no pude aguantar mucho debido a la tremenda excitación y largue una gran cantidad de semen en su boca, el cual trago completamente como una verdadera puta. Luego como si ella hubiese adivinado mi pensamiento dijo “te gusta tener una madre bien puta?”, yo le conteste, “me encanta”. Nuevamente me indico, ahora que me acueste sobre la cama. Ella se arrodillo sobre mi cara y puso su bien depilada vagina sobre mi cara, yo, por supuesto empece a lamérsela y chuparsela, ella gemía y gemía, cada vez mas fuerte hasta que casi pego un grito.

Entonces se recostó al lado mío y nos quedamos en silencio unos segundos, “ahora viene lo mejor”, esas fueron sus palabras si mal no recuerdo. Se abrió completamente de piernas, yo rápidamente entendí lo que quería y me puse sobre ella, delicadamente la penetre, empece a moverme acompasadamente mientras nuestros gemidos opacaban a los de la tv, luego de unos minutos sentí un éxtasis que me recorría todo el cuerpo y acabe dentro de ella. Nos besamos lujuriosamente con nuestras lenguas unos minutos y cuando yo creía que se había terminado todo, ella en seguida me hizo saber que estaba muy equivocado, esto daba para mucho mas.

Mi hermosa madre se puso en cuatro patas y dijo “ahora quiero que me llenes con tu caliente leche mis intestinos”. Saco un pequeño frasco de crema y unto un poco sobre su ano. Yo la agarre por las caderas y la penetre lentamente pero si parar hasta el fondo, ella se quejo pero muy levemente, se ve que ya esta acostumbrada, yo se la metía sin parar, cada unos segundo ella volteaba su cabeza y me miraba jadeante y lujuriosamente. Yo pegue un grito d

e placer y la llene de leche como ella me había pedido, cuando saque mi pene de su culo largue todavía un poco mas de semen y el agujero se su culo quedo todo lleno de leche. La verdad es que yo no me esperaba lo que iba a continuar.

Ella sin cambiar de posición me dijo “ahora quiero que te lo tragues todo”. Yo no hice ninguna objeción, ya que mi estado de excitación era tal que hubiese echo cualquier cosa. Acerque mi cara a su agujero y comencé a lamérselo junto con mi propio semen, tengo que reconocer que el gusto no me desagrado como yo pensaba y lo hice hasta que su culo quedo completamente limpio. Cuando lo termine de hacer me quede arrodillado en la cama, ella también se puso en esa posición y empezamos nuevamente a besarnos apasionadamente.

De pronto vi que ella agarro, mientras no dejaba de besarme, el frasco de vaselina, untó un dedo en él y lo llevo hasta la puerta de mi virgen ano, yo seguía besándola, seguidamente sentí algo frío en la punta de mi ano, ella lo masajeaba lentamente, y fue introduciendo su dedo, reconozco que me dolió un poco, pero el placer que sentí era incomparable, ella se daba cuenta de que yo gozaba y luego también lentamente me introdujo otro de sus hermosos dedos, ya habíamos parado de besarnos y solo nos miramos a los ojos enfrentadas nuestras cara a pocos centímetros, ella metía y sacaba sus dedos de mi culo. Luego, de pronto paro, dijo “espera, tengo algo mejor”, yo simplemente conteste “si mama”. Se levanto de la cama, camino hasta el placard y de un cajo saco un consolador negro enorme, de mas de 20 centímetros el cual estaba agarrado a una especie de cinturón, ella se lo puso en la cintura e introdujo la parte que estaba de adentro del cinturón en su vagina, se arrodillo en la cama, lo unto con crema y dijo "”ponte en cuatro patas”, yo obedecí, pero lo hice en la forma contraria de cómo ella lo había echo, o sea, no mirando hacia el respaldo de la cama, sino a la cómoda la cual tenia un gran espejo que refleja la cama. Podía verme la cara, y ella me miraba a través del espejo, se arrodillo detrás de mí, sentí la punta del consolador apoyada sobre mi ano, y lo empezó a introducir, lentamente y hasta el fondo, como yo había echo con ella, ahora no puedo decir que no me dolió, gritaba y gemía mientras ella me lo iba metiendo, hasta que llego hasta el fondo, empezó a moverse y yo a gritar. “te gusta, eh?” me dijo, “si”, respondí entrecortadamente. Cada vez que me lo metía y sacaba iba sintiendo menos dolor y mas placer, me la estuvo metiendo durante casi 10 minutos. Hasta que yo sin haber tocado mi pene eyacule sobre la cama. Ella paro, y lamió todo el semen de ahí y luego de mi pene. Ahí acabo nuestra primer tarde de sexo junto, creo que por todo el sexo que no había tenido hasta ese entonces lo tuve ahí todo junto. Luego nos duchamos y nos dormimos. Próximamente les voy a contar como siguió nuestra relación.

Autor: Franco

franco_6996 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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