Mi primer oral fue con mi novio

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Siguió besando y tocando, ya me estaba poniendo a mil, nos fuimos a otro lugar de la casa por si alguien se despertaba y terminamos en la lavandería, me quitó la blusa y el sostén y me empezó a apretar los pechos con urgencia, yo ya estaba muy excitada, me desabrochó el pantalón y lo bajó un poco y metió sus manos entre mis pantaletas y siguió tocando hasta llegar a mi vulva.

Soy una chica a la cual, si la ven a primera vista, dirían que de plano, soy de las niñas seriecitas, que su papá no la deja salir, es una chica de biblioteca, sabelotodo, etc. Y créanme… no se equivocan del todo.

Mi nombre es Ana, soy morenita, delgada, de 1.65 M, cara redondita, ojos color cafés y rasgados (como si fuera una chica oriental), cabello medio largo ondulado color marrón y como practico deportes conservo mi figura, 87-60-90. Generalmente escondo mis atributos (como me han dicho) con ropa holgada, pero cuando voy a fiestas ahí me luzco.

Me gusta mucho estudiar y aprender y me han dicho que parezco una niña de 17 en vez de una chica madura de 21. Mi novio Iván, es uno de los chavos populares de la universidad tiene 24 años es deportista, y muy atractivo a las mujeres, se destaca muy bien en los estudios pero de vez en cuando se lleva una materia para de plano no parecer un “nerd”. (Aunque creo que eso está mal).

En fin, Iván y yo empezamos a andar en un diciembre, todo era no más de besos abrazos y caricias. Pero poco a poco las cosas fueron cediendo de tal forma que llegábamos al punto de tocarnos y acariciarnos más íntimamente. Era una delicia las caricias que me daba y para ese entonces no pensaba que el sexo en sí fuera tan genial como creo que lo es ahora.

Un día salimos a una fiesta, me vestí muy especial para él, estuvimos ahí un rato nos divertimos, yo bebí y andaba un poco mareada, le dije que ya era hora de irnos. Como llevábamos mi auto tuve que dejarlo en su casa, en ese momento me invitó a pasar un rato mientras ya se hacía la hora de mi llegada a casa y se me pasaba lo mareada. Pasamos a la cocina para tomar algo pues andaba aún mareada de lo mucho que tomé. Quizás fue el alcohol o la situación de estar solos, me le acerqué y como en otras ocasiones empezamos a besarnos y a tocarnos. Sentía mucho placer cuando me tocaba los pechos y supongo que el también pues cuando yo le toqué su pene ya casi lo tenía erecto.

Me reí un poco y me preguntó – ¿De qué te ríes?- No nada, es que estoy un poco tomada…- Me sonrió y siguió besando y tocando ya me estaba poniendo a mil, nos fuimos a otro lugar de la casa por si alguien se despertaba y no sé cómo pero terminamos en la lavandería, ahí su manoseo fue más exigente, me quitó la blusa y el sostén y me empezó a apretar los pechos con urgencia, yo ya estaba muy excitada, me desabrochó el pantalón y lo bajó un poco y metió sus manos entre mis pantaletas y siguió tocando hasta llegar a mi vulva.

– Ahhhhh.

Cuando sentí sus dedos tocarme mis piernas temblaron al contacto, eso le gustó, y a mí también, era delicioso. Yo quería tocarlo a él, así que ahora yo le desabroché el pantalón y dejé al aire su pene, cuando lo vi me sorprendí un poco pues era grande y gordo, muy diferente a los de los libros (era la primera vez que veía uno así) la calentura se me subió a la cabeza y me le acerco al oído – ¿No quieres que te haga un oral?- ¡ni yo me reconocía la voz! – Si tú quieres… – me contestó.

Fui bajando hasta tener su cosa enfrente de mi cara y lo masturbé un ratito, no veía mucho pues estaba algo oscuro.

– Mmmm… Muy bien… que buena mano tienes…

Me daba gusto que me dijera eso aún sin saber realmente como tocarlo pero en un momento delirante de excitación lo empecé a chupar, primero por el glande, y poco a poco empecé a meterlo dentro de mi boca. – Aaggghhh, ¡que bien se siente! ¡Continúa! Su sabor no era tan raro como me habían dicho, hacía las técnicas que había visto en una peli porno y parece que daban resultados, sentía como ese pedazo de carne latía dentro de mi boca, le pasaba la lengua, le tocaba los testículos suavemente y continuaba metiéndolo y sacándolo.

– Aaggghhh – De pronto siento como él me agarra de la cabeza y me empuja hacia él y mi boca se llena de algo caliente y abundante, como succionaba con fuerza no me quedó remedio que tragarlo todo, no fue suficiente pues se me salía por las comisuras de la boca, después de que me recuperé de casi ahogarme con su leche me dijo.

– UFhhh…preciosa, que bien lo haces.  Me sentía contenta de haberlo satisfecho, yo quería llegar a más pero ya era hora de irme a casa y no tenía preservativos en ese momento. Nos pusimos de acuerdo de que la próxima vez, compraríamos algunos para estar preparados…

Ese fue el primer oral en mi vida, y la siguiente vez que nos pusimos de acuerdo en tener sexo… fue un día de clases, sus padres no estaban y… yo estaba muy excitada…

Se os contaré en la siguiente vez…

Autora: Anita La Bonita

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Escrito por Marqueze

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3 Comentarios

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  1. ¡Guau1 ojalá y mi esposa leyera este tipo de relatos para que se animara y se diera cuenta lo rico que ha de sser que a uno le laman y chupen el pen. gracias por compartir tu experiencia. me encantó

  2. que rico me gustaria que me isieras un oral ami
    tambien y yo te isiera una que te va encantar
    solo comunicate conmigo y te asuguro que no te
    vas a repentir besos

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