MIS DOS MACHOS 3.

Continuación MIS DOS MACHOS 2 Al otro día cuando me desperté estaba sola en la cama, mire por la ventana hacia la pileta y no veía a los chicos. Decidí quedarme en la cama un rato mas, estaba cansada. Después de un rato entro Sebastián, yo me hacia la dormida. Me beso en los labios y me dijo al oído que me levantara que eran la 1 de la tarde y que ya habían hecho la comida. Me puse un short de jean y una remerita. Baje y fui para la cocina, estaban esperándome para comer, Ignacio me saludo con un beso muy dulce en los labios y me pidió que me sentara en la mesa que me iba a servir la comida.

Me senté en la mesa y espere a que me sirvieran. Sebastián es estudiante de cocina así que yo sabia que cocinaba muy bien. Hicieron unos niños envueltos que estaban muy ricos, la verdad es que tenia bastante hambre. Comí y lave los platos, ellos se habían ido a la pileta. Me puse la bikini me metí en la pileta junto con los chicos y nos pusimos a recordar la noche anterior, nos calentamos bastante, pero todos coincidíamos en que estábamos algo cansados y que iba a ser mejor descansar un rato antes de seguir con nuestros planes. Ignacio se fue de la pileta porque había sonado el timbre y yo me quede con Sebastián. Nos empezamos a besar y yo le dije que nunca lo había hecho en la pileta y que tenia muchas ganas de hacerlo. Sonrió y también se fue de la pileta, me quede sola nadando un rato mas, como no había nadie aproveche y me saque el bikini para poder nadar desnuda (si hay alguien que todavía no lo hizo, espero que lo pueda hacer es una sensación hermosa). Nade un rato, después salí de la pileta y decidí ponerme la bombachita de la malla para tomar un poco de sol, me quede dormida al sol y me despertaron unas gotitas de agua cayendo arriba de mis tetas. Era Sebastián que se había metido a la pileta y estaba secándose mientras me miraba, casi desnuda. Me dijo que fuésemos para adentro que Ignacio se había ido a comprar unas cosas.

Serian las 5 de la tarde cuando volvió Ignacio, Sebastián estaba durmiendo en la pieza y yo estaba navegando por internet en la computadora de Ignacio. Me pidió que me cambiara como para salir y despertó a Sebastián. Fuimos para abajo e Ignacio me propuso:

– ¿Tenes ganas de ir a comprar ropa? Yo vi unas cuantas cositas que seguro te quedan muy bien, ese va a ser nuestro regalito… y además de eso te vamos a consentir en todo lo que quieras ¿queres?.

Le respondí que si, dándole muchos besos a los dos y agradeciéndoles.

Fue una tarde llena de regalos, entre todas las cosas que compramos, fuimos a un Sex shop a comprar algunas cositas para jugar después, unas bolitas chinas, un vibrador y un par de juguetitos mas. A los chicos les elegí algo de ropa para regalarles, como sorpresa, ya que mientras yo hacia las compras ellos estaban en un café y solo me acompañaban cuando yo les decía. Obviamente que la ropa de ellos las pague yo, sino no es un regalo ¿no? Volvimos a la casa y me pidieron que les muestre lo que había comprado, pero haciéndoles de modelo. Les modele toda la ropa nueva y les dije que dejaba los juguetitos eróticos para mas tarde y que ahora era el turno de ellos, quería ver como les quedaba lo que les había comprado. Así que mostrándole cuatro bolsas que había en el piso les dije:

– Se van a cambiar y se ponen eso que hay ahí, quiero que me muestren como les queda ¿ok? Estas dos bolsas son para vos – le dije a Sebastián dándole las bolsas – y estas otras para vos.

Volvieron al cabo de un ratito, muy bien vestidos y peinados, estaban hermosos, como salidos de una película. Sebastián tenia puesto un pantalón de jean oxford que le marcaba la cola y las piernas y una remera con colores bastantes raros, muy psicodélica, que le quedaba hermosa, ya que era un poco ajustada. La ropa de Ignacio era un poco mas formal y lo hacia bastante mas grande, un pantalón color beige de una tela muy suave y una remera con cuello mao blanca. Estaban hermosos, les dije que una noche que saliéramos juntos los quería ver así vestidos.

– Ahora llega el turno de que probemos los aparatitos que compramos en el sex shop, azulito – me dijo Sebastián, con una sonrisa picarona.

Subimos para la habitación, Ignacio se sentó en una silla enfrente de la cama y Sebas

tián se acerco a mi y besándome me fue llevando hasta la cama.

Mientras nos besábamos la ropa se iba saliendo y cada vez los besos bajaban mas, con su boca en mis tetas, empecé a tocarle la pija por arriba del bóxer, mientras miraba a Ignacio que se estaba tocando la pija por arriba del pantalón.

Me acerque a Ignacio, le tocaba la pija y lo miraba a los ojos. Sebastián me apoyo la pija en el culo, la tenia muy dura.

Me acosté en la cama, abrí las piernas, dejándoles ver los pelos de mi concha a través de mi tanguita casi transparente. Sebastián se metió entre mis muslos, me corrió la bombacha ayudándose con los dedos y me empezó a chupar la concha. Le pedí que parará que ese no era el juego.

Llame a Ignacio y le pedí que me sacara la tanguita, me saco la bombacha, volvió a la silla. Tenia la bombachita en sus manos y la estaba oliendo, se la metió en la boca y la empezó a chupar.

– Parece que la putita estaba mojada, tiene un gusto a concha riquísimo! -le dijo a Sebastián que no sacaba los ojos de mi concha.

Yo había agarrado el vibrador y me estaba pasando la puntita por el clítoris.

Después de un rato de jugar con lo que habíamos comprado en el sex shop, ninguno de los tres podía contener la calentura que tenia, yo estaba en la cama con un consolador clavado en la concha y me estaba pajeando el clítoris, había acabado varias veces. Había probado todo menos las bolitas chinas.

Sebastián se ofreció a ponérmelas en el culo, a lo que accedí con cara de perra en celo que quiere coger urgente. Me calentaron mucho las bolitas, pero lo que mas loca me ponía era la lengua de Sebastián en mi culo.

Ignacio se estaba pajeando, gemía y me decía cosas bien chanchas, esas que me encanta escuchar y me ponen re caliente.

Sebastián se acostó boca arriba en la cama, dejándome las pelotitas adentro del culo, yo me movía y era un goce tremendo, sin pensarlo dos veces, mire esa pija toda grandota, lo mire a los ojos y me empecé a mover arriba de el, de a poquito iba tirando del hilo y me iba sacando las pelotitas del culo. Ignacio estaba parado al lado nuestro pajeandose en mi cara. Le agarre la pija a Nacho y me la metí en la boca, se la empecé a chupar bien fuerte, tenia toda la pija venosa y muy dura, me pedía que pare que lo haga mas lento porque iba a acabar.

Empecé a sentir que estaba por acabar, así que en vez de hacerle caso y chupar mas despacio me metí toda la pija en la boca y estaba sintiendo como los chorros de semen me llenaban la boca, me trague toda la leche, como una buena putita, y se la limpie con la boca. Se sentó en la cama al lado nuestro.

– Chupa, puta!… dale! Chupa toda esta verga – me grito Sebastián.

Le agarre la pija, le pase la lengua por el agujerito y de a poquito me iba metiendo esa chota hermosa adentro de la boca.

– Te acabo putita!!, mira como sale toda la leche… trágatela toda!…ahhhhhhhh ahí tenes traga, hija de puta, como chupas la concha de tu madre ahora te voy a garchar como nunca, puta!.

Termino de decir eso mi boca estaba llena de leche y dos dedos de Ignacio estaban en mi conchita.

Sebastián se paro y salió de la pieza, Ignacio me chupaba el clítoris en círculos y muy despacito.

A los minutos volvió Sebastián, con unas cuerdas y un pañuelo de cuello. Me pidió que me acostara boca arriba. Me ataron las dos manos a la cama y me taparon los ojos. Se fueron y me dejaron sola, yo les gritaba que volvieran que no se fueran, que me daba un poco de miedo estar ahí sola.

Volvieron a la pieza y se sentaron en la cama, Sebastián paso por mi boca sus dedos con dulce de leche.

– ¿Qué vas a hacer sebas? – le pregunte

– Yo, nada… ya vas a ver.

Empecé a sentir dos manos en mis tetas, que eran de Ignacio porque me decía que tenia las tetas muy lindas y que quería poner su verga entre mis tetas, me acerco la pija a la boca y le pase la lengua a la cabeza.

Sebastián me abrió bien las piernas y comenzó a pasar el dulce en mi concha, que esta muy húmeda y con muchas ganas de que le hagan algo. Empecé a sentir una lengua en mi concha, pero sabia que no era de Sebastián, porque el estaba hablando y tocándome las tetas mientras yo le chupaba la pija a Ignacio.

– ¿Quién me esta chupando la concha, papito?

– Samy – me respondió Ignacio

Samy, es Samantha la hermana de Ignacio, t

iene 33 años y a pesar de que no es una nena tiene un cuerpo muy bien formado, es profesora de Aerobics, tiene unas tetas normales, pelo largo rubio hasta los hombros, ojos verdes y un culito muy lindo. Es lesbiana y chupa la concha como la puta madre!.

– No te quería asustar – me respondió Samantha – te voy a pegar la chupada de concha de tu vida pendeja.

Yo gemía y le pedía que me saquen la venda de los ojos, que quería ver que estaban haciendo los chicos. Ellos me decían que estaban sentados viendo como Samantha me chupaba la concha. Ella se acerco hacia a mi me agarro las tetas con las manos y se las llevo a su boca, me mordía los pezones suavemente y yo me retorcía de placer. Me encantaba lo que estaba haciendo pero yo también quería cogermela un ratito.

– Ahora te voy a coger ¿queres, putita? – me dijo Samy al oído mientras pasaba su mano por mi concha húmeda y deseosa de verga.

– Si!! Meteme un consolador. Cogeme toda, samy

Me abrió la concha con las manos y me empezó a pasar la lengua, metía y sacaba dos dedos, con la punta del consolador empezó a rozar mi clítoris, yo estaba re caliente y le gritaba que me lo metiera en la concha que no aguantaba mas. Le pidió una almohada a Ignacio y la puso en mi cintura, empezó a pasar su lengua por mi culo, iba de la concha al culo yo gemía como una zarpada, lo llamo a Sebastián y le dijo que me tocara las tetas, acabe con la lengua de mi profesora de Gimnasia y las manos de Sebastián.

– Ahora que acabaste, pendeja. Te voy a pegar una garchada impresionante.

– ¿Qué estas haciendo samy? – le pregunté porque ya no me tocaba mas.

– Ya vas a ver lo que estoy haciendo, trolita hermosa

Se acostó arriba mío y me metió un consolador que tenia agarrado con un arnés, se movía adentro mío, era muy grande el consolador, muy grueso. Yo gritaba y le pedía mas, me mordía los pezones y me trataba muy mal.

Samantha me levanto la cabeza y me saco el pañuelo de los ojos.

– Mira como se pajean estos pelotudos en vez de venirte a coger, con lo caliente que estas perrita!, sos insaciable, ¿tanto te gusta la verga?, que linda puta… Vistes como te esta cogiendo tu profe con su verga de plástico – me decía ella

– Cogeme….ahhhhhhhh ay asiii, toda adentro… lléname toda la concha, rómpemela…

– Pendeja, que lindas tetas mira como las tenes, todos los pezones duritos, que lindo!

– Acabo, mamita!… cogeme mas rápido que acabo… dale que no aguanto!… ahhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii matame hija de puta… como me gusta… cogeme mas rápido dale dale dale… asi siiii asi Le acabe en la pija de plástico, le pedí que me desatara las manos que quería retribuirle yo un poquito de lo que ella me había hecho a mi…

Me dijo que no, que ella se tenia que ir pero que algún día después del gimnasio me llevaba para la casa y yo le devolvía el favor, me saludo con un beso en la boca y se fue.

Sebastián se me tiro encima y me enterró toda la pija grandota en la concha.

– Putita, como me calentó ver a la lesbiana esa chuparte la concha!, como te garcho… pero estoy segura que mi pedazo de carne te gusta mas ¿no?

– Si, papito, me encanta tu pija toda caliente y grandota. Cogeme toda la concha, pelotudo. Garchame bien dale!. Movete bien rápido.

Se había apoderado de mi concha y me estaba garchando con un ritmo sublime, bien rápido, toda hasta los huevos y cada dos o tres golpecitos me la dejaba toda adentro, se quedaba quieto y me miraba a los ojos, empujaba bien hacia adentro y la sacaba entera.

Nacho ya había vuelto de despedir a su hermana y estaba sentado en la cama.

– Che Sebi… ¿vamos a llevar a pasear a la nena? – dijo Nacho

– Uh… Cierto, anda a bañarte si queres que ya vamos – le respondió Sebas sacando su pija de mi agujerito y pajeandose en mi cara.

De golpe un chorro de leche me mancho la nariz y otro cayo en mis labios y mi boca… tenia la cara llena de leche, me levante de la cama y fui para el baño a darme una ducha, tenia calor y estaba toda pegajosa.

Salí de la ducha y me puse un vestido negro bastante ajustado. Sebastián que estaba en la cocina me pidió que fuera para allá.

– ¿Qué pasa Sebas? Estoy cansada y mañana tengo que trabajar, ¿me llevas a casa? – le imploré

– Preciosa – dijo Ignacio que venia del patio – Teníamos pensado llevarte al cine y a comer ¿no queres?

El resto

de ese día fue muy tranquilo, fuimos al cine y después a comer. Termine durmiendo en mi cama (sola), y al otro día me desperté con una gran sonrisa, y con muchas ganas de que me cojan otra vez.

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Autor: azul

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Escrito por Marqueze

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