mis hermanas III

¡Comparte!

apitulo V: negociando

Se tapó como pudo la pija con la mano con la que se estaba pajeando, y la mano que tenía la tanga la escondió debajo de una de sus piernas.

– Que pasa?- Preguntó Angie desde la cocina, tras haber escuchado como Fernanda casi gritó al preguntarle a su hermano que estaba haciendo.

Tras unos segundos de silencio:

– …..…Nada.- Dijo Fernanda mirando al muchacho con la cara mas roja que un tomate!

La chica no podía entender lo que veía.

Bajó su mirada, se quedó mirando al suelo muerta de vergüenza, cuando el chico atinó a decir algo:

– Perdo…
– ESO QUE TENÉS EN LA MANO ES MI TANGA!!??. SOS UN ENFERMO DE MIERDA. Ya vamos a hablar seriamente de esto después, a solas. Tienes mucho que explicar pendejo maleducado. Te salvas que está tu hermana en la cocina.

Fernanda cerró la puerta del baño con todo y se fue a su habitación…

El chico estaba en shock. Todo se arruinó. Todo por ser tan confiado… todo por creer que no pasaría nada! Si tan solo… si tan solo hubiera cerrado bien la puerta…

Se le bajó el miembro de golpe, se le había ido toda la excitación de un plumazo.

Se metió a la bañera con la cabeza hecha un lío y pensando en qué excusa iba a decirle a su queridísima hermana. Esto era el fin.

“¿Y si le dice a Angelica? Peor. Y si le cuenta a mamá? Estoy jodido. Que hago?”

Trató de estirar al máximo la ducha, y ganar minutos pensando.

“Qué le digo?”

Cerró la canilla y había que hacer frente a la situación.

“Qué más da…lo único que espero es no ver a toda la familia en la mesa esperándome para explicar lo sucedido… ojala Fernanda no le haya contado a nadie”

Mientras tanto, Fernanda estaba en su habitación. Trató de ponerse a estudiar, pero le era imposible. Lo que había visto era… era muy raro! Estaba muy enfadada, pero con el paso de los minutos se iba calmando.
Estaba acostada en su habitación dándole vueltas a lo que había pasado. No tenía muy en claro que iba a hacer.. quería hablar con su hermano para aclarar la situación y ponerle los puntos.

El muchacho salió a paso lento y se alivió al ver que ni Angelica ni su madre lo miraban raro… al menos Fernanda no les dijo nada!

Pusieron la mesa, y mientras cenaban, Fernanda no sacaba ojo de encima de Diego, que trataba de no mirarla a la cara. Quería desaparecer! Sentía su mirada amenazadora y pesada sobre él. Tendría que tener un cuento bien preparado… que por supuesto no tenía.

Luego de la cena, mientras Angie se quedaba en la mesa de la cocina con sus apuntes universitarios para estudiar antes de ir a la cama, el muchacho se fue a su habitación.

Fernanda aprovechó… fue hacia su cuarto, pero en vez de detenerse en su puerta y entrar, siguió por el pasillo e ingresó al de su hermano para buscar explicaciones.

Podía verlo por la tenue luz de la laptop que el chico estaba usando. Estaba acostado en la cama. Inmediatamente cerró la pc y prendió la luz de la mesita.

Fernanda caminó hasta su cama y se sentó en ella, al costado de su hermano menor. Diego podía verle los profundos ojos oscuros a su hermana que casi daban miedo…Mientras se miraban fijamente, empezó a hablar:

– Me puedes explicar qué estabas haciendo?
– …….. -No respondió.
– Hey.! Te hice una pregunta. Contéstame!.
– Supongo que ya sabes. Me estaba haciendo una paja y ya, contenta?
– Shhhhhh. No digas esas palabrotas pendejo cochino.
– Bueno… me estaba “masturbando” si así te gusta.
– Esta bien. Sé lo que estabas haciendo. Ahora quiero que me respondas claramente: lo que tenías en tu cara era mi tanga?
– ……Sí.
– Sí? Eso es lo unico que vas a decir?
– No sé qué más quieres que te diga. Es la verdad… entiendo que no me hables más de ahora en adelante, ojalá no le digas a nadie, me da mucha vergüenza y te pido perdón. No sé que más decir.
– Mira enano, no sé que hacías ahí, tampoco fue mi intención invadir tu privacidad. Lo tuyo es tuyo y podes hacer lo que quieras, pero creo que me debes una explicación.. esto es difícil para mí, no soy tu madre ni tu padre para regañarte, y no quiero hacerlo, pero…
– Fer…
– Escúchame: soy tu hermana, y entiendo perfectamente lo que estabas haciendo. Podes… podes hacer eso… son tus cosas, tu privacidad… pero.. que se yo, estoy yo acá… voy a ser clara.. masturbarte es algo normal…no hay ningún problema con eso, ya se me fue el enojo, pero lo que no te voy a permitir es que hagas según que cosas con mis tangas… ¿Qué estabas haciendo con mi tanga en la cara?
– Fer, me gustaría tener una excusa, o algo.. pero.. voy a ser completamente sincero. Pero te vas a enojar mucho. Bueno… es que… cuando me.. me mas..cuando me masturbo…
– sueltalo pendejo, en serio no me enojo… si sigues sin decírmelo si me voy a enojar! anda antes de que Angie o mamá vengan a ver que pasa.
– Bueno… es que cuando me masturbo… me gusta hacerlo con tus tangas… es decir, no solo las tuyas, sino las de Angie también…
– ¿Te gusta masturbarte con mis tangas? –Fernanda no entendía nada.
– Sí… es difícil explicarlo, pero… no sé, un día, estaba haciendo eso… o sea, ma.. masturbándome –Diego cada vez que hablaba de eso miraba a su hermana con gesto de miedo y buscar aprobación de ella para seguir- y agarré una de tus.. tangas.. y.. me gustó mucho.
– No entiendo. Y porqué la tenías en la cara?
– …..
– Respóndeme!
– …Uff, es por el olor que tienen… me las pongo así en la cara para olerlas… me encanta el olor que tienen.

Fernanda por un momento no podía creer lo que estaba pasando. Abrió los ojos sin creerse lo que escuchaba.

– hueles mis tangas??!!!!? Mientras te masturbas?!?!?!? si que me estas jodiendo? Es que…  ESTÁS ENFERMO. Tienes que hacerte ver, pendejo de mierda. Como puedes hacer algo así? Somos hermanos!!!! –Fernanda trataba de gritar en voz baja para que nadie escuche-
– Yo… yo.. perdón, Fer… entiendo que no me hables más, que te enojes conmigo… entiendo todo… pero perdóname por favor.
– No entiendo como hacés algo así… es.. ES ASQUEROSO!! Nunca escuché algo igual… no sé que decir.
– Dejame explicarte… es que cuando siento el olor de tus tangas… me pone.. bueno, me pone caliente por así decirlo, no sé porqué,     ni yo mismo lo entiendo, pero es así.. sentirte el olor me enciende… y acabo enseguida.
– Pendejo cochino… eres asqueroso. No lo puedo creer.

Diego estaba cabizbajo al borde del llanto.

– Es la verdad… Por favor no le digas a mamá… ni a Angie… porfa Fer… voy a hacer lo que sea para enmendar mi error, te lo suplico.
– No, no le voy a decir a nadie… pero entiendeme… como crees que debo actuar al saber que mi hermanito se masturba con mis tangas? Mi propio hermano! eres un pervertido!
– Lo sé.. tenes toda la razón… soy de lo peor. Cuando lo hago sé que esta mal.. lo sé, pero es que… es que el placer es tan grande que no puedo!
– Madre mía. Lo puedo llegar a entender de tus amigas… de tu novia cuando tengas… pero encima de tus hermanas?! Es que estás loco.
– Fer… escúchame porfa.
– No.. ya sé… no me tenes que decir más nada… entiendo que estás creciendo, que todavía eres chico… estás descubriendo tu sexualidad… puedo llegar a entenderlo desde ese punto…
– Sí, es que ustedes son las únicas chicas que tengo cerca… las de mi escuela no me dan bola, y me faltan muchos años para tener novia.
– Bueno pero eso les pasa a casi todos los chicos de tu edad, y no creo que se masturben con las tangas de sus hermanas…entiendo que quieras aprender cosas del sexo opuesto, pero no sé si esta sea la manera adecuada…
– Ya.. nada justifica mi error, pero… necesito que me perdones y no se lo cuentes a nadie…
– Que se yo… yo te perdono… quiero decir, no hay nada que perdonar… ya no estoy enfadada. Entiendo que estés pasando por un momento de crecimiento sexual, todos lo pasamos.. en fin, supongo que al fin y al cabo no mataste a nadie.
– Gracias Fer, no merezco que seas tan buena conmigo.
– Mirá, si querés preguntarme algo sobre la sexualidad, yo te puedo responder algunas cosas… no sé.. digo para que dejes de usar mis bombachas para masturbarte aunque sea!
– En serio?, como quieras… o sea, si tu quieres… te lo agradecería mucho.
– Bueno, me voy ya a dormir, mañana tengo un día pesado. Uno de estos días hablamos de eso.
– Bueno, perdón de nuevo, Fer, y gracias por ser la mejor hermana del mundo.

Fernanda se fue a su cama habiendo aclarado la situación. No lo podía creer. Le pareció algo aberrante… pero no quería retar a su hermano. A su “enano” como ella lo llamaba con cariño. Para Diego las cosas habían empezado terriblemente pero al final todo fue mejor. Aliviado de que no haya pasado algo grave.

Ahora compartiría algunos “secretos” con su hermana.

Fernanda se fue a dormir pensando en lo sucedido. “Cómo le puede gustar oler mis tangas para masturbarse? Eso le gusta? Le gustará a todos los chicos? Que asco”.

Al día siguiente, en el desayuno familiar, nada hacia pensar que Angie o su madre sospecharán algo.

A pesar de que Fernanda en un momento de la conversación de la noche anterior con su hermano menor se sintió casi horrorizada con lo sucedido, a medida que iban pasando las horas, poco a poco ese sentimiento se le fue yendo. Dejó de darle tanta importancia. Pensaba que al fin y al cabo no era tan grave…que quizás ella lo había exagerado. Que su hermano disfrute su sexualidad como quiera.

Esa mañana en la escuela, sin prestar atención al profesor, se puso a pensar en porqué a su hermanito le gustaba hacer eso.

“¿Qué de especial pueden tener mis tangas?”

Al pensar en toda la situación, sintió un leve cosquilleo en su entrepierna. Se asustó.

Luego ya en casa, esa tarde estaba asqueada de revisar los ejercicios de matemáticas, que tenía que llevar hechos el lunes a la escuela.

Le iba bastante bien en la escuela, pero en matemáticas era de terror, era su peor materia. No había forma de que supiera hacer esos problemas matemáticos.

Estuvo largo rato quebrándose la cabeza para poder hacerlos, pero no había forma. Podía llamar a alguna de sus amigas, pero era todo un fastidio. Ya las había molestado tantas veces con las tareas de matemáticas que pensó que no quería molestarlas otra vez.

Pidió ayuda a su hermana Angelica, quien desistió porque se iba a la uni enseguida…. Tampoco es que ella supiera mucho de mate.

Diego llegó a casa luego de estar de un amigo, abrió la heladera para beber una lata de coca-cola, mientras hablaba a Fer, que la veía con cara de enojo moviendo el lápiz con sus dedos:

– Te pasa algo?
– Sí, que ya estoy harta de éstos ejercicios… no los sé hacer, y tengo que llevarlos completos para el lunes.
– Y que pasa si no los haces?
– Repruebo.. ya, me la llevo. Vengo con la nota baja y no puedo fallar en lo más mínimo hasta fin de año.
– Quieres que te ayude?
– En serio?
– Sí… así también te devuelvo la mano que me diste con guardar el secreto
– Jajaja, bien, me parece justo.

Más que ayudarla, se los hizo completos. Diego, como se mencionó al principio del relato, no era un, ‘nerd’, pero sí era muy responsable y estudioso para la escuela. Nunca había reprobado, y se lo tomaba muy en serio. Los ejercicios de matemáticas que le daban a su hermana mayor, les resultaban relativamente fáciles al muchacho, la cual era su materia favorita y predilecta, donde rozaba el 10 de promedio.

En unos 15-20 minutos, el chico terminó con los ejercicios sin mayores problemas.

– Si hubiera sabido antes que eras tan bueno, no estaría reprobando matemáticas, jajaja. Gracias hermanito.
– Jajajaja. De nada, Fer.
– Ah, y sobre lo que hablamos anoche, ahora que estamos solos… sentite libre de preguntarme alguna inquietud que tengas.. no tengas vergüenza.
– …Gracias por tu confianza, hermana. Por ahora no se me ocurre nada.. tampoco quiero incomodarte.
– No me incomodas, en serio. Me voy a bañar que tengo que salir.. pórtate bien, sabes a lo queme refiero, eh.
– Sí.

Fernanda se fue a la ducha. Se quitó la blusa… el corpiño, dejando salir libres ambas tetas, pequeñas pero redondas, jóvenes y firmes, con el ondulado y oscuro cabello cayendo sobre ellas. Se quitó el jean, las zapatillas, y se bajó la bombacha, de manera que su pobladito pubis peludo quedó a la vista a la luz del baño., trató de meter la bombacha recién usada debajo de la ropa… se preguntó si su hermano la obedecería… por lo pronto no quería contárselo a Angelica.

Fernanda recordando lo sucedido con su hermano comenzó a sentir un pequeño cosquilleo entre sus piernas, pero ella no quería sentir eso asi que se metió tan rápido como pudo a el agua fria para calmar esos ¨sentimientos¨. al terminar volteo a ver el monton de ropa que había dejado en el suelo pero siguió su camino.

Poco importó donde estuviera, pues cuando se fue a duchar Diego, revolvió toda la ropa para encontrar la bombachita, y hacerse una soberana pajota a la salud de su hermana.

Así los días fueron transcurriendo… había días en los que el muchacho se contenía como podía y no las tocaba, pero a veces era irresistible… estaba rompiendo el pacto con la buena de su hermana que tanto lo había comprendido.

Pero llegar al baño, y ver encima de la ropa de Angelica, una tanga mojada, era imposible de resistirse.

Además de las tangas, imaginarse que tan solo hace unos momentos las llevaban puestas sus hermosas hermanas, era  morboso!

De solo pensar que hace pocos minutos, esa tanguita finita estaba toda metidita en la concha de la diosa de Angie… con un par de movimientos sobre su pene, ya tenía el satisfactorio y placentero súper-orgasmo, mientras sentía el olor de esa tanga húmeda, proveniente de la chocha adolescente y caliente de su hermana mayor.

Le daba igual que fueran sus hermanas. Ya las veía como chicas, encima estaban una más partible que la otra… las chicas de sus sueños vivían en su propia casa. El hecho de que sean sus hermanas solo le agregaba un morbo y una calentura suprema.

Poco a poco se fue convirtiendo en eso.

Los días del muchacho tenían su punto álgido cuando se bañaba.

Por suerte la primavera iba llegando, y con ello los exámenes finales para Fernanda. Su último año en la escuela antes de ir a la uni.

Últimamente andaba preocupada, por las ya comentadas dificultades en aprobar una materia.

Sabía que si no aprobaba, tendría graves problemas para ingresar a una universidad.

Una de esas tardes, tras renegar con la tarea, Fernanda salió con sus amigas a la plaza a charlar como siempre.

Estaban sentadas en el césped, con el tibio sol primaveral dándoles de lleno a las chicas, mientras conversaban de la novela que miraban asiduamente algunas de sus amigas. Flernanda se cansó de oírlas hablar de esa novela que ella la encontraba aburrida y sin sentido:

– Basta de hablar de esa novela… es absurda!
– Bueno… quieres que hablemos de que? De tu novio invisible? –Dijo Dana, una de sus amigas, entre risas de las demás.
– Jajaja…no seas tonta. Y tu de que te reís si tampoco tienes novio??? –Dijo Fernanda a su otra amiga, abi.
– Bueno pero ella al menos ya tuvo y lo desechó por tarado… tu no nos cuentás nada sobre con quien andas! –Respondió la bella Dana.
– Con nadie, con quien quieres que ande.
– Bueno, no tienes mucho para elegir.. pero alguien te debe echar un ojo.
– …Puede ser…
– ¡Fernanda! YA, urgente habla querida! Jajajaja.
– Jajajajajajajaja, nah…
– Dale, quien es? Lo conocemos?
– Sí, lo conocen…
– Uyyy… dinos! andale…
– Jajaja, no, por ahora no les digo nada. Y nunca se van a imaginar quien es…

Tras varios minutos en donde sus amigas quisieron sacarle el nombre del muchacho en cuestión, Fernanda no respondió…

Rato más tarde arribó a casa. Se agachó para abrir un cajón del mesón del mueble de la cocina para guardar el termo , se dio vuelta rápido y se dio cuenta como su hermano, parado en la puerta, le estaba mirando el culo con descaro.

No era la primera vez que lo atrapaba mirándola… pero disimulaba que no lo había visto y no le decía nada…

Se fue a la ducha, y cuando se quitó la ropa, dejó la tanga que llevaba puesta abajo de toda la ropa, para que su hermano no la vea, aunque no sirviese de nada.

En fin, ya luego salió a hacer unas compras, y volvió a casa.

Estaba en facebook hablando con una amiga por Chat, cuando le dijo “ya vuelvo”.

Le dieron ganas de ir al baño, y en ese momento se estaba duchando su hermano.

Tocó la puerta un par de veces y le dijo:

– Puedo entrar? Tengo que ir al baño…
– SÍ

Diego respondió con un tono de voz alto para que se escuche…

Fernanda abrió la puerta, se bajó el jeans y la bombacha y se sentó en el inodoro. Mientras su tierna y adolescente vagina desprendía la orina, solo se escuchaba el ruido del agua de la ducha cayendo sobre la bañera al otro lado de la cortina, a escasos centímetros de ella.

Fernanda, aún orinando, puso su vista en el rincón de su ropa que hacía unas horas se había quitado para ducharse. Observó como la tanga que había usado estaba arriba de todo.

– hey…
– Qué?-Respondió el muchacho enfrascado en su lucha para sacarse el shampoo del pelo.
– Agarraste mi tanga?
– ………………-El chico se quedó mudo.
– En qué habíamos quedado?
– Perdón…
– Pero por lo menos sé más cuidadoso… encima me mirás la cola todos los días… disimula querido… imagino que no andarás así con otras chicas, porque un día te van a dar un sopapo.
– En serio? Dios mio Fer… no lo puedo creer.. perdoname, en serio… no es con mala intención, yo solo…
– Ya.. –interrumpió Fernanda mientras pasaba papel por su vagina- te estás pasando… si seguís así voy a tener que decirle a mamá.
– Nooooo, no por favor hermanita eso no… por favor, no le digas a nadie.
– La otra vez dijiste lo mismo.. si se lo digo a mamá es por tu bien, no creo que sea saludable que sigas haciendo estas cosas… te lo digo como consejo de hermana, no te enojes.
– NOOO POR FAVOR HAGO LO QUE SEA, por favor decime que puedo hacer para arreglar esto, pero por favor no le cuentes a nadie…
– Está bien, no digo nada, pero.. ¿Yo que obtengo a cambio?
– No sé, qué querés que haga por vos? Lo que sea Fer. –Diego ya estaba desesperado en la bañera.
– Agradecé que te agarré en un día bueno… y que soy comprensible, porque hacer las cosas que haces con tu propia hermana… no sé cuantas como yo te estaría guardando el secreto.
– …..Sí, lo sé! Y te lo agradezco tanto… Puedo hacerte todas las tareas de matemáticas, y ayudarte a estudiar! Así no tendrás problemas para aprobar!

Fernanda se puso de pie, volviendo a subirse la bombachita y el jeans.

– Mmm.. interesante.
– Qué dices? Es una buena oferta?
– Jajaja… bien, me parece bien. Ahora cuando salgas del baño puedes ir empezando…
– Gracias, Fer.

Diego respiró aliviado.

“Segunda vez que me caza… si es que más tarado no puedo ser!”

Tocaba hacer problemas de matemáticas… dentro de todo pensó que la sacó barata. Que su hermana le diga a mamá de aquello podía ser el fin del mundo. “Me echan de casa” se dijo a sí mismo.

Apenas salió del baño, su hermana le había dejado la carpeta abierta en la mesa para que empiece. Lo tenía atrapado de las pelotas!

– En serio no sabes hacer esto? Es muy fácil.-Dijo Diego mientras empezaba a escribir.
– No te hagas el listo, pendejo…-Respodió Fernanda mientras se divertía con su ipod.
– Cuando tienes el examen?
– En… 2 semanas. Me vas a tener que enseñar mucho enanito.
– Tranquila, vas a aprobar.

Unos minutos después, el muchacho cerró la carpeta.

– Ya está????
– Sí, Fer. Cumplí con lo de hoy… cuando empezamos a estudiar?
– No sé. Fijate en mi carpeta los temas, y después me dices.
– Dale.

Se levantó del sillón y se fue a preparar la mesa para cenar. El chico nuevamente la observó caminando de espaldas a él, moviendo la cola a cada paso.

“No puedes tener ese culo…”

Para el chico era demasiado. Entre las tetas de Angelica, la cola de Fernandha, y en medio de eso el escultural cuerpo de su madre ademas las tangas húmedas, el aroma de las conchitas… era difícil no vivir con la pija parada.

Tenía tantos estímulos, que casi siempre estaba caliente.

Apenas terminó de revisar los temas a enseñar a su hermana, llegó Angelica a casa.

– Como está mi hermanito lindo? –Lo saludó agachándose para darle un beso, con las tetas colgando sujetadas por el brasier enfrente de la cara del muchacho.

Era una tortura. O una bendición…

Más tarde, Diego le dijo a Fernanda que tendrían que ir empezando cuanto antes a estudiar. Que eran varios temas, pero según él, serían relativamente fáciles de enseñar, y que no tendría problemas para aprobar.

– Ok, mañana puedes? -Preguntó Fernanda a su hermano.
– Sí, pero después de las 5.
– Perfecto, yo a esa hora salgo de inglés.

La familia cenó con normalidad y todos se fueron a descansar para un nuevo y cargado día.

 

Ya a la siguiente tarde, Fernanda desde su habitación llamó a su hermano, para empezar a estudiar.

El chico ingresó al cuarto de sus hermanas. Tenían varios posters pegados en las paredes con cosas de chicas… hacían varios años que estaban allí colgados.

Fer estaba acostada boca abajo en su cama. Al lado, a escasos centímetros, estaba la cama de Angie. La luz de la mesita en medio de ambas camas, alumbraba bastante bien.

– Acá vamos a estudiar? -Preguntó Diego mientras le miraba el culo a su hermana, apretado por el jeans oscuro.
– Sí… es más cómodo. Algún problema?
-No.. está bien.
– Ok, sientate acá.-Fernanda se corrió a un lado, y con la mano hizo el gesto para que Diego se siente en su cama, a su lado.

El chico se sentó en la cama de su hermana, a su lado.

Hacía bastante tiempo que no entraba a la habitación de sus hermanas. Iba más seguido cuando todos eran más pequeños, y se ponían a jugar a algo.
Fernanda abrió la carpeta y sacó las hojas que iban a estudiar.

– Todo tuyo… enséñame.-Fernanda le entregó las hojas.
– Bueno, esto es así…

Y así empezó a enseñarle los temas a su hermana. Tras una hora y media de estudio, Fernanda decidió que era suficiente por ese día. Además ya notaba que empezaba a progresar, y todo gracias a su hermanito! Guardó la carpeta y se levantó de la cama:

– Gracias enano!-Dijo Fer, dándole un beso en el cachete a Diego.
– De nada… además recuerdá que te tengo que devolver el favor por lo que estás haciendo por mí.
– Bueno, tampoco te lo tomes tan a pecho.
– Es lo justo. Por cierto, y sobre eso… quiero preguntarte, o pedirte algo.
– Dime.-Fer lo miraba con cara de niña buena.
– Puedo… seguir haciéndolo? Quiero decir… si no te molesta… sino no hay problema… no quiero que te enojes..porfa.-Dijo Diego casi temblando.
– No sé… si te gusta tanto…que se yo, me da un poco de vergüenza, en serio te gusta tanto?
– Sí, mucho. Pero si te molesta, te juro que no lo hago más.
– No… lo pensé un poco, y me cuesta entenderlo, pero… si tu quieres, yo te guardo el secreto. Aunque te sigo diciendo que me parece asqueroso…
– Muchísimas gracias, Fer. De verdad.
– Bueno… supongo que es un buen trato. Yo te guardo el secreto y te permito seguir haciendo eso, pero vos me ayudas con toda la materia.
– Sí! Me parece perfecto.

Tras esa conversación, salieron de la habitación. Todo marchaba bien, y Fernanda sabía que no debía arriesgarse a que su hermano la deje de ayudar con la materia, para aprobar con seguridad y poder ingresar a la universidad. Y permitiéndole seguir con aquello a su hermano menor, se aseguraba eso.

“Tampoco es para tanto” pensaba.

Fernanda esa tarde se fue a bañar, y cuando se estaba quitando la ropa, se acordó de su hermano. Se quitó la bombacha y la dejó arriba de toda la ropa, lista para él.

Apenas salió ella, ingresó él, y se le aceleró el corazón cuando vio la bombacha negra de su hermana a simple vista. La tomó, y se llenó de su olor para hacerse una paja. Adoraba su humedad. Esto se repitió los siguientes días. Fernanda dejaba sus prendas encima de toda la ropa, pues ya sabía que haría su hermanito con ellas después. Diego se dio cuenta del cambio, y se daba placer con el consentimiento de su hermana.

:::

Uno de los días en que ambos estaban estudiando en la cama, tras varias horas de estudio, empezaron a hablar del tema:

– Bueno, ya es hora de irme, tengo inglés.-Fernanda mirando su reloj.
– Ok. (Bostezo largo y profundo de Diego)
– Porqué esa cara hermanito? Gracias por la clase.
– Por nada… estoy aburrido.
– Bueno, vas a tener tu premio ahora, ponte contento.
– Ja… ya me cambió la cara, gracias!!
– Ay… es increíble lo tuyo eh. Te puedo hacer una pregunta, ya que estamos solos?
– Sí.-Diego agudizó sus sentidos.
– Cómo es el procedimiento? O sea… que hacés para masturbarte con mis bombachas?

Diego miraba a la cara a su hermana en su cama, a escasos centímetros. Ante la pregunta, su miembro se puso duro.

– En serio quieres saber?
– Sí!

Tenía una erección de caballo, y empezaba a preocuparse de que ella lo notara.

El muchacho tragó saliva.

– Bueno, me encanta entrar al baño y ver tus bombachas ahí, o las de Angelica…antes no era así, quiero decir, hace relativamente poco empecé a hacerlo. Agarro la bombacha y me excita mucho saber que la tenías puesta, y sentir el olor que tienen… me excita muchísimo el olor. Me empiezo a masturbar oliéndola y acabo enseguida…no estás molesta?
– No… la primera vez que te agarré en el baño y me dijiste que te hacías la paja con mi tanga –Diego al escuchar esto, sintió como la pija le iba a estallar-, no creas que me pareció normal… no entiendo como puede gustarte eso… en serio.
– Como te dije… no lo entiendes… Fer, no le cuentas a nadie, no?
– A quién quieres que le cuente hermanito? Le voy a decir a alguien que le doy mis bombachas a mi hermano para que se haga pajas oliéndolas! Piensa nene!
– Jajajajaja, sí, tienes razón.
– Ay… en fin, me voy a duchar.

Salieron de la habitación, y la chica se metió al baño. Al bajarse la colaless, se sintió extraña. Algo excitada. Miró la mancha de humedad de su propia prenda y se imaginó como su hermano se masturbaría con ella. Dejó la bombachita a la vista y se metió a la ducha con la mano abajo. Tras tocarse el pubis peludito, palpó con dos deditos su conchita y la notó húmeda. Se estremeció. Quería olvidar ese episodio, pero… seguía afuera de la bañera, desnuda. Le encantaba tocarse la concha y sentirla toda viscosa. Se llevó los dos dedos a la lengua para pasarles saliva, y se los pasó por su ya inflamadito clítoris.

– Mmmmmmmmm –Gimió en voz baja.

Sabía que si continuaba, tendría que desahogarse.No se  detuvo y se metió a la bañera, tratando de disfrutar ese momento. Lo que hace pocos días le parecía una asquerosidad, ahora no lo era tanto.

Su ingenuidad en el sexo, su desconocimiento e inexperiencia, la habían llevado poco a poco a compartir cosas nuevas con su hermano menor. Fue algo paulatino, realmente no se dio cuenta de hasta donde había llegado su curiosidad. Aún era virgen, y ante las burlas de sus amigas, la ponían mal de vez en cuando. Era muy bella, y con ese cuerpazo… pero ningún chico le interesaba, tampoco hablaba de estos temas con Angie –le daba vergüenza- y encontró accidentalmente en su hermanito alguien igual a ella, inexperto en las artes sexuales, y ahora cómplices de secretos oscuros. Hasta el punto de ponerse excitada sabiendo lo que haría su hermano con su tanga húmeda.

Todos esos sentimientos florecieron durante su ducha se estubo tocando lentamente disfrutando del momento pensaba en como seria hacer amor con un hombre tocaba sus pechos pasado un tiempo no pudo contener su orgasmo y se hundió en la bañera satisfecha y sabia que le habia gustado penso que podia estar mal al haberse exitado con su hermano, pero no estaba arrepentida. Ya salida de la bañera, se secó. Agarró una tanga rosa limpia y se la fue poniendo despacito y lento, disfrutándolo. Se la subió por las piernas suave, hasta llegar arriba. Le encantó sentir la tela metiéndose entre sus enormes nalgas. Sentir la tanga toda metidita en la cola… se la ajustó bien arriba para sentirla bien apretada en la concha.

Seguía  excitada.

Apenas salió del baño, buscó sus cosas y salió por el living para irse a inglés. Saludó a su hermano, indicándole que ya tenía el baño libre.

Diego terminó lo que estaba haciendo, fue a su habitación a buscar ropa, y fue al baño ya si para desahogarse. La conversación con su hermana lo había puesto muy caliente.

Aprovechando que no había nadie en casa, se sacó toda la ropa y recogió la bombachita que su hermana le había dejado.

Buscó la parte interior, llena de humedad vaginal. La llevó a su cara e inhaló. Que delicia…

Mientras se pajeaba, disfrutaba tanto como podía del olor a concha. La de Fernanda. Su hermana. No era un olor desagradable, olía a hembra, era adictivo, seductor.. y era perfecto. Lo encendía.

Antes de terminar, se puso la bombacha de su hermana sobre su pene, rodeándolo, y se masturbó fuerte para derramar leche caliente… algunos chorros salieron disparados, otros cayeron más cerca, y las últimas gotas, cayeron por el tronco del pene, mojando la bombachita y llenándola de semen…

Una vez saciada su calentura, tomó papel higiénico para limpiar un poco el semen de la tela. No era cuestión de que alguien se entere, y más cuando su madre recogería esa ropa…

La limpió y quedó más o menos bien… aunque estaba húmeda por todas partes, por la vagina de Fernanda y por su semen!

Que mas daba.. la dejó allí y se metió a la bañera.

Ese día era viernes por la noche ya. Luego del incidente en el baño, en la cena mamá preguntó a su hija como iba el estudio, a lo que respondió que la estaba ayudando Diego.

– Que bien hijo. Qué solidaridad. Deberian aprender ustedes eh, jaja. -Dijo la madre durante la cena.

Todos rieron. Fernanda se dijo en su mente “sí mami, ni te imaginas a cambio de qué cosas me ayuda con la tarea mi hermanito…” Mientras cruzaba miradas cómplices con su hermano…

Después de terminar la cena, Fernanda recogió la mesa. Avisó a Angelica que le tocaba lavar los platos a ella ese día, pero la hermana mayor sacó una nueva excusa, -Me tengo que bañar ya porque me voy- asi que tuvo que realizar la tarea.

Mientras refregaba la esponja sobre los platos con agua caliente, Diego pasaba por allí, con el iphone en mano mientras hablaba por whatsapp con su amigo Luis.

– ¿Vas a salir enano?
– No.
– Por?
– Lo de siempre… Luis no tiene ganas y para ir solo, no da.
– Ay ese muchacho…
– Vtu? Sales?
– No. Salgo mañana.
– Ah.
– Mañana salimos, quieres?
– Qué?
– Ya que nunca sales, vente conmigo mañana… podemos salir juntos.
– Cómo? tu no sales con tus amigas?
– Sí, y?
– Que molesto… además voy a estar incómodo.
– No seas tonto. En serio mañana salimos. Alguna vez tienes que salir.
– Bueno…
– mañana a la mañana estudiamos, quieres?
– Dale… despiertame cuando estés lista… me voy a dormir tarde. Voy a echar unas partidas a la Play.
– Ok.

Así Diego se fue a la sala a jugar unos partidos al Fifa antes de irse a dormir. Fernanda terminó de lavar los platos, y se fue a la cama. Estaba agotada.

Llegó a su habitación. Aprovechó que estaba sola, con Angelica bañándose, su madre ya durmiendo, y Diego en la sala. Se despojó de su ropa, y se quitó el corpiño. Estaba sólo con la tanguita puesta, se miró al espejo grande de su habitación. Tenía los pezones algo paraditos, se fijó como algunos pelitos del pubis se le escapaban a los lados del elástico de la tanga. Se giró para mirarse la cola. Le gustó como se veía, grande, firme, redonda y con la tela metiéndose toda entre sus nalgas. Se metió a la cama así. Se sentía sucia y un poco cachonda. Se arropó bien con las sábanas y trató de dormirse.

Diego se quedó jugando en la play hasta la madrugada, cuando se fue a dormir.

Amaneció muy caluroso el sábado por la mañana.

Fernanda estaba dormida cuando escuchó como su hermana Angelica arribaba a casa. Escuchó ruidos y algún golpe con la puerta, prueba cabal de que venía pasada de alcohol. Entró a su habitación y la escuchó acostarse en su cama, a pocos centímetros de la suya.

Un rato más tarde, Fernanda se despertó. Los rayos de sol ya entraban por la ventana. Apenas abrió los ojos, lo primero que sintió es su cuerpo apenas transpirado por el calor que despertaba aquella mañana.

Miró a su costado, como Angelica dormía profundamente, y salió de la cama. En tetas y en tanga, abrió el placard. Hacía tanto calor que prefirió no ponerse corpiño, escogió una remera blanca de tirantes para estar suelta y fresca. Tenía el escote en ‘u’ que dejaba ver el comienzo del canal de sus tetas. Buscó en la parte de abajo y agarró una calza gris. Más apretada aún si cabe que las anteriores que habían puesto como un burro a su hermano. Se puso la calza y salió de su habitación sin percatarse de que estaba tan apretada que se le marcaba toda la tanga debajo de la calza.

Por último se ató el pelo  y salió para a la cocina. Mamá ya se había ido al trabajo. Puso a calentar el agua y preparar dos tazas de café. Mientras el agua se calentaba, fue a la habitación de su hermano a despertarlo.

Abrió la puerta y entró, el cuarto de Diego era obviamente más pequeño, con la cama pegada a una de las paredes. Las paredes eran azules, tenía una mesita con velador a su lado, y muchos posters pegados a la pared de jugadores de fútbol y coches.

Fernanda fue hasta un lado de la cama, prendió el velador y vió a su hermano destapado, estaba con un short liviano. Le dió unas pequeñas zamarreadas en el hombro y lo llamó para que se despertase.

– Diego… enano… ya estoy.
– Uhm.

El chico abrió los ojos lentamente, con los brazos estirados recibiendo la luz del velador.

Fernanda salió y fue nuevamente a la cocina. Cerró el fuego pues el agua ya estaba hirviendo. Puso una cucharada de café en cada taza y sirvió el agua. Con ambas tazas en sus manos, regresó a la habitación.

Las dejó en la mesita de luz mientras buscaba su carpeta. Ya finalmente con la carpeta abierta, se sentó en la cama al lado del muchacho.

– Dale dormilón!
– Yaaa.
– Acá te preparé café.
– Gracias hermanita.

Se puso de pie y salió de la cama.

– Uf. Hace calor o soy yo?
– Hace calor, está insoportable.

El muchacho cogió una remera y se la puso. Fernanda puso la carpeta en la cama, y se acostó boca abajo en la cama de su hermano, como había hecho las veces anteriores, haciendo de cuenta que estaba en su cama.

– ¿Porqué vamos a estudiar acá? -Preguntó el chico mientras se sentaba en la cama al lado de su hermana, aún medio dormido.
– Porque está durmiendo Angie.
– Ah cierto.

Ya con todo preparado, empezaron con el estudio, mientras de a ratos bebían café, con la mañana surgiendo y el calor haciéndose presente.

Tras unos minutos, el chico empezaba a sentir un poco de sudor en su cuerpo. Estaba sentado de costado en la cama, al lado de su hermana, que estaba del lado de la pared, acostada boca abajo, leyendo los apuntes.

Diego la miró. Observó su negro y oscuro cabello ondulado recogido, la remera blanca dejando ver sus hombros desnudos, y….

Cuando miró más abajo, empezó a transpirar más. Su hermana traía una calza gris apretadísima. Se le marcaba el enorme culo de una manera descomunal. Se fijó que se le marcaba la tanga! Era demasiado… además de que la calza se le metía ya en la raja del culo y lo definía a la perfección, la tanga se le marcaba todita. Se apreciaban bien los bordes de la tanguita sobresalir debajo de la calza, y notaba que era bastante estrecha. A juzgar por la marca en la calza, apenas le debería cubrir la raja del culo y un poquitín más. Ya tenía la pija hecha un misil, apuntando al techo. El short liviano formaba una carpa difícil de disimular.

– Diego… nene!

Fernanda lo llamó mientras Diego estaba viéndole el ojete. Giró a verla a la cara…

– Qué hacés? No es temprano todavía para mirarme la cola? Aguántate unas horas…
– Pe.. perdón.
– Me la vas a gastar de tanto mirármela.

El muchacho trató de seguir con el estudio y enfocarse en eso. Pero con semejante culazo entangado y con esa calza ajustadísima hasta el límite, era difícil.

Siguieron estudiando un rato más, mientras que el chico no perdía oportunidad de cada tanto mirarle el ojete.

Flernada escuchaba los consejos de su hermano y resolvía los ejercicios cada vez con menos problemas. Se percataba de como el chico le miraba la cola todo el tiempo. Se sentía casi acosada, pero en su interior le agradaba.

Se fijó en el muchacho de reojo casi, haciéndose la que estaba pensando con el lápiz en la boca, y se percató que el chico estaba con la pija parada, por la presión que ejercía en el short.

“No puede ser. La tiene dura? La tiene paradita. Lo puse tan caliente que se le puso así”.- dijo fernanda en su mente

Sintió un escalofrío. Todavía no había visto una pija en vivo y en directo, sólo las había visto en algún que otro video que había visto hace tiempo con sus amigas. Ahora tenía una ahí. La de su hermanito. Tenía una pija parada al lado suyo.

Fernanda seguía sintiendo las miradas de su hermano en la cola. Y estaba empezando a excitarse con toda la situación morbosa.

– Bueno, creo que ya terminamos por hoy.-Dijo Fernanda para salir del paso. Aunque aún le faltaban algunos problemas que resolver.
– Ok.

Fernanda observó como su hermano le devoraba el culo con la mirada.

– Voy a empezar a pensar que tengo algo en la cola.
– Sorry.. no puedo aguantar.
– Tengo algo o qué?
– No… bueno, es que se te nota…

Fernanda se extraño.

– Qué se me nota?
– La… la tanga.

Fernanda trató de voltearse y mirarse -sin éxito-

– Cómo que se me nota la tanga?
– Bueno, es que se te nota a través de la calza.
– Ahh. Por eso me mirás tanto esta mañana.
– Ya, no pude contenerme, te pido disculpas.
– Vale. Es mi culpa. No te preocupes.

Diego estaba caliente como una moto. Poco a poco empezaba a pensar más con la cabeza de abajo que con la de arriba.

– En fin, muchas gracias por las clases enano. Creo que estás haciendo mucho por mí.
– Gracias. Fer… te puedo pedir algo?
– Decime.
– Te animas a… mostrármela?

La cara de Fernanda se puso roja, y una mezcla de asustada/sorprendida.

– Perdón?
– No te enojes… sólo quería pedirte, si vtu quieres obvio, que me dejes verte la tanga un poquito… porfa.
– Tu te estas escuchando lo que estás diciendo?
– Sí… y me da muchísima vergüenza pedírtelo, créeme… pero verte así… me gusta demasiado, Fer. Yo sé que esta mal y todo eso pero… estas buenísima. Estás tan buena.
– Jajaja. Tan buena estoy? No mientas.
– No miento, estas muy buena. Estas hermosa.
– Y porqué haría eso? -Enfatizó su hermana mientras seguía jugando con el lápiz en su boca.
– No sé. Porque me gustas mucho. No puedo dejar de verte esa cola tan hermosa que tienes hermanita. Sería increíble que me muestres la tanguita. Te lo agradecería mucho.
– Y si las ves todos los días en el baño.
– Sí pero esto es distinto. La tienes puesta y vertela puesta sería 100 veces mejor.
– Pero me da vergüenza. Aparte somos hermanos.. esto es casi incesto.
– Si uso tus tanguitas en el baño… que tan distinto puede ser que me la muestres ahora?

A Fernanda le estaba gustando el juego.

– Y tu que harías por mí? -Le respondió con lujuria, mirando a su hermano a los ojos mordiendo el lápiz suavemente.
– Lo que quieras…. puedo hacer las tareas de la casa que te correspondan a vos, no sé.
– En serio?
– Sí. Las tareas del hogar que te correspondan, las hago yo.

Fernanda pensaba que el chico sabía como negociar. Hacer las tareas del hogar no le gustaba nada. Era una buena oferta.

– Mmmm no sé.
– Andale… te hago todas las tareas que quieras. Sólo tenes que mostrarme la tanga un ratito y te librás de mucho trabajo.
– Dios!…. Es una buena oferta. Sólo mostrar?
– Sí..Porfaaa. -Diego puso su mejor cara de niño bueno.
– ………Bueno. Todos los días que estudiemos?
– Síiii.
– Ok. Ese es el trato. Acá y ahora te la muestro?

Fernanda se mordía el labio inferior mientras sentía como su tierna conchita virgen y adolescente se tragaba toda la tanga. Sentía como estaba mojando toda la tanga, que a esa altura la sentía ardiendo metida en la concha. Estaba excitadísima.

Continuará…

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Un comentario

Dejar un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.