Nos desvirgamos los dos

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Rozó su pubis por mi vientre, ahora empezaba a subir y a bajar, restregándose por mis piernas y mi vientre, gimiendo. Yo le agarré las tetas y disfruté más de ellas. Con sus gemidos cuando yo le pellizcaba los pezones yo me excitaba más y ella parecía poseída. Por fin dejó de moverse follándome y se quedó con toda mi estaca clavada cuando a mi me llegaba el segundo orgasmo.

Tengo una hermana, bueno, más bien una hermanastra, pero como nuestros padres se casaron, hace más de quince años, nosotros teníamos 5 y 3 años es como si siempre hubiésemos sido hermanos.

Quizás los acontecimientos que desencadenaron cuando volví a casa el primero y cuando fui a colgar la toalla de la playa en el balcón vi como la hija de la vecina de la casa contigua estaba tomando el sol semidesnuda, que maravillosa visión la de aquel cuerpo veinteañero todavía sin estar muy moreno; estaba de espaldas, se veía unas preciosas piernas largas, tersas y que parecían bastante suaves, como terminaban en culo redondito, apompado y que parecía decir que lo tocases, le quitases aquellas tiras de tela que hacían de tanga; de la espalda se veía poco por que tenía una larga melena de esas que parecen que son rubias pero que en la raíz es morena.

Yo estaba en mi balcón paralizado, sin saber que hacer ni decir, observando aquel maravilloso cuerpo que seguro estaba hecho para la lujuria, cuando empecé a notar un bulto en la entrepierna entonces agaché la mirada para mirarme y masajearme el pene, pero cuando levanté la vista fue aún mayor mi sorpresa al ver que se había levantado: tenía unos ojos verdes para quedarte mirando a ellos, una boca bien dibujada y con unos labios un poquito carnosos y unos pómulos y una barbilla perfectamente dibujadas que hacían que todo el conjunto fuese exquisito.

Bajé la mirada ya que ella no pareciese haberme visto y vi unos pechos erguidos, redondos, con el tamaño perfecto para que mi mano ahora se quedara por muy corta de cogerlos del todo, pero sobre todo eran redondos y erguidos, eso me excitó mucho, sobre todo por que se estaba agachando y empezaban a colgar bamboleándose y para asombro (y regocijo mío) vi como se deslizaba por sus piernas aquella tela roja que poco le cubría el culo cuando estaba de espaldas.

Esta vez me quedé parado con la boca abierta, estaba viendo a la chica más despampanante que había visto (y aún ahora sigue siéndolo) en mi vida y se estaba desnudando. Cuando me di cuenta del dolor que estaba teniendo en mi entrepierna ella empezó a erguirse y vi su pelo del pubis rizadito y moreno, pero cosa que me extrañó aquel entonces, estaba recortado en forma de una cabeza de flecha hacia abajo. Sólo vi eso y me eché rápidamente hacia atrás para que al estar ella de pie no me viera, pero seguí observándola a través del reflejo del cristal del balcón. De pie parecía aún más hermosa, sus pechos erguidos, su vientre liso, aquel pubis recortado y sus piernas largas rematadas por un fantástico culo levantado junto a su preciosa cara y su larga cabellera, era una imagen increíble.

Entonces se tumbó otra vez, yo me decidí a volver a mi privilegiada situación en el balcón, esta vez con la seguridad de que bien puesta la toalla no tenía por que verme y yo a ella sí. Entonces la vi, completamente desnuda frente a mí, con las piernas un poquito separadas, tenía los ojos cerrados y parecía disfrutar de un bonito sueño. Pude volver a fijarme en aquellos impresionantes senos, esta vez con el pezón apuntando un poco hacia arriba, y reparar atentamente en aquella flechita, se empezaba a ver una línea al final de la flecha. Entonces ella abrió las piernas y me quedé estupefacto, empecé a recordar mi propio cuerpo y menear mi miembro ya más que erecto, una bonita vulva depilada se abría y cerraba un poco.

Estuve mirándola durante un buen rato, examinándola toda ella de arriba a abajo, sobre todo reparé en sus tetas, entonces, y todavía ahora, unos bueno pechos me pueden dejar atontado. Cuando supe que no podía más y que iba a manchar el balcón me fui rápido al baño, me cerré y exploté delante del lavabo con un fuerte sonido, pero cómo iba a hacer ruido, entonces oí voces y comprendí que acababan de llegar mis padres y mi hermana. Yo estaba cansado pero tenía que limpiar todo aquello o me caería la gran bronca. De repente alguien golpeó la puerta.

– Venga sal ya, que me quiero duchar.

Era mi hermana, yo le dije que ya va, ya va mientras abría la ventana para que no oliera mucho y salí.

– Se puede saber que demonios hacías, llegaste hace más de media hora podías haber salido.

Y entró cerrando la puerta, yo todavía estaba mudo. Pero ella seguía diciéndome no sé que del baño, cuando de repente se calló, se abrió la puerta y se quedó mirándome. Se volvió a meter dentro y cerró la puerta.

Aquella noche cuando veíamos la tele hubo un momento en que nos quedamos mi hermana y yo solos. Todavía estaba pensando en la vecina cuando mi hermana cambió de canal y en una película había una chica que me recordaba a la vecina. El caso es que mi hermana dejó la peli y no tardó mucho en llegar una escena de cama y comenzar a desnudarse la actriz. Yo me quedé mirándola y en contra de lo habitual mi hermana en vez de cambiar dejó la peli. La mujer tenía una lencería negra que se estaba quitando al mismo tiempo que ella misma se tocaba. Yo estaba recordando a mi vecina y a la vez viendo aquello en la tele, miré a mi hermanastra y vi como desviaba la vista hacia la tele. Así que pasó lo que pasó y mi bañador empezó a parecerse a una tienda de campaña. Vi de reojo que mi hermana me estaba mirando y como es natural intenté desarmar aquello, pero no podía. Por suerte mi padre volvió y ella cambió de canal.

No sé si es que yo no me había fijado hasta entonces o es que desde aquel día mi hermanastra empezó de no cerrar la puerta del baño con pestillo, ni la de su habitación la cerraba del todo cuando se cambiaba, y menos aún si estábamos solos en casa. Parecía como más desinhibida. O eso o una descarada.

Uno de esos días en que estábamos solos, yo viendo la tele y ella leyendo un libro para clase en su habitación, fui yo a la mía a por la revista con la programación de canal. Cuando al pasar frente a su habitación, que tenía la puerta semi abierta, la vi sentada con las piernas cruzadas sobre su cama y llevando sólo unas braguitas blancas. Quedé alucinando, mi propia hermana (bueno, hermanastra) casi desnuda como si tal cosa. Ya dije antes que estaba bastante buena y es que como tenía una figura esbelta con unos pechos generosos, unos ojos oscuros y su pelo negro que le llega más abajo de los hombros. Me quedé sobretodo con sus tetas, firmes, grandes y blancas comparadas con el resto de la piel. Podría perderme explicando como era, pero lo que más atraía no era su cara guapa, en la que por primera vez me fijé más como si fuese otra chica que como si fuese mi hermanastra.

Una cara tostada, con largas cejas sobre aquel azabache de sus ojos, una nariz fina sobre los carnosos labios, que se situaban justo entre aquellos pequeños mofletillos. Pero como decía sus tetas eran magníficas, algo más blancas que el resto de la piel y con unos pezones grandes y oscuros, grandes como globos inflados pero aún así era joven y se mantenían ligeramente firmes, sin que colgasen del todo. Mi polla empezó a ponerse “en guardia” y yo a rozarla por encima del pantalón. De repente di un pequeñito gemido y empecé a temerme lo peor cuando ella sólo levantó muy poco la mirada y siguió leyendo como si nada. Yo continué mirándola, al fin y al cabo era hermanastra no hermana, y restregándome la polla. Vi como ella cambiaba de posturas, ahora echada hacia atrás (con las tetas apuntando alto, muy alto), ahora de lado, y de repente se levantó rápidamente, se dio la vuelta y se agachó a coger otro libro.

Vaya culo, de esos en forma de corazón me estaba poniendo cardiaco así que pasé rápido hacia mi cuarto no fuese que pasase algo más. Cogí la revista y volví a la tele, no si mirar antes en su cuarto, ahora estaba echada con las piernas un poco abierta sobre la cama. Cuando llegué a la tele no pude más que sacarme la polla y masturbarme fuertemente hasta que al cabo de un rato tuve que ir al lavabo a terminar allí.

Hasta que un viernes por la noche que habían salido nuestros padres y no volverían por lo menos hasta la una o las dos me llamó mi hermanastra, y me dijo:

– Verás hermanito, me gustaría que me hicieras un favor: tengo que pasar unos apuntes de biología y necesitaba un modelo para hacer unos dibujos… – ¿Y yo que tengo que ver con eso? – Es que estamos dando el sistema reproductor humano y… – ¿Y… – Y tenemos que dibujar un pene para poner sobre él sus partes y los nombres correspondientes. – Pe… Pero, ¿pretendes que te enseñe mi pene para que sepas cómo dibujarlo? – No exactamente, quiero que te acerques a la mesa para calcarlo, como cuando pones sobre un papel la mano y dibujas el contorno pasando el lápiz. Venga porfa…

Esto último lo dijo con un tono meloso que me hizo cambiar, no sé el qué. Nunca nadie me había visto desnudo, a excepción de mi madrasta cuando era pequeño. Y me daba cierto morbo enseñarle a mi hermana mi miembro y que lo tocase con el lápiz, además se lo debía por lo de aquel día.

– Pero, sólo eso, ¿eh? nada más. – Nada más.

Me daba corte acercarme a ella y sacármela por el agujero del pijama. Allí estaba yo delante de su mesa de estudio, a medio metro de mi hermana que entonces me di cuenta de que sólo llevaba la ropa interior y una camiseta larga.

– ¿Venga hermanito a qué esperas?- Es que me da corte estar así y sacármela. No, no puedo hacerlo mejor miras en una enciclopedia a ver si aparece un dibujo y… – Espera, si estás cortado eso se puede arreglar.

Y se sacó la camiseta por arriba, dejando bamboleándose las tetas, yo me quedé paralizado Una cosa es que la espíe para verla desnuda y otra que se ella quien se desnude para mí. Me quedé más que atontado, de cerca sus pezones se veían enormes, pero aún así mi polla se encogió por aquella situación. Ella al verme parado y con la boca abierta se quedó como si no esperase que mi reacción fuese aquella. Me cerró la boca y de un golpe me bajó el pantalón.

– Huy, que pequeñita se te ha puesto. Cuando ves la tele no se te pone así, ¿eh? La tienes con demasiado pelo, pero bueno a ver si se puede dibujar esto.

Y con su mano entre mis nalgas me empujó hacia la mesa poniéndome la polla sobre un folio doblado, para que quedase centrado según ella. Entonces hizo algo que yo si que no esperaba me corrió el prepucio dejando libre el glande y como es natural ante aquellas manos cálidas que me estaba tocando y la visión de sus pechos y su pubis, que se veía que estaba o recortado o tenía poco vello, mi pene se puso más gordo y un poco hinchado, y un poco más, y un poco más hasta que estaba empalmado totalmente.

– Esto es otra cosa, no esperaba menos de ti.

Dijo esto sin mirarme, como si fuese algo natural y que ella tenía previsto, como concentrada en el dibujo que de mi polla estaba haciendo. Yo sentía la presión que sus dedos ejercían sobre mi pene y me sentía muy bien, demasiado bien. De repente sonó el teléfono y a mí se me empezó a desinflar aquello por el sobresalto y con la posibilidad de que fuesen nuestros padres. Entonces ella me dijo:

– Bueno esto ya está, me has servido muy bien, vete a ver la tele, que yo contesto.

Y dándome un beso en el glande se levantó y se fue a contestar al teléfono Yo estaba tonto y tardé en reaccionar, subirme el pantalón y llegar hasta la tele. Entró mi hermanastra en la habitación todavía en bragas y sujetador, desde luego estaba más buena que cualquiera de las tías que había en la tele en ese momento.

– Eran papá y mamá que están con unos amigos y volverán hacia las cuatro o así, ¿que ves?- Na… nada estaba cambiando cuando entraste tú, espera que cambio…- ¿Por qué? por que está codificado, espera que yo sé donde está la llave guardada.- Pero si es una de esas pelis de cine X. – ¿Y…?- No nada, nada.

Sacó la llave de donde estaba y la introdujo en descodificador, poniéndose nítida la pantalla y apareciendo tres chicas que parecían estar esperando para hacer una prueba para algo. Entonces se abrió una puerta y las chicas entraron en una estancia bastante amplia y con una cama al fondo. El tipo que abrió les dijo que se quitasen aquellos vestidos. Y cuando estaban en ropa interior (y yo flipando con mi hermana allí sentada, viendo conmigo una peli porno) como mi hermana, a excepción de que ellas llevaban unos pantys a juego.

Mi hermana se puso al lado de la tele y me preguntó que qué tal se veía al lado de aquellas actrices, yo no pude más que contestar que muy bien pero que a ellas les habían mandado moverse eróticamente y manosearse, a lo cual mi hermana miró la pantalla y vio que era verdad así que se puso a hacer lo mismo que las actrices, empezó a moverse como si bailase, pero de una manera muy sexy, marcando con cada uno de sus movimientos una de sus curvas y aumentando mi grado de excitación. Se estiraba, se movía de lado, se agachaba y levantaba el culo, y agitaba su cuerpo mientras sus tetas chocaban entre sí como una masa suave.

Yo noté como mi pantalón era más que un iglú y ella también lo debió advertir, pero hice nada. Acercaba su cuerpo hacia mí para de repente alejarse y seguir sus sexuales movimientos. Dejó entre ver más cuando se echó en el suelo y separando las piernas las elevó. ¡Que visión!. Pero aquello terminó allí, ella vio que las tías de la tele ya estaba desnudas y empezando a hacer sexo oral entre ellas y el tío. Se levantó y se sentó en el sofá.

– Qué, ¿qué te ha parecido?- …. – Lo suponía.

Me dijo mientras se acurrucaba sentándose sobre sus pies, de rodillas en el sofá. Yo estaba como bobo, en la tele tres tías cepillándose a un tío y yo sin mirarla. Sólo veía a mi hermana y sus tetas grandes delante de mí. Siempre he sabido que las tenía grandes, pues eso es algo que se nota y más si en la playa se pone bikini. Me tenía como hipnotizado. Estaba totalmente empalmado, a punto de romper el pantalón y ella disfrutaba poniéndome cachondo. Pero como debía querer jugar más conmigo me dijo que mirase la tele y dejase de mirarla.

El tío estaba dando por detrás a una de las chicas, que a su vez le chupaba el coño a otra que estaba tumbada, mientras que él disfrutaba de las tetas de la tercera. Yo sentí como llegaba más sangre a mi glande y se hinchaba como nunca. Jamás había visto algo así y mi ojos debían de parecer que querían salirse de sus cuencas. Como si fuese un acto reflejo me llevé la mano a la polla y empecé a manosearla. Mi hermana que lo debió de ver todo con cara de satisfacción entonces dijo que aquel sujetador era incómodo y se lo iba a quitar. Me volví hacia ella mientras hacen ese gesto de agachar la cabeza y soltar el sujetador. Cuando levantó la mirada parecía que lo hacía como si estuviese más a gusto y aunque parecía ponerse a ver la tele se fijó en cómo yo empezaba a masturbarme. De repente se me salió la polla por la bragueta del pantalón (de esos que tiene un botón y dejan mucho espacio) y ella se quedó mirándomela. Yo seguí como si tal cosa, sólo veía aquellas tetas y ella como para incitarme se pellizcó los pezones hasta que estos se hicieron grandes y duros.

– Oye, ¿por qué crees que les gustará tanto a esos las tetas?, él las soba y chupa como loco y ella se deja hacer. Pero mira ahora se agacha y le coge el pene con las tetas, a él parece que le gusta. ¿Tú crees que podrías tocarme a ver si siento algo? – Mmmm, siiii, podría probar a acariciar una de tus tetas. – No, no creo que es mejor que no lo hagas. – Yo creo que si podría hacerlo. – No, mejor no… – Venga y hago algo que tú quieras… – ¿Lo que yo quiera?- Si… – Bueno, puedes tocarme las tetas.

Yo alucinado como estaba me incliné hacia ella y con una mano tímidamente le toqué la teta derecha desde abajo hacia arriba. Después la otra, y con las dos manos las cogí como si las sopesara. Empecé a acariciarlas más y más. Quería amasarlas, chuparlas, estrecharlas una con otra y disfrutar de ellas. Me dijo que no siguiera, yo le dije que haría cualquier cosa y me dejó no sólo aquello si no también que se las chupase. Era fantástico estar así amasando aquellas tetas.

Le cogí los pezones, empecé a masajearlos, a hacer círculos concéntricos sobre ellos y cogí uno con la boca. Lo chupé, lo succioné y ella gimió, pero yo no le presté atención. Mis fantasías se estaban haciendo realidad. Me metí toda la teta que puede en la boca y la saboreé, mientras salía de mi boca la chupaba y degustaba, mientras que la otra teta era amasada por mi mano con gusto. Me puse a hacer círculos con la lengua sobre los pezones y dando mordisquitos alternando una y otra, mientras me bajé el pantalón y empecé a masturbarme.

Cuando ella lo notó me dijo que parase que no quería que la manchase. Pero yo no podía más y le pedí que si podía hacerme como cuando me dibujó el contorno, quería que me la tocase y volviese a besarme la polla. De repente sin que yo me lo esperase se incorporó y me dijo que si yo era un pervertido y creía que elle era una fulana. Me quedé cortado y pasándoseme la excitación se me encogió. Me senté en el sofá con la polla desempalmada y avergonzado, cuando ella soltó una carcajada se levantó, se puso frente a mí.

– Ha sido una broma, chico. Bueno habrá que hablar con tu pene haber si sigue queriendo conocerme.

Yo asentí con asombro que sí, que lo quería. – Pero antes para saber si vas a cumplir lo que dijiste me tendrás que dar una prueba.

Y diciendo esto se dio la vuelta y me plantó su culo en mi cara.

– Masajeámelo y chúpame…

Yo no pude más que decir que sí y me puse manos a la obra, más bien manos al culo. Era un culo firme agradable de tocar y de amasar. Yo le recorrí el culo milímetro a milímetro y chupé y mordisqueé allí donde se me ocurrió. Le pasé las manos de arriba a abajo, se les metí por entre las bragas y recorrí la llamada “raja del culo” hasta que llegué al ano y lo pasé haciendo un semicírculo pero cuando llegaba a su rajita se dio la vuelta y dijo que por ahora estaba bien. Se dio la vuelta y arrodilló.

Se metió todo mi pene en la boca mientras sentía como pasaba por sus labios, hacía que su lengua recorriera mi glande y daba golpecitos contra el paladar. Ella se puso a mover la cabeza rítmicamente, haciendo hincapié en bajarme totalmente la piel y quedase sobresaliendo mucho mi glande. Así se sentía más el contacto con sus labios cuando entraba y salía de su boca. De repente paró y dijo que ya estaba suficientemente grande. Y era verdad ya estaba como antes. Yo empecé a masturbarme fuertemente por que ya quería correrme, y quería hacerlo sobre aquel fantástico par de tetas.

– Espera, espera, ¿que manera es esa de tratar tu instrumento?, hay que hacerlo así con suavidad.

Y empezó a masturbarme suavemente, arriba y abajo, arriba y abajo, yo quería que aquello no terminase y ella poco a poco aumentaba la rapidez, me daba lengüetazos en el glande y seguía con aquello. Yo con mis manos libres empecé a buscar alguna ocupación para ellas. Y la encontré en amasar sus tetas. Ella se dio cuenta de que en verdad me gustaban y me cogió la polla con ellas. Primero me cubrió las tetas y después de acomodar mi polla entre ellas volvió a masturbarme. Era algo que yo nunca llegué a imaginar hasta entonces y aquello me volvía loco.

– Sigue, sigue masturbándome con tus tetas, quiero correrme… – ¿Cómo que quieres correrte? ¿Es que nunca has estado con una chica?- No, Noooo… – Je, me lo suponía, que bien.

Pero yo no podía más. Sentí como una oleada de calor pasaba por mi cuerpo y como se tensaban todos mis músculos, entonces empecé a descargar. La primera gota cayó sobre su mejilla y empezó a resbalar, pero ella la cogió con la lengua y se la tragó. Aquello me puso a cien y como tardaba en llegar la siguiente descarga ella seguía friccionando con sus tetas y yo terminé desparramando toda mi leche por encima de ellas. Cuando terminé ella se metió mi polla en la boca y me la lamió entera, hasta dejármela limpia.

– Bueno va siendo hora de que cumplas tu promesa. Para empezar quiero que me chupes las tetas y me limpies. – Pero, eso es muy guarro, no puedo hacerlo. – Yo lo he hecho con tu polla, y si no lo haces no sólo no volverás a masturbarte viéndome sino que les diré a papá y mamá que estaba estudiando biología cuando llegaste tú y al ver aquella polla dibujada quisiste compararla con la tuya, y la sacaste delante de mí y te empalmaste. – Pero eso no es verdad… – Ya veremos a quien creen, yo no tenía por que inventarme algo así y tú tienes revistas debajo de tu cama.- ¿Cómo sabes tú eso? – Hermanito que no soy boba. Tú lo has prometido y además te tengo una sorpresa.

Era cierto lo de las revistas y yo se lo había prometido no pude hacer otra cosa. Para entonces mi semen ya no era una mancha blanca sino algo transparente que se deslizaba por sus pechos, yo le toqué las tetas y empecé a esparcir aquello como si le diese crema bronceadora en las tetas. Pero ella me cogió la cabeza y me la bajó hasta sus tetas y tuve que saborearlas, era salado y aunque me desagradaba no tuve más remedio que hacerlo. Cuando estaba terminando ella me bajó al suelo y se subió al sofá. Era yo quien ahora se arrodillaba y ella me dominaba, por que se lo había dejado hacer y por que me tenía cogido. Entonces puso su pie junto a mi boca y me dijo:

– Bien vamos los dos a disfrutar de esto un buen rato, y como eres mi esclavo vas a empezar lamiéndome el pie e iras subiendo hasta llegar a mis bragas, después comenzaras con la otra pierna y cuando llegues a las bragas esta vez las chuparás.

Con que no pude más que empezar a chupar sus dedos; olían a sales de baño, por lo que pude deducir que o mi hermanastra siempre estaba preparada o aquello no era espontáneo. Contrario a lo que yo pensaba aquella situación en la que yo ejercía de esclavo y mi hermana me dominaba, con su dedo gordo entrando y saliendo de mi boca me excitaba. Aún más me excite cuando con su otro pie empezó a rozarme la polla para que volviera a ponerse bien dura. Así estuve chupando y relamiendo hasta que, una vez cambiada de pierna, llegué a las bragas. Esto sí que me daba corte, no me imaginaba metiendo mi cabeza entre sus piernas y chupando con la lengua y los labios sus partes íntimas. Por lo que me apretó la cabeza contra ella y dijo:

– Vamos sigue, sigue, chúpame el chichi para que yo me corra también en tu cara.

Estas eran blancas, de raso y con puntilla, por lo que cuando empecé a chupar mi lengua pasaba por el suave raso, y aquella suave tela por la que también podía chupar su piel. Las bragas estaban húmedas y sabían un poco ácidas. Pero seguí chupando, sobre todo donde parecía que se abultaba un poco más. Mi hermana estaba muy excitada y parecía que se convulsionase pero sólo conseguía mojar más y más sus bragas. Entonces me separó la cabeza y se quitó las bragas y me ordenó que siguiese. Ella mientras se tocaba y pellizcaba sus tetas insistentemente, apareció ante mí un conejito que aunque tenía poco pelo estaba afeitado para el bikini y tenía la rajita totalmente rasurada.

Quise volver a tocar sus tetas pero ella me quito la mano y me volvió a hundir la cabeza contra su entrepierna. Yo no sabía que hacer así que empecé a pasar mi lengua por su rajita de arriba a abajo, y de abajo a arriba llegando hasta el pubis y recorriendo su poco pelo, que era suave, con mi lengua ella gemía y disfrutaba como nunca supuse de mi hermana. Para entonces la rajita ya no era tal y aquellos labios rosados se habían apartado dejándome ver todo su interior. Aquello brillaba mucho y parecía encharcado.

Había otros labios menores que guardaban su agujerito y encima una especie de glande en miniatura pero muy abultado, después supe que eso era el clítoris. Yo seguía chupando y se mezclaba mi saliva con sus jugos, haciendo que mi lengua hiciera unos ruidos como de chapoteo. Mi polla pedía guerra y con una mano tuve que calmarla, por que mi hermana no me dejaba separar mi cabeza de ella. Noté que cuando pasaba mi lengua por su clítoris ella gemía más fuerte pero como ya estaba bastante húmedo pude jugar con él con las yemas de mis dedos, mientras mi lengua buscaba otros sitios. Era tal la humedad de mi hermana y los rítmicos movimientos de sus caderas que en un momento en que pasaba mi lengua por su agujero, mi lengua se introdujo en él y mi hermana dio un respingo y se estremeció.

Yo no sabía que había pasado así que levanté la cabeza me dijo que lo hacía muy bien que siguiera así. Volví a meter mi lengua en su vagina, esta vez aposta y metiéndola lo más que pude, y mi hermana saltó. Me pidió que siguiera un poco más abajo y yo eso si que no podía hacerlo, pero ella me bajo la cabeza y acabé con mi boca sobre su ano (que por suerte estaba limpio) le tuve que dar unas lametadas y mover la lengua en círculos sobre el agujero antes de que aflojara mi cabeza y pudiera volver a meter mi lengua en su chichi. Esta vez cuando introduje mi lengua ella dio un saltito y otro y otro más y se convulsionó al mismo tiempo que de su raja brotaban jugos que iban a parar a cara.

Poco a poco se fue tranquilizando y acariciaba mi cabeza, por que yo seguía lamiendo. Cuando se hubo relajado ella me levantó y me acarició la cara. Dijo que lo había hecho muy bien y se llevó sus dedos a la boca, saboreándolos. Entonces me dijo que su sorpresa era que iba a poder meterle la polla por donde quisiera. Así que como no me parecía bien que se la metiese por el culo decidí que quería enchufársela bien por su todavía mojado coño.

Me levanté y ella con los pies terminó de quitarme los pantalones. Me rozó con su pie por toda mi polla y con un guiño de complicidad me dijo que lo hiciese, y abrió las piernas, yo me acerqué, acaricié su vulva hinchada y húmeda, su pelo suave y dirigí mi polla hacia su gruta particular. Primero pasé la polla por su vulva humedeciendo mi pene y a continuación con gran lentitud para disfrutar del momento (puesto que ya me había corrido una vez y haber como terminaba eso) introduje placenteramente el glande. Noté como le aprisionaban unas calientes y húmedas paredes vaginales. La sensación fue grandiosa, era mi primer polvo. Saqué la polla y volví a introducirla lentamente, pero esta vez la introduje toda, hasta el fondo.

Me regocijé con aquella sensación: todo mi pene metido en mi hermanastra, aprisionado por aquella vagina caliente y reconfortante. Entonces empecé a moverme, el pelo de mi pubis rozaba el suyo, yo gozaba como nunca creí cuando me masturbaba en el baño o en mi cuarto. Aquello era increíble, seguí moviéndome dentro de ella, ahora en círculos ahora adelante, atrás. De repente mi hermana me cogió por las nalgas e impuso ella el ritmo. Cuando yo lo hube cogido ella pasó una mano a lo largo de mi culo hasta que rozó mi ano y lo empujó con un dedo. Aquello hizo que me pusiera a 1000 por hora y poniéndome de pie, con mi hermana inclinada hacia abajo y agarrándome con sus piernas por la cintura, ahora el placer se hacía mayor.

Yo cerré los ojos del gusto que estaba teniendo, y noté como algo se acercaba a mi polla. Abrí los ojos y vi cómo mi hermana se estaba sentando encima mío al mismo tiempo que se introducía mi pene. Aquella visión: mi hermana, que estaba buenísima, desnuda y montándome, con sus grandes tetas en movimiento hacia todos los lados y chocando entre ellas, fue y es una de las imágenes más impactantes de mi vida. Ella sabía lo que hacía, y bajando poco a poco se introdujo todo mi miembro.

Rozó su pubis por mi vientre, moviéndose en círculos. Ahora empezaba a subir y a bajar, restregándose por mis piernas y mi vientre, gimiendo. Yo le agarré las tetas y disfruté más de ellas. Con sus gemidos cuando yo le pellizcaba los pezones yo me excitaba más y ella parecía poseída. Por fin dejó de moverse follándome y se quedó con toda mi estaca clavada cuando a mi me llegaba el segundo orgasmo.

Resultó mejor de lo que pensaba, por que creía que no iba a correrme, pero solté unas gotas de líquido. Cuando mi semen le debió tocar a ella dentro de la vagina gritó y con una fuerte convulsión se corrió sobre mí. Había disfrutado seduciendo a su hermano y desvirgándolo. Quedó rendida encima de mí. Yo por mi parte esta tan cansado que no podía moverme.

No pude ni quitarme a mi hermana de encima. Sentía como respiraba y sus pechos se apretaban contra mí, pude sentir mi polla todavía dentro de su chocho, aunque ya estaba bastante fláccida. Pero aunque hubiera podido moverme no hubiera querido hacerlo.

– Bueno hermanito tu estreno ha sido genial. ¿Te arrepientes ahora de haberme dejado tu pene para hacer mi dibujo. – No, no. Si lo hubiera sabido no hubiera tenido ningún reparo. – Bien que te sirve de lección para la vida. A mi me ha servido para pasar un buen rato.

Se levantó, apagó la tele, devolvió la llave del descodificador a su sitio y sin decirme más recogió su ropa y se fue a ducharse.

Ya lo creo que me había gustado aquello, pero ahora que había perdido el miedo me quedaba algo más por hacer. Me fui yo también a la ducha y aunque teníamos otra quise irme a duchar con mi hermana. Ella cuando me vio llegar se sorprendió pero no dijo nada. Me dejó sitio para entrar y siguió a lo suyo. En un momento yo tiré un bote de jabón al suelo de manera que fuese ella quien tuviese que recogerlo. Cuando se agachó puse mi mano en su cintura y con la otra le cogí el culo y deslicé mi recién empalmada polla por detrás de ella. Ella quiso incorporarse diciendo:

– Vaya, todavía puedes levantarla. – Sí, por lo visto todavía puedo. Ahora agacha la cabeza.

Y en cuanto lo hizo, yo con mi polla enjabonada y ella todavía cubierta de flujos por todas partes le introduje mi polla medianamente erecta por su culo. Ella saltó, y dio un gritito.

– ¿Pero qué haces?

Nada más metérsela noté como su esfínter se cerraba sobre mi polla y eso hizo que a mí me gustase más y conseguí empalmarme, abriendo sus entrañas y gimiendo mi hermana de dolor y gusto. Empecé a moverla, sujetándola por las caderas y me llegó junto a mi hermana un orgasmo. Yo no me corrí pero mi hermana que era virgen por ahí si lo hizo, le había gustado mucho. Nos quedamos inclinados. Yo encima de ella y le dije:

– Esta noche también tú has sido desvirgada.

Autor: A.N.

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Escrito por Marqueze

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