Orgías con Lidia.

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Orgías y sexo en grupo. Lidia nació en un pueblo de Barcelona hace tan solo 25 años. Pese a su juventud sus vivencias en todos los ámbitos de la vida han sido innumerables y en ocasiones innombrables. De familia adinerada, estudió en colegios privados hasta llegada la adolescencia donde fue a parar a un Instituto por su propia voluntad. Ahí empezó su decadencia como modelo de chica a seguir.

Contaba más o menos 18 años cuando empezó esa nueva etapa estudiantil.

Su primera experiencia fue entonces. Perdió la virginidad de sus manos masturbando a dos chicos en casa de uno de ellos viendo una película pornográfica. En la pantalla una chica era penetrada salvajemente por un hombre negro y otro blanco corpulento, mientras los chicos no perdían ojo a la pantalla, y nuestra chica, sentada entre ellos dos, no sabía qué hacer. Había aceptado la oferta de los dos chicos no sabía bien por qué. Nunca había visto una película de ese tipo y es lo que más le incitó a estar ahí.

En un momento de la película los chicos le pidieron, ante su sorpresa, que si podían masturbarse viendo la película, sin molestarla, sin que ella tuviera que hacer nada. Ella aceptó.

Mirando la película y sus pollas de reojo empezó a notar cómo el sexo la llamaba y mojaba sus bragas por primera vez en su vida en público. Al cabo de unos minutos de empezar los chicos a masturbarse, decidió aventurarse y sin saber por qué cogió las dos pollas, una en cada mano, y sin decirles nada siguió haciendo ella el trabajo. Los chicos se pusieron como motos, pero no dijeron nada, al ver la cara sonrojada de ella.

La dejaron hacer hasta que entre gemidos los dos chicos se corrieron en sus manos, empapándoselas de leche. Después de esa experiencia no quedó más con los dos chicos, pese a que sigue viéndoles de vez en cuando por el pueblo. Y siguen hablando como si nunca hubiera ocurrido nada.

A los 19 años Lidia era ya una mujer. Medía 169, usaba una talla 95, y tenía más experiencias sexuales que muchas mujeres a los 30. En esos tiempos, combinaba sus estudios en COU con un trabajo de gogó y camarera en una famosa discoteca de música máquina de Barcelona. Ahí empieza una nueva vida para Lidia.

Sus compañeras de discoteca le avisaron que no era oro todo lo que relucía allí, y que se movían muchas cosas que quizás no aguantaría. Le habían hablado de su jefe, un hombre de unos 38 años, que además de discotecas se rumoreaba que era propietario de alguna que otra casa de putas. Se decía que se había acostado con todas las camareras y gogós que habían pasado por su empresa, y con la que no lo había conseguido le había rescindido el contrato. Hombre adinerado, vicioso y mafioso. Mala mezcla.

Su primera noche de gogó fue sobre ruedas. En la siguiente conoció a su jefe, Rafael. Él mismo le propuso acercarla a casa después de cerrar, era sábado noche y Lidia sabía que su actual novio estaba durmiendo y no se enteraría, por otra parte no tenía ganas de coger el autobús a las 9 de la mañana. Llegaron las 8 de la mañana y cerraron puertas, quedándose dentro de la disco Rafael, un amigo de él, Lidia, y una compañera suya, Lorena.

Antes de marcharse de allí se colocaron en la barra y Lorena les sirvió las últimas copas y chupitos. Todos iban bastante bebidos ya, y decidieron irse todos a casa. Fueron al coche y Lidia quedó impresionada ante un BMW espectacular propiedad de Rafael. Subieron los cuatro al coche, y cuando arrancó Rafael dijo: – vamos a tomar la última a mi casa para celebrar tu ingreso en la familia ¿verdad Lidia? Lidia un poco bebida ya aceptó ante las buenas formas de su jefe, pero sin dejar de pensar todas las cosas que le habían contado de él y sus amigos. En esos momentos le daba igual, sólo quería comprobarlo por ella misma y si no le gustaba, se iría. Llegaron a una torre en las afueras de Barcelona, zona rica. Metieron el coche en el garaje y subieron.

Empezaron a servir copas Rafael y su amigo, mientras ellas dos hablaban en el sofá. Pasaron un muy buen rato hablando y riendo. La bebida y la confusión hicieron a Lidia pensar que todo los rumores que había oído eran erróneos. Pasó el rato y la situación fue cambiando, su jefe no paraba de beber y además se había estado colocando con algo más que bebida toda la noche. Se le notaba en sus ojos. Lidia hablaba con él y Lorena y el amigo de Rafael bailaban detrás de ellos.

Un momento que pararon de hablar, Lidia pudo oír unos gemidos, giró la cabeza y vio como el amigo lamía el húmedo coño de Lorena tumbada en la mesa del salón. Ella ya desnuda se dejaba hacer ante el fortachón del amigo del jefe. Lidia pegó un salto al verlo, entonces Rafael comenzó a reír y le dijo a su amigo, veniros a hacerlo delante de nosotros, mientras Lidia le pedía que por favor no lo hicieran. Se bajaron de la mesa y se acostaron en la alfombra justo delante de Rafael y nuestra protagonista. Esta fue la conversación:

Rafael: – Ahora vais a hacer todo lo que Lidia y yo os digamos, ¿de acuerdo? (Ellos asintieron con la cabeza.) Pon a Lorena a 4 patas, y sigue comiéndole el coño.

Lidia no comprendía cómo Lorena podía estar tan tranquila haciendo aquello delante de todos. Pensó que seguramente la habían drogado. Pero el caso es que Lorena parecía una profesional y desde luego no era la primera vez que hacía aquello.

Rafael: – Ahora además sube la lengua y cómele el culo. Métele la lengua bien adentro y remuévesela dentro de su cuerpo. Así, parece que le gusta a nuestra guarra. Sigue follándole el culo con tu lengua.

Al ver que su lenguaje se hacía cada vez más rudo Lidia se asustaba todavía más. Estaba con las piernas cerradas sentada en el sofá al lado de un mafioso y vicioso que no tenía intenciones de parar.

Rafael: – Va Lidia, dales tú alguna orden. Lidia: no, no, no… Rafael: Vamos, sé que te excita verles, si no, no hubieras venido, no me dirás que ninguna de las chicas no te advirtió de mí… Lidia: no…Por favor, llévame a casa… Rafael: Mira Lidia, no hagas de esto un sufrimiento, disfruta viéndoles, si no quieres no participes, pero mírales y disfruta. Diles qué quieres que hagan. Hagamos una cosa, por cada orden que les des yo te pagaré una hora extra de más al final de mes, ¿qué me dices?

Lidia pensaba en todo aquello y si hubiera podido salir corriendo lo hubiera hecho pero ahora le acababan de ofrecer dinero, aquello que ella tanto ansiaba para poder salir de casa de sus padres y irse a vivir ella sola. Al fin y al cabo no haría nada malo, sólo dar órdenes a unos chicos que follaban delante suyo.

Se lanzó ayudada de la bebida y le dijo a Rafael: Vale, de acuerdo. Rafael: Bieeeeeeen…empieza Lidia, demuéstranos que tienes sexo en las venas. Lidia: Lorena, ponte de rodillas en el suelo y cómele la polla. (Dijo en voz baja y con cautela)Lorena lo hizo y comenzó a lamerle la polla fuertemente, todo lo hacía con ansia. Rafael: así me gusta Lidia, ya tienes una hora extra de más este mes, ¿ves qué fácil?

Y de pronto, Rafael se sacó su polla ya empalmada del pantalón y comenzó a tocarse delante de ellos. ¿Te gusta mi polla Lidia? Lidia se acabó de hundir, no sabía dónde meterse. Rafael: Va Lidia, cómemela, sé que tienes ganas. (Empezó a tocarle sus piernas que quedaban al descubierto por la faldita tan corta que llevaba. Lidia estaba asustada pero la bebida y las ansias de dinero le hacían ser una chica no muy difícil en esos momentos. Insistió un poco más, y sin darse cuenta se encontró comiéndole la polla a su jefe.

Se estiraron en el suelo como los otros dos, los dos tíos estaban en el suelo estirados boca arriba, las dos chicas de rodillas comiéndoselas. Después el amigo puso de rodillas a Lorena y comenzó a follarla, la follaba fuerte cogiéndola de los pelos y tirándola hacia él, además la insultaba, y Lorena parecía pasarlo muy bien. Rafael, por ser la primera vez, trataba suavemente a Lidia, pero sólo era un espejismo de la primera vez. Lidia acabó también de 4 patas siendo follada constantemente por Rafael, que clavaba su polla sin parar agarrándole sus grandes pechos.

En mitad del polvo el amigo le pidió a Rafael un intercambio, pero Lidia se negó y no llegó a más. Tan sólo es la primera vez pensaron los dos. Lo de Lorena y el amigo era sexo duro, mientras la follaba Rafael, Lidia pudo ver cómo Lorena era penetrada por su culito, cómo le pegaban en las nalgas, cómo le golpeaba con su polla en las mejillas. Llevaban media hora o tres cuartos así. De pronto Rafael le dijo a Lidia. Lidia ponte esta venda en los ojos y ponte en la alfombra de rodillas, y no te preocupes, has de estar tranquila.

Lidia se la puso, se vendó los ojos, y se arrodilló. Mientras en la sala se oía perfectamente cómo Rafael y el amigo penetraban a la vez el culo y el coño de Lorena. Lidia asustada esperaba su momento. De pronto Lorena gritó corriéndose y llegó a la vez un silencio sepulcral. Lidia no sabía qué pasaba. Oía pequeños ruidos al lado suyo. Al cabo de un minuto Rafael le quitó de golpe la venda, y sin darle tiempo a nada, Lidia vio cómo los dos chicos se masturbaban delante de su cara, corriéndose a la vez sobre su cara. Empapándola de leche. Lidia se enfadó al ver aquello se levantó y se fue llorando al lavabo. Con su cara y pechos manchados de arriba abajo y entre risas de los implicados.

Lorena fue detrás de ella a consolarla, y lo consiguió. No sé bien qué le dijo pero la consoló. Lidia acabó durmiendo en casa de Rafael, y lo que pasó es que cada fin de semana acababan en casa de Rafael, no siempre la misma gente, pero siempre con el mismo fin, follar. Lidia, seguía saliendo con su novio de instituto ajeno a todo lo que ocurría en la vida de Lidia los fines de semana. No era extraño ver a Lidia por casa de Rafael algunos días entre semana. Eso sí, Lidia era sólo de Rafael, no hizo intercambios en aquellas fechas, pero vio muchas cosas que contaré más adelante.

Pasaron 2 años así, hasta que Lidia conoció a su actual marido, un guardia civil que pasa la semana en Madrid y sólo viene los fines de semana. Lidia no trabaja, solo es ama de casa, ahora tiene 25 años y lo único que hace es vivir, salir, conectarse a apps de ligue, follar, y no tener que trabajar. Ya no ve a Rafael, fue detenido hace 2 años en una redada antidroga. Su vida actual la seguiré contando en el próximo capítulo.

Comentar que conozco la vida al dedillo de Lidia, porque soy su hermano, y salgo con Sonia, la mejor amiga de Lidia desde hace 10 años. Siempre he conocido todas estas cosas porqué Sonia me lo cuenta. Ya no me horroriza, ahora lo veo normal gracias a que Sonia es como Lidia. Por qué no decirlo, una golfa, pero gran persona, que es lo que importa.

En la próxima historia contaré los primeros encuentros de Lidia  con desconocidos viciosos. Hasta la próxima.

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Escrito por Marqueze

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