POR ESTAR BORRACHO

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Carlos,

Me has pedido que te cuente todo lo que sucedió aquella noche, después de que perdiste el sentido!

Se que esta carta no será agradable para ti, pero he decidido escribírtela porque -como sabes- siempre he necesitado ser sincera contigo, en cualquier situación o circunstancia. También la escribo porque no me siento capaz de decirte frente a frente lo que sucedió con Lucas, espero me entiendas, y me perdones!

El sábado, como ya sabes, me llamaste al apartamento para invitarme a la fiesta de tu empresa y me pediste que me arreglara bien provocativa porque querías que luego hiciéramos el amor. Dijiste que querías desearme durante la reunión y que tus compañeros me observaran y me desearan sin poderme disfrutar.

Acepté, y me puse el cortísimo vestidito rosado que tanto te gusta, sin medias veladas y no me puse panties ni brassier. ¿Recuerdas que cuando llegamos me tomaste una foto mientras subíamos las escaleras? Decías que me veía como una puta, espectacular y deseable.

Me excitaba la idea de estar rodeada de tus amigos sin nada de ropa interior, con mi cuquita al aire y expuesta para que luego me metieras mano. Noté como a más de uno se le iban los ojos cuando me observaron. Todo transcurría normalmente, pero como siempre, empezaste a beber demasiado y a buscarle problemas a todo el mundo. Mientras bailábamos comenzaste a echarme en cara que te había confesado hace unos días que me gustaba tu amigo Lucas. Me decías que era el colmo que fuera precisamente tu principal rival en la empresa quien me atrajera. Yo te decía que solo me gustaba, que nunca tendría nada con él, por su fama de mujeriego y de vividor.

No me quito de la cabeza el hecho de que más tarde y ya completamente borracho te hubieras enojado con Lucas porque estaba bailando conmigo "apretado". Te reconozco que sí, él me estaba tomando fuerte por la cintura mientras bailábamos, pero no se estaba sobrepasando conmigo (por lo menos no aún). Lo retaste a pelear y cuando le mandaste un golpe, el hábilmente te esquivó y te golpeó fuerte en la cara dejándote noqueado, inconsciente.

No sabía que hacer, estaba preocupada por ti pero sabía que te lo habías buscado, que te lo merecías. Al ver que no reaccionabas Lucas se ofreció a llevarte a un centro hospitalario cercano para que te revisara un médico… salimos los tres. Nos subimos al auto de Lucas, contigo acostado e inconsciente en el asiento de atrás.

Lo siguiente que sucedió es lo que sé que nunca me vas a perdonar. Mientras íbamos para el hospital Lucas me preguntó si te veía muy mal. Le dije que tenías sangre en la boca, pero que pensaba que estabas tan ebrio que era eso lo que no te dejaba reaccionar. Lucas me dijo que sentía lo sucedido, que tal vez era su culpa, pero que no había podido evitar acercarse a mi mientras bailábamos, que me veía muy linda con ese vestido… muy "deseable". Me dijo también que le encantaban mis piernas y que mi cola siempre le había hecho delirar porque se notaba apretadita con mi ropa ajustada.

Carlos, no se que me pasó, no se si fueron los cócteles que me habías dado durante la fiesta, el caso es que vi a Lucas tan atractivo, tan "macho", tan varonil, que sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. Me sentía halagada y atraída por él.

Lucas, sin detener el auto, empezó a acariciar mis piernas. Sus dedos gruesos recorrían mis extremidades produciéndome un cosquilleo inquietante. Me volví a mirarte para comprobar que estabas bien dormido, y miré a Lucas, que parecía más concentrado en la conducción que en su mano sobre mi.

Cuando menos pensé ya me tenía agarrada la cuca, me sobaba con su experta mano en mis bellitos (que la misma noche había rasurado para ti). Comprobó que estaba mojadísima, e intentó introducir un dedo en mi cuevita.

Lo detuve, le dije "para, por favor, esto no debe suceder", pero él hábilmente hizo un movimiento, y yo ya ten&iacut

e;a su dedo adentro, hurgándome, jugando con mis líquidos y arrancándome gemiditos de placer. "No te preocupes" – me dijo – "Solo quiero tocarte un poquito". Continuó manoseándome a su antojo, lo hizo por un buen rato. Yo decidí dejarlo, estaba tan excitada… entonces vi que se estaba sacando su pene, se empezó a masturbar diciéndome "mastúrbate tu también".

Le obedecí, empecé a darme dedo como él lo estaba haciendo hacía un momento, sin dejar de mirar su verga entre sus manos.

¿Recuerdas el día que fuimos a piscina con Lucas, el verano pasado? Nunca te lo dije, pero ese día yo había notado lo grande que se le veía el bulto a tu amigo (o ex amigo) bajo la pantaloneta de baño.

En el auto comprobé que tiene un instrumento inmenso, es más grande que el tuyo, más grueso, más cabezón, más moreno, con venas que se le marcan a lo largo de su palo. Ese si es un pene de macho…

De pronto Lucas me tomó por la cabeza y me inclinó sobre él, haciéndome mamar. Le obedecí, empecé a escupirle su pene y mientras con mi mano lo masturbaba, con mi boca le chupaba la verga que casi no me cabía en la boca. En ese momento tú hiciste un ronquido que me hizo incorporarme, pero al ver que seguías durmiendo continué mamándoselo a Lucas.

El empezó a mover sus caderas, culiándome con su verga por mi boca, me la hacía tragar casi hasta la mitad mientras que me cogía las tetas por debajo del vestidito. Yo empecé a masturbarme nuevamente, metiéndome el dedo en mi conchita, no podía creer lo mojada que estaba, mi cuca "chorreaba" flujos hasta que me vine en un terrible orgasmo mientras sentía la verga de Lucas llegándome hasta la garganta.

Lucas detuvo el auto y me pidió que me le sentara encima. Echó su asiento hacia atrás golpeándote sin querer con el asiento en la cabeza. Tu abriste los ojos adormilado, y caíste de nuevo en un profundo sueño. "No Lucas -le dije- no más, ya estuvo bien así, me da pesar con Carlos verlo cornudo y borracho".

"Solo un poquito – me dijo – Déjame penetrarte un poco, te juro que no te voy a acabar, solo quiero saber que se siente estar dentro de ti".

-"Y si se despierta?" – pregunté-.

-"Míralo… – me dijo- tú crees que se va a despertar?… no se despertaría ni aunque se la metiera por el culo" – me dijo. Yo sonreí, y subiéndome el vestidito me puse encima de él mientras te miraba compadeciéndote. Pensé: "Ay Carlos…, si supieras que Lucas, además de darte un puño y dejarte vuelto añicos te ubicará en la frente unos cuernazos!"

Lucas me cogió por el culo y sin más preámbulos me la metió toda haciéndome gemir… La forma en que me empezó a culear no tiene nombre, me comía las tetas al tiempo que me hacía cabalgar sobre su verga, me decía que soy una puta, que te mirara, que te viera los cuernos que te estábamos poniendo, que gozara de un verdadero hombre.

Yo le respondía que me la siguiera metiendo, que no parara, que me metiera un dedo por el culo, que me demostrara quien mandaba. Mientras me culeaba yo te observaba, y verte derrotado e indefenso me producía un placer extraño e indescriptible. (Lo siento Carlos, pero esa es la verdad, me encantó que Lucas me gozara a solo un metro de tus narices, que me usara el muy sin vergüenza sin importarle nada.)

Al cabo de unos seis minutos de una cogida espectacular me dijo que me volteara… Yo incómoda lo hice para dejarlo que me la metiera esta vez desde atrás. Sentía que los movimientos que producíamos sobre el auto te despertarían, pero la verdad si lo hubieras hecho no me habría importado, estaba dispuesta a seguir hasta que acabáramos los dos. Lucas no dejaba de manosearme por todos lados, pero lo que me hizo venir nuevamente fue que me empezara a estirar el clítoris con sus dedos mientras me la empujaba duro.

Me halaba duro mi clítoris húmedo al tiempo que me clavaba su vergota hasta los huevos. No lo pude evitar, y observándote dormido me dejé caer en el abismo de un orgasmo delicioso y extenso.

Lucas estaba por terminar también, así que me dijo que se la mamara otra vez. Yo me incliné y empecé a chupar duro y rápido su verga acariciándole con mis uñas los huevos cargados de semen. Su cabez

ota sabía a gloria mientras me la empujaba diciéndome que se iba a venir.

No niego que me sorprendí y me excitó cuando sintiendo que se venía se cogió la verga y apuntándote a la cara te botó toda su leche sobre el rostro. Pensé que esta vez si te despertarías pero no fue así, botó unos cinco chorros espesos sobre tus ojos, nariz, boca y cabello, y tu ni te moviste ante semejante venida.

Luego de limpiarte con un trapo le pedí a Lucas que nos llevara a mi apartamento. Cuando llegamos me ayudó a dejarte acostado en la sala y luego de darme un apasionado beso se marchó pidiéndome que lo llamara cada vez que me diera la gana.

La decisión que tomes luego de leer estas líneas yo sabré respetarla. Recuerda que a pesar de todo te quiero, y no quiero que lo nuestro se acabe. Solo quiero agregar que decidas o no seguir con nuestra relación, yo no dejaré de verme con Lucas ni de disfrutar de su vergota de macho que me enciende y me hace feliz!!!… Espero tu respuesta…. ¡cornudazo!

Atte. Mónica.

Espero les haya gustado.

Autor: Mónica

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Escrito por Marqueze

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