Por ser Argentino

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Le di con la palma de mi mano en una de sus nalgas, se sorprendió, libérate, grita, llora, ríete, haz lo que quieras, pero libera todo tu deseos, empezó a gemir como si la estuvieran asfixiando, mis manos ahora acompañaban sus movimientos de pelvis que se devoraban mi pija, se abrazó a mi cuello y se largó a llorar, que pasa pregunté asustado, nada ahora si me siento mujer, ahora se lo que es sentir un macho de verdad y me dio un beso que me partió la boca.

Esta historia que les relataré ahora me sucedió hace apenas un mes y todo gracias a la fama que tenemos los argentinos, de ser muy activos en el sexo, cosa que se, que es cierto, ya que terminamos de darnos unas cogidas bárbaras, salimos y vemos un buen lomo y ya lo queremos coger.

Estando en el exterior haciendo un trabajo para una compañía yanqui, me toca una mujer de unos 30 años, divorciada y sin hijos, que era la coordinadora del sector que estaba asesorando. Esta mujer la llamaré, María, bajita, rubia teñida, no tenía muy buen físico, pero no estaba despreciable. Al tercer día de estar trabajando, se arrima un compañero y me invita ir a almorzar al restaurante de la empresa, donde comí todos los días, pero en distintos horarios y como era el cumple de una de las empleadas, lo harían todos juntos y le cantarían el feliz cumple.

Acepté la invitación y fuimos al comedor, se armó la charla y como en todo grupo siempre hay el típico burlón de todos, que además en este caso dejaba muy mal parados a todos mis amigos gay, ordinario, guaso y bueno típico reprimido social.

En un momento del almuerzo se dirige a María y con toda voz, por supuesto para que escucharan todos, le expresa, María usted que hace tres años que se separó, por qué no se acomoda con el argentino, ya que dicen que son muy buenos amantes y usted no tiene ninguna alegría desde hace mucho tiempo. Me levanté de la mesa. Me fui directamente delante de él, diciéndole, no se como acostumbraban ustedes acá, pero lo que si te aseguro que yo por lo menos y muchos, respetamos a las mujeres y más a las damas y si esto te ofende o molesta lo podemos arreglar como hombres, vos y yo solo, ¿o no lo sos? Ahí quedó todo ya que ni contestó y el mismo que me había invitado me pidió que me tranquilizara, me disculpé con la agasajada y los demás y me retiré.

Seguí trabajando durante unas horas, cuando viene María y me dice que me agradecía lo caballero que me había portado y que todos le habían recriminado al muchacho este lo mal que estuvo, no tiene nada que agradecer, ya pasó y está todo bien. Ahí quedó.

Ese día me quedé más horas y sin darme cuenta vine a salir a las 9 de la noche, tenía que caminar hasta el tren, cuando me despido deseando buen fin de semana, María me dice: espere yo ya me voy y como vivo en el mismo pueblo que usted lo llevo, eso si me espera 15 minutos, bueno gracias le contesté.

Cuando subí al auto me dice, ¿tienes apuro? yo debo pasar por un supermercado porque no tengo nada en casa, no ningún problema, de paso yo también compro algunas cosas que me hacen falta, así que compramos unas cuantas cosas, por supuesto que en ninguna coincidíamos dado que comemos muy distinto y comentábamos como preparábamos cada comida, que te vas a cocinar ahora ya que es tarde, no, acostumbramos a cenar tarde, para mí no es tarde, en verdad no se, ya que no me gusta cocinar para mí solo, aunque la cocina me gusta mucho, está bien me dice, te invito a que pruebes la comida como la hacemos los argentinos, me encantaría, pero llevo cosas que son de refrigerador y debo ponerlas en la heladera, eso no es problema, la bajas, la pones en mi heladera y cuando te vayas para tu casa te las llevas, bueno, pero déjame que le avise a mis padres que no voy a llegar, yo vivo sola, pero siempre al volver paso por lo de mis papis y si no le aviso me van a enloquecer llamándome.

¿Y que vas a cocinar?, ¿te gusta la carne roja?, si, ok voy a preparar una carne al horno con una salsa de apio, nuez, roquefort y crema de leche, con papas al horno, ¿te parece?, bueno la carne me gusta, las papas también, pero esa salsa no la he comido nunca, te gusta el queso, si, las nueces, si y el apio, no se lo que es, hagámosla más fácil la hago y si no te gusta no le pones, bueno. ¿Qué te gusta tomar?, me contesta lo que sea, soy cervecera, pero no tengo problemas, de acuerdo. X0X1

Para no hacerla tan larga, llegamos, pusimos sus cosas en la heladera y mientras cocinaba charlábamos de nuestras vidas. Pusimos la mesa y serví la comida, probó la salsa y quedó enloquecida, mientras cenábamos seguíamos charlando y por lo visto es de buen beber, porque llevaba varias cervezas tomadas antes de la comida, salió el tema del incidente a lo que no le di importancia, pero insistió, en un momento me dice, es cierto eso de la fama de ustedes, me sorprendió, mira yo te puedo decir como soy yo, pero creo que si somos así, ¿sabes una cosa?, que le digo, quiero comprobarlo, al decir esto mi instinto animal salió a relucir, me paré, la tomé entre mis brazos y nos empezamos a dar un morreo de lengua, mi mano derecha se fue hacia su cuello y empecé a darle masajes mientras nos besábamos, cada vez más apasionados…

Nuestras lenguas no paraban de jugar en la cavidades bucales de cada uno, instintivamente bajé mi otra mano, la tomé de su culo, en forma de cuchara, metiendo mis dedos en su raya, y  apreté contra mi bulto, para que lo sintiera, mi pija está a mil, dejamos de besarnos y empecé a besar su cuello, solo sentía sus gemidos y sus uñas clavándose en mi espalda, dejé de masajear su cuello y me fui a sus tetas, que no son grandes, más bien chicas, pero firmes dado que no ha dado de mamar a ningún hijo, ahora  la tomé con mis dos manos de las nalgas y la cargué, se enlazó con sus piernas a mi cuerpo y nos empezamos a besar, con ella cargada la llevé hasta la habitación y me senté en la cama y nos tumbamos sin dejar de besarnos, una de sus manos me sobaba la pija por encima del pantalón, esta franela me hacía dar quejidos de placer, uummm… ¡como estás!, tenés la pija bien dura, saquemos la ropa…

Sin más preámbulo nos despojamos de toda la ropa, quedándoos desnudos los dos, ahí me percaté que era bien petisa, me daba a mi cuello, nos abrazamos, besándonos, la levanté y la puse en la cama, me fui bajando por su cuello, sus pechos, su abdomen, metí mi lengua en su ombligo, ella acompañaba mi cabeza con sus dos manos, cuando llegué a su pelvis, me tomó de los pelos, me retiró diciendo no, no me gusta, tranqui que te haré que te guste, insiste con mi cabeza en bajarla, no por favor, nunca me lo hicieron, tranqui, déjame y si no te gusta me lo dices, así que con mi lengua me fui por los costados de su concha, pasándole la lengua con mucha saliva, cuando noté que dejó de estar tensa, pasé mi lengua rápidamente por su clítoris, solo rozándolo, se contrajo y volvió a distenderse, jalando un suspiro, volví a pasar mi lengua esta vez en forma más lenta y volvió el mismo acto, así estuve, cada vez con más intensidad…

¿Te gusta?, no me contestó, me metí de lleno en su concha y la puse toda en la boca, ayyyyyyyy, uummm… así siguió gimiendo, la solté, ¿te gusta? volví a preguntar, si suavecito expresó, le pasé toda la lengua por la concha dos o tres veces y volví a preguntar, sabiendo que le gustaba. Sssiii y lo sabes, si quieres dejo, pasándole de nuevo la lengua y jugando con su clítoris, No, por favor no pares que me encanta, sigue, haceme lo que quieras, me encanta, me sumergí con todo y empecé a darle la mejor mamada que podía, gritaba, se retorcía, gemía, marcando su pronto orgasmo, espera que me vengo, lejos de dejarla, me encarnicé más y se vino a chorros, he chupado muchas conchas, pero nunca me habían dado tan gran acabada en mi vida, fue como si se hubiera roto un caño de agua, como salía, me lo comí todo, no dejé ni rastro de su orgasmo, todo estaba dentro de mí, lo que hizo que se volviera a poner a mil, y yo seguía a 10 mil, subí por el mismo trayecto hasta llegar a su boca y nos volvimos a besar, pero mi pija quería ser atendida.

Tomé sus piernas la puse hacia arriba, apoyé mi pija en su concha y de una introduje mis 17 centímetros y 4 y medio de ancho de un solo empujón, grité de satisfacción y nos pusimos a bombear en un mete y saca, con movimientos circulares, en verdad su concha es muy sabrosa, ya que no está muy dilatada y el sentir tocar su paredes me da un placer incontrolable, que a los minutos me llevó a un orgasmo, le llené toda su concha de leche, cuando se dio cuenta de mi acabada me dice que ella no se cuidaba, pero como tengo una vasectomía hecha no había problemas, así nos quedamos besándonos hasta que la flaccidez de mi pija se salió de ella. Me acomodé a su costado, ella me abrazó por mi pecho, apoyó su cabeza en el y ahí quedamos recuperando nuestro estado.

Nos levantamos y nos metimos en el baño, nos dimos una ducha, entre besos y mimos, nos bañamos recorriendo los cuerpos con caricias de jabón, le pedí que me hiciera un buen pete y me dijo que no sabía que era eso, le tuve que aclarar que me chupara la pija, mira yo nunca lo he hecho, mi único hombre fue mi ex esposo y por la religión que profesábamos solo hacíamos sexo vaginal y nada más, eran muy esporádicamente y con la luz apagada, solo alguna vez me tocó un pecho, pero de besarnos nunca y nuestros besos solo eran de boca nunca de lengua, disculpa, pero no te creo, además sabes besar muy bien con la lengua, todo eso lo aprendí con un libro de relaciones sexuales que me compré hace un mes cuando fui de viaje a New York y a escondidas.

No podía creer que fuera cierto, pero si, te voy hacer todo lo que me pidas, pero enséñame, solo lo se por el libro y algunas fotos que tiene el libro, bueno de acuerdo te voy a enseñar lo poco que se, pero vamos a ver unas películas porno que te ayudaran, salí del baño con mi pija media parada, ya que se había dilatado por la conversación, busqué mi compu portátil y empecé a bajar una porno, se demoraría más o menos 45 minutos, le busqué una cerveza y la senté en mi falda, los dos desnudos, ahí empezamos de nuevo a besarnos.

Cuando le dejaba la boca le chupaba las tetas, metí una mano en su concha y la empecé a masturbar con mis dedos, hacía círculos en su clítoris y cada vez que le metía un dedo gemía de placer, ya mi pija estaba endurecida golpeando sus nalgas, me retiró la mano se arrodilló frete a mí, tomó mi pija con una mano y la miraba, olela le ordené, apoyó su nariz sobre ella como si oliera una prenda, la tomé de la cabeza con una mano y con la otra tomé mi pija y se la empecé a pasar por la cara, ya entendí…

Sacó mi mano y la tomó y ahora si era mejor como lo hacía, dale besos y empezó a besar, medio frío, pero tenía que tener paciencia, poco a poco le fui diciendo como hacerlo, que le pasara la lengua, ahí empezó a juntar las gotas de lo mojada que estaba mi pija, primero sintió un gustito y no lo desaprobó, la dejé un rato más y le pedí que la metiera en la boca y así lo hizo, para nada me estaba dando una mamada espectacular, pero servía, la levanté hacia mí y la senté en mi pija que sin ningún inconveniente se perdió en toda su concha, con mis dos manos la tomé de su cintura y le marcaba los movimientos, cada tanto nos besábamos o le chupaba las tetas.

Ella gemía  de placer, siempre en forma contraída, quizás por su poca experiencia o por su  timidez, le di con la palma de mi mano en una de sus nalgas, se sorprendió, libérate, grita, llora, ríete, haz lo que quieras, pero libera todo tu deseos, empezó a gemir como si la estuvieran asfixiando, mis manos ahora acompañaban sus movimientos de pelvis que se devoraban mi pija, si así putita, así que te gusta mi pija, cógela puta, esto la incentivo más, tomando un ritmo loco de penetración y movimientos circulares, sos una puta le decía, si quiero ser tu puta, tu hembra, tu esclava, soy tuya, pero no me dejes de coger, así estuvimos unos pocos minutos y explotamos en un orgasmo que parecía no acabar, se abrazó a mi cuello y se largó a llorar, que pasa pregunté asustado, nada ahora si me siento mujer, ahora se lo que es sentir un macho de verdad y me dio un beso que me partió la boca.

Se levantó de mí, tomó su cerveza y se la bebió de un solo sorbo y nos fuimos a lavar, de paso controlé como estaba el estado de la porno que estaba bajando, faltaba un poco todavía.

Al salir de lavarme, ella ya lo había hecho, me pregunta si puede usar una remera mía que había sobre una silla, le contesté que si, pero que esa estaba sucia que buscara una limpia, no, quiero tener tu olor en mi cuerpo, le di un beso y le apreté un cachete del culo, me pidió otra cerveza, se la alcancé y me senté desnudo a fumarme un pucho, enseguida sacó el tema que le había gustado, que siempre le habían comentado lo lindo que era, pero que nunca lo experimentó con su ex y que estaba dispuesta aprender todo, al decir esto mi pija empezó a reaccionar, la miro, espera déjame tomarme la cerveza fría, pero ya era tarde estaba a mil, tiré el pucho y la empecé a besar, caminado de nuevo hacia la cama…

Al llegar la empujé encima de la cama, abrí sus piernas y me dediqué a comerle la concha, en cuanto sintió la lengua gimió, eso me incentivó más y la puse toda en mi boca, ya desprendía jugos, tomé una de sus manos y junto a la mía la llevé a su pecho, haciendo que se acariciara, dejé mi mano quieta, ella seguía, signo de que ya sabía que lo tenía que hacer, levante sus piernas y empecé a romperle el culo y con un dedo le acariciaba en forma circular el clítoris, primero me cerraba las nalgas como oponiéndose y nuevamente un chirlo, así entendió que debía entregarse, cosa que hizo inmediatamente y enseguida pude meter mi lengua en su culo, volví hacia su concha, saqué un poco de jugo y lo llevé de nuevo a su culo y empecé a masajearlo con un dedo, me dediqué de nuevo a comerle la concha, pude introducirle la primer falange en el culo, esto le sacó un gran gemido, ayyyy me duele, aguantá que se acostumbrará, lo dejé quieto, pero mi boca la seguía enloqueciendo…

Así fue que se iba distendiendo y aceptándolo al punto que se lo metía y se lo sacaba sin problema, empezó tener contracciones y se corrió, era un volcán en plena erupción, el cual me tragué todo, me levanté, llegué a su boca y le di de sus propios jugos que quedaban como residuos en mi boca, ella bajó su mano, agarró mi pija y empezó a masturbarla, dejé de besarla y sin tener que decir nada fue a chuparla, para mi sorpresa la chupaba como una experta y se lo comenté, me miró con la pija en su boca y se sonrió, siguió así hasta que no aguanté más y acabé, se tomó toda la leche y me dio una limpieza bárbara, no dejando rastro de nada, subió, me besó y me dijo: siempre he hecho de todo, solo quería saber que tan hombre eres con una inexperta, que putas que eres, se sonrió y me volvió a besar. Espero que te repongas y verás como pagarás por esto.

Mientras ella se fue a lavar, yo busqué una pastilla de las milagrosa (viagra), y me la tomé, en el cruce me dio un beso y me dice, no se habrá terminado esto amarrándome la pija, no lo se, todo depende de lo que ofrezcan, siguió caminando y le pedí que calentara en el microonda la comida, mientras me lavaba. Buena idea, por supuesto que acompañada de cerveza, es impresionante lo que bebe y le aseguro que no se marea.

Después de higienizarme nos sentamos a comer, yo desnudo y ella con mi remera. Terminamos me prendí un pucho y me lo fumé con deleite mientras charlábamos sentados cada uno en su silla, se paró se fue hasta la compu y me dijo ya terminó de bajar, la llevamos a la pieza acomodó un poco las sábanas y nos acostamos a verla y como toda porno una pareja haciendo sexo, nada del otro mundo, en una parte se ponen hacer un 69, se giró mirándome con cara de complicidad, se sentó, sacó la remera y se acostó arriba de mí haciendo un 69, así empezamos a darnos una hermosa mamada.

Se metía mi pija fláccida en su boca y la chupaba como exigiéndola, haciendo ruido al sacarla, yo le chupaba la concha jugando con el clítoris, cuando noté que salían las primeras gotas, me fui a su culo, enseguida me dijo espera, que en serio nunca me lo han roto y a mí que me importa, ahora vas a pagar tu inexperiencia pedazo de puta cabrona, y volví a chuparlo ya sin cuidado, sigue chupando le ordené que la quiero bien dura para rompértelo, así siguió chupando a medida que se endurecía, que no noté que estaba bien empijado…

La saqué de encima, me incorporé y con fuerza la puse en cuatro, espera por favor despacio, en serio que soy virgen del culo, tomé un frasco de vaselina me unté el dedo y se lo zambullí, gritó y le di el castigo de la nalgada, unté mi cabeza, se la apoyé y cuando empezó a entrar la cabeza, se la clavé con toda la furia, teniéndola agarrada de su cintura, gritamos los dos, pero no le quedó ni un centímetro afuera, lloraba y me pedía que se la sacara, lejos de hacerlo, hoy me comporté como un caballero, ahora soy un semental en celos y empecé a moverme, gritaba, lloraba y suplicaba y eso me calentaba más y más fuerte le daba, cayó con su cabeza en la cama, pero no dejé de bombearla, a los minutos sentí que empezó hacer pequeños movimientos, signo de que ya estaba acostumbrándose…

Volví arremeter con fuerza y empezó a gemir de placer, apoyé mi mano en su concha y empecé a masturbarla y con la otra le masajeaba una teta, sentía como latía mi pija de lo caliente que estaba, me empezaron a venir convulsiones y acabé como loco, caí con todo mi cuerpo encima de ella totalmente agotado, ella siguió con movimientos de su culo pidiendo más, así que activé mi mano en su concha que estaba apretada por nuestro cuerpo, su culo apretaba mi pija para no dejarla salir y así llegó a su orgasmo, al salir de encima de ella noté mi leche con un poco bastante de sangre y ahí me dio pena, pero ya estaba hecho.

Estuvimos todo el fin de semana cogiendo y lo repetíamos durante los fin de semana mientras duró mi tiempo de trabajo, al cual terminé y nunca más nos hemos visto, a pesar de que vive cerca y tenemos los teléfonos.

La fama de Argentino en esta ocasión está intacta.

Autor: Minetero vicioso

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Escrito por Marqueze

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2 Comentarios

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  1. Te confieso que tu historia volveria loca de calentura a toda mujer con pulso en este planeta. Pero seria interesante retar la fama de un hombre Argentino contra la calentura de las mujeres en la isla de encanto… Puerto Rico.

  2. Saludos desde la isla del encanto, Puerto Rico. Tengo que confesar que tu relato calentaria a la mujer mas fria del mundo. De verdad que seria interesante retar la fama de los Argentinos, contra la calentura de una mujer Boricua.
    Besos.

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