Quien tiene una amiga tiene un tesoro

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Parejas Liberales, Trío, bisex. Aquel olor a mujer, mi lengua se iba introduciendo en aquella ya dilatada cueva del placer, la oía gemir de placer.

Mi coño, también húmedo palpitaba al compás del suyo. Sentía la polla de Paco, y la lengua de Laura al unísono, cada una quería ser dueña de un trozo de aquella polla, mientras los dedos de Paco, se introducían, en ambos coños, dilatados al extremo.

Era obvio, a Laura le gustaba mi chico… su forma de mirarlo, casi me hacía daño, pero más que eso, lo que me producía era una excitación anormal, quizás diferente, algo que no sabía lo que era, pero que no me desagradaba… y decidí probarlo.

Laura era mi mejor amiga, compartíamos prácticamente todo, y lo único que me quedaba con compartir con ella, a parte de mi misma, era a mi chico. Conocía y sabía perfectamente que Laura era bisexual, y yo, no sabía exactamente si también lo era. Me gustaba su cara, su cuerpo, su forma de moverse cuando bailábamos las dos en aquel pódium, del local donde trabajábamos, y a veces nuestros bailes, era de lo más sensual y sexual, que nadie podría llegar a hacer nunca.

Aquella tarde, una pequeña idea, rondaba por mi cabeza, mi chico, no dejaba de mirarnos mientras nuestros cuerpos sudorosos se movían frenéticamente al compás de la música. Acabó la sesión de baile, y Laura y yo, como cada tarde, fuimos a ducharnos y a cambiarnos de ropa, después de aquellas sesiones, era algo obligatorio.

Notaba en la mirada de Laura, algo especial, algo diferente a otros días, como si estuviera dispuesta a comerse el mundo, su mirada hacia mi chico era cada vez más deseosa, y eso, en lugar de encolerizarme, me excitaba de una forma casi salvaje, desconocida por mí, hasta ese momento…

Salimos de la discoteca, y como siempre, mi chico, Paco, nos esperaba a ambas en aquel bar, lugar de encuentros de amigos y conocidos. Nos acomodamos y pedimos que nos sirvieran lo de siempre, y mientras esperábamos, mi amiga Laura, me comentó que se iba al servicio, y que si la podía acompañar, que tenía algo que comentarme… La seguí, y ya en los servicios, me dejó caer, que Paco, la había estado mirando toda la tarde, y que creía que quería rollo con ella, y como éramos tan amigas, no quería dejar de decírmelo…

En mi cabeza, surgió el plan perfecto… ella sabía que yo aquella noche iría a dormir a casa de Paco, como solía hacer muchos sábados por la noche, pero no me comentó nada más, la que lo hizo fui yo… le propuse el siguiente plan.

Ella, Laura, tenía que presentarse en casa de mi novio, a la mañana siguiente, como si hubiera sido idea de ella, y así, sorprenderíamos, a mi chico, y descubriríamos si estaba jugando con dos barajas a la vez. No comentamos nada más, el tema quedó algo ambiguo, algo indefinido… y sólo cabía esperar el efecto sorpresa. Así, y de paso, quería comprobar la fidelidad de mi chico, que de verdad, y en gran parte, me dejó sorprendida. Y a la vez, dicho sea de paso, descubrir que había dentro de mí, que hacía que mi amiga fuera “tan especial” para mí…

Dormí en casa de Paco, como solía hacer cada sábado, y mientras nos preparábamos el desayuno, sonó el timbre… No hice esfuerzo por ser yo quien contestará a la puerta, si no dejé, casi forzadamente, que fuera Paco, quien se ocupará de ello.

Vi, la cara sorprendida de Paco, cuando al preguntarle quien era, me respondió que era Laura…” ¿qué hace aquí? Me preguntó… casi balbuceando… son las 9 de la mañana… ¿la has invitado tú? Me dijo, casi de forma inconsciente…

Le contesté, que yo no la había invitado, que pensará si él lo había hecho… me miró, extrañado, no sabía casi ni que decir, pero no se negó a que subiera… Laura tardó sólo unos minutos en hacer acto de presencia en el recibidor de la casa de Paco… yo disimulé, que estaba algo sorprendida, pero no negativamente… si no, casi preocupada, como si temiera que le hubiera sucedido algo…

Laura, interpretando al pie de la letra su papel, comentó, casi de forma descarada y sin dejar de mirar a Paco, que pensó que él, la había invitado, de forma inconsciente, sin quererlo, sólo con la mirada, cosa que casi, hace perder el equilibrio a Paco, el cual buscaba un lugar donde sentarse, ante aquella quizás tensa situación, y sin dejar de mirarme, como si yo, tuviera algo que perdonarle…

Mi actitud, relajó bastante el momento, no le di importancia a la visita de Laura, hice ver, que incluso me gustó, y que podía llegar a ser una buena idea… Paco, me miraba, estaba nervioso, quería una respuesta, y mi mirada, era cómplice de la de Laura, que pudo ver, como daba el pistoletazo de salida, a una aventura que no sabíamos ninguna donde iba a terminar…

Yo, sólo llevaba puesto el albornoz de Paco, no lo llevaba ni abrochado, por lo cual al sentarme encima de la cama, mientras Laura, aún continuaba de pie, dejaba entrever, mis piernas, mi pecho, mi estómago, mi pubis… zonas de mi cuerpo, que Laura, no dejaba ni por un instante de mirar… yo lo sabía que mi cuerpo era deseado por ella… y no hice nada, para que dejará de mirarlo…

Tumbada en la cama, y teniendo a Paco justo enfrente mío, comenté a Laura, que se pusiera cómoda, que nos relajáramos, que éramos amigos, y que no iba a pasar nada, que no quisiéramos que pasara… Laura, comenzó a quitarse el bolso, el abrigo, quedándose, solamente, con una camisa, casi transparente, que dejaba ver perfectamente sus encantos… los cuales yo… no podía dejar de mirar…

Se acercó a la cama, se tumbó de forma muy sexy, casi encima de mí apartándome el pelo de mi cara, y acariciándomela. La cara de Paco, era todo un poema, sus ojos, abiertos a no poder más, no daban crédito a lo que estaba viendo, quizás una imagen deseada por él, pero en aquel preciso momento se estaba haciendo realidad…

Laura, me quitó la taza de café, que tenía en la mano, y la dejó en la mesita de noche, y al volverse, pegó su rostro al mío, sin dejar de acariciar la zona de mi cuerpo, por donde su mano pasaba… un suspiro de placer salió sin querer de mi garganta, haciendo que mi estómago se encogiera… cuanto deseaba ese momento, cuantas veces lo había imaginado, y cuantas veces, había querido tener a Laura en aquella situación, fue toda una revelación, ahora sabía lo que sentía por ella… era un instinto animal, salvaje, desproporcionado, y aún más, me excitaba la idea, de que Paco, sería testigo de todo aquello, excitándome por momentos, por segundos…

Di rienda suelta a mi imaginación, y Laura dejó de ser, la que llevaba la voz cantante, y pasé a ser yo quien dirigiera aquella opereta. Me despojé del albornoz, y dejé ver mi cuerpo, contemplando como Laura, lo deseaba, su mirada lasciva y provocadora, me enturbiaba, me descolocaba, y cogí sus manos y las puse sobre mis pechos, ávidos de ser acariciados por ella. Laura, no me defraudó, me acarició, me besó, noté su lengua dentro de mi boca, buscando mi lengua, acariciándola con la suya, sentía su respiración dentro de mí, y sentía como sus manos, buscaban mi cuerpo, mis pechos, mis pezones, ya erguidos y turgentes, por aquella suprema excitación.

La tumbé en la cama, le fui quitando aquella camisa seductora, y me senté encima de sus caderas, dejando al aire, todo mi sexo, justo encima de su ombligo. Ella, seguía masajeándome los pechos, retorciendo mis pezones, y mientras mis manos, buscaban mi propio clítoris, ya inflamado por la lujuria, el cual, al solo contacto de mis dedos, se excitaba más y más.

Mi cuerpo comenzó a revolverse, mis dedos, dejaron de jugar con mi sexo, para buscar desesperadamente el suyo, deseaba tocarla, deseaba tenerla, sus ojos me miraban brillantes, pidiéndome por favor que lo hiciera, y me fui desplazando hacia abajo, besando sus pechos, mordiendo sus pezones, grandes, erguidos, oscuros como su piel, duros, turgentes, deseosos de ser devorados.

Mi lengua, recorría su estómago, suave, liso, dulce, y al llegar a su ombligo, notaba como su estómago se contraía, de forma espasmódica, cosa que me hizo sonreír, y levantar la cabeza, para poder ver sus expresión. Sus ojos estaban cerrados, sus manos sujetaban mi cabeza, esperando el momento, en el cual yo, bajara, y bajara, hasta poder devorar ese coñito, ya empapado y hambriento, cosa que no dejé pasar, tampoco podía esperar más, sentía profundamente su olor, y era como un imán que tiraba de mí, que me atraía, que me cegaba… fui recorriendo su estómago, mordiéndola a veces, incluso creo que le hacía daño, pero ella respondía con gritos entrecortados de placer, seguía bajando, no encontré vello en aquel fantástico pubis, ya lo sabía, no era la primera vez que la veía desnuda, pero si fue la primera vez que la probé, que saboree sus fluidos, su sudor…

Aquella sensación, me embriagaba, metí mi cabeza en su coño, al principio de forma suave, tierna, pero aquel olor a mujer, a hembra, no sé, me enloquecía, me fascinaba, y mi lengua, al primer contacto con su clítoris, se humedecía cada vez más, mi saliva era como algo que no podía controlar, lubricándola más si aún cabía.

Su coño era suave, caliente, notaba el palpitar de su corazón en él, mi lengua, hiperactiva en aquel momento, no dejaba de recorrerlo, de abajo a arriba, de arriba abajo, dios… que suavidad, que delicia… mi boca estaba encharcada por tanto fluido, que iba absorbiendo, y vertiendo de nuevo en su vagina, lubrificada, hasta puntos insospechados… su cuerpo se arqueaba, la agarraba de las caderas, para impedir que se pudiera mover, la forzaba casi, a que se estuviera quieta.

Ella, tiraba de mi pelo, me agarraba fuertemente, como un querer y no poder, no quería que me apartara de su coño, quería que siguiera devorándolo, sin dejar un rincón por lamer, y mi lengua, buscando nuevos retos, se iba introduciendo, poco a poco, en aquella ya dilatada cueva del placer, notaba sus fluidos, casi no me daba tiempo a tragarlos, la oía gemir de placer, mi coño, también empapado, se contraía y dilataba al compás del suyo…

No sé que pensaría Paco en aquel momento, lo tenía justo de espaldas y no podía ver su cara, pero en un segundo, y con una postura algo comprometedora, estaba a cuatro patas, comiéndome aquel fantástico coñito, noté como algo se introducía en él, haciéndome gemir de total y pleno placer…

Levanté la mirada, y vi los ojos de Laura, extenuados, sonrientes, cómplices del acto de Paco, que mientras me perforaba con sus dedos, buscaba la boca de Laura, su lengua…

El sexo de Laura, era mío, en aquel momento no quería más visitas que la mía… quería sentir su orgasmo en mi boca, y no tardé mucho en sentirlo… ufff… que sensación de placer, el hacer gozar a otra persona, pensé que en aquel momento, Laura se rompía, se desfallecía, se entregaba… yo, no podía casi ni respirar, pero aquel coño era mío, y solo mío, y el placer que le estaba dando, era algo inexplicable, algo genial, fantástico, maravilloso…

Noté como Laura, comenzó a relajarse, como ya cumplida mi misión, se abandonada en mí… pero a la vez, notaba las embestidas de Paco, excitado creo yo, a límites insospechados…  Laura hizo el ademán de incorporarse, y me cogió por la cabeza, acercándome su boca a mi oído, y dejando sonar unas palabras: …“quiero comerle la polla a Paco, pero quiero que tu lengua esté con la mía”… eso me dijo… la miré, y lo aprobé con mi mirada, creo que Paco se lo merecía.

Lo tumbamos en la cama, Paco ya no tenía ropa, estaba desnudo, apuntando con su pene, a lo más alto del firmamento, aquello estaba duro como una roca, y posicionándonos Laura y yo, de rodillas, dejando nuestros coños abiertos, al alcance de Paco, nos abalanzamos ávidamente ante aquella polla, que no tardaría en reventar de placer…

¡Que placer! Sentía la polla de Paco, y la lengua de Laura al unísono, nuestras lenguas de encontraban, cada una quería ser dueña de un trozo de aquella polla, mientras los dedos de Paco, se introducían, muy bien coordinados, en ambos coños, chorreantes, húmedos, calientes, dilatados al extremo…

Paco susurró algo, que nos hizo a ambas soltar una carcajada cómplice, grata, relajada… Paco no paraba de repetirlo… ”Pero que zorras sois, joder… seguir, no paréis… ”  No paraba de repetir esas palabras una y otra vez, y no os podéis imaginar como me excitaba que Paco me llamara zorra… ufff… mi amiga me miraba, y yo la miraba a ella, sin dejar por un momento de comernos aquella polla tan fantástica y genial, íbamos cambiando de zona, Laura, paseaba su lengua por sus testículos, metiéndoselos casi por completo en su boca, yo, no paraba de lamer, de chupar aquella polla, fuerte, marcando presión con mi mandíbula, absorbiendo sus primeros fluidos… mientras Paco, nos daba pequeños azotes en nuestras ya castigadas nalgas…

Laura cambiaba de posición y yo la seguía, pero Paco ya no podía aguantar mucho más… y no quería que se corriera, sin antes haberse follado a mi amiga… a Laura…

Le indiqué a Laura, que se sentara encima de Paco, que se follara aquella polla que estaba suplicando por ella… y Laura así hizo, se sentó encima de aquella fantástica polla, y comenzó a moverse, movía sus caderas, como si su vida le fuera en ello, Paco la agarraba fuertemente, y mientras yo contemplaba esa escena, no dejaba de masturbarme, mis dedos se introducían en mi coñito encharcado, de forma rápida, casi violenta, sin dejar de contemplar la escena… hasta que sentí la voz de Paco, que me decía… ”Siéntate en mi cara… ahora”… y rauda y veloz, obedecí…

Me coloqué de forma, que mi coño estaba justo encima de su boca, y mi cara justo enfrente de la de Laura, nos besamos, nos acariciamos, nos agarrábamos de los pechos, nos mordíamos los pezones, sin dejar ninguna de las dos, de sentir el placer que Paco, mi chico, nos estaba dando… la lengua de Paco, penetraba en mi coño, encharcado y dilatado por el placer, me agarraba de mis caderas, me empujaba hacia su boca… sentía el calor de su aliento dentro de mí… hasta que llegó un momento, que nuestros cuerpos se coordinaron tanto… que más que un orgasmo individual, fue un orgasmo colectivo, fue al unísono, a la vez, dejando solo escapar gemidos de placer, de satisfacción, de deseo…

Al volver a recobrar el oremus, nuestra conversación fue dilatada y relajada, nadie parecía estar molesto, y todos, los tres, nos sentíamos cómodos, muy cómodos… aquello sería el principio de una relación a tres bandas, que no es que durara mucho, pero si fue intensa, muy intensa… y a la vez, disipé las dudas de mi condición sexual… era bisexual, plena y total, y ufff… me encantaba serlo.

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Escrito por Marqueze

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2 Comentarios

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  1. No había leido el relato hasta ahora. Magnífico. Realmente erótico, excitante, sin vulgaridades.
    Si es real, felicidades por la experiencia.
    Si es fantasía, enhorabuena por la escritura.

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