RECONCILIANDOME CON MI NOVIA EN UN FAST FOOD

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Dejó descalzo su pie derecho, empezó a sobarlo por mi pierna, acariciando y provocándome aún más, fue subiendo por el muslo continuando con sus suaves y sensuales movimientos, dentro de mi pantalón mi pene luchaba por salir y liberarse, ella percibía claramente toda mi excitación y deseo

Sucedió hace unos cuatro años con mi enamorada anterior, teníamos ya un buen tiempo juntos, siempre el sexo había sido bastante bueno y nos entendíamos bien, sin embargo por el correr del tiempo empezaba a sentir un poco de aburrimiento por lo que busqué algunas otras experiencias.

En ese entonces tenía yo 23 años, mido un metro setenta, de piel blanca, siempre me he considerado bien parecido, y con un cuerpo bien formado, ella tenía en ese tiempo 29 años (era algo mayor que yo como verán, por lo general prefiero mujeres mayores por algunos años) era de contextura delgada, de un cuerpo muy bien constituido, su culito era redondo y tenía las caderas anchas, las piernas bien formadas, de cintura delgada, sus senos no eran muy grandes, pero bien paraditos, me encantaba como se hinchaban sus pezones cuando se los chupaba, su cabello era castaño claro y su piel canela, lo mejor de todo para mi eran sus pies y sus manos, me excitaban de sobremanera.

Resulta que a raíz de ese aburrimiento del que les hablé, la dejé plantada por salir con otra chica, produciendo como es de entender una reacción no muy buena en ella, la verdad es que yo no deseaba terminar la relación por las grandes jornadas de sexo que compartíamos juntos aún, quería buscar otras experiencias, pero sin dejar lo que tenía. Por su reacción pensé que la relación terminaría, sabía que ella presentía que andaba con otras mujeres y la verdad yo mismo no sabía que decirle cuando me preguntó por que la había dejado plantada (no era la primera vez).

Quedamos de encontrarnos luego del trabajo en un fast food al que solíamos ir por ser un lugar tranquilo y sin mucha gente, yo llegué antes que ella, a los minutos se apareció, llevaba su uniforme de trabajo (era invierno en aquella época) que consistía en un saco azul, una blusa blanca y una falda corta del mismo color del saco, llevaba también panty medias de color azul y zapatos de taco alto azules cerrados… me encantaba, ni bien la observé al llegar sentí unas ganas enormes de poseerla. Nos saludamos hicimos el pedido, luego subimos al segundo piso del lugar donde como de costumbre no había nadie más aparte de nosotros. Estaba tranquila, luego de conversar unos minutos, nos quedamos mirando, ambos con el deseo que nos salía por los ojos, sin tocarnos empezamos a devorarnos con la mirada…

– “Abre un poco tu blusa, déjame verte…” le dije Sin decir nada accedió a mi pedido y con una mano abría su blusa por entre los botones dejando ver parte de sus bien formados senos.

Luego cruzó las piernas por debajo de la mesa, pero antes dejó descalzo su pie derecho, empezó a sobarlo por mi pierna, acariciando y provocándome aún más, fue subiendo por el muslo continuando con sus suaves y sensuales movimientos, en ese momento empecé a sentir ese olor tan cautivante de sus pequeños pies, me llegaba de frente a mi, dentro de mi pantalón mi pene luchaba por salir y liberarse, ella percibía claramente toda mi excitación y deseo, empezó a subir aún más su pie hasta llegar a todo mi pene, el olor era cada vez mayor y más cautivante, hacía un buen tiempo que yo le había pedido que no usara talco ni ninguna loción en sus pies para poder sentir su olor natural, tan exquisito, su pie llegó a la tocar por encima de la ropa la cabeza de mi pene erecto, y lo recorría en toda su longitud (17 cm. aprox.) yo lo contemplaba maravillado, cuando llegaba a la cabeza movía todos sus pequeños y finos deditos hacia delante ejerciendo presión en mi pene cada vez con más fuerza, fluidos pre seminales empezaban a salir haciéndome sentir la humedad a cada contacto, mientras ella seguía masajeándome el pene con su oloroso pie, me agaché por debajo de la mesa para coger su zapato, lo acaricié por dentro, en su interior tenía marcados los deditos de su bello pie, lo acerqué a mi rostro y sentí más concentrado aún el olor que tanto me alocaba, di fuertes aspiradas mientras ella observaba todo y segu&

iacute;a con su pie sobando y estimulando mi pene.

– “Ponte tu zapato y ponte de pie”, le dije.

Ella muy obediente lo hizo, quedando a la espera de que más hacer.

– “Agarra tu cartera y ven”

Empecé a caminar hacia el baño de mujeres y entre, ella me siguió, cuando llegó donde mi, la tomé de los hombros y la recosté fuertemente en la pared, ella lanzó un suspiro fuerte al golpearse contra la pared, la tomé de la cintura y la besé con todo el deseo y furor que sentía en ese momento, introduje me lengua en su boca y empecé a recorrer con ella cada rincón, mis manos fueron moviéndose hasta llegar a sus grandes nalgas, las empecé a acariciar y a presionarla haciendo que al pegarse su cuerpo al mío sintiera mi erección en su vientre.

Bajé y empecé a besarle el cuello o darle pequeñas mordidas a lo que ella respondía acariciándome la nuca pegándome más a ella y emitiendo suaves gemidos, seguí bajando hasta su pecho, liberé dos botones de su blusa y empecé a besar y pasar mi lengua por el inicio de sus senos, sin siquiera despojarla de su saco con la blusa a medio abrir empecé a acariciar sus senos por encima del sostén, introduje un dedo en cada uno buscando sus pezones, al encontrarlos con cada uno empecé a girar en círculos primero despacio luego con más rapidez, sus gemidos eran ya fuertes, bajé de un solo golpe su sostén dejando liberadas sus tetas pidiendo a gritos ser chupadas, sus pezones estaban ya paraditos, bajé mi cabeza y con mi lengua repetí los mismos movimientos que minutos antes había realizado con mis dedos, primero rodeándolos y luego con mi lengua concentrándose en el centro, aprisionaba luego sus pezones con mis labios, todo uno por vez, cada vez se hacían más grandes por la excitación y el deseo de ser comidos, finalmente se los chupé como tratando que emanara leche de ellos.

Ella con sus manos bajó el cierre de mi pantalón y se las ingenió para sacar a la luz mi pene deseoso de penetrarla y llenarla por completo de semen, con sus manos empezó a acariciarlo de arriba abajo, al llegar a la cabeza quedaba un rato masajeándola con todos sus dedos, presionándola, y luego frotándola con la palma de su mano, el fluido que salía estaba por entre sus dedos. De un momento a otro se puso de rodillas, quedando su rostro a medio cm. de mi pene, pasó su mano por mis testículos y empezó a chuparlos, primero con delicadeza, rozando sus labios con la cabeza de mi pene y succionando, con su lengua saboreaba, luego empezó a mamarlo frenéticamente.

Luego de unos minutos la jalé de los cabellos haciendo que mi pene saliera de su boca, estaba todo mamado, mojado de su saliva, la volví a poner de pie y le di vuelta, introduje mis manos por debajo de su falda y de un tirón le bajé las medias y el calzón dejando su culo al aire, empecé a acariciarlo con mis manos luego me pegué por detrás a ella quedando mi pene y su culo pegados entre si, introduje mi mano pasando por toda la raya de su culito, me agaché detrás de ella y empecé a besarla y morderla en las nalgas, con las manos abrí sus nalgas y le lamí el culo por dentro, con una toqué sus labios vaginales, estaba empapada, mientras con mi lengua lamía su ano, luego posé mi mano sobre sus labios vaginales para presionarlos entre sí, y después jugar con su clítoris, ella gemía de placer y movía su cintura sin parar al ritmo de mi lengua y mano, a los pocos segundos de estar masajeando su clítoris se vino con unos gemidos que me hicieron pensar que alguien entraría, cuando se vino con mis dedos empapados por sus jugos, mojé aún más su ano y le metía el dedo en el culo, dio un pequeño gemido y empecé con el mete y saca.

Me puse de pie la recosté hacia delante y de un solo golpe la penetré, ella lanzó un grito de placer la bombeé y bombeé con cada vez más fuerza. Tenía su rostro pegado la pared y su boca abierta gimiendo luego de cada metida de mi pene, sus manos apoyadas en la pared a cada lado de su cuerpo, yo tenía mis manos en su cintura cogiéndola fuerte mientras miraba su culo y me deleitaba también con el olor que de el salía, ella se meneaba y contorneaba queriendo que terminara, y así me lo dijo:

– “¡Ya!!!!!!, ¡déjame tu semen!!!! Al rato no hubo lugar a resistencia y todo mi semen salió disparado, inundando s

u vagina con millones de espermatozoides, al terminar, salí…

– “No, te muevas” Ella se quedó quieta, yo contemplé como mi semen empezaba a caer por sus muslos.

– “Ya, ahora vístete, quédate así, no te seques, para que me sientas” Así lo hizo.

Autor: Ängel Oscuro

angeloscuro_555 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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