Se inicia en los placeres del sexo

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Ángel, loco de placer, le arrancó el tanga a Cristine y le pidió que le comiera la polla, la cual estaba ya a reventar, mostrando unas venas llenas de sangre y de deseo incestuoso. Su primita cumplió con el cometido, y le empezó a pasar la lengua por todo el tronco erecto, mientras Sabrina empezaba a gemir gracias al sexo oral que le regalaba Sara.

Era la noche en que su hermano cumplía los 18 años cuando los efectos del alcohol provocaron unas consecuencias que nadie era capaz de imaginar.

Se encontraban en el piso Sabrina, una mujer de 1″56m, unos 65 Kg. de peso, regordeta pero con unas medidas de vicio 90-65-92; su hermano que era alto (1″82 m.), moreno y con un cuerpo atlético, en contraposición evidente con su hermana; y sus dos primas Sara, de 22 años, alta, delgada, con unos pechos más bien pequeños pero muy apetecibles y un culo de locura; y Cristine, de 19 años, más llenita que su hermana Sara, con una talla 105 de pecho y un culo parado capaz de enloquecer a cualquier hombre, sea cual fuere su gusto sexual.

A medida que iba avanzando la noche, las botellas se iban vaciando y las inhibiciones de nuestros protagonistas iban desapareciendo. Esto, añadido a un aumento del calor en el piso, hizo que Sara y Cristine decidieran, entre risas, quitarse sus camisetas para asombro del hermano de Sabrina, Ángel.

Pusieron una música provocativa, mientras los efectos del alcohol hacían que la musa del sexo, Sabrina, se quitara los zapatos. Se levantaron todos del sofá para ponerse a bailar; Sara y Cristine coqueteaban descaradamente con Ángel, bailando muy pegadas a él, mientras Sabrina iba entrando en calor. Sara se puso delante del chico acariciándole con sus sostenes el pecho musculoso, mientras Cristine le acariciaba, ya directamente, el culo con sus manos. Ángel creía estar en el cielo y notaba como su polla iba aumentando de tamaño, pero no sabía qué hacer ya que su hermana estaba delante de él.

Sabrina, por sorpresa de todos, se quitó la camiseta y los sostenes, dejando sus pechos al aire, argumentando que entre familia todo es permitido, frase que Cristine se tomó al pie de la letra y empezó a desabrochar los botones del pantalón de Ángel. Sara mientras tanto se había puesto delante de Sabrina y había empezado a lamerle los pezones, que poco a poco iban erectando, cosa que ponía a mil a la putita de Sabrina. Ángel, pensando que soñaba despierto le empezó a sobar las tetas a Cristine primero por encima del brassier y luego se lo acabó quitando.

La situación se iba caldeando y Sara se quitó los sostenes y los pantalones, mientras Sabrina le iba besando el cuello, los labios, cosa que acabó en un beso lésbico entre primas que hicieron que el pene de Ángel estuviera a punto de reventar de excitación. Cristine emuló a su hermana mayor quitándose los pantalones y mostrando una fina tanga que dejaba al aire los cachetes de ese culo que, Ángel siempre había deseado. Sabrina continuó desnudándose, siendo la primera que quedó en cueros mostrando su coñito peludo al resto de la gente, mientras Sara le lanzaba comentarios obscenos:

– Prima, eres la puta más grande que he conocido nunca, te pones en pelotas delante de tu hermano y de tus primitas y eso está muy mal…

Acto seguido, la tumbó en el sofá, le abrió las piernas y empezó a separarle los labios mayores con la única ayuda de su lengua y sus labios. Ángel, loco de placer, le arrancó el tanga a Cristine y le pidió que le comiera la polla, la cual estaba ya a reventar, mostrando unas venas llenas de sangre y de deseo incestuoso. Su primita cumplió con el cometido, y le empezó a pasar la lengua por todo el tronco erecto, mientras Sabrina empezaba a gemir gracias al sexo oral que le regalaba Sara.

Cristine continuaba con la mamada que sólo una puta como ella podía ofrecer a un macho caliente. Ángel estaba a las puertas del cielo y entonces ella, incomprensiblemente, paró de mamar.

– ¿Qué haces?, dijo Ángel, que no entendía nada.- Tranquilo cariño, que ahora viene lo mejor, le respondió Cristine.- Sí tiene razón, desde que empezamos a planear esta fiesta, pensamos con tu hermana que sería una buena ocasión para desvirgar a su querido hermanito. ¿ Y quién mejor que hacerlo que su hermana Sabrina y sus primitas?, dijo Sara.

Ángel se levantó y se prometió dejarse hacer todo aquello que aquellas zorras quisieran, placeres que él siempre había soñado y que poblaban sus pensamiento

s mientras se masturbaba.

Se fueron a la habitación de los padres de Sabrina, que estaban de viaje, y acabaron de desnudar al chico entre las tres. Estiraron a la furcia de Sabrina en la cama mostrándose ante el novato que se iba a estrenar nada menos que con su hermanita dulce y caliente.

La polla de Ángel se iba poniendo morada, mientras el chico comía el coño de su hermana con todo el deseo del mundo haciendo gemir de placer:

– Mmmm, cabrón que bien me lo chupas. Eres el hijo de puta que mejor me lo mama…

Ángel se incorporó y le metió toda su tranca, de considerables dimensiones, dentro de la vágina chorreante de su hermanita; mientras Sara y Cristine desnudas en el suelo de la habitación habían empezado un 69 que las transportaba al paraíso del placer incestuoso.

Ángel subía y bajaba, mientras su hermana gritaba como una posesa:

– Jódeme cabrón, quiero sentir tu polla dentro de mi, quiero sentir la leche de mi chiquitito dentro del chumino de la puta de su hermano. Me voy a correr… Me voy… Ah! Esto es lo mejor!!!!!

Su hermano no tardó en correrse entre medio de los gemidos de su hermana y de las zorras de sus primitas. Era la primera vez que follaba y sin condón había penetrado a su hermanita, toda una diosa del sexo.

Sara y Cristine estaban besándose y sobándose los pechos y los coños, que llevaban rasurados, cuando Ángel dijo:

– Bueno hermanita, hoy me has demostrado que eres la puta más grande del mundo y me has hecho muy feliz, pero ahora debes levantarme y dejarme cumplir un sueño que hace años que tengo, follarme a Sara.

Sara se levantó corriendo y se tumbó encima de la polla que aún rezumaba semen de su primo y la empezó a chupar; mientras Sabrina se abrió el coño con las manos para dejar que su prima Cristine le comiera los restos de semen de su hermano que se iban escurriendo poco a poco, entre sus piernas.

Ángel, una vez estuvo caliente, cogió a su prima por el pelo y la volteó gritándole:

– De cuatro patas zorra, quiero ver como tu coño se traga mi polla mientras te voz sobando los pechos… Venga puta mmmm…

Y la polla entró con gran fuerza provocando un leve quejido en la boca de toda una experta como era Sara. El ruido del bombeo envolvía toda la habitación.

Sabrina que aún estaba besándose con Cristine aprovechó para confesarle que:

– Mi hermano folla mejor que Pedro, que Víctor, que nadie; incluso mejor que mi padre…

Cristine no pareció sorprendida, el hecho es que todas las hembras de la familia habían sido desvirgadas por la enorme polla de 23 cm, del padre de Sabrina, Juan.

Sara no paraba de gemir y de pedir que Ángel se corriera, que no podía más, que su coño estaba lleno de esa polla que tanto había deseado ocupar el lugar que en ese momento ocupaba.

Ángel se corrió abundantemente dentro del coño de su prima, mientras Sabrina le chupaba el culo a Cristine sacándole verdaderos gemidos y aullidos de placer.

Sara se echó a un lado llena de sudor, y con el coño rezumando leche varonil. Estaba cansada. Su hermana, Cristine acudió rápidamente a su coño para chuparlo y dejárselo reluciente, libre de leche.

Ángel aprovechó para limpiarse la polla con las sábanas y dijo:

– Cristine, ya que veo que te gusta tanto mi leche la vas a probar directamente de mi pene, pero no por la boca ni por el coño, te voy a abrir el culo ese que tienes, para perder hoy mi virginidad en todos los sentidos.- No lo hecho nunca eso con ningún hombre, sólo con algún pepino o con algún plátano… Intenta que no me duela mucho tesoro, pidió Cristine.

Ángel se puso en la cama y Cristine se puso delante de él en cuatro mostrándole un culo semi-virgen aún mojado de la saliva de Sabrina.

La polla erecta estaba a pocos centímetros del culo de su prima y en vez de entrar suavemente usando algún lubrificante, lo que hizo fue echar la pelvis hacia atrás y de un solo golpe introducirle toda la polla en el apretado culo de su prima que empezó a gritar llorosa:

– Ahhh… Que daño… Animal… Para que me rompes… Hijo de puta… Que no cabe toda… Que me vas a desangrar…

Sara y Sabrina para que callara empezaron a chuparle las orejas, el cuello, a besarle los labios, a lamerle el cuerpo, a sobarle las tetas y a meterle uno, dos, tres, cuatro, hasta cinco dedos en el coño. Cristine empezaba a gemir mientras Ángel luchaba como un animal en celo por correrse en el culo apretado de su prima, entraba y salía sin piedad, mientras los gemidos acallaron los gritos de Cristine.

Ángel acabó por correrse ahí dejando a su prima para el arrastre, sacó su polla y le pidió a su hermana que se la limpiara con la boca, mientras el culo de Cristine rezumaba sangre y semen que la boca experta de Sara se encargaba de lamer, dejando el ano brillante y con mezcla de jugos de los tres amantes.

Una vez terminada la limpieza de la polla de Ángel, decidieron dormir. Sabrina y Ángel en la cama de sus padres y Sara y Cristine en el sofá.

Sabrina y Ángel rápidamente pudieron conciliar el sueño, en cambio las hermanas se pasaron buena parte de la noche en juegos lésbicos e incestuosos, en lo que se convertiría con el paso del tiempo en una costumbre.

Autor: Roger

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Escrito por Marqueze

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