SEXO CON LORENA

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Lorena también quiere relatar su vida-

Pues bien, el éxito que han merecido nuestros escritos, han hecho que en la tarde del viernes pasado, cuando nos hemos reunido todos los de nuestra secreta sociedad, nos hallamos puesto en la tarea de contarnos que relatos se pueden enviar y contribuir con vuestra causa.

Así que hemos escogido por el voto popular el relato de Lorena, quien es una amiga que no es española, viene de Venezuela, trabaja aquí en España desde hace más o menos 6 años, conoció aquí a quien sería su esposo, se llama Manuel.

Es una morena hermosa, abogada, tiene 27 o 28, pero si vierais como se viste, os podría parecer que no tiene más de 20.

Nos contó algo que ya su esposo sabía, y es que en su país era la mujer más cachonda que había, y no le importaba tirarse a cuanto hombre se le cruzara, hoy en día hace lo mismo, pero en compañía de su esposo. La historia, ella nos juró era totalmente verdad, sucedió cuando ella tenía 20 años, terminaba sus estudios de derecho en su País, y en las clases era conocida, en sus propias palabras, como la Perra del Curso.

Sigue Lorena…

La historia que les quiero contar, no es un solo episodio de mi vida, sino que es parte de mi historia. Pues apenas había cumplido los 18 años, cuando tuve mi primera experiencia sexual con un chico. Fue una tarde lluviosa, él que me quería como enamorada, me pidió que saliéramos, yo acepté, pero por la lluvia tuvimos que quedarnos en casa. Me dijo que fuéramos a mi cuarto a oír música, en esa época estaban de moda grupos como los Chamos, los Chicos, Menudo, etc… que a todas las chicas nos fascinaban. Yo no era la excepción.

Así que puse esa música y él me hacía cara de desagrado, bueno, ¿que quieres oír? le pregunté. Me dijo que esa música estaba bien, que si a mí me gustaba a él también. Yo le agradecí el gesto y comencé a juguetear con sus rizos. El muchacho era catire. Pues el ambiente se fue calentando, y poco a poco ya nos empezamos a besar. Pensé que la cosa estaba mal hecha y me estaba sintiendo mal. Hoy comprendo que lo que estaba sintiendo es ese gusto que se siente en el vientre cuando estamos excitados.

Mi madre tenía que salir de casa. Me dejó sola, y él comenzó a intentar besarme de nuevo, poco a poco yo cedí y cuando menos lo pensé, él me estaba bajando el pantalón y en un par de segundos más, estaba yo desnuda en mi cama. Él también se desnudó, me montó y me penetró con mucha suavidad, me daba besos enormes y era muy cariñoso, eso me gustó.

Después de eso, poco a poco él me fue introduciendo en el mundo del sexo, hacíamos el amor con mucha frecuencia, pero siempre a escondidas, en los sitios más inesperados… yo realmente lo amaba.

Seguimos siendo novios durante mucho tiempo. Cuando terminamos nuestro noviazgo, me sentí muy mal.

Después de él, comencé una carrera de noviazgos, tenía chicos por montón, yo era muy bella, fue así como poco a poco me fui volviendo una experta en temas sexuales, pues con cada uno de los que salía terminaba a la primera o segunda cita haciendo el amor.

Fue una vez de esas, cuando salía con un chico que se llamaba Hugo, que mi madre se dio cuenta de mis andanzas, claro, ella no se imaginaba que su angelito de 18 años tuviera relaciones sexuales, y que yo en mi corta carrera hubiera conocido más vergas de lo que ella en toda su vida, incluida la vida de mi abuela…

Pues resultó que el Hugo me invitó a salir, lo había conocido en una fiesta de amigos que habían organizado el viernes anterior, era sábado y quería que diéramos un paseo. Pues una vez llegó comenzó a tocarme toda y a besarme, yo pensaba que era un chico muy lanzado, pero la verdad es que estaba buenísimo, así que me dejé hacer. Supuse que mis padres llegarías mucho después, as&iac

ute; que no le vi problema para que nos desnudáramos en el salón de la casa, él me sobaba mis tetas con fuerza, me chupaba mi almejita, y bueno, comenzó un magreo, que me calentó mucho. Sin avisar me penetró y comenzó a meter y a sacar.

Estaba yo dando gemidos y alaridos, sin importarme que nadie ni nada pudiera oírme, y me hacia tener orgasmos cada 30 segundos, y él parecía que se hubiera preparado, pues a diferencia de los otros chicos, ya llevaba como 20 minutos penetrándome sin correrse.

Bueno, estaba yo en estas, cuando mi madre entró y me vio despatarrada en el sofá, desnuda totalmente, con un tío desnudo sobre mí, que me follaba como si fuera a morir. La verdad es que no nos dimos cuenta que mi madre había entrado, así que durante unos minutos ella pude verlo todo, y cuando él se estaba corriendo y salía un montón de semen que se salía de mi almeja y caía como una catarata sobre el tapete, ella me dijo: Lorena, qué estás haciendo.

Yo casi me desmayo, Hugo se levantó en el instante y no sabía que hacer…. sabía que mi padre pronto regresaría y que me darían un regaño que nunca olvidaría… y en efecto, nunca lo he olvidado.

Mi madre no me dejó vestir ni dejó vestir a Hugo, esperamos sentados sobre el sofá a que llegara papá, y cuando hubo llegado, parecía que su furia le fuera a producir un infarto, que yo los había defraudado, que me tendría que ir de la casa, y que si esa era la educación que me había dado. Que no podría volver a salir hasta que me hubiera ido, en fin, todo lo que los padres solemos decir a nuestros hijos.

Pero bueno, la calma pronto regresó, yo pedí perdón, pero preferí contar toda la verdad, que no era la primera vez que yo hacía el amor, que desde que tenía dieciocho años que lo hacía con frecuencia, casi dos o tres veces por semana, que después de que terminé con mi primer amor, eran muchos los hombres que había conocido, y que con todos había hecho el amor, que incluso había ocasiones en que me había acostado en una misma semana con dos o tres hombres diferentes…

Cuando esperaba que me castigaran de nuevo, mi madre comenzó a llorar y me dijo que me perdonaba, y que me comprendían, que me cuidara, que no me reprenderían más, en fin, un mar de comprensiones que yo no puedo hasta ahora entender.

Pues desde ese momento mi madre se convirtió en mi confidente, y allí comenzó mi verdadera carrera sexual……

Lorena, quien hoy vive en Madrid, con su esposo Manuel, promete escribir la segunda parte de su interesante relato.

Autor: Carlos

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Escrito por Marqueze

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