Todo comenzó en el Transantiago

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Se lo metí de una, soltó un alarido mientras yo empezaba el mete y saca, era un acto frenético, le pedí que se acostara en un troco derrumbado, subí sus piernas al hombro. Gimió, su pene estaba a full. Se lo agarré y lo empecé a masturbar. Mi bamboleo se volvió más rápido y eyaculé dentro de él, al mismo tiempo que él eyaculaba sobre su vientre.

Todo empezó cuando volvía de regreso a casa. La preparatoria quedaba en el centro de la ciudad y me demoraba casi una hora en llegar a mi casa que estaba en las afueras.

Me subí en la micro (bus) y me senté en el asiento que da al pasillo. La micro se empezó a llenar y en ese momento se sube un tipo de unos 55 años y se para junto a mí. Yo no le tomé importancia, pero en el trayecto me di cuenta que se movía mucho. Él traía una bolsa en la mano derecha y con la otra se afirmaba en el pasamano.

Al principio pensé que era el movimiento de la micro o porque estaba incomodo, pero después me di cuenta de que su pene estaba a la altura de mi hombro y en cada movimiento que la micro daba, él aprovechaba y se apoyaba en mi hombro.

Quedé paralizado y no supe que más hacer. Subí lentamente mi mano a mi hombro y desde ahí empecé a tocarle el pene. Primero empecé con un solo dedo, pero después me anime y se lo tomé con 2,3 la mano completa apoyada en su pene. Él se estremeció, yo le dije que si quería que le llevara la bolsa, me ladeó y acto seguido me agarró el pene.

Mi pene se erectó al contacto. Mientras él me lo apretaba se acercó a mi oído y me dijo:
-¿Donde te bajas? quieres que sigamos?, yo le dije: -En la esquina, vamos.

Nos bajamos y me arrinconó contra una pared mientras me metía la mano al pantalón. Yo lo detuve, y le dije: aquí no, hay mucha luz. Caminamos un poco hasta que encontramos un sitio desolado y oscuro.

Una vez en el, se hincó frente a mi, me desabrochó el pantalón y me bajo el cierre.
Me bajó los bóxers y apreció mi verga parada. Me dijo:

-Tienes una verga muy grande (18 años y 18,5 de largo con 3 de ancho), y acto seguido la engulló.
Fue la sensación más excitante que haya tenido en mi vida, lo chupaba como un experto, lo mordía y se lo tragaba hasta la base, se metía mis huevos adentro y los saboreaba.

Se levantó y le quité la camisa y los pantalones, dejando al descubierto una barriga con pelos y unos calzoncillos de abuelito con un bulto en su interior.

Hicimos el 69 y después me dijo:

-¿Se lo has metido alguna vez a alguien?, yo le dije: -No, pero me encantaría.
Se volteó, se escupió en la mano y se la pasó por el ano. Yo no dudé y se lo metí de una sola vez.

Soltó un alarido, mientras yo empezaba el mete y saca, era un acto frenético. Él se afirmaba de un árbol, mientras yo lo espoloneaba. Me gritaba:

-Si, más, Uhhh, vamos mi niño, Aaaaay, metemelo todito, hasta el fondo, con toda tu fuerza, rompeme el orto, así, dale, más, quiero sentir tu cabecita en mis entrañas…

Le pedí que se acostara en un troco derrumbado y me subí sus piernas al hombro. Gimió. Dijo:

-¡O siiii, esto es lo que quería!, dámelo, dámelo todito, toda tu leche, hazme tuyo, hazme sentir como una mujer, Ooooooooohhhhhh, siiiii, vamos con más fuerzas.

Vi su pene, estaba a full. Se lo agarré y lo empecé a masturbar. Mi bamboleo se volvió más rápido y eyaculé dentro de él, al mismo tiempo que él eyaculaba sobre su vientre y sobre su rostro.

Se pasó la mano sobre el rostro y el vientre, recogiendo los restos de semen y se los llevó a la boca. Después yo saqué mi pene de él, y él puso su mano fuera de su ano y se puso como si fuera a cagar.

Mi semen saltó a su mano desde el ano y se lo llevó a la boca. Se lo tragó y dijo:

-Uuuuuummmmmm que menjunje, déjame limpiarte tu vergota.

Y se metió mi pene semi-flácido a la boca y empezó a mamarlo y a limpiarlo. Fue tanta mi excitación que se me paró de nuevo y eyacule dentro de su boca. Volvió a tragar y me dijo:

-Eres potente, volvámonos a ver.

Y acto seguido me volvió y me lamió el ano. Dijo:

-Si nos volvemos a ver te haré sentir cosas que nunca has sentido.

Espero que les haya gustado, y el resto es para otra historia…

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