Trío amigo

Laura estaba acostada con las piernas abiertas, con cara de estar feliz, mordiéndose los labios, incluso dirigiendo con sus manos el ritmo de Teresa, me acerqué a Teresa, le levanté el duro culo separando las rodillas le inserté la verga en su coñito, todos estábamos entretenidos, así estuvimos un gran rato, Laura gemía sonoramente por el trabajo de Teresa y esta gemía ahogadamente por mis penetraciones.

El relato que os cuento, me aconteció el año pasado, estando en la universidad, dentro de mi clase tenía un grupo de amigos, éramos cinco chicos, Ángel, Luis, Pedro, Pepe y yo, y cuatro chicas, Laura, mi novia por aquellos entonces, Mónica, Raquel y Teresa. Nuestro grupo era bastante liberal, muchos de los componentes estuvieron liados entre ellos, algunas chicas y chicos habían pasado por varios. Yo había disfrutado de Laura, y antes de Mónica una noche de excitación, y de Raquel un mes de relación.

Laura era íntima amiga de Teresa, con ella tenía más relación que con las demás, eran inseparables. Ambas eran morenas, cabello lacio moreno corto Teresa, Laura lucía un rizado pelo rubio, las dos tenían labios gruesos, mi novia tenía una cara normal, su amiga era más guapa, ojos marrones ambas. Laura medía 1,65 y la otra 1.67, las dos tenían pechos grandes y redondos, Teresa tenía una estrecha cintura, mi novia algo menos, y por último sus culos, los cuales eran lo mejor de ellas, las tetas eran llamativas, pero sus culos respingones aun más, además al estar envueltos normalmente en minifaldas cortas atraían hacía ellas las miradas, era delicioso observar sus apretados culos y sus firmes piernas.

Llevaba con Laura dos días de relación, y aun no habíamos tenido sexo, era jueves y todo estaba previsto para el viernes. A la tarde de ese día, recibí una llamada de Teresa, citándome en un café para decirme algo. Yo intrigado acudí, pedimos unos cafés y ella me dijo que el asunto era el siguiente, que estaba enamorada de Laura desde hacía tiempo, y aunque era su amiga, no había podido o no había querido ir más allá, yo la miraba sorprendida. Ella continuó diciéndome que sabía que a Laura le agradaba la idea de estar con una mujer, de probar si le gustaba, que le había dicho que le atraían Mónica, y dos compañeras más de clase, y que pensaba que ella también.

No dije nada, Teresa siguió diciéndome que antes de que esas barbies cayeran, ella quería mostrarle esa faceta del amor. Tras esto, Teresa me dijo que sabía que yo me moría por María del Mar, otra compañera, y que si estaba con Laura era por pasármela por la piedra, quise interrumpirla para decirle que no era verdad, pero no me dejó, y continuó hablando, proponiéndome un trato, me indicó que en breves momentos llegaría al café Laura, que yo le siguiera a ella la corriente, que obedeciera en todo, y que con esto hoy jueves a Laura me la follaba yo y se la follaba ella.

Yo me quedé pensativo, entonces ella me dijo que me preguntaría porque me lo propuso si creía que podía tirársela sin mi ayuda, ella misma se respondió diciéndome que necesitaba a un hombre para ponerla a tono. Me quedé pensando, ella no hablaba, a continuación le pregunté por lo que ganaba con eso, y ella me dijo que además de follarme a Laura, tendría a dos mujeres a su lado, juntos los tres, y que ya sería yo tonto si no aprovechaba.

A mí Laura me gustaba, era una chica tierna, lista y película era mala, y tan pronto nos servimos las copas, Teresa abrió fuego, pidiéndome que les contara una experiencia sexual, yo les narré mi relación con una chica, a las chicas les gustó oírla. A continuación, Teresa nos contó que su primer orgasmo lo había tenido a los catorce años, con la mamá de una amiga suya del colegio, que casi se podía decir que la violó, que estuvo bien, pero que fue raro, después nos pidió que no saliera esta historia de la habitación, no dijimos nada, la mirábamos expectantes, ella continuó, nos dijo que tras esto, durante un año retornó a la casa de su amiga siempre que sabía que ella no estaba y la madre sí, que por aquellos entonces pensaba que eso era el sexo.

Seguidamente, Laura le preguntó que cuando había perdido la virginidad, Teresa le dijo que con ella, y después le preguntó a su amiga que si pensaba que el único objeto para meterse en la vagina era un pene, Laura no dijo nada, Teresa después le dijo que con hombres la perdió en segundo del instituto, lo que le contó a ella, pero que la verdad es que le habían roto el himen años antes. Permanecimos callados un par de minutos, y entonces le pregunté a Laura por su primera vez, ella contó rápidamente que también la perdió en el instituto, con su quinto novio, del que prefería no acordarse porque no fue una buena experiencia. A continuación, Teresa le pidió que contara su fantasía a Laura, ella le respondió que era ser esclavizada por cuatro chicos, ser forzada y llenada, Teresa se quedó sorprendida, no esperaba esa respuesta. Seguidamente, Laura le preguntó a Teresa por su fantasía, entonces Teresa dio un largo trago de la copa, y mirándola a los ojos, le dijo que su fantasía era vernos hacer el amor, a los dos, a su amor platónico y mí, y que luego nos volviésemos sus esclavos. Laura le replicó que esa era una fantasía fácil de cumplir, se giró hacia mí y me preguntó por la mía, le dije que la de Teresa estaba bien para hacerla.

Tras esto, Laura me miró y me dijo que íbamos a hacer feliz a Teresa, que la follase. La amiga puso la silla mirando a la cama y yo me lancé hacia Laura con ansia, le quité rápidamente la minifalda, la blusa, y a continuación el sujetador, con esto se puso al aire sus hermosas tetas, sus pezones morados, inmediatamente empecé a mordisquearlos, a lamerlos, mientras ella, me iba quitando la camisa y me bajaba el pantalón. En segundos estábamos casi desnudos, solo con las partes bajas de la ropa interior, continuamos besándonos, masajeándonos, acariciándonos, el nivel de excitación de ambos subía, hasta que metí la mano dentro de sus braguitas y pude notar que estaba empapada, los flujos le chorreaban.

Sin demorar más la cosa, la tiré de espaldas en la cama, le di unos lengüetazos rápidos a su raja de arriba abajo, saboreando sus flujos, ella se empezó a retorcer, segundos después jugué con su clítoris, Laura me gritaba que no podía más, que estaba a punto, estuve un poco más de tiempo, y ella se corrió, tras ello, pasé un rato más lamiendo su coñito, hasta que lo puse a tono nuevamente, entonces, con la postura del misionero, dirigí la cabeza de mi polla a su ansiosa vagina, la cual la engulló de un solo golpe fácilmente, estaba muy lubricada, entraba sin dificultad, su coño estaba muy mojado, mientras Teresa miraba expectante mientras se acariciaba sus pechos por encima de su ropa.

Comencé a follarla, despacio, para con el tiempo ir más veloz, haciendo círculos, mientras la follaba le chupaba las tetas, estaban durísimas, ella gemía, gritaba, me arañaba la espalda, mientras la cogía Laura comenzó a chupar los pechos de Teresa, su amiga lo agradecía, le gustaba que ella le chupase las tetas. Cuando terminó, se dirigió a su coñito, y entonces se aplicó a beberse los jugos que escurrían de la palpitante rajita de Laura, la cual estaba acostada boca arriba, con las piernas abiertas y flexionadas, los generosos pechos expectantes, con cara de estar feliz, mordiéndose los labios, incluso dirigiendo con sus manos el ritmo de Teresa. Cuando me repuse, me acerqué a Teresa por detrás, le levanté el duro culo y separándole las rodillas, le inserté la verga en su coñito, con suavidad, todos estábamos entretenidos, de esta forma estuvimos un gran rato, Laura gemía sonoramente por el trabajo de Teresa, y esta gemía ahogadamente por mis penetraciones.

Pasado un tiempo, Laura tuvo un orgasmo sonoro, Teresa aceleró, y mi novia gozó grandilocuentemente, tras esto, su amiga retiró mi polla de su coñito, y dejó de mamar la raja de Laura, quedaron las dos tías tumbadas en la cama, y yo de pie al lado, estuvieron así unos minutos, hasta que Teresa se sentó en el borde de la cama y le dijo a Laura que ella sabía que mamaba las pollas muy bien, pero que era hora de aprender a succionar clítoris, Laura obediente, se hincó de rodillas delante de ella y empezó a ocuparse del coñito de Teresa, lo hacía bien, disfrutaba de toda la raja, de su clítoris, de su vagina, su amiga se tumbó en la cama y empezó a gemir, clamar, suspirar gustosamente, la posición que tenían me vetaba el ingreso a cualquier agujero, así que me quedé mirando acariciándome mi polla.

El estar Teresa con su amor platónico femenino hizo que no tardara mucho en correrse, agarró la cabeza de Laura y la metió todo lo que pudo en su coñito, refregándola, disfrutando de su orgasmo. Cuando terminó, Laura me miró y me dijo qué era insaciable, me tumbé en la cama, y ella vino hacia mí, se puso a horcajadas sobre mí, se abrió sus jugosos labios vaginales y se insertó mi polla en su agujerito, y sin demora se puso a cabalgar con cierta prisa, ambos gemíamos desesperadamente, hasta que cuando ya estaba avanzada la cosa, ella me empezó a decir que me corriese fuera de ella, no dije nada y continuamos, hasta que noté que terminaba, la empujé de encima de mí y la tiré sobre su amiga, la cual estaba reponiéndose, ambas boca arriba, Laura encima de Teresa, entonces empecé a soltar mi leche sobre sus caras, casi todo lo recibió Laura, aunque Teresa también acogió una parte.

Descansamos un rato, y después fui al baño a orinar, al regresar Laura estaba vistiéndose, yo hice lo mismo, mientras Teresa permanecía desnuda sobre la cama mirándonos. Una vez que terminamos y cuando ya estábamos a punto de salir, Teresa nos dijo que había que repetirlo, Laura le contestó que ya se vería la cosa y nos fuimos de su casa.

Autor: Fary

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Escrito por Marqueze

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