TRIO MORBOSO CON MI HIJO Y UNA CHICA MUY ESPECIAL

Hacía ya como un mes que tenía sexo con Daniel, mi hijo. Un día me llamó por teléfono y me pidió que esa tarde fuera a su casa, que me tenía preparada una sorpresa. A las 5 de la tarde ya estaba yo con él. Me abrió la puerta envuelto en un albornoz, debajo iba desnudo. Nos dimos un abrazo y nos besamos en la boca, como ya era costumbre entre nosotros y nos sentamos en un sofá a tomar una copa. Yo estaba expectante a ver en qué consistía la sorpresa, pero no le preguntaba, le dejaba su momento.

Una vez con las copas en la mano, yo le abrí el albornoz, nunca me canso de ver el hermoso cuerpo de mi hijo, le pasé la mano por el pecho y la bajé a su polla que ya estaba despertando, me incliné y me la metí en la boca, para sentir cómo se endurecía con mis lamidas. Él me pasaba sus manos por mis tetas, por encima de la camisa y pronto me la quitó y masajeaba mis pezones directamente, ya que no llevaba sujetador. Pronto le puse la polla durísima y le pasaba una mano por sus huevos y adentraba un dedo hacia el ojete de su culo, cosa que le gusta muchísimo y lo pone muy cachondo. Gozo mucho con mi hijo, me da un morbo especial verlo feliz conmigo y su polla es un manjar muy exquisito para mi. Cuando él notó que su corrida estaba próxima, me apartó la cara y me dijo que nos fuéramos a la cama. No me hubiera importado que se corriera en mi boca, es más, lo estaba deseando, me gusta paladear la leche de hombre y de mi hijo mucho más, pero él tenía otras previsiones.

Nos desnudamos y él se tendió en la cama boca arriba, yo me senté encima, mirándolo a la cara y me fui bajando, metiéndome su gran pollón en mi anhelante coño, que ya latía esperando una profunda penetración. Una vez dentro del todo, me incliné para besarlo y, en eso estaba, cuando noté que alguien me lamía por el culo. Extrañada, miré hacia detrás a ver quién era y….sorpresa…me encontré la cara de una chica joven, guapita, con el pelo largo y pintado en color caoba, ella me saludó con una sonrisa y mi hijo me dijo que era Nuria. Pude observarle unas tetas grandes, duras y redondas. Entonces yo pensé que esa era la sorpresa de la que me había hablado, pero no…la sorpresa vendría después.

Mientras mi hijo seguía dándome placer en mi vagina, con su enhiesta polla, Nuria me comía el culito con mucha maestría, metía su lengua o su dedo y, entre los dos, me estaban poniendo cachondísima. Al ratito, noto que una polla quería abrirse camino hacia el interior de mi culo y yo pegué un respingo, preguntándome ¿y ahora…quién es? Mi hijo soltó una carcajada y yo miré hacia atrás a ver de quien era esa polla que ya me penetraba y….ahora sí, ahora mi sorpresa no tenía límites. La sorpresa que me había prometido mi hijo, estaba allí, detrás de mi, enculándome con una gorda y gran polla. Pero… ¿cómo era posible aquello? ¿Cómo era posible que esa persona tuviera esa polla tan excitante? ¿Esa polla que palpitaba en mi interior? ¿Esa polla que abrió mi culito y se adentró triunfante en mis entrañas golosas? Pues…ni más ni menos que era la mismísima Nuria la que me follaba con cara de vicio mi culo, agarrada a mis caderas.

Yo todavía no podía creérmelo, metí mi mano derecha por abajo y le toqué unos huevos afeitados, no muy grandes, pero reales, calientes y toqué su polla cuando salió un poco y noté que era gruesa y también me tranquilicé al palpar que tenía puesto un preservativo. Ya, más tranquila, aunque dentro de mi perplejidad, me abandoné al placer que me proporcionaban aquellas dos pollas en mi interior. Pronto se acompasaron y yo empecé a orgasmar y orgasmar, envuelta en torbellinos de placeres extraños.

Mi cuerpo vibraba, se retorcía de gusto, mi cabeza giraba a un lado y otro y con la boca seca. Yo chillaba incontrolada, mi hijo gemía de placer y Nuria repet

ía…qué morbo, qué morbo…follar con el hijo y la madre al mismo tiempo, qué morbo, qué morbo… Ellos fueron entrando en un frenesí lujurioso y arremetía en mi interior fuerte y rápido. Yo estaba al punto del desmayo por la tormenta de orgasmos que no paraban, mis flujos resbalaban por la polla y los huevos de mi hijo, hasta llegar a la cama.

Nuestros cuerpos estaban endiabladamente recorridos por descargas eléctricas de lujurioso placer. Chillábamos como animales cada uno su propio placer y mi hijo, con una profunda penetración, dio un grito victorioso al soltarme su descarga interminable de semen caliente, en el interior de mi vagina. Casi al instante, Nuria, con un soberbio empujón de su pelvis contra mis nalgas, también tuvo una corrida indescriptible, quedó exhausta y se recostó sobre mí, aplastando sus tetas contra mi espalda. Así nos quedamos un ratito, los tres cuerpos pegados, sudorosos y gozosos de la feliz follada que habíamos acabado.

Después nos levantamos a lavarnos y es cuando pude observar a Nuria. Su cuerpo, tremendamente femenino, de aproximadamente 1,70 m., más bien delgada, con una piel suave, rosada y con unas curvas propias de una modelo. Eso sí, le colgaba una polla, ya flácida, digna de un semental. Yo nunca había visto a una transexual en vivo, solo en alguna peli porno o fotos.

La verdad que Nuria me impactó mucho, me daba morbo verla y tocarla, tan femenina y, al mismo tiempo, qué gran follada y qué bien supo usar ese apéndice masculino. Además, era muy simpática y estaba muy emocionada y cachonda por la situación.

Mi hijo se fue a la cocina a preparar café y yo tomé una botella de Chivas Regal y le di un largo trago, pasándole la botella a Nuria que, entre risas, también se tomó una buena ración y se encendió un cigarrillo. Nos sentamos en el sofá y nos tocábamos las tetas una a la otra y los cuerpos, con deleite y curiosidad. Los tres seguíamos desnudos y con todo el morbo en nuestros cuerpos. Llegó mi hijo con el café y, mientras lo tomábamos, mi hijo me preguntó si me había gustado la sorpresa. Por supuesto, le dije que sí, que nunca había imaginado en qué consistía, pero que me había alegrado de conocer a Nuria. Ella me dio un suave beso en la boca, agradecida.

También supe que Nuria era amiga de la ex novia de mi hijo y que, hace unos meses, hicieron un trío. Ella vive en Valencia y no se habían vuelto a ver hasta hoy que, a medio día lo llamó por teléfono y le dijo que estaba comiendo en un restaurante cercano, por si él quería que se vieran. Mi hijo aceptó verse con ella y entonces se le ocurrió darme la sorpresa de ese trío especial. Yo le agradecí el detalle a mi hijo, con un largo beso, con lenguas incluidas, al que Nuria se sumó y los tres abrazados, nos morreamos largo rato, sin dejar de tocarnos los cuerpos con sensualidad. Yo me bajé y, de rodillas en el suelo, agarré las dos pollas con mis manos y las pajeaba y chupaba. Pronto se le pusieron durísimas y yo intentaba meter las dos hermosas pollas en mi boca, aunque solo podía con sus capullos. Subía mi vista a sus caras y los veía morreandose con muchas ganas. Yo le pasaba una mano a Nuria por sus nalgas y, realmente eran suaves, carnosas y muy sensuales. Realmente, era un cuerpo totalmente femenino y apetecible.

Nuestra calentura, a tope, nos empujó hacia la cama y allí caímos enroscados. Después Nuria se metió debajo de mi y empezó a comerme el coño con dulzura, con deleite, recreándose, degustando mis jugos y titilando su lengua contra mi clítoris, y metiendo un dedo en mi vagina y lo movía. Su polla, muy dura y palpitante ante mi cara, pronto desapareció en mi boca y mi hijo, aprovechando mi culo expuesto, no se lo pensó y se acopló detrás de mí para encularme. Aquello era un frenesí de morbosidad…una transexual dándome placer con su lengua en mi coño y yo haciéndole una mamada de campeonato, masajeándole los huevos y metiéndole un dedo en su culito, mientras mi propio hijo me follaba el culo, con sumo deleite.

Al rato de estar gozando los tres en esa postura, Nuria pidió cambiar y me puso a mi debajo de ella y seguimos con nuestro fabuloso 69. Ella comiéndome el coño con gran sensualidad y lujuria, con un dedo de su mano metido en mi culo y yo seguía tragándome con glotonería su durísima y her

mosa polla y metiéndole también un dedo en su culo. Entonces Nuria le pidió a mi hijo que la follara, que le diera caña a su culo glotón. Mi hijo me miró con una sonrisa y se puso un condón. Pronto la tuvo ensartada, con su verga metida hasta sus intestinos y él, con sus arremetidas, nos marcó a nosotras el ritmo. Nuria apartaba la cara de mi coño y chillaba de placer, con la polla de mi hijo dándole placer a su morboso culo. Y yo, desde abajo, con mi sitio privilegiado, veía como desaparecía todo el pollón de mi hijo en el culito de Nuria, aplastando sus huevos contra las nalgas de ella, en cada embestida. Todo aquello, en verdad, era demasiado morboso y lujurioso para mis sentidos.

Mis orgasmos empezaron a llegarme en oleadas, mi cuerpo estremecido de placer se retorcía lascivamente y los tres gritábamos exhalando nuestro placer. Nuria exclamaba obscenidades y animaba a mi hijo para que la enculase con más furia y empujaba su polla en mi garganta, follandome por la boca. Yo estaba enfebrecida y lujuriosa, me tragaba esa polla "femenina", la sentía en mi garganta y la acariciaba con mi lengua y la rozaba con mis dientes. Mi hijo resoplaba como un toro, agarrado a las caderas de Nuria y le arremetía su pollón sin descanso en su culo glotón.

Los gritos de placer de Nuria eran tremendos, de su boca salían palabras lascivas y gemidos de abandono a la lujuriosa sensualidad que estábamos protagonizando los tres. Mi hijo, como casi siempre, rompió en un alarido victorioso, al tiempo de vaciar sus huevos, en una descomunal corrida. Yo me saqué de la boca la polla de Nuria y la dirigí hacia mis tetas, las que bañó con su abundante leche, que esparcí por mi cuerpo con sensual deleite.

Después Nuria se fue al baño a lavarse y salió pronto a vestirse, porque tenia prisa, se le había hecho un poco tarde. Nos morreó a los dos antes de irse y nos dijo que había pasado una tarde maravillosa, que no se podía esperar esa sorpresa. Me dijo que le había encantado conocerme y que se iba muy feliz.

Cuando se marchó Nuria, le di un par de tientos a la botella de Chivas y me fui a la ducha, mi hijo me acompañó y nos enjabonamos mutuamente, entre risas y toqueteos. Mientras nos secábamos, observé la dureza de la polla de mi hijo y, bueno…no me iba a ir y dejarlo en tal estado así que, me lo levé a la cama, lo tendí boca arriba y yo me situé sobre él, a horcajadas, metiéndome yo misma su gorda polla en mi vagina y bajando mi cuerpo para que me entrara toda.

Empecé a moverme suave, arriba y abajo, movía mi culo en círculos, con su polla bien clavada, para verle su cara de gozo. A veces me gustaba disfrutar del sexo con mi hijo así, con tranquilidad, degustando los oleajes de placer que me llegaban a cada fibra de mi cuerpo. Nos mirábamos a los ojos con esa sonrisa de complicidad de lo prohibido, con ese amor entre madre e hijo, que gozan unidos, de un sexo sin tabúes, con una intimidad envidiable. Nos besábamos con el morbo y sensualidad de nuestro placer.

Seguía yo subiendo y bajando, empalada en la hermosa polla de mi querido hijo, sintiendo cómo mi cuerpo se estremecía a cada movimiento y viendo en la cara de mi hijo cómo se derretía de tanto placer. Ya él no podía resistir más ese lento y pausado ritmo y agarrándome de las nalgas, me ayudaba a subir y bajar con más energía, estaba él a punto y yo no podía prolongar más mi propio placer. Pronto él rugió en su orgasmo, prolongado y abundante y yo me estremecí al sentir su leche en mi interior, desmadejándome en un orgasmo celestial, profundo, muy profundo y envolvente, cayendo sobre su pecho con la respiración totalmente alterada. Así estuvimos un buen rato, abrazados y besándonos, acariciando nuestros cuerpos agradecidos y felices.

Después de lavarnos, nos fuimos juntos a la calle y, en una tetería, recuperamos energía con te y unos pastelitos. A continuación, me fui a mi casa. Mientras conducía, iba canturreando feliz, muy feliz, contentísima.

A mis lectoras y lectores, les envío miles de besos.

Autor: Carmen

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Escrito por Marqueze

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