Un gusto especial

gusto especial

Sus gritos los acallaba besándola, fue moviendo sus caderas, jadeando, mezclados con gritos de placer, luego ya de haberse acostumbrado a ese grosor se la metió haciéndola subir encima de él, como una jockey, podía ver cuando subía y bajaba como jinete rebotando en las ancas, se le notaba el dolor en su cara con una mezcla de placer, cuando le iba entrando y saliendo en su panochita.

La verdad que después de haber conocido las infidelidades de mi esposa y sintiendo profundo amor por ella, he permitido que tenga amantes. Es así que convinimos que cuando alguien le guste, ella debe decirme para que de alguna manera se le invite a la casa y pueda dar desenfreno a los instintos sexuales que tiene.

Es así que algunas veces he tenido que observar algunos de ellos bien dotados como el caso de Juan, que luego de estar en una fiesta lo invitamos a la casa a continuar farreando, entonces yo me hacía el borracho dormido para darle completa libertad a mi esposa y su amante de turno. Me llevaron a un sofá antiguo que estaba en el dormitorio y mi cama que es bastante ancha se prestara para que sea el centro del juego, para ello prendía una lamparita de luz roja tenue del velador, para que yo pudiera observar todo lo que pasaba.

Esa vez comenzaron a besarse desenfrenadamente, y él a desvestirla hasta dejarla completamente desnuda, él luego de sacarse sus ropas mostraba una vergota que parecía de burro, calculo unos 25 cm por 2″, realmente grandísima, ya que mi mujer no podía metérsela toda en la boca, solo podía lamerle el glande y nada más, mi esposa es bajita y delgada, antes se comió algunos postes grandes, pero no de esa magnitud, mientras tanto yo hecho el dormido veía todo lo que sucedía, tenía mi pija bien parada a punto de explotar por todas la cosas que veía que le hacía a mi mujer, la hacía gritar cuando le metía sus dedos al culo, en su panochita, le chupaba sus tetas, hasta que llegó la hora de la verdad, él ya no podía con todas las chupadas que le hacía mi mujer, que pudiendo o no pudiendo, se metía algo a su boca.

Le pide: échate al borde y abrí lo más que puedas tus piernas, pero antes ¿tienes algún aceite o crema? Para qué le preguntó mi mujer, para que no te duela, porque todas por más casadas y paridas que sean, son vírgenes para mí, le prestó un pomo de nivea, él se embadurnó su verga y a ella le puso con su mano un poco de lo mismo, bueno gran puta le dijo, separa las piernas lo más que puedas… yo podía ver que parecía un cirio, a punto de entrar en la panocha de mi mujer, fue entonces que colocó en su vagina esa cabezota y se la fue metiendo de a poquito, mi mujer al sentir esa enormidad en su chuchita, quería a toda costa rechazarlo, lo empujaba de su pecho peludo, arañaba las sábanas, pero ya era tarde se la metió más y más mientras la pobre se movía en su cama llena de dolor hasta que se la metió casi toda, aún así le decía que se la saque, pero su respuesta fue que se la acabó de enterrar más.

Sus gritos los acallaba besándola, hasta que más o menos vi que ya llevaba el ritmo de él, poco a poco fue moviendo sus caderas, jadeando, mezclados con gritos de placer, luego ya de haberse acostumbrado a ese grosor le dio vuelta y se la metió haciéndola subir encima de él, como una jockey en su caballo, podía ver cuando subía y bajaba como jinete rebotando en las ancas, se le notaba el dolor en su cara con una mezcla de placer, cuando le iba entrando y saliendo en su panochita, luego le hizo dar una vuelta en la cama y la jaló hasta el borde la cama, le levantó sus piernas llevándoselas a sus hombros y con una mano agarró su barrote y lo situó en sus labios vaginales clavándosela nuevamente hasta que sus bolas le golpeaban en cada embate sus nalgas con un bombeo permanente enterrándosela hasta el fondo y ella soportando con placer el dolor agradable que le producía hasta que él se vino en una deslechada que para lo peor se encontraba sin condón, así que derramó toda su leche en el interior de su vagina.

Cayó extenuado a un lado de ella, tendida con sus piernas aún abiertas, viéndole como le chorreaba por su ano el semen que le depositó su macho de turno. Luego de unos instantes se levantó y haciéndola sentar se hizo chupar su falo y con sus manos como agarrando una manguera se ayudaba para pajearlo primero lentamente hasta que él le pedía que acelerara el pajeo porque en su boca no entraba más que unos 5 cm.

Cuando no pudo más eyaculó en su boca, algo tuvo que hacerlo pasar, porque el resto le rebasó sus labios hasta caer en sus pechos, yo ya no podía aguantar y también me vine en mis calzoncillos, desde que comenzaron pasaron por lo menos una hora de bombeo permanente, chupada de verga, mordisqueo de tetas, en mi mujer se notaba que ya no daba más porque se cubrió con las sábanas, pero al hombre joven se lo veía arrecho porque le pidió que se sentara en su trípode que volvía a tomar forma de garrote.

Mi mujer le dijo que por esa noche era suficiente, sentado en una silla la hizo que se sentara de frente a él enclavando su arma en la chucha de mi mujer, que sacaba fuerzas de no sé dónde y nuevamente se entregó a los brazos de morfeo, luego de un buen rato así ensartada la llevó hasta la cama y tumbándola penetrada, se la tiró un buen rato hasta explotar de nuevo.

Yo me levanté cuando escuché que cerró la puerta y la tomé en mis brazos y sin más trámite me la monté, mi verga entró como a la puerta de una cueva ancha, y mientras me la culeaba evacuaba semen del amigo que la hizo tan feliz, pero que le dejó la concha adolorida y sus tetas con moretes, yo siempre tengo la manera de palanquearla con mi verga, pero ella creo que ni me sentía por lo dilatada que se encontraba su cuca, terminé por segunda vez porque la primera me vacié en mis calzoncillos, y caí rendido con mi mano en su cuca caliente y mojada, seguía botando el semen de su buen amante.

Espero sus comentarios.

Autor: alberto7847

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Escrito por Marqueze

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3 Comentarios

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  1. como te envidio, yo intento que mi mujer sea igual y no lo consigo. asi es como mas se disfruta viendo a la persona que amas disfrutando como una loca y que despues llegue a tu lado para darte su agradecimieno en forma de cornudo sumiso

  2. Que buen relato alberto, pero no te limites despues solo a clavarla, primero limpiale con tu lengua su coñito y su culito hazla venir en tu boca y ahi si te la follas, tu preciosa mujercita se merece eso y mucho mas, por ser una putita preciosa.

  3. Te felicito de todo corazón Alberto,pues tu relato ha hecho que me hiciera tremenda paja a nombre de tu mujer. Sientete dichoso de tener una mujer tan puta como la tuya, pues somos muchos los hombres que desamos ver a nuestra esposa jodiendo con otro y no lo conseguimos. Saludos a tí y a tu querida esposa, y gracias por tan deliciosa paja que me hice a nombre de ella. “beyaco”

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