UN HOGAR COMPLETO XIX

Continuando nuestra historia, les comentaré cómo fue que mi joven amante fue iniciada en el sexo lésbico, por su guapísima madre.

Ese viernes, por fin me habían quitado los yesos de la muñeca y el tobillo y podía, finalmente, movilizarme a mi antojo por mi hogar. Estando con Rodrigo, el administrador de mi empresa, en el estudio, cuando recibí una llamada de mi amiga Elvia, madre de mi amante Gladys. "Mario, ya lo decidí, tienes razón, voy a hacerlo. ¿Crees que podamos el fin de semana?", me dijo de golpe y sin saludar ni siquiera; yo me quedé en silencio tratando de acordarme de qué me estaba hablando esta loca, cuando caí en cuenta de qué me estaba hablando.

Por fin se había decidido a ser la compañera perfecta para iniciar a su hija en el sexo entre mujeres (ver final del capítulo 17 de esta serie). "Ahhh si, si… ehhh ok, déjame ver, llámame en un rato".

Inmediatamente llamé a mi amante: "Alo?? Gladys??", "si, amor, estoy en la biblioteca, te llamo en un minuto" y colgó, para luego llamarme de nuevo en menos de un minuto. "Que tanto haces en la biblioteca, ¿no saliste de clases ya?" pregunté; ella se echó a reír y respondió "Amor, estaría en tu casa estudiando, pero tienes el estudio ocupado por tu reunión de negocios; además estoy con una amiguita que mejor ni te la presento porque le vas a echar los perros…jaja. Bueno, que querés papito?, Rápido que tengo que volver". "Antipática!!!, nada mae, que si te da la puta gana te venís a quedar todo el puto fin de semana conmigo, cara de picha!!, ya le dije a la madre que te parió que te diera permiso y dijo que si". "Siiiiii, mhmhmhm pero no te enojes, jaja… siii va a estar bueno, te lo prometo… chao, te llego en la noche pues" y colgó sin más.

El plan era simple, la madre, una lesbiana consumada iba a iniciar a su hija, heterosexual tirando a bisexual. Ya la madre había aceptado, pero la hija no sabía quién iba a ser su compañera de iniciación. Tendría que decirle, sin remedio.

Esa noche Glady llegó exhausta, así que por más que quiso que yo disfrutara de su hermoso cuerpo, me negué a hacerlo, dejándola dormir en paz. Yo me levanté esa noche (como a la 1 a.m.) con una erección espantosa y dispuesto a masturbarme en la sala. Baje y me recosté en el sofá y empecé a sóbarmela pensando en ambos cuerpos, la madre de 38 años, de pelo negro, blanca, de pechos grandes y pezones morenos (165 cms y 100-70-105); y su hija, delgada y bajita, con un lindo cuerpo, una vagina preciosa, unos senos chicos y pezones rosaditos, deliciosos (158 cms y 75-50-80).

Cuando tuve mi eyaculación abrí los ojos y vi la silueta de mi doméstica, Ángela, mirándome fijamente; al darse cuenta que la vi, solo se dio vuelta y dijo en tono de broma: "Mario, vos no tienes arreglo!", mientras caminaba hacia su habitación le respondí, también en plan de joda, desde el sofá: "No jodas, de por sí vos sueñas con esta pinga y esta leche, vete a dormir". Me limpié y subí a seguir durmiendo con mi ninfa vestal.

El sábado a primera hora, puse a Ángela en el autobús para San Carlos, con las órdenes de que no volviera hasta el lunes y con la excusa de que era buena idea visitar a sus hijos.

Así, cuando Gladys se levantó casi al mediodía, yo había incluso ido al mall a comprar las cosas necesarias para la noche. Comimos y boludeamos un par de horas en el patio y la piscina; la nena definitivamente quería guerra, porque anduvo todo el rato en vestido de baño, el mismo que usó el día que tuvimos sexo la primera vez. Cuando, luego de un rato, quiso ponerse caliente, la paré en seco "No, mejor no" le dije. Esta chica no era ninguna tonta, me encaró y me dijo "¿qué pasa, ya no te gusto?, me estás evitando desde ayer, y tu fuiste el que me pidió que viniera todo el fin de semana!!!". Yo le puse

cara de "no seas tonta", pero antes de entrar en discusiones mejor decidí soltarle la piedra de una vez.

"Ok, veras, prefiero que estés con muchas ganas de sexo para esta noche…", a ella se le iluminó la cara, "entonces ¿vamos a coger como locos en la noche, papito?". "No, yo no, pero tu siiii", dejándola con la intriga mientras me levantaba e iba por un par de cervezas. Ya de vuelta ella me preguntó seriamente "¿Qué tienes en mente?, Marioooo"; yo le sonreí y le dije "esta noche, mi pequeña saltamontes, vas a cumplir tu deseo: me pediste que te consiguiera la compañera perfecta para iniciarte en el sexo entre mujeres, pues lo hice; ya la tengo y viene esta noche, así que te aguantas las ganas". De un salto me abrazó y me llenó de besos, "Mario, gracias…. ¿quién es?".

Nada, no podía decírselo así de golpe, tenía que suavizarla. Le dije "ok, cierra los ojos, te voy a decir que es una mujer muy guapa, no una chiquilla ni una veterana, es lesbiana, blanca y de ricos senos, más alta que vos, y es una experta; ahora quédate pensando en eso, si logras pasar los próximos veinte minutos sin decir una sola palabra, te digo quién es, sino no"; tenía que jugar con su libido y su curiosidad, para facilitarle la noticia. Pasaron los veinte largos minutos, en los que no solo disfruté de silencio, sino que la observé como claramente se estaba excitando con la idea. "Ok ya pasó el tiempo, ¿puedo saber quién es?"… yo miré al horizonte, me llevé la lata de cerveza a la boca y antes de tomarme el trago le dije en voz neutra "si puedes saber,… la mujer que te va a hacer ver las estrellas esta noche es Elvia, tu madre".

"¿Estás loco?, ¿cómo se te ocurre?, me muero de vergüenza, sos un idiota!!!" dijo mirándome con cólera, y continuó "Suave un momento, ¿mi madre es lesbiana?, yo creí que eran solo toques de tortillera, lo que tenía", "Si, y aunque me costó convencerla, está dispuesta a hacerlo, porque te ama mucho, al igual que yo, y porque ambos sabemos que es la pareja perfecta para tu iniciación, confía en mí". Ella se había levantado y caminaba alrededor de la piscina como leona enjaulada, hablaba sola, luego me gritaba dos o tres improperios, luego seguía hablando sola, y así per secula seculorum. Exactamente la misma reacción que tuvo su madre cuando le hice la propuesta.

Yo me puse de pie, me acerqué a ella, la abracé con cariño y le dije "Gladys, tú y yo sabemos que es lo mejor, me voy a dormir la siesta, piénsalo, y si no quieres hacerlo, pues ni modo, te vas para tu casa mientras duermo. Solo te digo una cosa, si te vas, vas a perder la oportunidad de tener la mejor iniciación sexual de tu vida, además que vas a herir mucho a tu madre, que está toda ilusionada y que va a participar en esto por el profundo amor que te tiene, no por morbo. Así que es usted la que le va a dar la cara a ella, no yo", y me dirigí a mi habitación del segundo piso a tomar mi siesta de media tarde.

Cuando me desperté una hora después ella estaba sentada a pierna cruzada mostrándome la vagina, sobre en mi cama, esperando que yo abriera los ojos. Soltó el llanto (estaba esperando que me despertara para empezar a llorar, es que las mujeres son terribles manipuladoras!!!), "Mario, jamás creí que me hicieras pasar una vergüenza así; me voy a quedar, pero más vale que no me avergüences, porque sino, hasta acá llegamos; no te vuelvo a ver a vos y no le vuelvo a hablar a ella; ¡qué vergüenza!". Y siguió llorando a moco tendido por media hora más.

Cuando levantó la cabeza de la almohada empapada le dije "¿Vos crees que soy tonto?, todo está planeado perfectamente, créeme, no va a haber un solo momento tenso o incómodo, mucho menos una vergüenza para ninguna de las dos, créeme" y le di un besito en la frente; que al parecer tiene cualidades curativas, ¡porque todas dejan de llorar apenas les das un beso en la frente!.

Ella se quedó tranquila, pero conforme avanzaba la tarde, iba tomándole ilusión al asunto, iba preguntando cosas que yo no le respondía, de tal forma que para las seis de la tarde (Elvia venía a las siete y media), ya Gladys estaba visiblemente excitada por el acontecimiento.

Media hora después las ruedas del acto se pusieron en movimiento. Yo me sabía a

la perfección toda la coreografía, puesto que en la mañana la había planeado hasta el último detalle de todo. Sonó el timbre, y Gladys levantó la cabeza visiblemente asustada; me miró y dijo "¿ya?", yo negué con la cabeza y le hice un gesto que fuera a abrir el portón de entrada a la propiedad. Cinco minutos después, estábamos en la puerta recibiendo a Gianina, la pareja oficial de Elvia, que nos iba a ayudar mucho, sin saber de lo que se trataba.

"Hola Gladys ¿cómo estás?" saludó besando a la chica; y volviéndose hacia mi me dijo: "mucho gusto señor" y me extendió su mano (un gesto extrañamente impersonal, en este país donde hasta a los desconocidos saludas de beso en la mejilla). Gladys se volvió hacia mi y declaró: "Mario, ella es Gianina, una secretaria en el Bufete de mamá", y volviéndose a la invitada le cuestionó sumamente sorprendida: "¿en qué andas?". "Ahh es que tu mamá me dijo que esta noche ibas a un baile muy especial y me pidió que viniera a maquillarte; ¿empezamos?". Yo le sonreí y señalándole el camino las conduje al cuarto de huéspedes "si, claro, pase por acá señorita". Cuando subíamos las escaleras, Gladys me dijo al oído: "De verdad que lo tienen todo planeado, que lindos, gracias!", yo respondí con toda la seriedad del mundo "si, hasta el último detalle!"

El trabajo de Gianina fue soberbio, la chica era una profesional, primero hizo que la paciente se duchara y depilara, luego vino el maquillaje delicado y natural, el peinado excelente, haciéndole unos rizos gruesos y que caían suaves a un lado de la cara. En general Gladys quedó como novia antes del altar, y el hecho de que ella estuviera feliz ayudaba mucho. Mientras Gianina trabajaba en mi amante, yo hice mi parte de la pantomima, sirviéndole a ambas un trago de champaña "para celebrar el acontecimiento" y para ir tranquilizando a Gladys, también pude observar a la secretaria/maquillista con toda paciencia; definitivamente me quito el sombrero ante Elvia, esta muchacha era uno de los especimenes más hermosos y deliciosos del género femenino; jamás se imaginaría uno que es 100% lesbiana, solo de imaginármela cogiendo con Elvia me excito.

Al final, el resultado fue estremecedoramente elegante; Gianina se despidió deseándole suerte en el baile a Gladys, y salió a como entró. Yo tomé la llave de la puerta de esa habitación y le dije a Gladys: "mae, voy a verificar las otras partes del asunto, te quedas encerrada, porque no confío en tu curiosidad, por cierto, ahí en esa caja café está lo que vas a vestir esta noche". "Gracias Mario, la intriga me tiene toda excitada, hasta estoy mojadita y todo…", "de nada; por cierto, acá te traje tu libro, para que te entretengas mientras esperas, puede tardar un rato el asunto".

Salí dejándola encerrada, apenas a tiempo para recibir un sms de Elvia, estaba en el portón y quería que le abriera, porque no quería utilizar el timbre para no poner a Gladys sobre aviso. Cuando entró nos abrazamos y noté que no tenía ninguna duda, sabía lo que iba a hacer y le encantaba mi idea. Subió inmediatamente a mi habitación, y se encontró con todo lo que me había pedido que comprara: desde la champaña en la hielera, hasta las velas, los platos de cristal, sábanas de seda (esas ya las tenía vistas, de todos modos) y el incienso.

En menos de diez minutos ya había arreglado todo; mi habitación era un dechado de sensualidad con luces reflejantes bajas, velas en platos de agua con distintos aromas sensuales y excitantes, música erotizante y tranquilizadora; en general, mejor de lo que yo mismo lo hubiera podido arreglar. Me miró, se acercó y me dio un beso delicioso, "gracias, duchémonos, vos también tienes que vestirte guapo", me dijo llevándome a rastras al baño; rápidamente nos duchamos juntos, yo me vestí, pero ella se quedó con el paño puesto, me dijo "ya mirarás luego lo que me voy a poner, tengo que vestirme y maquillarme, sal y me das exactamente veinte minutos, luego la traes a como acordamos, ¿ok?", "si señora, como usted ordene", dije mientras me arreglaba la corbata.

Cuando iba saliendo de mi habitación me dijo… "Por cierto Mario, ¿cómo est&aacu

te; ella?" "jeje, Gianina la dejó preciosa, y está tranquila, ¿quieres verla?, déjame encender el circuito cerrado" dije acercándome a la consola que estaba conectada al televisor, la encendí y cuando introduje el código de la habitación de huéspedes solo apareció el mensaje "camera is not connected". Yo mismo me había asegurado que estuviera encendida, cuando salí de esa habitación; se lo dije a Elvia, la cual sonrió y dijo "ay Mario, mae, vos sabes que ella es muy inteligente, simplemente ella también está jugando el juego, la debió apagar solo para darme intriga".

Yo salí de mi habitación y empecé a contar los minutos, sentado en la sala, con una copa de champaña imaginándome a estas mujeres, madre e hija, preparándose para uno de los acontecimientos más importantes en la vida sexual de ambas. Pasados los veinte minutos entré a la habitación donde estaba Gladys; ya se había puesto su atuendo; que yo había sacado de una tienda donde Elvia lo había escogido y pagado, solo dando instrucciones para que se me entregara esa misma mañana.

Usaba un baby doll, acampanado y transparente con flequillos en los bordes (de esos pelitos que parecen peluche), color blanco, tirando levemente a rosado, con una abertura al medio que llegaba a la línea de los senos; una tanga preciosa, también de tela transparente, que permitía ver su hermosa vagina y sin sostén, dejando en libertad sus pequeños y tiernos senos, que temblaban, como cervatillos asustados, a cada movimiento de la dueña; la cual en conjunto (ropa, peinado y maquillaje) se veía como una de las mujeres más lindas y excitantantes del mundo. Así se lo hice saber, ella respondió "si, es cierto, estoy hecha una rica, jaja; me acabo de dar cuenta; gracias por todo. Por cierto, apagué la cámara del circuito cerrado; si yo no puedo verla a ella antes, ella a mi tampoco, jaja".

Nos reímos ante la situación, me abrazó y se repegó a mi pecho, como tomando aire, me dice "Lista, ¿Voy sola o me llevas?, por cierto, que guapo estás arreglado, vos también"; "Gracias. Yo te llevo, date vuelta que falta la última parte", le dije, mientras sacaba de mi bolsillo una cinta de seda azul de tres pulgadas de ancho. Vendando a la muchacha le dije "Gladys, es muy importante que no te quites la venda, al menos por un buen rato, tu sabrás cuándo es el momento, lo sentirás en tu corazón, por favor no lo hagas por curiosidad, porque echarás a perder todo, por favor!!", ella, ya vendada solo me dijo: "Mario, yo confío en vos, por favor confía en mí. Solo yo se, profundo en mi corazón, lo importante que es esta noche, para el resto de mi vida y la de mi madre; no lo voy a echar a perder. Ahora, por favor sé mi lazarillo".

Les explico, lo de la venda iba acompañado con la promesa de su madre de no decir una sola palabra hasta que Gladys no se quitara la venda por sí misma, el hecho de que una no podía ver ni escuchar, solo sentir, y lo otra no podía expresarse, ni ser vista, era la clave para romper el vínculo social / filial de madre-hija, dejando que los dos cuerpos fluyeran por sí mismos; así, cuando decidieran comunicarse, ya no serían solo madre e hija, sino amantes consumadas.

Caminamos lentamente hacia mi habitación; cuando entramos nos invadió la tibieza producida por las velas, el aroma y la música sensual (que era, extrañamente, apenas un susurro), acerqué a Gladys al centro de la habitación, donde la esperaba su madre, también ataviada para la ocasión. "¿madre?" preguntó Gladys, cuando la solté con un tierno beso en la mejilla; "Tu madre no puede hablar, así como tu no puedes mirar, pero ella está acá, te lo aseguro" le dije mientras salía de la habitación (total yo no tenía vela en este entierro, realmente).

Gladys, al sentirme salir, volvió su cabeza hacia donde ella creía que yo estaba y dijo "no, Mario, no se vaya, quiero que te quedes, por favor, si no quieres mirar no lo hagas, pero por favor no salgas de la habitación, por favor"; y dirigiéndose al vacío continuó: "¿está bien Elvia?, ¿no te molesta?", su madre me miró y se señaló una silla cómoda que tenía en la habitación, que había sido colocada estratégicamente cerca de l

a cama, al lado de la mesa de noche donde yacían mis cigarros, mi encendedor, y una copa ya servida de champaña. "parece que Elvia pensó en lo mismo Gladys; gracias a las dos, con mucho gusto las acompaño en silencio" dije mientras me sentaba.

Elvia se acercó al equipo de sonido y cambió el volumen de la música, para pasar de un susurro casi inaudible, a una deliciosa música suave de fondo, como tratando de iniciar el ritual. Yo me quedé observando el atuendo de Elvia que, ya visto con cuidado, era capaz de quitarle el resuello a cualquiera.

Andaba un conjunto liguero azul rey, de abajo hacia arriba, sus medias eran de tela transparente, y marcaban fabulosamente las torneadas piernas que poseía esta mujer, la tanga, al estilo hilo dental, era de una tela del mismo color, pero parecía seda, y las ligas del mismo material, mientras que el enterizo era sencillamente arrobante; de la misma tela transparente de las medias, marcaba perfectamente la cinturita y los senos de Elvia, dejando observar los pezones erectos y morenos con que coronaba sus turgentes y redondos pechos, grandes y hermosos por sí mismos, en conjunto Elvia se veía súper sensual, pero no abiertamente putesca.

Ambas con tacones altísimos en zapatos transparentes y elegantes. La escena de ambas mujeres, una frente a otra era sumamente erótica, al punto de que yo empecé a sentir una erección en mi pantalón. Desde que me pidieron quedarme, me prometí a mi mismo no profanar el evento haciendo lo que cualquier hombre hubiera hecho, o sea sacarme la verga y masturbarme. No, mi intención era mantener mi promesa.

Al volver Elvia al centro de la habitación, tomó la mano de su hija, y empezó todo. Una de las experiencias más deliciosas que cualquiera de los tres hubiéramos vivido!!!.

Elvia estaba de pie frente a su hija, tomó su mano y se la besó con ternura, pasando el dorso de la mano por su propia mejilla. Caminó alrededor de la muchacha, colocándose a espaldas, y acercando su cuerpo al de la chica, posó ambas manos en la cintura de Gladys, y desde atrás acariciaba el costado de la cabeza de su hija con la mejilla (que era bastante más baja que ella), iniciando una cadencia suave, al ritmo de la música. Gladys al sentir el ritmo de la situación no solo empezó a moverse en este baile sin igual, sino que levantó su mano derecha, con cuidado de no golpear a su madre, y empezó a acariciarle el cabello largo y sedoso de Elvia.

Si bien es cierto Gladys tenía permitido hablar, había optado por una actitud mayormente silenciosa, para aportar más sensualidad al momento. Poco después Elvia dio otro paso, se acercó más a ella (siempre de espaldas), restregando suavemente sus imponentes senos en la espalda de la chica, y moviendo su mano derecha de la cadera hacia el estómago, sobre la piel desnuda bajo la tela transparente, y la izquierda la posó en el hombro, con la palma puesta en la parte frontal, en una forma de abrazo abierto y decididamente sensual, sin el más mínimo trazo de ser un gesto maternal.

Al sentir las palmas abiertas de su madre arropando su cuerpo, y los senos de la otra pegados a su espalda, Gladys abrió la boca por primera vez, y sin detener la caricia que ella misma le hacía a su madre en el cabello, susurró al aire "mhmhm… que delicia… eres la mujer más bella del mundo", mientras en un gesto reflejo, sacó su trasero para pegarse más a su progenitora.

En este punto era claro para mi que la espera y los preparativos habían predispuesto a las dos para una seducción mutua, y que estaba funcionando, dados los gestos faciales de excitación evidentes en ambas caras. Yo por mi parte ya estaba entrando en un estado de erección importante, previendo los acontecimientos.

La siguiente fase de seducción la dio la chica, dando muestras de que no quería ser solo sujeto de seducción sino seductora también. Al repegar su trasero en su madre, la posición de su brazo se hizo incómoda, así que optó por bajar ambos brazos y estirarlos hacia atrás, agarrando ambos muslos de Elvia, y empezando a acariciarlos con un movimiento de arriba hacia abajo, sobre las medias del liguero. "que piernas tan bellas tienes, son una delicia…" susurraba, mientras la madre respondía con un gesto de satisfacción lasciva al sentir las caricias en sus piernas.

Acto seguido, y acelerando el proceso, Elvia bajó su cabeza y empezó a darle suaves besos al hombro derecho de Gladys,

a la vez que su mano izquierda bajaba a juntarse con la derecha sobre la piel del estómago juvenil de su hija. Gladys inmediatamente ladeó su cabeza, ofreciendo su cuello a las caricias labiales que le otorgaba esa mujer que era, en ese momento, su amante eterna. Y a la que se le ofrecía diciendo en voz baja y entrecortada: "mhmh… bésame el cuello, soy tuya… hazme sentir… siiii… así…".

La excitación de la chica iba en aumento a velocidades vertiginosas, su cara era un poema del deseo y su cuerpo ya funcionaba por si mismo. Sin pensarlo mucho Gladys soltó los muslos de su madre, y posó sus manos sobre las manos de Elvia, en su abdomen.

Dejó la izquierda quieta en la misma posición, y agarrando la mano derecha de su amante la subió lenta, pero inexorablemente, hasta posarla sobre su seno derecho, cuyo pezón había crecido a un volumen que yo nunca había visto, dejando que la otra continuara la iniciativa. Al sentir el pezón juvenil de su amante en la palma de su mano, Elvia arreció los besos y lamidas, ya no solo en el cuello, sino también en la oreja de su hija, al tiempo que empezó a acariciarle el pecho, con movimientos lentos y sensuales, que seguían el ritmo de la música de fondo.

Ahora le pellizcaba el pezón, ahora lo acariciaba con la palma de la mano, luego apretaba todo el seno entre sus manos; y así sucesivamente, mientras su joven amante solo susurraba entre dientes: "uyyy si Elvia, tócame, hazme mujer, sóbame las tetas amor, no te detengas… siiii… sos una maestra".

La verdad los acontecimientos se precipitaron a si mismos, porque el siguiente paso lo dio la chica por puro instinto, tomando la otra mano de su madre que estaba sobre su estómago y llevándola a su entrepierna. Inmediatamente la mano de Elvia empezó a hacer circulitos y a mover los dedos, dejándome ver claramente la caricia al clítoris de su hija, la cual, siguiendo el ritmo de la música ayudaba aún más al masaje.

Debo admitir que en ese momento yo me estaba tocando la verga, por sobre el pantalón, y me continuaba resistiendo a la natural masturbada; me tenían locos los movimientos y sensualidad de estas mujeres, aparte de que el cuarto olía ya a jugos vaginales.

Elvia, a pesar de ser la que otorgaba las caricias, estaba sumamente excitada, su respiración era fuerte, y su labio superior se mostraba inflamado de excitación. Tanto era, que no soportó más, y soltó el cuerpo de la muchacha. Parándose de frente a su hija, la abrazó, posando sus manos en el culo de la chica y besándola con una suavidad pasmosa, que poco a poco fue convirtiéndose en deseo, y luego, al sentir las manos de su hija apretando su propio culo, en lujuria desenfrenada. Pronto el beso se convirtió en una interminable caricia entre lenguas, que fue seguida por un gesto simultáneo para ambas, soltando una mano del culo de su amante, posándolo sobre la vagina de la otra.

De esta forma lo que empezó como un beso, se convirtió en una caricia lascivamente incestuosa por sobre la tela de sus respectivas tangas. "Si Elvia, si, tócame más, dame tu vagina amor… déjame tocarte toda, no pares que me vengo, no pares que me vengo, no pares que me vengo …" decía Gladys acelerando la masturbada a su madre, que se mordía el labio para cumplir su promesa de no decir palabra; pero era evidente que ambas se acercaban velozmente a un orgasmo suculento; y así fue; la primera en venirse fue la madre, cuando en un descuido levantó la cabeza, dejando que su hija bajara la cabeza y aprisionara un pezón entre sus labios; esto fue demasiado para la escultural progenitora.

Las vibraciones corrieron por su cuerpo, mientras su hija, al sentir el orgasmo de su amante venir le decía… "si mamacita, vengase deliciosa, dame tu jugo amor, no pares de tocarme, que me viene tambiéeeeennnnn", y antes de terminar de temblar Elvia, Gladys entró en su propio orgasmo frenético. Se abrazaron y sin quedarse quietas bailaron en silencio, arrulladas por la música de fondo.

La verdad el descanso apenas me dio tiempo de encender un cigarro; cuando levanté la cabeza del encendedor, Elvia se agachó y procedió a quitarle la tanga a su hija, luego la condujo hacia la cama. La acostó y le abrió suavemente las piernas, besando con ternura inacabable sus muslos y piernas. Posó las palmas de sus manos en los muslos y, en un solo movimiento, la cubrió de caricias desde las piernas hasta los senos, apretando los furiosos pezones

de su hija con las yemas de los dedos, luego retrocedió haciendo las mismas caricias, pero a la inversa. La segunda vez que subió hasta los pechos de su hijita del alma, posó, de golpe, su lengua en la vagina.

Este movimiento un tanto sorpresivo causó un espasmo de placer en Gladys, y dejaba claramente marcado que el momento de la sensualidad había pasado, y que era el tiempo del sexo duro y desenfrenado.

Elvia empezó a hacerle el sexo oral a su hija de una forma abiertamente lujuriosa, pasando su lengua de arriba hacia abajo, desde la parte de debajo de la vagina hasta el clítoris y de vuelta; con sus brazos levantó el coxis de su hija y me hizo un gesto que significaba la necesidad de que le pusieran una almohada bajo las nalgas a la joven. Acto que realicé como el rayo, para no detener el ritmo de las cosas; una vez colocada la ayuda, Elvia continuó su mamada, pero esta vez recorriendo desde el ano hasta el clítoris.

Al constatar que el ritmo del evento había cambiado, Gladys dijo entre estertores de placer "No puedo más, tengo que verte, me muero por verte, quiero verte mi amor!!", y se quitó la venda; para poder admirar a su madre: "Si Elvia chúpamela, chúpame la concha mamá, dame lengua por favor no paressss". Su madre, liberada ya de su promesa de silencio, empezó a azuzar a Gladys: "me moría de ganas amor, de chupar esta belleza de conejito que tienes; dámelo y te llevo a las estrellas… uyyy que chunchito más rico… que culito más delicioso… dámelo para chupártelo mi zorrita…".

No menos de cinco minutos duró este intercambio, en el cual ninguna le quitó la vista de los ojos a la otra, mostrando lo que yo llamaba la "mirada intensa" en su máxima expresión; hasta que el placer extremo hizo que la chica levantara su cara al cielo, clamando "Siiiiii sigueeeee". Elvia separó su boca, evitando así el orgasmo inminente de la muchacha, cuando fue interrogada por su hija ante la detención; solo dijo con cara de puta: "¿querías coger con una mujer?, pues vas a ver lo que es coger con una mujer de verdad, toma por puta, lo que te mereces…". Y empezó la mamada en serio; Elvia introdujo dos dedos en la vagina de la chica, y sin dejar de succionarle el clítoris con fuerza empezó a penetrarla con los dedos, en una magistral lección de sexo lésbico.

"Ayyy siiii dame por puta…. Soy tu puta mamiiii siiii cógete a tu hijita, que sos la más rica y zorra del mundo…"; "¿eso era todo, verdad puta? Ahora si sos mujer, zorrita agazapada… tome, tome que la voy a dejar seca, gran zorra". Y parecía ser cierto, porque Gladys sudaba a mares, la tela del baby doll se le pegaba en los senos, y su vagina emanaba cantidades asombrosas de líquido. "Siii mamita, amor mío… me vengoooo… me vengooo, no paresssss, siiiiiiiiiiiiii Mario me mata, mi madre me mataaaaa!!!", y empezaron los temblores y estertores, su cara se puso pálida y la boca abierta parecía que iba a gritar, pero no podía emitir sonido alguno; mientras tenía su primer orgasmo lésbico, cerrando las piernas con fuerza, amenazando con arrancarle la cabeza a su amante madre.

Cayó de nuevo de espaldas en la cama, me miró con cara de infinito amor, y me dijo sin emitir sonido "Gracias". Respiró un par de veces profundamente, se levantó y dijo: "Acomódese mamá, que esto no se queda así, va usted a ver que su hija aprende rápido", y abriendo la gaveta sacó el consolador, con el que se iba a ayudar para llevar a su madre al éxtasis absoluto.

Elvia se acomodó recostada al respaldar de la cama, invitando con el gesto a su hija, para que la chica la llevara al orgasmo. Gladys, ni lerda ni perezosa, usó una posición distinta a la que su madre había usado con ella, y se recostó casi a la par de su madre, dándole más tratamiento con sus manos que con su boca, la cual tenía ocupada besando ardorosamente a su amante. Estiró sus manos y manoseó a placer los grandes y redondos senos de su madre, "uy mami, que tetas más ricas, quisiera poder acordarme de cuando era bebé y pasaba mamándote todo el día… rica deliciosa!" decía la chiquilla, mientras su madre solo acataba mirar hacia el cielo raso, pues esos toqueteos la habían hecho empezar su camino al éxtasis.

Con delicadeza, Gladis empezó a quitar las ligas del portaligas, mientras pasaba su mejilla sobre la tela que cubr&iacut

e;a los pezones de su madre; una vez logrado su objetivo, empezó con suavidad a liberar el cuerpo apoteósico de su madre de las trabas de la tela. Cada vez que liberaba una parte del cuerpo lo cubría de besos, así fueron saliendo las medias, el portaligas, la tanga, y el enterizo. Concluida la desnudez de su madre, Gladys encendió el consolador en modo vibrador, y recostándose junto a su madre empezó por poner el aparato sobre el pubis y la vagina de la otra; que se retorció en el mismo momento en que sintió la vibración del aparato combinarse con la chupada de tetas deliciosa que su amada le estaba haciendo. "Siiiii hijita, siiiii chúpeme las tetitas a su madre, siiii como cuando chiquita, chúpemelas todas mi hijita…. Ahhhh… ahhhh… ahhh… eso es póngame el juguete en la concha, siiii,, hazme un masaje… uyyy siiii…", gemía Elvia, acompasada con los movimientos y toqueteos de su hija.

"Uy chiquita, métame el aparato… siiii, por favor métamelo yaaaa!!"

Gladys, sacó de su boca el pezón izquierdo de su madre, y acercando su boca al oído, le dice "tranquila… ya casi, zorra!!!", y le pasó la lengua por todo el cuello y la oreja, provocando otra oleada de placer a Elvia, que estaba luchando a brazo partido para alargar el placer preorgásmico. Gladys continuaría así por otro par de minutos, dándole lengua a las tetas de su madre.

"¿Esto es lo que quieres?", dijo la chica, al momento que puso el vibrador a máxima velocidad y lo introdujo hasta la empuñadura en la vagina chorreante de su lasciva madre. "siiiiiii… eso, eso, eso es lo que queríaaaaa… dame, métemelo puta chiquilla, igual de puta que la madre… damelo!!!". Gladys sonrió maliciosamente y le dijo en son de broma "y yo que creí que lo que querías era esto…" inclinándose sobre la panocha de su madre y, sin dejar de penetrarla por el pene artificial, atrapó el sobresaliente y gordo clítoris de su madre entre sus labios, empezando a masajearle con la punta de la lengua.

Elvia reaccionó de inmediato, estiró sus brazos y agarró las sábanas de seda lo más fuerte que pudo, me miró a la cara con gesto de incredulidad y de acusación, y entre gemidos incomprensibles me hablo con voz grave y cortada: "esto no se lo enseñé yo, debiste haber sido vos, puto". "No mami, esto es culpa tuya" le respondió la niña que estaba gozando a lo grande, teniendo a su madre al alcance de su mano y labios, "es puro instinto de zorra, y eso me lo heredaste vos… amor mío… templada… ¿esto era lo que querías?… riégate, riégate como la zorra lesbiana que sos, amorcito, riégate en la boca de tu hijita, lléname de jugos mamita, dame tus jugos…" dijo la chica acelerando su penetración y la mamada, trayendo definitivamente a su madre al más incestuoso y filial orgasmo.

"Aghghghgghghghghghg", fue lo único que pudo decir Elvia, aparte de abrir los ojos como focos eléctricos, cayendo desfallecida.

Gladys dejó el cuerpo de su madre, le dio unos segundos para recuperar el aliento, y en un gesto muy lindo, se fue a abrazar con Elvia, ya no como amantes, sino de nuevo como la madre soltera trabajadora que se mata por amor a su hija estudiosa. "¿Te gustó, Mamita?" preguntó en tono casi infantil la hija, a lo que su madre respondió con voz de madre amorosa "Si, amorcito, fue el regalo más lindo que le pudiste hacer a tu madre, sos una bárbara; y yo creí que te venía a enseñar; que va… sos más jugada que el doble cero". "Gracias mamita", dijo Gladys besando la mejilla de su mami.

Yo contribuí con el momento levantándome a servirles una copa de champaña a ambas, mientras Elvia le decía a su hija: "Mi chiquita, me encantaba que me llamaras por mi nombre, si volvemos a coger algún día no se te olvide, que en la cama somos Gladys y Elvia, no mamá e hija". Con esa frase Elvia selló un pacto de amor fraternal que continúa hasta hoy en día, y que se ha extendido a otros miembros de esa familia.

Brindamos los tres por el éxito del evento recién concluido. Cuando Elvia me mira y le dice a Gladys, otra vez en tono de amantes, no de madre/hija: "¿No podemos dejar a nuestro anfitrión con las ganas verdad?"… "Jajaja, no Elvia, el pobre ha estado todo el rato soñando despierto con unírsenos…". Y levantán

dose ambas me pusieron de pie y me empezaron a desnudar. Al ver mi pene duro y chorreando líquidos preseminales, Elvia me empujó hacia la cama, y colocándose entre mis piernas empezó a mamármela al estilo tornillo, con su mano masturbándome simultáneamente. En mi estado apenas escuché a mi amante preguntar por el paquete que habíamos pedido a Miami, hacía como dos meses: "ahhh siii, mámamela… siii, mamita, está en la gaveta, tráelo que va a estar divertido".

La excitación no perdonaba, y yo tenía que bajar santos para no explotar en un holocausto de semen en la boca de mi amiga/suegra/exnovia-de-adolescencia, por lo que le dije a Elvia, "Amorcito, venga, siéntese en mi pinga, que ya no aguanto, métasela toda, mátese sola, venga…". Ella ni lo dudó, en menos de cinco segundos estaba cabalgándome como amazona. Atrás de ella pude ver a Gladys luchar con las instrucciones de nuestro nuevo juguete, que es lo último en penes strap on para mujer; este no se amarra, sino que por su forma de bumerang se penetra en la vagina de quien hace la parte activa, y se sostiene solo, no requiere cintas ni nada, de tal manera que le permite a la mujer penetrar a su compañera con la misma facilidad de movimiento de que tiene un hombre, solo que penetrándose a si misma simultáneamente, aparentemente los resultados son fantásticos.

Pero bueno, estaba Elvia cabalgando, cuando vi a su hija embarrar la crema anal en la punta del feeldoe, agarré a la madre y la atraje hacia mi, para que dejara de brincar y le pusiera el culo desprevenido a su violadora hija. Elvia me empezó a besar, hasta que sintió algo duro que quería invadir su ano, su primera reacción fue de levantarse, pero yo la abracé fuerte y le dije al oído: "no, mamita, usted se queda aquí, no tienes la idea de la fiera que desataste, ahora apechuga las consecuencias". Ella soltó una carcajada y dijo "no puedo creer que mi hija me va a violar, jajaja… dale mamita, con cuidado, pero dale si piedad, que hoy me muero, pero me muero del gusto, dale por el culo a tu puta madre".

No había terminado de decirlo cuando ya Gladys la estaba penetrando firmemente por el ano. "Ayyyyyyy aghghghg…. Siiiii dame por el culoooooo… ayyyyy duele un poquito, pero no pares… dame por el culoooo", fue la reacción de la madre. En menos de un minuto yo sentía en mi pene el roce del instrumento a través de las membranas internas de la vagina de mi amiga, mientras su hija la penetraba velozmente, acercándola al orgasmo. Yo estaba quieto, dejando que los empujones de Gladys hicieran todo el trabajo de penetración de ambos, principalmente porque estaba a punto de eyacular, y si me movía iba a echarlo todo a perder.

"Toma por el culo mamita, amor mío, toma por el culo…!!!".

"Siii, me vengooo, me vengoooo, clávame duro putorra, viólate a tu madre… dame durooo… me vengooooo siiiiiiii siiiiii aghghghghghghghghghghg!!!", gritó con voz ahogada Elvia, en el momento en que le venía el tercer orgasmo de la noche. Cayó sobre mi pecho y le hizo gestos a su hija de que ya estaba bien, que era suficiente.

Apenas Gladys sacó el instrumento del culo de su madre se lo sacó también de la vagina. Elvia se volvió y lo tomó con sus manos, dando campo para que mi amante tomara su posición natural con mi verga en su boca. Cuando estaba por sentarme a la chica en la pinga, vino Elvia, con el feeldoe colocado en su vagina y le dijo a Gladys "No, mamita, venga cabalgue a su madre, ese culo no es mío, es de Mario, y yo respeto eso, pero aún así te voy a coger!!". Gladys no pensó mucho el asunto, y se sentó sobre la verga artificial, que se sostenía dentro de la vagina de su madre; al cabalgar se estaban dando un placer mutuo fuertísimo.

"Uyyy mae que rico se siente esta vara, lo siento hasta las entrañas…!!!" dijo la madre, mientras su hija, sin dejar de empalarse en esa verga gritaba "Si mamita, cogeme, soy tu hija, cogeeeeeme con ganas…". Yo me alejé un momento, y me puse de rodillas al lado de la cabeza de Elvia, ella, al ver mi picha cerca de su boca la agarró y empezó a mamármela con frenesí; se notaba que estaba al borde de otro orgasmo.

No tardé en tener la pinga dura como mástil, así que me la embadurné de crema anal y me acomodé en el culo de mi joven amante, que nunca había experimentado una doble penetración. "amor,

te la voy a meter suavecito, recuerda que nunca te han hecho la doble", ella parece que se acordó de que nunca había experimentado el tener ambos huecos llenos, y me miró con cara de angustia, yo puse mi picha en la entrada de su culo, y en ese momento ella cambió su gesto por uno de lascivia: "Damelo, rómpeme el culo, amorcito".

Ni tonto que fuera, la penetré con cierta fuerza, no mucho para no romperle el culo, pero si lo suficiente para que aullara como loca… "Hijodeputa… quédate quieto…!!!, suave… uyyy que rico… pero no te muevas todavía…" fueron sus últimas palabras entendibles. Elvia seguía moviendo su pubis para mantener la penetración vaginal y continuar en la búsqueda de su propio orgasmo; mientras Gladys ya no podía hablar, respiraba profunda y aceleradamente, con un gesto me indicó que procediera a cogerla.

Empecé a meterla y a sacarla, ya suavizado el culo, la penetraba hasta el fondo y se la sacaba totalmente, mientras la chica movía su cabeza para arriba y abajo, terminando por acabar la obra de arte que Gianina le había preparado en el cabello. "aghgdhghdgahghg, ayyyyyy ahghaghgahgh ahh ahh ahh ahh ahh ahh!!!" empezó a gemir rítmicamente, cada vez más frecuentemente, al tiempo que Elvia y yo acelerábamos la velocidad de culeada.

La primera fue la madre, "Ahhhhhh me vengo, empújala Mario, empújala duro", dijo sabiendo que mi movimiento de penetración en el culo de su hija se reflejaba en el tramo del aparato alojado en su vagina; "Ahhhhyyhhyhyhyhy… ahhah ahahahhghgahghaghg mierda…. Que rico….. mássssss siiiiiiiiiii siiiiii ahghghghghgh!!!", gritó la madre de mi amante, cuando le vino el último orgasmo de la noche.

Gladys fue la siguiente; era tan impresionante la sensación de sentirse totalmente llena, que ni podía hablar, su orgasmo fue silencioso, solo pudo articular un "aghghghggrhgrhgrhgrhghg", largo y ronco, mientras arqueaba su cuerpo de forma incomprensible y miraba hacia el cielo; su cuerpo empezó a cimbrar como casa en terremoto, y su esfínter se apretó de tal forma que casi me corta la verga de cuajo. Luego de casi medio minuto de orgasmo, por fin mi verga fue liberada de su prisión; Gladys cayó al costado de su madre, y yo me hinqué con las rodillas entre el mar de piernas, mostrándoles mi verga enhiesta a punto de eyacular.

Ese fue el mensaje final, Gladys se levantó y se la metió en la boca, mientras su madre me hacía masajes con sus suaves dedos en mis huevos. "Me riego… tráguense la leche zorritas… esta es de ustedes…. Ahghghgrhgrghrghrgrh!!!" y empezaron a salir chorros de semen, por litros, que yo dirigía alternativamente a la cara de ambas, hasta dejarlas totalmente perdidas de semen. Ellas usaron sus lascivas lenguas para limpiarme la pinga, y para limpiarse a si mismas.

Apenas nos pudimos incorporar, nos tomamos la última copa de champaña, apagamos la música, soplamos las velas y caímos rendidos; hasta bien entrada la mañana del día siguiente.

La mañana siguiente fue muy divertida, nos bañamos juntos como viejos amantes los tres; las chicas me agradecieron y yo se los agradecí también, jugamos en la piscina hasta mediodía que comimos comida china entregada en casa.

Poco antes de irse las féminas, Elvia dijo dirigiéndose a mi, "Ya me acuerdo por qué te amaba tanto de jovencita, y porque mis hijas te adoran, vos siempre lo das todo por tus amigas; fue fantástico Mario, Gracias", yo les sonreí a ambas y les dije "de cierto les digo, la de anoche fue una de las experiencias que más me han marcado en mi vida sexual, y espero que para ustedes sea igual", ellas asintieron sin decir nada, y se subieron a su carro.

Cuando el auto estaba en movimiento de reversa, Gladys sacó la cabeza por la ventana y me gritó "Te amo hijodeputa!!!, nos vemos entre semana, que hay que resolver lo de Ángela!!". Lo cual me recordó que Gladys tenía una idea para que yo (o nosotros, en ese momento no estaba seguro) me cogiera a mi doméstica Ángela, la beata y santulona.

La historia la seguiré en el siguiente capítulo, les parece?Saludos, si quieren me pueden escribir.

Autor: Cotico tico6013 (arroba) yahoo.com

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

0 votos
Votaciones Votación negativa

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *