Un viaje a la isla del Encanto II

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Nos pusimos a jugar un rato entre besos y metidas de dedos, se agachó y me empezó a dar una mamada de pija, mi cabeza estaba puesta en penetrarla, cuando ya está bien empijado la hice que se incorpore. Nos besamos en la boca, metiéndonos las lenguas hasta la campanilla, la tomé de las nalgas y la cargué, la apoyé contra la pared y con una mano dirigí mi pija a su concha.

Como les contaba en el primer relato, esa noche solo hicimos solo sexo oral, el motivo de esto es que me confesó que  después de su viudez, había tenido dos relaciones, pero con mujeres, experimentando la bisexualidad y que en verdad no estaba preparada para ser penetrada por un hombre.

Así fue que pasamos todo la noche con sexo oral y algunas penetraciones con los dedos quedándonos dormidos como a las tres de la madrugada.

En la mañana me desperté primero, me higienicé y me puse a preparar café, como el Dpto. era de un solo ambiente, no pude evitar a que despertara, desde la cama me pidió que si podía ir a su camioneta y le buscara un bolso que había ahí…

Así lo hice, la muy puta se vino bien preparada, sabiendo que se quedaría, este hecho me revolvió la cabeza, si vino dispuesta y preparada para quedarse, tendría que saber que íbamos a tener sexo, por eso no me cerraba lo de no estar preparada para ser penetrada.

Subí con su bolso, al entrar estaba en el baño y se estaba duchando, al sentirme que había llegado me pidió que sacara su cepillo de diente y se lo alcanzara, así  lo hice, no sin antes quedarme en bola, entrar y meterme a la ducha con ella…

Nos pusimos a jugar un rato entre besos, manoseos y metidas de dedos, se agachó como pudo y me empezó a dar una mamada de pija, pero mi cabeza estaba puesta en penetrarla, cuando ya está bien empijado, la tomé de los brazos y la hice que se incorpore…

Nos besamos en la boca, metiéndonos las lenguas hasta la campanilla, la tomé de las nalgas y la cargué, la apoyé contra la pared y con una mano dirigí mi pija a su concha.

-Espera, no todavía no, -Pero, ¿porqué no?, dame una motivo valedero, -No porfa todavía no, mira si quieres te la sigo chupando o te masturbo, pero no quiero que me penetres.

Como soy un caballero y no me gustan las cosas impuestas, me saqué los restos de jabón, lavé bien mi pija y me salí muy molesto, me serví café, me preparé un sándwiches y me puse a desayunar.

A los minutos apareció ella, como sabía que me iba a dar un beso, metí un bocado grande en la boca y café, cosa que si lo intentaba se ensuciara…

Se dio cuenta, solo se sentó en la mesita y me pidió que le sirviera café y que quería desayunar huevos con tostadas, -No hay problema, en la heladera hay huevos y ahí está la cocina, -No prepáramelos tú, yo soy tu invitada, esto me puso en ira, -Sorry eras la invitada, ya no me interesas tenerte de compañía, así que si quieres desayunar te lo haces, sino ya te puedes vestir e irte…

Así lo hizo, por supuesto que las maldiciones y los recuerdos de toda mi familia no se les quedó en la boca.

Gracias que conseguí que se fuera sin hacer tanto quilombo (revolu) en el edificio, eso si todos los días que me quedé en la isla me llamaba para putearme dos o tres veces por día.

Nunca supe porque no quería ser penetrada, así que mis queridas boricuas, esta amiga no las dejó muy bien parada, igual tengo algunos buenos encuentros con algunas amigas, cuando paseo por la Isla del Encanto.

Autor: Minetero vicioso

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Escrito por Marqueze

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