UN VIAJE DE NEGOCIOS IV

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Me desperté con los primeros rayos de sol que entraron por la ventana. Me dolía la cabeza. Estaba un poco dormida todavía. De pronto me vinieron a la cabeza las imágenes de la noche anterior: la mini orgía con las dos putas rumanas y mi novio. Instintivamente llevé la mano a mi coño y noté que estaba húmedo. Pascual dormía bocarriba a mi lado. Me quedé un rato sin moverme. No quería despertarlo. Tenía que aclarar mis ideas.

Habíamos venido a Rumania de viaje de negocios y para poder disfrutar juntos unos días. Los dos solos; pero aquello se estaba convirtiendo en una “peli” porno en la que yo apenas si participaba. Estaba confusa; no sabía si aquello me estaba gustando. No tenía ni idea de hasta dónde me iba a llevar o hasta dónde iba a ser yo capaz de llegar. Hasta ahora esos problemas no me preocupaban porque no los había tenido, pero ¿y si a Pascual dejaba de gustarle follar conmigo?, ¿y si ahora solo le interesaba el poder follar con varias tías porque yo ya no le ponía?. No podía evitar dejar de pensar en aquello.

Decidí hacer la prueba: me levanté muy despacio y me vestí. Me puse ropa interior de encaje, negra por supuesto; liguero a juego; una minifalda negra diminuta, una camiseta verde con un escote impresionante; medias negras con una blonda de encaje preciosa y unas botas negras de charol con tacón de aguja de 9cm. Lo adorné con unos guantes negros y me maquillé a juego con la ropa que llevaba puesta. Me senté en un sillón delante de la cama y desperté a Pascual. Abrió los ojos y me miró con cara extrañada.

-¿Dónde se supone que vas así?, preguntó con cara de sueño.

-¿No habíamos quedado en ir hoy de compras?, pues vístete rápido que tengo ganas de tomar el aire, le dije.

Cerró los ojos otra vez al tiempo que decía que era muy temprano y que tenía mucho sueño. Sin moverme del sillón le pedí que me mirase. Se volvió hacia mí algo fastidiado y me miró a los ojos. Estaba probando a ver si yo seguía enfadada. Acerqué un dedo a su boca y lo metí dentro. Dejé que lo ensalivara un poco y lo saqué de allí. Me puse de pie y me volví ofreciéndole la vista de mi espalda; me agaché sobre el sillón, y mostrándole el liguero, dejé que la falda subiera un poco hasta dejar ver mi culito caliente. Me puse a cuatro patas sobre el sillón y empecé a acariciar mi culo y mi coño con los deditos. Pascual se acomodó apoyando la cabeza sobre un brazo para tener una visión mejor de aquel espectáculo que estaba ofreciéndole solo para él. Metía mis dedos entre el tanga y mi coño, retirando la minúscula goma para dejarle ver mejor lo que estaba haciendo. Su polla estaba empezando a crecer, y aunque no la veía, lo sabía porque Pascual había metido una de sus manos bajo las sábanas y empezaba a tocarse.

Llamaron a la puerta. Sin limpiarme las manos húmedas de mis fluidos salí a abrir. Era el camarero con el desayuno. Me miró el escote, las piernas y luego el escote nuevamente. Le dije que lo pasara dentro. Me agaché a propósito para coger algo de dinero dejándole que viera mi culo; le di la propina y lo invité a salir con una sonrisa.

-Ese se va directo al baño a meneársela, dijo mi novio riéndose a carcajadas.

-Es el efecto que provoco en la mayoría de los tíos que me ven así, le contesté mirándolo a los ojos.

El desayuno estaba en la mesa, así que me senté dispuesta a comer. Pascual se levantó y se puso detrás de la silla en la que encontraba yo. Metió sus manos entre mi camiseta y sacando las tetas por encima de ésta y del sujetador empezó a sobarme los pezones. Yo intentaba que la tostada no fuese a caer al suelo, y ante aquel sobeteo de pezones tuve que dejarla en el plato y estirarme hacia atrás para permitir una mayor maniobrabilidad a mi novio que se puso a un lado de la silla para dejarme ver como crecía su polla mientras me sobaba las tetas. Estaba dispuesta a no hacer nada; iba a consentir que fuera

él quien dirigiese completamente el primer polvo de aquel día.

Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, arrastró la silla un par de metros para que no chocara con la mesa. Yo estaba con las tetas por encima de la camiseta y las piernas juntas, por lo que cogió cada una de mis piernas y las puso en los brazos del sillón para tener una panorámica perfecta de mi coño; se arrodilló delante de mí y comenzó chupándome los pezones para ir bajando hacia mi coño muy despacio. Subió mi falda hasta la cintura, retiró la goma del tanga y bajándome un poquito el culo de la silla comenzó a acariciar mi coño con las yemas de los dedos mientras me miraba. Estaba a punto de tener mi primer orgasmo.

-La putita está apunto de correrse, dijo Pas mirando mi coño totalmente mojado. Vamos a ver si conseguimos que se corra tres veces esta mañana.

No pude contestarle, mis gritos de placer ahogaban cualquier intento de vocalizar alguna palabra. De mi garganta solo salían jadeos y gritos de placer. Fui a coger su mano para que parara porque no podía soportar tanto placer, pero él me la retiró con fuerza y agachó su cabeza empezando a lamer mi coño totalmente mojado por los flujos de mi corrida. Con su lengua entrando y saliendo de mi coño y mordiendo mi clítoris solo acertaba a pronunciar frases cortas: “no pares”. “mueve tu lengua más deprisa cerdo”, “como me gusta que me comas el coño” y cosas por el estilo.

Sin dejar de comerme el coño metió uno de sus dedos en mi boca. Yo sabía lo que venía después y estaba preparada para ello. Cuando estuvo bien mojadito, metió su dedo en mi culo. No dejaba de moverlo, y ante esa espléndida lengua y aquel sabio dedo, mi coño no resistió más y se corrió dentro de su boca.

Decidió que ya había tenido bastante lengua por el momento y se puso de pie. Apoyó una de sus rodillas en el sillón y empezó a pajearse delante de mi boca. De vez en cuando acercaba su polla lo bastante para que yo pudiera darle un buen mordisco. (Acariciar sus huevos con las yemas de mis dedos mientras él se la está meneando es algo que me pone cachondísima, y más cuando se ve reflejada la escena en los espejos de la habitación). Cuando parecía que iba a estallarle la polla paró e inclinándose un poco metió su tranca en mi coño hasta los mismos huevos. Comenzó con un mete y saca rápido que me hizo jadear como una puta y cuando menos lo esperaba la sacó y agarrándome por la cintura me dio la vuelta en el sillón, me subió la falda por detrás hasta la cintura para ver mi bonito liguero y poder maniobrar con más facilidad. Metió su polla en mi culo con un embiste brutal y la sacó sin dejar que me recuperara del primer asalto. Volvió a meterla y a menearse dentro de mi culo.

-Me encanta follarte por detrás con la ropa puesta, amor mío. No sabes como me pone pensar que este culo es mío y puedo follármelo cuando yo quiera. Me decía mientras no dejaba de mover su cintura para que su polla entrara cada vez más dentro de mí.

Sus jadeos eran cada vez más rápidos. Azotaba mi culo con ligeros cachetes que hacían que yo gritara de dolor y placer al mismo tiempo.

-Mueve el culo zorra, decía cuando me cacheteaba.

Pero yo no estaba dispuesta a hacer nada por él aquella mañana. Viendo que no obtenía ninguna respuesta por mi parte y que yo estaba a punto de correrme de nuevo. Sacó su polla de mi culo y me dio la vuelta dejándome sentada en el sillón. Me agarró por el pelo y metió su polla en mi boca. Movía la cintura con rapidez y su polla casi me tocaba la garganta. No iba a quedarme sin correrme otra vez, por lo que llevé mi mano hacia mi coño y metí mis dedos hasta dentro sin dejar de moverlos. Pascual veía la escena reflejada en el espejo y se crecía ante la situación. Por fin la sacó de mi boca, y sin soltarme del pelo se la siguió meneando hasta que se corrió sobre mis tetas y mi cara.

Cuando terminó, y viendo que yo no paraba de pajearme, se agachó nuevamente sobre mi coño y comenzó a lamerlo, a mover su perilla rozándolo, a meterme sus dedos hasta que exploté en un orgasmo que tuvieron que oír en la recepción del hotel.

Satisfechos los dos nos dirigimos al baño para darnos una ducha caliente. Llevé el consolador para limpiarlo,

y una vez Pascual se hubo metido en la ducha, nos invitó a entrar a mí y a mi amiguito para seguir la fiesta en la ducha. Me enjabonó todo el cuerpo, y luego repetí la misma operación con él. El contacto de mis tetas en su espalda hizo que su pene comenzara a aumentar de tamaño. Yo lo agarraba por detrás con una mano mientras que con la otra introducía a nuestro amiguito por mi coño bien enjabonado. Cuando menos lo esperaba le metí los 18cms. de plástico por su agujero. Con el agua caliente cayéndole por la espalda y ensartado por mi juguete no dejaba de gemir de placer. Me arrodillé ante él y cogí su polla con mis dientes apretando hasta hacerle gritar de placer. El juguete entraba y salía de su culo al tiempo que su polla entraba y salía de mi boca; mis manos tocaban sus huevos y Pascual se corrió en mi boca.

Me puso de pie y vio como me tragaba su leche caliente. Me besó en la boca y me abrazó con fuerza. Nos quedamos un rato quietos, abrazados, sin decir ni siquiera un “te quiero” porque aquello ya había pasado a la historia. Después acabamos de ducharnos y desayunamos mientras comentábamos lo que íbamos a hacer esa mañana. Salimos a la calle casi al mediodía. Como hacía bastante frío nos habíamos abrigado bastante bien. Jersey gordo, pero con bastante escote, pantalones vaqueros con botas altas y abrigo y bufanda yo. Pascual se puso un jersey gordo de lana y unos vaqueros negros que le hacen un culo estupendo; cazadora de pana verde y botas negras para rematar su conjunto.

Estuvimos comprando recuerdos para la familia y amigos hasta la hora de la comida. Luego fuimos a comer a un restaurante de comida típica de la región, y a la hora del café quedamos con Michel y Daniela.

Conversamos un rato con ellos, les enseñamos lo que habíamos comprado y volvimos al hotel a descansar un poco. Cuando llegamos nos esperaba una sorpresa. En el casillero de nuestra habitación había una carta del hotel que ponía más o menos lo siguiente:”El director del hotel se complace en invitarles al baile de disfraces que tendrá lugar esta noche en el salón azul a las doce.

Agradeciendo de antemano su presencia, les saludaCorçit Mirendine, Director.

P.D.: “los disfraces están en su habitación”

Autor: Nuria y Pascual nyprelatos (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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