UNA MUJER MADURA

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Hola amigos, mi nombre es Luis y vivo en Madrid, soy un más que asiduo lector de la página, es la primera vez que escribo una de mis experiencias sexuales, no se si la mejor, pero si la que sin lugar a dudas ha marcado parte de mi vida y sobre todo me hizo descubrir mi gustos por las mujeres maduras.

Empezaré por describir a los dos protagonistas de esta historia, ella (la llamaremos Charo) Extremeña, 49 años, con un nivel socio-cultural alto, sin ningún tipo de problema económico, y la persona más enamorada de África que nunca he conocido, casada con un hombre que creo no se la merece, no porque la trate mal, pero la ha hecho sufrir mucho y lo que es peor aún lo sigue haciendo, físicamente una mujer atractiva, morena, con media melena, delgada y no porque se cuide, ojos marrones, caderas anchas, unos 100 de pecho, por su edad ya caídos, pero con un pezón grande y oscuro, con el que aún sueño, todo ello unido por un hermoso trasero, de los que a pesar de sus 49 años son difíciles de olvidar. Yo tengo 32 años, soltero, moreno, 170, 60 Kg., ojos marrones, siempre llevo el pelo muy corto y con una perilla que no se separa de mi desde que tengo 18 años, según dicen algunas mujeres con buen cuerpo, ya que me cuido, me depilo y voy al gym cuando mi trabajo me lo permite, no soy ningún superdotado ni mucho menos, aunque estoy muy a gusto con lo que tengo.

Charo y yo nos conocimos hace 3 años por este medio, en un chat de un servidor muy conocido en España, donde entra gente de más de 40 años, ella entraba a menudo y era muy conocida, yo entré esa noche por casualidad o por curiosidad no recuerdo muy bien, la verdad no se si existen las casualidades o es el destino, pero yo estaba en el sitio indicado en el momento indicado. Hacía muy poquito tiempo que yo había perdido a mi pareja en un accidente de coche y ella no pasaba por uno de sus mejores momentos con su familia. Desde esa primera noche que coincidimos en el chat, creo que me gustó su forma de ser, ya que físicamente tarde más de un mes en conocerla y siempre la vi en fotos, nunca quiso ponerse una cámara con lo cual……, esa primera noche me habló de ella, de su hijo, de su pasión por África (como después siguió haciendo otras muchas noches), yo la conté un poquito sobre mi vida, y el mal momento por el que pasaba, cuando terminó la noche como a las 6 de la mañana ya que era fin de semana, quedamos para seguir hablando la noche siguiente, poco a poco esto se convirtió en un hacer diario, y si no la tenía cerca contándome sus cosas, hablando de su nunca monótona vida o de sus problemas y alegrías, me faltaba algo, y creo que a ella le sucedía lo mismo cuando yo por algún motivo no podía conectarme.

Muchas noches dentro de esas largar conversaciones se trató el tema del sexo, y me di cuenta de que en eso éramos muy diferentes, ella es una mujer muy recatada, cortadísima muchas veces, que la cuesta muchísimo tratar este tema, quizás por la edad, quizás por educación o quizás por guardar las formas, es algo que nunca me quiso aclarar, mientras que yo soy todo lo contrario, me considero muy liberal, me gusta disfrutar del sexo, y hablar de el sin ningún tipo de tabú, creo que el problema fundamental es que había dejado de interesarle o quizás por su situación personal, habían echo que la dejara de interesar, siempre me repetía que para una mujer de su edad, eso no era importante y mucho menos necesario, y que como un chico como yo podía estar hablando de esas cosas con ella, que era mayor para mi, supongo que lo que todas las mujeres a su edad y con su forma de pensar le dirían a cualquiera. Después de casi 6 meses de vernos a diario, y después de alguna que otra sesión de cyber y recalentones por teléfono, cosa que me costó muchísimo conseguir, tomamos la decisión de conocernos en persona, aprovechando que en Madrid San Isidro es fiesta y donde ella vive también, decidimos pasar 4 días juntos

, a todo esto se unió que su marido salía de viaje durante de 12 días, justo 2 días antes de que yo llegara, con lo cual y como las ocasiones las pintan calvas lo llevamos hacia delante.

La recuerdo perfectamente sentada en la estación esperándome, con unas gafas de sol que no dejaban ver sus ojos, una camisa blanca, con dos botones desabrochados que dejaba ver un precioso escote, muy marcado por la presión que ejercía sobre sus grandes pechos un sujetador azul de lencería muy fina y casi totalmente transparente, y una falda blanca hasta los tobillos, lo que me permitió descubrir que tenía un cuerpo precioso de mujer madura. Todos los que tenéis como yo, esta debilidad por las mujeres maduras seguro que sabéis a que me estoy refiriendo, para mi sorpresa la falda me dejó ver que llevaba puesto un tanga, la falda se ajustaba perfectamente a su culo haciéndolo irresistible para mi y creo que para cualquiera que tuviera el placer de verlo. Me sorprendió muchísimo esto, ya que siempre me había comentado que ella jamás usaba tanga, que la resultaban de lo más incómodo y que a los 10 minutos se los tenía que quitar, que eso era solo para chicas jóvenes que buscan excitar a su pareja, y a ella ese tiempo ya se le había pasado. La encontré muy nerviosa y excitada, me recibió con dos besos, me preguntó por el viaje y sin darme tiempo a responder, me cogió muy fuerte de la mano (quizás creyendo que saldría corriendo y nada más lejos de mis intenciones) y nos dirigimos hacia su coche.

Desde Cáceres hasta donde ella vive hay una hora y media de camino aproximadamente, como a los 10 minutos de haber salido, para el coche en el arcen de la carretera, cosa que al principio me asustó un poco, ya que pensé que nos tocaría regresar andando hasta Cáceres para coger otro coche, pero no, ella estaba muy nerviosa y decía que no podía seguir conduciendo en ese estado, después de tanto tiempo hablando con ella, llegué a conocerla bien y creo que hice lo que ella esperaba o necesitaba, acaricié muy dulcemente su cara con mis manos, me acerqué hacia ella y la di un largo y dulce beso en sus labios, después apoyes su cabeza en mi pecho y comencé a acariciarla con toda la lentitud del mundo, ninguno decía nada, dentro de mi habría deseado pasarme al asiento de atrás, desnudarla sin ningún miramiento allí mismo y hacerla el amor, pero sabía que todo llegaría y que ese no era el momento ni el lugar, estuvimos parados como unos 20 minutos, después reanudamos la marcha, hablando de cosas superficiales, pero sin dejar de hablar en ningún momento, durante todo el trayecto no dejé de acariciar su cara, su pelo, su cuello, realmente en ese momento para mi era la mujer más bonita del mundo, y solo estábamos ella y yo.

Cuando llegamos al hotel serían como las 6 de la tarde, ella se había encargado de reservar habitación en un pequeño, pero muy bonito hostal del pueblo, se la notaba muy nerviosa ya que es un pueblo pequeño y ella una mujer muy conocida, pero así y todo, entro con migo, pidió la llave y subió hasta la habitación, era una habitación pequeñita, con una cama de matrimonio, un pequeño cuarto de baño con una bañera y un reducidísimo armario, a pesar de todo, durante esos 4 días que pase allí, a mi me pareció una suite.

Creo que entrar a la habitación fue una liberación para los dos, dejé la maleta a un lado de la cama, me puse frente a ella y comencé a besarla, con mucha más pasión de lo que había echo en el coche, ella respondió a mi beso de la misma forma, soltando los dos todo lo que teníamos contenido durante las casi dos largas horas de viaje. Recuerdo que había una espejo y una mesilla al lado de la cama, no se como, pero recuerdo tenerla muy pegada contra la mesilla, acariciando su pelo y besándola con toda la pasión que tenía dentro, ella fue la que paro el beso, retiró un poquito la maleta y se tumbó encima de la cama boca abajo, sin mirarme a los ojos me pregunto:

•Charo.- ¿Estás seguro de lo que quieres hacer?•Luis.- Si

La quité unos zapatos negros de tacón inmenso que llevaba puestos, hasta eso momento no me había fijado en sus zapatos, quizás porque tenía otras muchas cosas en las que fijarme, recuerdo que ella se limito a dejar caer la cabeza sobre la almohada estiro sus manos, sujetando la cabecera de la cama y no dijo absoluta

mente nada, yo comencé a acariciar y masajear sus pies muy lentamente, ella solo daba pequeños gemidos cuando aumentaba la intensidad del masaje sobre las plantas y los dedos de sus pies, después de un ratito decidí aumentar la intensidad y zona del masaje, subí muy lentamente su falda, hasta por encima de su cintura, dejando ante mis ojos unas piernas delgadas y muy cuidadas, y un culo inmenso, caído por la edad, pero que no tenia que envidiar en nada al de cualquier otra mujer más joven que ella, llevaba puesto un tanga azul a juego con el sujetador, hay realmente me di cuenta de que Charo era como yo había deseado, a su forma de ser, se unía que era una mujer atractiva, excitante y que podía despertar el deseo sexual de casi cualquier hombre que se propusiera.

En esta posición con la mujer que más había deseado hasta ese día, y dispuesta a entregarse en cuerpo y alma a recibir todo el placer que mis manos la pudieran producir, continué con mi masaje, subiendo por sus piernas muy, muy lentamente, variando la intensidad y la rapidez, hasta llegar a la parte interior de sus muslos, con un pequeño cachete en su trasero, que en un primer momento la asustó, pero que después entendió a la perfección, la indiqué que separara un poquito más sus piernas, para tener un mejor acceso a esa zona, ella sin decir ni hacer el menor de los gestos, las separó, acomodó nuevamente las manos a la cabecera de la cama y cerró de nuevos sus ojos.

Este gesto me permitió aumentar aún más la zona a masajear, así como tener una mejor vista de sus delgadas y bonitas piernas, que tenían fin en un caído, pero excitante trasero, pudiendo incluso llegar a rozar con mis manos, lo más íntimo del cuerpo de Charo (según ella misma me confesó, a excepción de su marido, ningún otro hombre había tenido tan bonitas vistas de su cuerpo), un bonito y por la excitación abultado sexo, se notaba que Charo estaba muy excitada, incluso parte del tanga se le había llegado a meter por dentro de sus labios, dejando ver como la parte que cubría su sexo aparecía muy mojado como si estuviera a punto de derretirse como un hielo, gota a gota. Por un lateral aparecían como diciendo aquí estamos sus abultados labios, arrugados por la edad y supongo el uso, pero que para mi eran los más bonito y excitantes que había visto en muchísimo tiempo, todo esto unido a que parecía llevar el sexo completamente rasurado, hizo que me fijara en como su sexo brillaba, aumentado la dureza de mi sexo, recuerdo que llegaba a dolerme de la excitación y el placer de lo que mis ojos estaban observando, estuve a punto de detener le masaje en ese mismo instante, desnudarme y hacerla el amor, pero……. decidí disfrutar del momento y sobre todo hacerla disfruta a ella, quería que ella me lo pidiese “hazme el amor”.

Recordé que en una de las escasas sesiones de cyber que habíamos tenido en los 6 meses que llevábamos juntos, me dijo que una de las cosas que más la excitaban y que jamás la había echo, (no sabe bien lo que se perdió su marido…, bueno esto y otras muchas cosas que ya iréis descubriendo), era que besaran sus pies, que jugaran con sus dedos, decidí que ya era hora de que alguien la concediera ese placer y por suerte para mi esa persona iba a ser yo, estuve masajeando sus piernas de arriba abajo, centrándome sobre todo en la parte interior de sus muslos, rozando muy suavemente su sexo, de vez en cuando me dedicaba más directamente a su parte más íntimas, echado hacia un lado con mi mano izquierda, la parte de tela que tenia metida en su sexo y con mi mano derecha de una forma muy suave pasaba varias veces uno de mis dedos, introduciéndolo muy poquito, subiendo y bajando en repetidas ocasiones desde el comiendo de su sexo, en el cual ya se marcaba como un diminuto pene, su abultado clítoris (recuerdo que la primera vez que lo rocé, me sorprendió el tamaño, sin lugar a dudas Charo era toda ella entera una caja de sorpresas) hasta la parte inferior del mismo, después de estas caricias mi dedo quedaba completamente impregnado de sus jugos, cuando terminaba con estas caricias, colocaba de nuevo su tanga azul, en la misma posición en la que me lo había encontrado y me concentraba de nuevo en seguir masajeando y acariciando sus piernas, muy lentamente.

En una ocasión no pude resistir más y llevé mi dedo hasta mi boca, simplemente os diré que jamás había probado un sabor tan dulce, en dos ocasiones mientras me dedicaba

a introducir mis dedo en su sexo, me tomé la libertar de con el dedo gordo de la mano colocarlo a la entrada de su pequeñísimo ano, y muy despacio dibujar círculos, sin realizar ninguna presión, mientras con la otra mano hacia algo que sabía que la volvía loca, masajear la planta de su pies, jugando con cada uno de sus dedos, la primera vez ella dio un pequeño saltito, supongo que por lo inesperado o quizás por que nadie ni siquiera su marido había estado tan cerca de acariciar su cuerpo al 100 por 100 como yo estaba haciendo en esos momentos. Ya en la segunda ocasión que me atreví a repetir esta misma operación, se limito a soltar un pequeño suspiro, seguido de un gemido, el cual resonó en mis oídos como música celestial, ahora si sabía que ella al igual que yo, estaba dispuesta a entregarse al 100 por 100 los 4 días que estaríamos juntos, esa entrega tenía que ser recompensada por mi, subí hasta dejar mis labios a la altura de su oído y muy dulcemente:

•Luis.- Mi amor, date la vuelta•Charo.- ¿Qué quieres hacer ahora?, creo que no voy a poder aguantar, recuerda que soy demasiado mayor para ti, y me estás haciendo cosas que jamás nadie me había echo antes, solo me has acariciado y estoy chorreando como una puta.

•Luis.- No digas nada, solo déjate llevar, ¿por favor? ¿Si?•Charo.- Creo que vas hacer que muchas cosas cambien en mí, y creo que eso no va a ser bueno… pero haré lo me pides…

Desde que llegamos a la habitación, esa había sido la conversación más larga que habíamos tenido, supongo que los dos teníamos demasiados deseos como para perder el tiempo comentando las jugadas, tanto ella como yo, queríamos disfrutar de nosotros, ya habría tiempo de charlar, y esto fue algo que se mantuvo durante todo el tiempo en este primer encuentro, el resto de los días no serían así y descubrí que la encanta hablar y que la hablen mientras la hacen el amor.

Después de esta pequeña charla ella se tumbó boca arriba, con las manos pegadas a su cuerpo, las piernas muy separadas, y la cabeza muy metida en la almohada, cerrando lo ojos (imaginar una momia a la que le han dejado un consolador con tamaño y forma de pirámide puesto…) me hizo gracia y no pude evitar soltar un carcajada cuando la vi en esa postura.

•Luis.- Jajajajajajaja•Charo.- ¿Qué pasa?•Luis.- ¿Ahora que esperas, que me quite los pantalones, me tumbe encima de ti, y directamente te la meta?•Charo.- Pues… eso es lo que hace mi marido…

•Luis.- Recuerda que yo no soy tu marido, y tú no eres la mujer de nadie, no lo olvides mientras estés con migo ¿vale?•Charo.- Lo siento (al decir esto me hizo sentirme muy mal, por la carcajada, se que lo había echo de una forma inconsciente, pero no quería que recordase como la trataba ese señor que es su marido).

•Luis.- Mi amor disfruta del momento, solo disfruta…

Me puse de pie, la di un beso en los labios y me dirigí hacia donde tenía colocados ella sus pies, ella seguía con las piernas muy abiertas, a pesar de la conversación, cogí una de sus piernas sujetándola por su gemelo, la subí hasta llegar a la altura de me boca, y comencé a besar las plantas de sus pies, ella simplemente cerró sus ojos, después de recorrer besando cada centímetro de su piel, besando de una forma muy lenta, con mi manos derecha introduje su dedo gordo en mi boca, pasando de besar directamente a chupar su dedo, lo que hasta ese momento había sido dulzura, se convirtió en una explosión de deseo y excitación, lo metía y sacaba de mi boca, (mucho tiempo después descubrí que es la misma sensación de cuando te estas comiendo una polla, pero eso fue cuestión de mucho tiempo y de otro relato…), creo que si en ese momento tan solo hubiera echo el amago de tocar mi sexo, habría explotado como una bomba de relojería…

Mientras yo me dedicaba a chupar con auténtico desenfreno cada uno de los dedos de sus pies, ella no pudo aguantar más bajó una de sus manos hasta llegar a su braguita, que retiró hacia un lado, de una forma brusca, como si le molestase su presencias, y sin dejar de respirar muy profundamente, comenzó a acariciar su clítoris y a introducir unos de sus dedos en el interior de su sexo, no estuvo más de 2 minutos realizando esta operación ya que con un largo y fuerte gemido, vi como por entre sus piernas caía gota a gota, el placer almacenado durante tanto tiempo, y reservado para mi, mientras observaba co

mo ella tenia su primer orgasmo delante de mis ojos, sin reservas, sin vergüenzas, solo disfrutando de él, seguí con sus dedos en mi boca, chupando ahora si, de una forma más pausada, quizás adaptándome a sus movimientos o quizás porque no podía dejar de mirar como de entre sus piernas salía un manantial de líquidos, pude comprobar después que son lo mas dulces y excitantes que cualquier hombre pueda desear. Después con el tiempo cuando hemos hablado sobre este momento ella siempre ha dicho que jamás había sentido algo así, ni siquiera después, haciendo el amor conmigo, no se si tendría que sentirme ofendido por esta afirmación, pero supongo que para los dos, y sobre todo para ella fue una fantasía cumplida.

Después de este primero orgasmo ella se quedó tumbada en la cama, con lo ojos cerrados, una de sus manos sujetando la almohada y la otra metida entre sus piernas recibiendo las ultimas gotas que brotaban del interior de su sexo, me gustaría saber que sentía en ese momento y que pasaba por su cabeza, mientras sentía como sus dedos se recubrían de ese líquido espeso que salía de ella. Yo hasta eso momento en el que todo se quedó en silencio, ni siquiera había prestado atención a que llevábamos casi una hora juntos, solos en una habitación, ella había tenido un orgasmo hace escasamente 1 minuto y sin embargo ninguno de los dos estábamos aun desnudos, había deseado tanto darla placer, que creo que por primera vez en mi vida me había dedicado en cuerpo y alma a una mujer, sin prestar atención a lo que yo deseaba, durante todo este tiempo mi sexo estaba a punto de estallar, en muchos momentos me dolía, pero ese dolo se convirtió en placer y un deseo aun mayor por Charo. Ahora después de pasado el tiempo estoy seguro que habría dedicado todo mi tiempo a darla placer a ella, cumplir una tras otra cada una de sus fantasías si ella así lo hubiera querido, por suerte para mi, los mismos deseos que yo de darla placer a ella, tenia ella de dármelos a mi.

Me quedé observándola, no se durante cuanto tiempo, quizás no quería romper la magia de ese momento, quizás aun estaba impresionado por lo que había vivido hace unos momentos, solo se que me saco de mi abstracción la voz de Charo.

•Charo.- ¿Te vas a quedar hay de pie toda la tarde?•Luis.- ¿Perdona?•Charo.- Nada te decía que si te piensas quedar hay de pie toda la tarde, o de una vez te vas a venir a mi lado.

•Luis.- Si claro que voy…

Me tumbé a su lado en la cama, me beso muy apasionadamente y por primera vez desde que entramos en la habitación fue ella la que tomo la iniciativa.

•Charo.- Ahora creo que soy yo la que tengo que corresponderte a ti.

•Luis.- ¿Corresponderme? ¿Cómo?•Charo.- No se muy bien como, pero tenemos 4 días para averiguarlo…

•Luis.- Si, esto no ha hecho nada mas que empezar nos quedan 4 días muy intensos.

•Charo.- Luis creo que después de estos 4 días vas hacer que muchas cosas dentro de mi cambien, sobre todo en lo que respecta al sexo, la forma de verlo y disfrutarlo, solo llevamos juntos tres horas y ya has removido mis cimientos, no se como, ni cuando tendré que regresar a la realidad, pero estos 4 días voy a ser solo tuya, me podrás pedir y hacer todo lo que quieras, siempre saldrá un si de mis labio.

•Luis.- ¿Todo?•Charo.- ¿Cariño que parte de “todo” es la que no entiendes?•Charo & Luis.- Jajajajajajaja•Luis.- Creo que estos cuatro días prometen…

•Charo & Luis.- Jajajajajajaja•Charo.- ¿Por cierto no me habías prometido una sorpresa? Quiero verla…

•Luis.- Creo que es demasiado pronto, además esa sorpresa te la vas a tener que ganar, aunque tengo que decirte que has empezado muy bien…

•Charo.- Esta bien, como se que no eres fácil de convencer tu lo has querido…

Comenzó a besarme muy lentamente primero en el cuello, luego en la boca, mientras que sus dos manos, me desabrochó uno por uno los botones de la camisa, se sentó en cuclillas encima de mi, sin apartar sus ojos de los míos, acarició mi pecho, mi estómago y de nuevo subía a mi pecho, dentro de mi pensaba que como siguiera así, y después de todo lo vivido antes, en cuanto tocara mi sexo estallaría sin poder evitarlo, pero estaba disfrutando de las caricias de Charo, cerré los ojos y me dejé llevar.

Se quitó de la postura en la que se encontraba sentada, y se puso a un lateral de mi cuerpo, la recuerdo mirándome fijamente a los ojos, subiend

o y bajando su mano por mi pecho, sin dejar de acariciarme con una de sus manos desabrochó mi cinturón, y luego uno por uno los botones de mi pantalón, introduciendo su mano de inmediato por debajo de mi short blanco, empezando a acariciar mi pene de una forma muy suave, casi sin querer tocarlo, quizás hasta con miedo, sin poder evitarlo lleve mi mano hasta la suya, y apreté fuerte, quería que la sintiera bien, comencé a marcar el ritmo con el que deseaba que Charo me masturbara, aprendió muy bien la lección y a los pocos segundo, me había bajado el pantalón, junto con el short y estaba masturbándome con su mano, como si en ello le fuera la vida.

Creo que no estuvo así ni 2 minutos cuando empecé a sentir que estallaría, sentía como mi pene se contraía, como daba pequeños golpes para soltar todo lo que había estado acumulando a lo largo de la tarde, le pedí a Charo que parase que me iba a correr, quería seguir disfrutando de sus caricias, ella hizo caso y paro en seco mirándome a lo ojos, yo cerré los míos, y me eche hacia atrás, había faltado nada para correrme… ella sin decir ni una palabra, sujetó con su mano mi sexo, y se lo metió directamente en la boca, cuando sentí sus labios húmedos en la punta de mi sexo, abrí lo ojos, no podía ser que Charo estuviese haciendo eso, siempre me dijo que la producía repugnancia meterse el pene de su marido en la boca, y ahora sin yo decir nada lo estaba haciendo.

Miré hacia abajo vi que era cierto, su cabeza inclinada, tapando su media melena esa boca, que ahora subía y bajaba por mi pene, no pude aguantar más, me eché hacia atrás, y comencé gemir con fuerza, descargué en su garganta varios chorros, que ella trago prácticamente sin hacer ningún gesto ni movimiento, solo se quedó quieta como esperándolo… Una vez que recibió todos mis líquidos en su garganta, comenzó de nuevo un suave sube y baja por mi sexo, como si quisiera apurar hasta la última gota, poco a poco mi sexo fue perdiendo fuerza dentro de su boca, hasta que ella dejó libre mi pene, de la presión ejercida por su boca. Después me miró de nuevo a los ojos, y se tumbó a mi lado en la cama, comenzó a acaricia mi pecho, no dijo nada, cosa que me puso nervioso no sabía que pasaba por su cabeza en esos momento o si deseaba o no que este sucediera así, solo se apoyó sobre mi pecho y cerró los ojos, como si estuviera desfrutando del sabor que tenía ahora entre sus labios o como si por un momento se arrepentirá de la que acababa de hacer.

Nunca me hubiera pasado por la cabeza que Charo fuera tan caliente, incluso después de llevar 6 meses hablando con ella y conocerla como creo que llegue a hacerlo, ni siquiera imaginaba que detrás de aquella apariencia de señora recatada, muy de derechas y algo chapada a la antigua, se escondiera una mujer con tantos deseos de disfrutar del sexo, y lo mejor de todo es que mis 4 días junta a ella no habían echo nada más que empezar.

Estuvimos callados creo que bastante tiempo, o quizás eso me pareciera a mi, quizás fuera que por mi cabeza pasaban tantos pensamientos, tantas imágenes que a mi me pareció una eternidad, al igual que anteriormente había pasado, me sacó de mi letargo la voz de Charo.

•Charo.- Jolín estas bragas me están matando, ahora recuerdo porque nunca me las pongo.

•Luis.- ¿Y que te ha llevado a ponértelas hoy?•Charo.- ¿Tú que crees?•Luis.- ¿Por mi?•Charo.- ¿Tú que crees?•Luis.- Pues… ¿puedo?

Hasta que no intenté moverme no me había dado cuenta que tenía mis pantalones y mi short por las rodillas, me subí las dos prendas a la vez, y me puse de pie, rodee la cama para ponerme al lado del cuerpo de la mujer que ocupaba todos mis pensamientos en esos momentos, con mis manos sujeté su tanga y se lo fui bajando hasta quitárselo por completo, observé lo mojado que aún estaba, después de lo que había tocado vivir esa tarde, ella solo levantó un poquito su cintura para facilitar la labor y de nuevo se dejó caer sobre la cama. Ahora tenía antes mis ojos, su sexo, completamente depilado, aún tenía el brillo de la corrida que había tenido hace unos momentos, no podía aguantar más, separé un poco sus piernas para observarlo mejor, y lancé mi boca sobre él.

•Charo.- NO… espera cariño•Luis.- ¿Qué pasa?•Charo.- Antes tengo que hacer un

a llamada, recuerda que nos están esperando para cenar…

Me había olvidado completamente, que habíamos quedado con unos amigos suyos y de su marido, en un restaurante a las afueras del pueblo, Charo quería que me conocieran, además así no habría rumores en el pueblo cuando Charo entrara o saliera del hostal, o nos vieran pasear junto, después de esa cena, todo el mundo sabría quien soy yo, vamos que seria presenta en sociedad.

•Luis.- Esta bien…

Charo se puso de pie, se colocó su largo vestido, y fue a buscar su móvil al bolso, buscó un número de teléfono y se puso a llamar, antes de comenzar hablar ya estaba otra vez a mi lado tumbada en la cama. Se puso hablar con una mujer Ana, amiga suya de muchos años, mas joven que ella y que después pude comprobar que era un bellezon de mujer, además de ser una de las mujeres más bordes presumida y antipáticas de las que me he cruzado en mucho tiempo. Empezó a contarla que ya estábamos en hostal, que me estaba duchando y que tardaríamos en llegar. Yo a su lado en la cama no podía dejar de mirar su cuerpo, deseaba verla desnuda, y mientras ellas hablaba con su amiga, comencé a desabrocharla la camisa, hizo un primer gesto de que me estuviera quieto, pero me gustó el juego, ella hablando con su amiga de cosas sin importancia (en más de una ocasión perdió el hilo de lo que estaban hablando, como ella dice “no se puede estar en misa y repicando”), mientras yo la desnudaba muy despacio.

Decidí seguir para ver hasta donde podía llegar con este nuevo juego, no se si por el morbo, o por que sabía que no pararía, Charo retiró su mano, y me dejó hacer… quité uno por unos todos sus botones, dejando ahora si ante mi vista un precioso sujetador azul, transparente, que hacía que su pecho estuviera muy sujeto y subido, entre la tela de color azul se podían observar dos grandes y oscuros pezones, que empezaban a ponerse duros, metí una de mis manos entre la tela del sujetador y comencé a masajear esos preciosos pecho, por fin sentía en mis manos, la suavidad de esos pechos, estaban caídos y nada duros por la edad, pero contrastaba con la dureza que tenían sus pezones cuando los metía entre mis dedos, y tiraba de ellos, produciendo pequeños quejidos y que todo su cuerpo se agitara, ella seguía hablando por teléfono, solo de vez en cuando hacia algún gesto como diciendo “que malo eres…”.

Después de un tiempo disfrutando de su pecho, me decidí a terminar lo que hace unos minutos no había terminado, quería probar de nuevo el sabor de su sexo en mi boca, por lo que la cogí de la mano y tirando hacia arriba la puse de pie, ella se quedo un poquito sorprendida, pero me facilitó la labor, me puse de frente a su cuerpo, ella mientras seguía hablando por teléfono, como todas las mujeres estaban haciendo un traje (vamos poniendo a parir) a uno de los amigos del grupo. Terminé de quitarla la camisa, desabroché su sujetador, ella me ayudó, pasándose el móvil de una mano a otra, estaba preciosa, busqué la cremallera de su falda, bajándola, tuve que ayudar a la falda para que pasara de sus anchas caderas, pero después callo, quedándose completamente arruga en el suelo. Por fin tenia a Charo completamente desnuda ante mi, observé ese precioso cuerpo durante unos segundos, pero quería seguir con el juego, con un gesto la indiqué se de tumbara de nuevo en la cama, me senté a su lado, y comencé a acariciar su cuerpo, su cuello, su pecho, su estómago, hasta llegar a su sexo, ella separó un poco las piernas para facilitarme la labor, y metí uno de mis dedos, ella de nuevo estaba muy mojada, soltó un pequeño gemido y mientras seguía hablando con su amiga, cerró de nuevo los ojos.

No podía aguantar más, y directamente separé sus piernas y lancé mi lengua directamente a su clítoris, ella cuando sintió la humedad de mi boca, intentó pararme con una de sus manos, pero no tenía pensado dejar de hacerlo por mucho que se empeñara, por lo que hice más fuerza con mi cabeza y seguí explorando con mi lengua todo su sexo, después de un pequeño forcejeo creo que entendió perfectamente que no quería parar, quitó su mano de mi cabeza y se acomodó para lo que la esperaba, esto me facilitó la labor y comencé a disfrutar del sabor de su sexo, separaba con mis manos sus labios, pasaba mi lengua por su abultado clít

oris, que metía en mi boca y daba pequeños mordisquitos, cada vez que hacía esto, ella se movía, y gemía muy despacio, ya que aún tenia al otro lado del teléfono a su amiga, creo que incluso su amiga la preguntó si la pasaba algo, ya que en varias ocasiones la escuché decir “nada”, a estas alturas ella ya tenía su mano sobre mi cabeza que apretaba con fuerza, enseñando donde y como quería sentir mi lengua.

Su sexo cada vez estaba más húmedo, haciéndome disfrutar con más intensidad de ese sabor tan fuerte que salía de entre sus piernas, creo que ya no pudo aguantar más, sin despedirse, corto el móvil y lo soltó de una forma muy brusca sobre la cama, cogió mi cabeza con las dos manos, y comenzó a gemir con tal fuerza que pensé que se enteraría todo es hostal, a los pocos segundo comenzó a salir de su interior una gran cantidad de líquidos, que recibí directamente en mi boca con absoluto placer y devoción, estaba consiguiendo que Charo se corriera por segunda vez, y para mi placer los estaba haciendo donde yo deseaba. Cuando noté que bajó la intensidad de su corrida, suavicé la intensidad con la que mi boca chupaba su sexo, y dejé que poco a poco se fuera relajando, recuerdo las contracciones de su sexo durante todo este tiempo.

Mi pene a estas alturas parecía que quisiera explotar dentro de mi pantalón, me dolía por el roce con el short, Charo tenía que ser mía y había llegado el momento, vi como por el sexo de Charo aún resbalaban gotas de su corrida, y que podía haber seguido disfrutando del sabor dulce que de el fluía, pero era mayor mi necesidad de hacer el amor a esta mujer que tanto placer me estaba dando en tan poco tiempo, salté de la cama y en apenas en unos segundos me desnudé completamente, cuando bajé el short, mi pene saltó como un resorte, al fin se había liberado de la opresión a la que estaba sometido hasta ese momento.

Me situé entre las piernas de Charo, y comencé a besarla, pasando mis manos por debajo de sus muslos y levantando sus piernas tanto como pude, en esta postura mis pene estaba justo a la entrada de su sexo, siempre le había dicho a Charo, que si alguna vez hacíamos el amor la primera vez sería muy despacio, muy dulce y delicado, y dentro de mi cabeza ahora estaba sintiendo la humedad de su sexo, completamente expuesto, dilatado y preparado para ser mío, lo que más deseaba era metérselo de una sola vez, con fuerza, para descargar mi pasión dentro de ella, creo que Charo en ese momento sentía lo que yo deseaba, y con una voz muy dulce y tranquila me susurro al oído “despacio por favor, hazlo despacio”, eso me despertó y me hizo darme cuenta de lo que ella deseaba, como muchas veces me había dicho, quería sentirse amada, deseada, querida…

Moví mis caderas hasta tener la punta de mi pene insertada en su sexo, Charo gimió y cambio la expresión de su cara, muy lentamente como tantas veces la había prometido, fui metiendo dentro de ella una parte de mi, con cada centímetro, algo mío pasaba a ser suyo, y algo suyo pasaba a ser mío, cuando los dos estuvimos completamente unidos, la mire a los ojos, ella me miraba muy fijamente, sin moverse, solo sujetaba muy fuerte con sus manos mi trasero, no quería que me moviera, creo que ni siquiera que respirara, no se cuanto tiempo estuvo así, pero en cuanto aflojo la presión de sus manos, comencé a mover mi cintura, sacando mi sexo casi por completo del suyo, para de nuevo meterlo ha lo mas profundo, era un proceso lento, delicado, suave, diría que casi hasta con miedo.

Charo comenzó a gemir mas fuerte, cada vez que mi pene entraba y salía de su sexo, sentía el calor que desprendía su interior y el manantial de líquidos que ya parecía esparcirse por sus muslos, apretaba fuerte mi trasero, cada vez entraba más dentro de ella, con mayor fuerza y a mayor velocidad, nos besábamos sin parar, en un momento dado, sujeto mis caderas y de sus labios salieron una palabras que dieron rienda suelta a nuestra pasión… “Luis ahora quiero ser tuya”, comencé a acelerar el ritmo de las embestidas, metía mi pene todo lo que podía, lo sacaba y de nuevo de un solo golpe se lo introducía, comenzó a gritar “Luisss… luissss… ya…”, sentía como su sexo latía en cada una de mis envestidas, como cada vez que yo salía de ella, por sus piernas chorreaba mas y mas líquidos, se estaba corriendo por tercera v

ez esa tarde, mi sexo latía al ritmo de su corrida, hubiese querido aguantar así durante horas, pero no podía más, mis gemidos se hicieron mas intensos como preludio de lo que estaba a punto de ocurrir, ella dejó de gemir y casi gritando me dijo: “Lo quiero dentro de mi yaaa… correteee”.

Estas palabras hicieron que inevitablemente de mi sexo comenzaran a salir chorros de semen que fueron directo a lo mas intimo de Charo, notaba como en su interior se mezclaba mi semen con el manantial de líquidos que brotaban de su sexo, poco a poco fui reduciendo el ritmo, hasta soltar sus piernas y desplomarme sobre ella, Charo me sujeto con fuerza, mi primera intención fue salirme de su interior, pero ella apretó mi cuerpo contra el suyo, evitando que me pudiera salir, notaba como mi sexo iba perdiendo tamaño dentro de esa mujer que tanto y tan bueno me había dado, nos quedamos así, hasta que los dos recuperamos cierta normalidad, nos besamos y nos tumbamos cada uno a un lado de la cama.

Charo miro su reloj, ya eran mas de las 21:30, había oscurecido y ni cuenta nos habíamos dado ninguno de los dos.

•Charo.- Joder, ya llegamos tarde…

•Luis.- ¿A qué hora has quedado?•Charo.- A las 21:00•Luis.- Pues si ya llegamos media hora tarde•Charo.- Bueno te echare a ti las culpas diciendo que me estabas violando… jajajaja•Luis.- ¿Cómo? Capaz serias…

•Charo.- Anda déjate de tonterías que nos tenemos que duchar, ¿no querrás que me presente delante de los amigos de mi marido oliendo a sexo verdad?•Luis.- ¿Juntos?, ¿nos ducharemos los dos juntos?•Charo.- Tu que quieres que lleguemos a la hora de las copas¿?, primero me ducho yo y después tu vale¿’•Luis.- Si no queda mas remedio pues…

Se levanto de la cama y recogiendo su camisa, su falda y su sujetador, y se dirigió a la ducha, yo mientras me encendía un cigarro aún tumbado sobre la cama, no cerró la puerta del baño, por lo que pude ver, como se metía en el agua, se enjabonaba bien todo el cuerpo, haciendo especial hincapié en su sexo, mientras hacía esto, me miró y sonrió muy pícaramente, salió de la ducha y se secó el cuerpo muy despacio, mirándome de vez en cuando, incluso provocándome para que fuera hacia ella, tardó como unos 10 minutos en salir de la ducha, en cuanto ella terminó y sin darla tiempo a que saliera del baño, la di un beso en los labios, un cachete en el trasero y pasé yo a ocupar su posición dentro de la ducha.

Cuando salí, de la ducha, ya estaba peinada y pintada como si nada hubiera pasado, tenia sus braguitas en la mano.

•Charo.- Ufffff otra vez con el suplicio•Luis.- ¿A qué te refieres?•Charo.- Pues que los hombres diréis que estamos muy bonitas con esto (mostrándome el tanga), pero es insoportable, al menos para mi.

•Luis.- ¿Y porqué te lo pones?•Charo.- Ya te lo he dicho antes, solo por ti•Luis.- No, si me refiero a porque te lo vas a poner ahora•Charo.- No querrás que…

•Luis.- Si quiero, ¿lo harías por mí?•Charo.- Joder…

Se quedó pensando un momento, dejó el tanga encima de la cama, cogió su bolso, me dio un beso en los labios y salimos hacia donde habíamos quedado con sus amigos, durante el trayecto no hablamos prácticamente nada, ya que el trayecto no duro mas de 3 minutos, cuando llegamos, nos sentamos en una mesa un poquito apartada, con un grupo de unas 10 personas, a los cuales me fue presentando una a una, todos muy educadas, bien vestidas y por lo que supe después a lo largo de la noche, gente de un alto nivel económico, aunque a mi lo que realmente me importaba es que esa cena terminase pronto para regresar al hostal y disfrutar de nuevo con Charo.

Quizás algún día leas este relato y sepas que eres tú la protagonista, quizás en este tiempo, has tenido mas aventuras que mereciesen la pena contar, quizás algún día querrás que esta historia se haga de nuevo realidad. Como lo prometido es deuda esta es mi versión de los hechos.

Autor: Erastes

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Escrito por Marqueze

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