Con Vanessa delante de su abuela ciega

¡Comparte!

Por esa época estaba saliendo con una chica que se llamaba Vanessa , ella era puro fuego morena con los ojos verdes el pelo largo lacio y unas gafas que la hacían parecer intelectual.

La época de la que habló era en el instituto ella pertenecía a un instituto y yo a otro, eran mucha ocasiones en la s que iba desde mi instituto al suyo para verle  y acompañarle a casa de su abuela a la cual tenía que cuidar mientras que su madre se iba a trabajar, lo tenían arreglada así.

Cierto día. como de costumbre la recogí en su instituto y nos fuimos a casa de su abuela, al llegar abrió la puerta la madre y me saludó, Vanessa  y yo llevabamos mucho tiempo saliendo y ya nos nos conociendo las madre y yo.

–    Hola, pasa.- Me dijo la madre.

–    Gracias Doña Dolores.- Le respondí.

–    Te he dicho que me llames Loli, que cabeza la tuya.

–    Vale, Loli.

–    ¿ Te quedas a comer no?.- Me dijo ella.

–    Si, venga.- Dijo Vanessa  entusiasmada.

–    Ok.

–    MaMá este es el novio de Vanessa.- le dijo la madre a la abuela de Vanessa.

–    Está un poco ciega, tiene cataratas.

 

Comimos los cuatro en la mesa, madre, hija, abuela y yo. Tras la comida me estuve fijando como la madre de Vanessa  le daba de comer a la abuela, la verdad es que a la abuela no la conocía yo era una señora de 92 años totalmente arrugada en un silla de rueda que trasladaban de la silla de la cocina al sillón balancín y a la cama.

Terminamos de comer y mientras que la madre recogía la cocina Vanessa  colocó a la abuela en el butacón frente a la tele y yo me senté en el sofá frente a la tele con la telenovela puesta para amenizar la sobremesa.

La madre de Vanessa  se marchó y nos quedamos los tres en la casa. al rato de estar viendo la telenovela, Vanessa comenzó a besarme en el cuello, yo no hacía más que mirar a la abuela que tenía la mirada perdida, no sé si en la tele o nosotros. Vanessa  elevó la apuesta y comenzó a tocarme la polla por encima del pantalón, Yo le quité la mano señalándole a la abuela.

–    Está sorda y nos se entera de nada.- me dijo y siguió besando mi cuello y tocando mi polla por encima de la tela de mi vaquero.

Yo seguía mirando a la abuela la cual no hacía ningún gesto, únicamente parpadea de vez en cuando, Vanessa  tomó mi mano abriendo su camisa la puso en uno de su pechos, yo tomé el pecho con mi mano y comencé a acariciarlo, mientras que ella había abierto la cremallera de mi pantalón y tenía entre sus dedos la cabeza de mi polla.

–    Niña, me traes agua.- Dijo la abuela.

Vanessa  sacó su mano de mi pantalón y yo saqué la mano de su escote y se levantó a por el agua, le dió de beber a la abuela y luego se sentó a mi lado, para al momento volver a meter sus dedos en mi bragueta y comenzar a tocar la cabeza de mi polla, y con la otra mano puso mi mano en su pecho, y digo su pecho porque en el transcurso de ir a la cocina se había quitado su sujetador y ahora sus pechos estaban resguardado dentro de su camisa.

Estuvimos un  rato tocándonos, yo rodeé el cuerpo de Vanessa con una mano y comencé a subirle la falda y a tocarle el culo y con la otra le acariciaba los pechos , ella había conseguido abrir mi bragueta y prácticamente toda mi polla estaba fuera de mi pantalón y la movía de arriba a abajo sin hacer ruido, la abuela cerró los ojos y se durmió. Mi mano que estaba en su trasero comenzó a bajarle las bragas y a descubrir el culo, ella se levantó y se despojó de ellas para luego sentarse sobre sus rodillas, como estaba antes a mi lado. mi mano que estaba en su trasero pasó a acariciar su coño y la otra mano seguía con sus pechos. Mis dedos entraban en su coño y la hacías excitarse lo que hacía que se humedeciera y empezara a gemir con suspiros. Yo miraba a la abuela que tenía los ojos cerrados aún. Vanessa me hizo que me levantara para bajar mi pantalón un poco lo justo para que a mis huevos les diera la luz del sol,  luego sacó mi mano de su coño y mi mano de sus pechos y se agachó comenzando una mamada de los más morbosa con su abuela allí dormida. Vanessa era una experta mamadora, no era la primera vez que me hacía una felación, pero si era la primera vez que me la hacía con público, ese morbo me encantaba pero a la vez intentaba contenerme para no hacer ruido aunque la manera en la que me la estaba haciendo merecía gritar de placer.

Tras un largo rato comiéndome la polla se levantó ante mi mirada y mirando a la abuela que estaba aún dormida se subió encima mío y comenzó a meterse mi polla en su coño.

Ella cabalgaba lentamente sobre mi polla mientras que yo la tomaba del culo para seguirle el ritmo y con mi boca buscaba sus pezones para chuparlos cual bebé.

Mi polla siguió entrando en el coño de Vanessa y ella seguía cabalgando mientras que le comía sus pechos y le apretaba su culo con mis manos, y la abuela seguía dormida. Poco tardé en correrme dentro de su coño, a sabiendas que Vanessa tomaba la píldora. Ella se levantó y cogiendo sus bragas se fue al baño a limpiarse y cuando regresó hice lo mismo en el baño, luego nos acurrucamos en el sofá a ver la novela mientras, la abuela, seguía durmiendo.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.