Cuando tenía 18 años trabajaba en un club de tenis, allí también trabajaba Fernando, un sujeto grande, robusto y rudo, de actitudes ordinarias, por asuntos del destino un día mientras asistía a una fiesta conquisté una linda chica a la cual empecé a querer mucho, después me enteré, que esta chica había sido novia de Fernando, el sujeto que les comento, y por culpa mía lo había abandonado.
Un día cualquiera este sujeto me salió al camino y me amenazó de hacerme algo terrible sino abandonaba a Marcela, así se llamaba mi chica. Yo hice caso omiso, no pensé que el sujeto hablaba en serio.
Una tarde cuando abandonaba el trabajo y caminaba por pequeño bosque que tenia el club de tenis me salió al camino Fernando y sin mediar palabra me agarró por el cuello y me colocó un cuchillo yo pensé lo peor, sin embargo me dijo: tranquilo que no le va a pasar nada malo camine tranquilo, y me fue llevando hasta unos arbustos, allí me dijo, quítese la ropa que me lo voy a comer, yo me resistí, sin embargo insistió colocándome una ves más el cuchillo en la cara. En esos momentos surgieron dos sujetos que se lanzaron sobre mí.
Mientras dos me tenían el tercero me fue retirando toda la ropa hasta quedar desnudo solo me dejaron las medias. Me arrojaron boca abajo sobre el césped. No les dije que tenía un buen culo, dijo Fernando a los otros dos sujetos, con este culo les pago la deuda. Como pude me traté de incorporar, los dos sujetos me agarraron nuevamente. Yo temblaba de miedo y le pedía que no me hicieran daño, uno de ellos me dijo pórtese bien sino quiere que le cortemos el pipicito, bueno lo poquito que tiene dijo mirando mi pene, el cual es pequeño, pero asi le gustaba a mi novia
Los dos sujetos me arrastraron hasta donde estaba Fernando y me colocaron de rodillas frente a su verga. Fernando me tomò violentamente del cabello y me colocò la verga en la boca y me dijo – chupala, no podía evitarlo, empecé a mamarla, mientras tanto el otro sujeto me acariciaba la espalda luego bajò su mano hasta llevarla en medio de mis nalgas, cuando intentaba meterme un dedo en el culo, Fernando le dijo con voz de mando: ese virgo es primero mío, después que me lo haya comido se los dejo todo para ustedes, diciendo esto sacò la verga de mi boca.
Los otros dos sujetos me empujaron boca abajo, sentí el césped en mi cuerpo desnudo, en ese momento entendí mi situación con aquellos depravados, sin embargo ignoraba a que más vejaciones me someterían, asustado sentía como los tres miraban mi cuerpo, seguramente observaban mis nalgas bien formadas y recientemente rasuradas, yo solía hacerlo ya que a mi novia le encantaba acaríciamelas y sentirlas suaves. Era cuestión de tiempo que intentaran lo que me temía, y así fue.
Fernando gritó: súbame el culo que le voy a enseñar lo que es sentir un hombre adentro, esto es por haberme quitado mi novia, él sabía que con esto me destruiría, o me pone el culo bien abierto o le quito lo que tiene de hombre, yo sabia que era capaz de castrarme con aquel cuchillo que me había mostrado no podía negarme ellos eran tres y mucho más fuertes que yo.
Me coloqué en cuatro como una perra, mientras uno de ellos tomaba mi cabello y llevaba mi cabeza hacia atrás, el otro acariciaba mi espalda arqueada por la posición en que estaba llevó su mano y acarició mis nalgas y la llevó hasta la entrada de mi culo, sentí un estremecimiento, jamás nadie me había tocado allí, mucho menos un hombre, en ese momento supe que los tres me montarían, me sentía como una yegua colocando sus nalgas dispuestas para que el caballo la monte, me puse a llorar, ya que no entendía mi suerte, yo era un hombre apuesto, muchas mujeres me deseaban, tenia una novia, me sentía un hombre íntegro, sin embargo me encontraba allí totalmente desnudo y mercedde tres hombres depravados y brutales.
Estaba llorando cuando sentí como Fernando se colocaba detrás de mi culo entre mis pi
ernas, me acarició las nalgas y me dio una violenta palmada, traté de abrirle mi culo para ofrecerme y no me fuera a maltratarme más, sentí cuando escupió en mi hueco y como pasaba sus manos por entre mis nalgas alistándolas para lo que seria mi desvirgada, acomodó su verga en la entrada de mi culo, me agarró fuertemente de las caderas, se reía y me decía: en esta posición se lo metí a su novia gózalo así como ella lo hacia cuando la tenia en cuatro, cuando terminemos no tendrá hombre.
Era absurdo ser penetrado por la misma verga que en algún momento penetró a mi novia. ahora estaba colocado detrás de mí listo a destrozar mi honor de hombre y ya nada lo podía evitar, sentí que era el fin, fueron segundos y sentí como lentamente entraba su gigantesca verga, ya todo estaba perdido sentí dolor y grité, también lloré, sin embargo aquellos brutales sujetos no tuvieron misericordia, uno de ellos me lo colocó a mamar mientras que Fernando me daba por detrás como cualquier perra, mientras me decía ahora eres mi putica, el tercer sujeto me cogió el cosito burlándose y diciendo, esto ya no te sirve ya que te hemos convertido en nuestra puta.
Mi humillación fue total, los tres sujetos me penetraron brutalmente uno por uno, me sometieron a todo tipo de vejaciones. Cuando todos calmaron su lujuria me dejaron abandonado desnudo sobre el césped ya que se llevaron mi ropa para hacer más dura mi situación.
Me quedé quieto boca abajo pensando en mi nueva situación mientras sentía escurrir desde el hueco el semen que aquellos sujetos habían depositado en mis entrañas, me pasè la mano para tocarme, sentí el hueco de mi culo bastante grande debido a las penetraciones sentía como aquel liquido viscoso abandonaba mi cuerpo.
Estaba llorando cuando sentí que alguien estaba cerca de mí. Como pude me incorporé, un guarda de seguridad estaba allí, al verme desnudo y llorando me preguntò que pasa porque estaba así, yo le dije que tres hombres me habían violado y robado mi ropa. El guarda se quedó mirándome de extraña forma yo diría con lujuria, diciendo: yo lo que creo que es un marica que se lo estaba poniendo y aparte que le dieron por el culo lo robaron.
Me sentía avergonzado pero no sabia que hacer, ya estaba anocheciendo, el guarda me dijo con un gesto burlón, pues yo le puedo traer algo de ropa pero igualmente yo quiero que me de el culo como se lo dio a los otros. Me quedé callado unos minutos, el guarda nuevamente me dice, ya se entregó a otros uno más no importa, finalmente pensé uno más que importa por lo que le acepté la propuesta.
El guarda fue rápidamente y me trajo un pantalón y una camisa y unos zapatos tenis. Aqui está lo que le prometí, mañana me la trae la ropa, ahora si quiero mi recompensa. No había nada más que hacer le pedí que me tratara con cuidado porque estaba muy maltratado. Me arrodillé y le dije que hiciera conmigo lo que quisiera. Sacó su verga y me dijo que se la chupara y sin más empecé a chupársela, al os 5 minutos me dijo, ahora quiero que me deje darle por ese culo. Me hizo colocarme boca arribatomándome las piernas me las abrió completamente y me las subió hasta casi la cabeza, no quería prolongar mi suplicio por lo que le ayudé a colocar su verga en la raja de mi culo pensé que era mejor terminar rápido. Sentí nuevamente como penetraban hasta lo más profundo de mis entrañas, elhombre gemía mientras me lo metía y me lo sacaba, el dolor era intenso sin embargo sentía de pronto en aquel acto brutal una extraña sensación de placer, me sentía entregado a un macho como cualquiermujer adolescente.
Tomé mi pequeño pene y empecé a masturbarme mientras aquel hombre se descargaba en mi, sentí que su líquido caliente dentro de mi, lo que me llevó a mi primer orgasmo con un hombre dentro de mi. El hombre se retiró y se puso de pie mirándome botado boca arriba y con mis piernas abiertas, me sentí como una mujer después de su macho le ha hecho el amor. Me levanté. El hombre me observó y me dijo, muchacho tienes el culo muy hermoso, lástima que fueras hombre.
Siempre me a gustado hacer ejercicio por lo tanto tengo un cuerpo bien formado, es por esto que un hombre desnudo puede ser atractivo para otro hombre. Me vestí y me fui caminando, me
sentía extraño, avergonzado y con mucho dolor en mi ano, ya que aquellos sujetos me habían poseído brutalmente, tenia sentimientos encontrados. No pensé que esto me podría pasar a mi, yo pensaba que las mujeres eran las únicas en ser violadas, y yo habia sido mancillado por cuatro hombres, era de noche cuando llegué a mi casa, me metí al baño y traté de borrar toda huella de lo sucedido, me sentía extraño, sentía vergüenza conmigo mismo, sin embargo mientras me bañaba acariciaba mi cuerpo y me miraba en el espejo, me masturbé y pensé en aquellos momentos en aquellos hombres tomaban mi cuerpo desnudo con sus manos y lo sometían a toda clase de actos depravados, era el mismo cuerpo que ahora veía en el espejo, mientras me masturbé imaginé la verga de Fernando dentro de mi y sus gemidos de pasión.
Durante varios días pensé en lo sucedido, cuando miraba a mis amigos me sentía avergonzado y no los podía mirar a la cara ya que sentía que ya no era un hombre, ya que había sido poseído como una mujer.
Regresé al club a lo 15 días, allí estaba Fernando el cual me miró con burla y me dijo que si me había gustado, yo me quedó mirándolo y no se porqué le respondí que si, que cuando quisiera lo repetíamos. Me dijo que me esperaba en la tarde fuera del club. Aquel hombre en esos momentos empezó ejercer una extraña atracción lo sentía muy macho y dominador.
En la tarde lo esperé, cuando apareció me pidió que lo acompañara hasta su apartamento, tomamos un autobús el cual nos transportó hasta un barrio pobre de la ciudad, rápidamente me encontré subiendo por la escalera de una miserable casa, llegamos hasta un cuarto donde habia una cama sucia y descuidada. Todo lo que me pasaba era extraño, yo era un joven educado, bien parecido limpio, con un porte varonil, sin embargo regresaba donde mi victimario para entregármele por segunda vez, pero sentía que mi naturaleza urgía por aquel hombre, sin esperar palabras me desnudé y me arrojé a aquella cama bocabajo, todo olía a sucio de muchos, días quien sabe cuantas cosas habían pasado en aquella cama, ahora era yo el que estaba allí esperando que aquel hombre me tomara nuevamente y me diera tratamiento que se le da a cualquier ramera.
Fernando se acostó al lado mío, acarició mi cabello y luego mi espalda hasta llegar a mis nalgas las cuales acarició con especial esmero, pasó sus dedos entre mis nalgas tocando mi agujero lo que me hizo estremecer, ¿No te dije que serias mi putica?, yo permanecí en silencio como un pájaro asustado, no podía evitar desear aquel hombre brutal y ordinario, quería ser tratado como la primera vez, ya no importó mi dignidad de hombre, igualmente ya muchos se habian enterado de mi nueva situación.
Quiero que me tomes que me hagas tuyo, has lo que quieras conmigo, culeeme por favor papito, penétreme, rompa mi culo, todo mi cuerpo es tuyo para que hagas con el lo que quieras; imploraba como una perra en celo. Fernando se sentía superior ya que no solo había logrado vengarse de mi por haberle quitado su novia, sino que ahora yo le pertenecía y podía hacer conmigo lo que quería.
Fernando se desnudó, luego me exigió que se lo mamara yo tomé aquella rica verga y me la metí en la boca, se la chupé con pasión mientras él me metía un dedo en el culo, después de varios minutos de chupárselo me pidió que le colocara el culo para darme, me boté boca arriba, Fernando me abrió la piernas y se acostó sobre mí mientras yo dirigía con una mano la punta de su verga hasta la entrada de mi agujero, sentía como sin clemencia hundía aquella hermosa verga en mi culo, gritaba de pasión mientras me decía: gritá perra, marica, gritá porque te voy a romper el culo, durante toda la noche me revolqué en aquella sucia cama como una puta barata, en la mañana ya tenia el culo en pura sangre y babeante de semen, me sentía sucio, mancillado todo mi cuerpo por aquélla bestia depravada.
En la mañana después de la dura faena salí feliz, ya no me importaba nada más que ser la ramera predilecta de aquel ser brutal y ordinario Regresé la siguiente semana, me recibió amablemente a pesar de su ordinariez, espera dijo te tengo un regalo. de un cajón sacó una peluca, unos ta
cones altos y unas pequeñas prendas y me las pasó; era una pequeña falda, una blusa de seda y una tanga tipo hilo dental, quiero que la uses mientras permanezcas acá. Entré al baño dispuesto a usar aquellas prendas, En la mañana había afeitado mis piernas al igual que mis nalgas y el agujero, también había afeitado mi vello púbico dejando solo una pequeña línea sobre mi diminuto pene, me había colocado crema para hacer más suave mí cuerpo, queria estar deseable y muy limpio para Fernando.
Me coloqué la blusa luego la diminuta tanga, pasé el hilo dental entre mis nalgas, acomodé mi pequeño pene al igual mis bolas, mi órgano masculino es pequeño lo que permitía lucir la tanga sin que se percibiera demasiado, me coloqué la pequeña minifalda y calcé los tacones, mis piernas se veían hermosas, mis paradas nalgas subían la falda atrás, lo que me daba mayor porte de mujer, me coloqué luego aquella peluca amarilla mirándome al espejo, no me reconocí al frente estaba una hermosa rubia con una faldita que dejaban ver unas piernas provocadoras.
Salí del baño Fernando me estaba esperando en medio del cuarto al verme se sorprendió ya que me veía como toda una mujer, se lanzó sobre mi y me besó luego me llevó contra la pared, me hizo colocar de espalda a él, mientras yo me apoyaba en la pared saqué mi cola hacia atrás para ofrecerme, él subió mi faldita y retiró el hilo dental de mis nalgas escupió en su mano y luego untó la saliva en mi raja, acomodó su verga y me la hundió, estuve en esa posición hasta que se desocupó en mi, sentí como lo retiraba dejando que escurriera entre mis piernas parte de su semen. Tuvimos una noche de amor intensa.
Fernando se ha convertido en mi hombre y yo en su mujer. Esta experiencia me cambió totalmente la vida, nunca pensé que podría llegar a desear un hombre, nunca pensé que seria tan intensa y satisfactoria la sensación de ser acariciado y penetrado por un hombre y mucho mejor ser tratado como puta. Cuando Fernando me acaricia, besa cada rincón de mi cuerpo, hunde sus dedos en el hueco de mi culo, cuando me toma por detrás y hunde su hermosa y gran verga entre mis nalgas, me siento que le pertenezco, que no existe sensación mejor. Pensar que pude haber vivido como hombre sin saber que existía la fascinante posibilidad de ser tratado y usado como una vulgar ramera.
Actualmente ejerzo la profesión de arquitecto, y aunque trato de guardar mi secreto, muchos amigos conocen mi nueva condición, siendo mis cómplices. Con la mayoría de ellos me he acostado. Algunas noches salgo a buscar, vestido con una faldita y unos largos tacones los cuales aprendí a manejar con mucha destreza.
Autor: CARLOS
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