Lee aquí la primera parte de «El negro chupete de mi ex mujer»
Al pinche negro, no se lo dijimos dos veces, presto y raudo, nos dijo que si, entonces nos dirigimos en forma muy discreta a la habitación que teníamos rentada, con los ojos le dije a mi güera, ya estuvo, entramos a nuestra habitación, le serví una copa y él se empezó a explayar.
Nos sentamos, mi mujer en la cama, yo en un sillón frente a ella, el sin sentarse, nos empezó a contar parte de su vida, entre otras cosas, nos dijo que esperaba encontrar mucho sexo durante su estancia en México, al hacerlo se le quedo viendo a mi vieja todo excitado, viendo que los ojos del negro brillaban de lujuria cada vez que veía a mi mujer, yo le dije, güera, dile al negro lo que quieres hacer y si él está dispuesto y de acuerdo a hacerlo, salía sobrando preguntarle eso, a leguas se veía que el pinche negro quería saltar sobre ella.
Ella palabras más y palabras menos le contó que ardía en deseos de coger con él, el negro se quiso abalanzar sobre ella, yo lo contuve y le hice saber por medio de mi vieja, que había reglas que cumplir, primero, que él fuera muy delicado con ella y que al penetrarla lo hiciera con delicadeza y obviamente con condón, el accedió y en un santiamén se quitó la ropa y se quedó desnudo, quedando a la vista en toda su extensión la tremenda verga que se cargaba, que pinche envidia, me dije.
El negro se sentó en el borde de la cama y atrajo a mi mujer, solo para besarla y pasarle las manos a lo largo de su cuerpo, sobándole sus tetas y masajeando sus nalgas ella se pegó más a él, luego se volteo y aún vestida se sentó en el borde de la cama entre sus piernas y el negro le seguía sobando sus tetas, ella levantada la cabeza, me miraba y lanzaba suspiros de pasión, luego una de las manos del negro se deslizo hacia la entrepierna de mi mujer, sobándole su vagina delicadamente a través de la tela, el negro sabía lo que hacía, mi mujer, estaba quietecita haciéndose hacer.
Luego con su otra mano levanto un poco el vestido y le empezó a sobar su vagina a través de la telita de la tanga verde claro que vestía, el pinche negro lo hacía de un modo pausado y sin prisas, el sabía que se iba a coger a mi vieja mas tarde que temprano y disfrutaba el momento, sin prisas, para que, como lo dije antes, se la iba a coger y eso queríamos que pasara mi mujer y yo.
Hizo a un lado la pequeña telita y le hundió tres dedos y los estuvo metiendo y sacando delicadamente, mi mujer cerraba los ojos y lanzaba pequeños gemidos del placer que el daba. Él se empezó a quitar la ropa, mientras mi mujer ya frente a él, le ofrecía su par de tetas preciosas, el goloso las empezó a sobar y mamar, nada más se pian los chupetones que esas tetas, tan mías recibía. El todavía vestía su pantalón, ella se trepo sobre él, así sentado y el, le empezó a escarbar su vagina otra vez, ahora un poco más rápido.
Ella le desbrocho el pantalón y salió libre una tremenda verga, para mi gusto muy grande, ella la manoseo, la estrujo, con una mano lo empujo en la cama y le empezó a mamar esa tremenda verga, lo hacia muy despacio, tal vez estaba saboreando ese pedazo de carne negro, cuando se lo metía en la boca, yo nunca la había visto mamar así una verga, con tanto deleite que me puso celos. El cuadro estaba bastante caliente, mientras mi mujer estaba hincada en medio de sus piernas mamando esa verga, me ofreció ese culo tan sabroso que tenía, rápidamente me saque la verga y de un solo envite la penetre, su vagina estaba empapada por sus jugos, no tarde mucho en venirme en el fondo de ella, ella al recibir mi leche solo respingo y siguió mamando. Ella hincada le ofreció sus labios y el negro se comió esa boca, con sabor a el. Rápidamente se quito el pantalón, ella se paró, el subió su vestido, ella rápidamente le paso una pierna por su cintura e inmediatamente la otra, el aguanto su peso y enfilo su verga hacia la vagina de mi esposa, la cabeza del negro busco la entrada de su rajita, con una mano la acomodo bien y se la empujo solo hasta la mitad, ella al sentir esa verga, lanzo un pequeño grito de dolor y pego su vientre a el y se la metió toda, clarito vi como golpeaban sus huevos en su bajo vientre, al ,penetrarla profundamente, después de un rato de estar cogiendo así, el negro la deposito en la cama y se hinco entre sus piernas, para mamarle su vagina, sorbiendo mis jugos y los de él, eso me puso bien caliente.
Después le quito la tanga, ella abrió las piernas, el se acomodo entre ellas y se la empezó a coger rápida y profundamente, en la habitación solo se oía el plap, plap, cuando los huevos del negro se estrellaban en sus nalgas, por la calentura no me di cuenta que se la estaba cogiendo sin condón, ya era tarde para hacer algo, solo me limite a ver como se la cogía y ella entre sollozos se tragaba esa enorme verga. Después se la subió arriba de él, viéndome de frente y en esa posición la bombeo salvajemente, veía como se tragaba hasta el fondo esa gruesa verga la conchita de mi mujer, esto duro hasta que el entre bufidos y gritos de placer se vino abundantemente dentro de ella, ella, con tremenda verga ensartada alcanzo varios orgasmos, mi mujer solo lo desmonto, cuando la verga que se la había cogido, salido se su estuche toda flácida.
Se bajo de el y en el paroxismo de la lujuria, la limpio con su boca y se bebió todo el semen, que aun rezumaba esa verga, nos quedamos dormidos, a la mañana siguiente me desperté y oí ruidos en el baño, ahí estaba los dos otra vez cogiendo, ahora la tenía pegada en la pared, con las piernas alrededor de su cintura y la estaba bombeando como loco, ella gritaba de placer, al recibir las estocadas de esa verga, ella se vino primero y luego de a perrito le inundo su vagina con la leche.
Salimos de la habitación, mi mujer iba bastante contenta, yo mas o menos tranquilo y el pinche negro salió feliz, tan feliz, que hasta nos invito la comida. Con el tiempo nos hicimos amigos y cada vez que venía, pues ya tenía en donde coger rico, despues se caso y pues, me regreso el favor, varias veces intercambiamos esposas, y me cogí a su mujer, ahí fue en donde agarro en mí el gusto por el fruto prohibido, Saludos.
