Me gustaría compartirles algo que está pasando desde hace un tiempo con la esposa de mi amigo Fernando. Lucero, Fernando y yo hemos sido amigos por más de 10 años por lo que nuestra confianza es muy grande. Lucero y Fernando tienen un matrimonio que podríamos describir como casi perfecto. Todo esto está muy bien, pero el único inconveniente es que el nuevo puesto requiere que Fernando viaje constantemente por unos días o unas semanas.
Durante uno de los tantos viajes de Fernando, fue que mi relación con Lucero comenzó a cambiar, los frecuentes viajes y las ausencias comenzaron a pasar la factura. Mientras ella me platicaba de todas las cosas que pasaba, me distraje un par de ocasiones,con dos mujeres que robaron mi atención de forma instintiva, la conversación siguió hasta que ella se tuvo que retirar. Por la noche recibí un mensaje de Lucero, usualmente intercambiamos algunos mensajes así que no le tomé importancia, hasta que vi una pregunta ¿Por qué me había distraído con esas dos mujeres?obvio no respondí, pero la pregunta se me quedó en la cabeza, la mañana decidí responderle, las había visto porque eran mujeres atractivas y sin miedo a mostrar sus cuerpos. Ella respondió muy indiferente, pero mi intuición me hizo indagar más, pensé a sus 39 años, es una edad en que muchos tabúes y barreras se empiezan a romper.
Dejé que pasara un par de días y yo fui el que retomó el tema, comencé a cuestionarle por qué se había interesado en mi reacción, al principio fue esquiva, pero poco a poco fue revelando su verdad inquietud. al pasar los días la confianza creció, como dije al inicio ella es hasta un poco conservadora para vestir. Un día le hice un comentatio sobre qué pensaba de la ropa atrevida y su respuesta me dejó intrigado; aceptó que nunca haber usado ese tipo de ropa, pero estaba pensando probarlo por lo menos una vez en la vida, el único inconveniente es que con Fernando ve mal ese tipo de cosas. Comenzamos intercambiando fotos del tipo de ropa que le gustaría lucir y de inmediato se enganchó, días antes que llegara mi amigo de viaje, le propuse que intentara hacerlo y con mucho gusto la acompañaba, lo cierto es que había comenzado a tener la curiosidad de saber hasta dónde Lucero era capaz de llegar.
El siguiente viaje de Fernando era por dos semanas, en cuanto él estaba en el aeropuerto recibí un mensaje, Lucero no había podido sacarse de la cabeza la idea de hacer realidad esa fantasía, estuvo pensando dónde lo podía hacer realidad pero no se decidía, le propuse algo simple para que fuera tomando confianza, vernos en un punto y que usara algo llamativo en el auto y si se atrevía haríamos algo más, esto le pareció una buena idea, estaba tan ansiosa que lo programamos para el día siguiente. Al día siguiente nos quedamos de ver en el estacionamiento del centro comercial para que ella dejara su auto ahí, al llegar a la cita se baja de su auto para pasarse al mío, al verla me decepcioné porque iba vestida como siempre blusa y pantalón holgados. Al subirse al auto me dice que no está segura porque nunca le ha falto a su esposo, pero comenzamos a platicar y poco a poco se le fue olvidando y recordó el deseo de experimentar. Hasta este punto mi curiosidad era mi principal motivación. Ella tomó aire y dijo estoy lista, se fue desabrochando lentamente cada botón de la blusa, yo no perdía detalle de la imagen, Lucero tenía una cara de placer y nervios, cuando desabrochó el último botón y abrió la blusa, me llevé una gran sorpresa, estaba usando un top de tirantes aún muy discreto pero lo que ese top revelaba eran unos senos de muy buen tamaño que hacían armonía con su figura estilizada. Comencé a conducir y aún no se quitaba la blusa, pero después de unos minutos la retiró fue que me di cuenta que era exhibicionista y tenía que aprovecharlo …
Al tercer día, me escribe si tenía tiempo, iría de compras para una nueva aventura y necesitaba mi opinión, dejé todo lo que estaba haciendo y salí corriendo. En el centro comercial escogimos un par de atuendos las opciones que le daba eran bastante reveladoras, le regalé una blusa con un escote generoso y como se la había regalado tenía que usarla en el momento, ella lo dudó pero en menos de dos minutos estaba en el vestidor cambiándose, estaba muerta de pena pero el escote era perfecto se podía ver un poco más allá de dónde nacen los senos imaginen una talla 32-C, delgada y alta, con piel trigueña. Esto no podía quedarse solo con la blusa, le elegí una pantalón ajustado y unas sandalias de tacón, el trato fue el mismo, terminó caminando vestida como una puta en pleno centro comercial, lejos de darle pena, comenzó a notar la mirada de los hombres como se clavaban en la tetas y en esas nalgas paraditas por cierto las mueve a un ritmo muy rico. Después de un rato le di libertad, me hice a un lado y la seguía de lejos, podía notar como llamaba la atención y vi como sola fue parando las tetas sin pena ante la mirada que todos los que la veían con deseo, antes de salir entramos a una tienda de lencería, para su próxima aventura le regalé una conjunto de encaje, una tanga y un sostén casi transparente. Ahí se cambió de ropa porque no podía llegar vestida así a su casa, pero se fue extasiada por lo que había hecho y seguramente muy excitada.
Para el siguiente viernes elegimos un punto distante de la ciudad, el plan era que caminara con algo más llamativo. Como quedamos la vez anterior usó la ropa interior que le regalé, esta vez me sorprendió me mostró la blusa con la espalda descubierta, estaba tan decidida que no tuvo reparo de cambiarse en el auto usaba la tanga, la vi cuando se cambió el pantalón por uno blanco ajustado a la cadera, lo más interesante fue la blusa estaba perfecta pero el único inconveniente es que el sostén no quedaba, ingenuamente yo le propuse no usarlo, para mi sorpresa aceptó, ese día estaba deicida, para rematar llevaba tacones era todo un espectáculo.
Comenzamos a caminar no tardaron en aparecer los hombres que la veían con un deseo brutal, no perdían detalle del vaivén de sus senos libres y marcando los pezones, me alejé y ella me escribía lo que sentía y quién la veía. En la noche conversamos más sobre lo que había ocurrido y me preguntó sobre si no sentía nada al hacer todo eso que hacíamos, con la confianza que tenemos le dije que sí y ella me confesó que se excitaba demasiado, sino le creía que revisara la ropa que me dejó, busqué en ella y la ropa interior aún estaba húmeda, se había chorreado mientras caminaba y veía como la deseaban, ella imaginaba cómo se masturbarían pensando en sus tetas y la imagen de la tanga en ese pantalón blanco casi transparente. Me confesó que se calentaba demasiado, hasta sentir dolor de lo inflamada que se ponía de lo excitada, pero no sabía como quitarse la calentura porque no quería ser infiel y no sabía cómo tocarse, por ahora esperaría a que Fernando regresara de viaje para descargar toda esa carga sexual, no podía dejar de imaginar a esa diosa en la cama con toda esa calentura que indirectamente le causé, gimiendo y teniendo un orgasmo tras otro …
¿Será que habrá muchas casadas en la misma situación? ¿Qué opinan?

6 Comentarios
Dejar un comentario