Encuentro fortuito (I)

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El otro día iba paseando cuando me crucé con una mujer. Era alta, delgada pero con curvas muy marcadas. Llevaba una minifalda muy corta y se veían unas medias de las que imitan puntillas. Tenía puesta una chaqueta y debajo un top que dejaba ver que bajo la chaqueta tenía los hombros al descubierto. El top era fino y se podía ver asomar un sujetador negro de encaje.

Tenía la piel oscura, el pelo negro y muy largo, una melena que le caía a la mitad de la espalda. Los labios los tenía muy gruesos y marcados de rojo muy intenso. Tenía unos ojos negros enormes, con unas largas pestañas. Al cruzarme con ella, me miró fijamente y sentí cómo me temblaban las piernas. Me dedicó una sonrisa que hizo que se me encogiese la garganta. Estaba ya pasando de largo cuando pensé «¿qué podría pasar?»

Me giré y me animé a decirle algo

-Hola

-Hola, dijo ampliando su sonrisa y enseñando unos dientes perfectos.

-Me llamo Daniel, ¿y tú?

-Sofía

-¿Te apetecería tomar un café?

-Mira (dijo ahogando una risa), hoy no tenía pensado trabajar, pero te he visto y me has parecido muy mono. Si quieres podemos subir a mi casa. Está cerca. Cobro 100€ por una hora, pero a lo mejor podemos pensarnos luego si al final te cobro o no

Me quedé en shock. No me había esperado eso nunca. La verdad es que nunca había estado con una prostituta, pero en este momento mis tabús desaparecieron. Había dicho que tal vez no cobrase, sentía como si hubiera ligado con la tía más buena del mundo.

-Subamos (dije con un hilo de voz estrangulada que desató completamente su risa)

Subimos a su apartamento. Era una casa un poco antigua y vivía en un primero. Subimos las escaleras y yo detrás de ella no me perdía detalle de su culo. Estaba temblando de nervios y no me acababa de creer la suerte que tenía. Entramos en su casa (la cual estaba decorada muy moderna y me gustó bastante). Me ofreció una copa que engullí de un trago y finalmente me cogió de la mano y me llevó a la habitación. Iba a pasar.

Me daba miedo ofenderla, pero le pregunté si quería que le pagase ya

-Te dije que ya lo hablaríamos. Si me dejas contenta, lo mismo te doy yo una propinilla (y me guiñó un ojo).

Esto ya me desarmó del todo: Podia hacer conmigo lo que quisiera, que yo le dejaría.

Me quitó la camisa desabrochándome los botones léntamente. Me quité los zapatos con los pies y nos empezamos a besar en la boca con pasión al lado de la cama. Mientras le comía la boca pensé en lo bien que olía. Estaba como borracho. Ella se fue quitando la chaqueta. Me quitó el cinturón, desabrochó los pantalones y metio la mano dentro del pantalón aprovechando que ya le cabía. La polla me iba a reventar. Me la cogió con la mano sobre los calzoncillos

-Hummmm, la tienes enorme cariño. Creo que la voy a disfrutar mucho.

Me dejó caer los pantalones y me empujó con suavidad al borde de la cama y me senté en el borde. Ella se puso de rodillas frente a mí y me bajó los pantalones. Mi polla estaba completamente erecta, apuntando al techo. Ella me miró fíjamente a los ojos y se puso de rodillas ante mí.Sin dejar de mirarme fíjamente a los ojos, dirigió su boca a mi polla y la empezó a lamer. Lo hacía con cariño y lentitud, llenándola de saliva. Tras unos instantes, se metió la cabeza en la boca. Empezó a metérsela y sacarla de su boca, cada vez más profundamente. Me sentía en el cielo. Al cabo de unos segundos ya le entraba entera. Pensé que le tenía que estar dando en la campanilla. Decidió parar (por fortuna, porque me iba a correr y quería disfrutar mucho de esa diosa) y pasó a sujetármela con su mano, apretando fuerte.

Aproveché para quitarle el top como pude. Su sujetador era transparente y dejaba muy poco a la imaginación. Aún así, sus pezones sobresalían del sujetador y me parecía más excitante que si estuviera completamente desnuda.Tras observar su cuerpo de diosa bajé con mi mano, levanté su falda y la metí en sus bragas. En ese momento me topé con algo que había sospechado desde la primera vez que la ví. El bulto que palpé me despejó las dudas de que la chica tenía una «sorpresa».

Me miró con sus enormes ojos sin decir nada. Creo que tenía miedo de que yo reacionase mal. Nunca había estado con una transexual, pero había visto videos muchas veces en internet y tenía bastante curiosidad. Estaba tan excitado que ni me planteé parar lo que estaba haciendo. Incluso me sentí afortunado por poder experimentar algo nuevo

Le bajé las bragas y empecé a acariciarle el bulto. Tenía el pene fláccido pero tenía pensado remediar eso. Miré cómo lo tenía y me pareció muy bonito. Empecé a masturbarlo y conseguí que respondiese un poco. Ella a su vez empezó a masturbarme a mí para que no bajase la erección.Pasados unos segundos, ya tenía una erección que le elevaba hacia adelante. Era muy bonito. Era más fina y corta que la mía (la tengo un poco más larga y gruesa de lo habitual, unos 18 cm de largo).

-Me has puesto muy cachonda cabrón. Quiero que me la metas.

No sabía cómo proceder y me quedé unos instantes sin hacer nada. Ella aprovechó mi indecisión para tomar de nuevo la iniciativa. Me metió su dedo índice en la boca y me obligó a ensalivarlo. Hazto seguido, lo dirigió a su culo y entendí que lo estaba introduciendo en su ano para dilatarlo.

-Siéntate en la cama

Me senté sentado, medio tumbado con las piernas por delante y los brazos apoyados para mantenerme ergido, con mi polla apuntando al cielo y esperando a recibirla. Ella se subió a la cama y sentada mirando hacia mí, fue reptando con las piernas para colocarse encima de mi. Cuando su culo estuvo a la altura de mi pelvis empezó a bajar. Movió un poco las caderas hasta que mi pene coincidió con su ano. Entonces fue dirigiendo con la mano mi polla y se la fué clavando poco a poco pero con decisión. Tras unos segundos estaba completamente ensartada.

-Joderrrr, la tienes gorda. Me está doliendo.

Eso me excitó aún más y se me escapó una sonrisa

-Vaya, veo que eres un presumido (y dejó escapar una sonrisilla pícara)

Empezó a levantarse y bajar ayudándose de sus piernas para meter y sacar mi polla de su orificio. Cada vez se dejaba caer un poco más y yo elevaba mi pelvis para que le entrase un poco más.

-Cabronnnn, me estás partiendo en dossss

Su pene estaba ahora más erecto. Aproveché el vaivén que tenía para cogerselo y masturbarla un poco según me la estaba follandoCada vez se movía más deprisa. Estaba a punto de correrme. Ella lo debió notar porque fue parando. Con mi polla aún dentro de ella se acabó de detener y finalmente salió del todo

-Es la primera vez que estás con una chica con pene ¿verdad? ¿Te gustaría probar algo nuevo?

Continua en «Encuentro Fortuito II»

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