EXPERIENCIA REAL. INFIELES POR CONVENIENCIA. PARTE III

experiencia real

Seguimos besándonos y la apoyo hacia la encimera. Y de un tirón la arranque la exigua prenda que llevaba. Ante mí apareció una mujer espectacular. Con curvas ¡Que caderas, que senos!, su ombligo, y un monte de Venus con una pequeña línea morena. Seguí besándola y la subí a la encimera, comí su cuello, sus tetas, su ombligo y vientre, y por fin me encontré con su linda rajita. La comí con avidez; calentito, mojadito, suave; ¡que ganas tenía de comerme un coñito como este! y mientras gemía sonó un:
– Huy, que bien lame mi perrito, Chupa, chupa, cabrón.


No creía lo que estaba escuchando. La correcta Regina, la chica sería de la oficina, que sonreía levemente. Muy educada, eso si. Siempre con su falda negra, blusa blanca, zapatos de tacón, y que un día se le escapó un “jopelines”, cuando un compañero la empujó sin querer y el café la machó la blusa. Y miralá aquí, usando lenguaje “deliciosamente obsceno”
Y mientras tanto, ah si, Se corrió enseguida. Tensó sus piernas, las juntó, y casi me rompe el cuello. Luego dicen que algunos hombres se corren en seguida, pero Regina no aguanto ni dos minutos.
Yo, ya me había quitado la ropa, así que según la bajaba de la encimera, se la metí. No costó nada pues estaba mojadísima. Y así, sin dejarla poner los pies en suelo, empezamos a follar… Ella cruzó sus piernas a mi espalda, y menos mal. Porque ya he dicho que se había puesto maciza y precisamente, lo que es liviana, no estaba. Menos mal que soy bastante fuerte, y acompañado del deseo la sostuve un buen rato, hasta que yo, como no podía ser de otra manera, me vacié dentro de ella. Extasiados, nos miramos, nos besamos.
– Ven – suspiró mientras me arrastraba; sin ningún esfuerzo, claro; al salón.
Nos sentamos en el sofá, nos miramos, y nos partimos de risa un buen rato. No se quien empezó a hablar. Pero casi dijimos lo mismo.
– Esto no podía acabar de otra manera.
Se fumó un cigarro mientras yo la miraba. Yo no fumo, pero me extasié observándola a gusto. Desnuda ante mí, pero con la piernas cruzadas y una manera de sostener el cigarro que la daba una elegancia particular
– ¿Qué miras?
– Joder, tia, que pregunta, lo buenísima que estás. Tengo una real hembra delante y, ¿Qué quieres? ¿miro al techo?
Eso la hizo gracia, a juzgar por la carcajada que soltó.
– Perdona, pero hace mucho que no veo esa mirada en un hombre.
– Pues tu marido debe ser gilipollas – contesté.
Lo que le hizo más gracia todavía.
– Oye, perdona, que antes te he llamado cabrón… pero es que estaba a cien.
Yo me reí bastante.
– Eso es un halago, se nota que lo estaba haciendo bien.
En esto, mi poya se ha había puesto en condiciones nuevamente. Y ella lo notó. No dijimos nada, empezamos a besarnos nuevamente. Nos acariciábamos por todo el cuerpo y poco a poco su boca buscó mi polla; empezó a chupar, y yo me deslicé en el sofá. Puse una mano en sus mulso y la deslice hacia mi cara. De este modo yo tumbado, me encontré con su raja en mi boca y mi nabo en la suya. Un sesenta y nueve espectacular. Nuevamente no tardó mucho en correrse. Y la verdad, no se si exageraba, pero gemía como una posesa.
– Joder, tío, que pasada.
Yo no la contesté, me limité a ponerme sobre ella, se la volví a clavar nuevamente, elevé sus piernas para de paso tocarle las tetas a dos manos y nos movimos como locos hasta que me corrí de nuevo.
Nos miramos y nos volvimos a besar. Pero ya era tarde y había que volver a casa. No sin antes darnos otro beso prolongado, porque lo pidió ella.
– Bésame, maricón. ¡Que boca tienes!
– Tanto faltarme el respeto, te va a costar otra cita, y ya veremos lo que te digo yo a ti.
Sonrió de manera picarona y no despedimos.
Desde ese día tuvimos más encuentros. Buscamos un hostal cercano al trabajo y dábamos rienda suelta a nuestro deseo cuando nos apetecía; un par de veces al mes, otra tres, depende. Así hasta que esa relación finalizó.
El próximo relato será un anexo de uno de esos encuentros en que se produjo una situación especial. Y finalmente contaré porqué terminó la relación.

Espero que hayáis disfrutado con el relato..

Que lo paséis bien…. abrazos para ellos…. besos, y muchos, para ellas.

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