Hermanos cariñosos

hermanis carinosos

Pedro apago la televisión, miró el reloj y vio que eran casi las una de la madrugada. Se maldijo por haberse quedado a ver la película, ya que tenía que levantarse muy temprano para ir a trabajar.Se dirigió a su cuarto pensando en el día que le esperaba. Pasó por delante del cuarto de su hermana y vio que la luz seguía encendida. Ella se había ido a dormir casi una hora antes. Sus padres habían ido a visitar a sus abuelos y estarían una semana fuera de la casa.Pensando que su hermana se habría dormido con la luz encendida se acercó a la puerta. Al mirar por la puerta entre abierta sus ojos se abrieron al ver a su hermana. Ella estaba completamente desnuda encima de la cama. Pero el hecho de que se encontrara desnuda no era lo que le llamaba la atención, ya que más de una vez la había visto como su madre la trajo al mundo, era que se estaba masturbando. Sonia era muy liberar y más de una vez, sabiendo que el estaba en el cuarto, ella había entrado por ropa desnuda. Ella tenía 32 años y él 28. Pedro se quedó en el pasillo, aparado por la oscuridad de él para observarla. Sonia estaba abierta de piernas. Pedro podía ver claramente el sexo de su hermana sin ningún impedimento. Una mano de ella se estaba acariciando los pechos, repizcándose los pezones negros que tenía, apretándose los pechos a momentos con su mano. Mientras la otra acariciaba sus labios sexuales. Vio cómo su dedo entraba dentro de su sexo y sintió como su hermana gemía, aunque se le notaba que intentaba hogar sus gemidos. Bajo su otra mano y con ella se abrió entera sus labios. Así dos de sus dedos entraron dentro dándose un placer intenso. Pedro estaba hipnotizado ante la visión del sexo de su hermana abierto de esa manera. Le parecía lo más bonito del mundo. Su mano paso por debajo de su pijama y se extrajo su pene. Sin apartar la vista de su hermana, su mano empezó a acariciárselo. Se lo meneaba con suavidad mientras notaba como su miembro iba creciendo y creciendo. Sonia se dio la vuelta en la cama y se encorvo, haciendo que su culo se alzara a igual que su sexo. Su mano paso por su culo hasta volver a acariciar su sexo que estaba súper húmedo. Pedro seguía mirando a escondidas, pero esta vez se masturbaba con mayor velocidad, su mano exprimía su miembro con fuerza dándole placer en cada pasada que hacía.Vio como ella se estremecía y gemía más fuerte. Savia que se estaba corriendo de placer, hasta que la vio dejarse caer en la cama. Rápidamente volvió a meter su pene dentro del pijama y se dirigió a su habitación sin hacer ruido.Ya él en la cama sintió como su hermana iba al cuarto de baño. Savia que iba a ducharse, y acertó, pues segundos después sintió como el agua corría.Pasaron unos minutos y Pedro no podía quitarse de la mente el sexo de su hermana, abierto, húmedo, su clítoris erecto y los dedos de ella entrando y saliendo de él. Notó como su miembro volvía a ponerse duro. Comenzó a meneárselo de nuevo cuando la puerta de su habitación se abrió. Pedro sobresaltado dejando de tocarse y se inclinó en la cama. Su hermana entraba en la habitación e iba hacia la cama, Seguía completamente desnuda.Sonia agarro la sabana y la quito de la cama, El miembro de pedro seguía fuera del pijama. Rápidamente se puso las manos delante de él para tapárselo.- No, no- dijo ella- tranquilo hermanito, solo quiero ayudarte.Se sentó al borde de la cama y agarro las manos de su hermano, retirándoselas. Su miembro estaba más erecto y duro que  lo que él recordaba. – Valla, es más grande de lo que imaginaba hermanito- dijo tranquilamentePedro no dijo nada, pues la excitación podía más que la extrañeza o la vergüenza. Sonia paso su mano por encima del miembro, luego intento agarrarlo, comprobando que su mano no podía rodearlo. Lo miro a los ojos y sintió. Su mano empezó a acariciar el pene erecto de su hermano. Pedro sintió un escalofrió de placer que le recorría todo el cuerpo ante la masturbación que le estaba haciendo su hermana. Poco después ella se acacho el miembro punto de reventar ante tanta caricia se perdió dentro de la boca de ella. Ahora sus labios lo recorrían sin cesar. Pedro gimió, su mano se posó en la espalda de Sonia y la bajo poco a poco hasta acariciar el culo de ella. Sonia se subió a la cama y se puso encima de él. pero en dirección contraria. Miro a su hermano y una nueva sonrisa apareció en su rostro. luego volvió a introducirse el miembro y siguió lamiendo sin cesar. Pedro agarro el culo de ella y levantó algo su cabeza, lo suficiente para que su lengua alcanzase su sexo. Su lengua abrió los labios sexuales de su hermana. Lamió el clítoris de esta mientras uno de sus dedos entro dentro de aquel preciado tesoro que tenía su hermana entre las piernas.No pasaron más de unos minutos cuando Pedro desparramo su semen por todos lados anta la lamida tan grande que su hermana le hizo. Ella noto como una explosión de placer empezaba a inundar todo su cuerpo haciéndola gritar de placer en la boca de su hermano.Tras unos minutos en los que los dos recuperaron el aliento se abrazaron.- Esta noche dormiré con tigo- dijo Sonia- mañana cuando venga mi novio no diremos nada de nada y que sepas que los hermanos están para ayudarse, así que cuando necesites sexo, si no tienes nada pídemelo, nos tenemos que ayudar mutuamente.Su secreto, su relación de sexo duro años y años. Los dos se casaron, pero siguieron masturbándose el uno al otro cuando les apetecía. Lo que jamás practicaron fue la penetración, pero encontraron cientos de maneras de darse placer mutuamente..

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