En este relato les contare cómo se inició todo con mi hija Carolina, las cosas se dieron porque ella lo quiso y dio pie a que ella, fuera además de mi hija, mi amante y en los hechos mi esposa. A principios del mes de marzo recibí una llamada de Karla mi hija la mayor, anunciándome que iba a pasar la semana santa Carolina, mi hija menor, me pidió que estuviera pendiente de su llegada, le pregunte ¿tu, cuando vienes a visitarme? ella me contesto, que a finales del mes, se iría con mi ex a Chihuahua a visitar unos familiares, le dije, bueno, está bien, nada más avísame cuando llega.
Pasaron los días, un día ante de que ella llegara, su madre me llamo, para decirme a qué horas llegaba Carolina, paraqué la fuera a recoger, al otro día fui muy temprano al aeropuerto. Ella se había convertido en mi mayor dolor de cabeza, les diré, de pequeña, era una niña muy dulce e inocente, que sólo podría haber excitado a un degenerado. Sin embargo, todo cambió cuando pegó el estirón. Sus tetas crecieron, sus nalgas engordaron, se ensancharon sus caderas y sus piernas se pusieron gorditas, era un cromo.
Dejó de peinar y maquillar muñecas y empezó a hacerse todo eso a sí misma. Su forma de vestir también cambió. Ya no llevaba la ropa de dibujos monos que mi ex mujer le compraba durante tantos años, sino que se ponía pantalones entallados y camisetas que apenas cubrían su cuerpo y sobre todo, le entro la afición de andar de antro en antro, cosa que a mí no me gustaba y veía con impotencia que mi ex mujer no le decía nada, quizás para que la dejaran andar de cabrona.
Ella ya era mayor de edad y aunque yo reprobara esto, a ella no le importaba, así demostraba su rebeldía llevándome las contras, además lo hacía, porque sabía, que por ser mi consentida yo no le iba a decir nada, era la más cariñosa de mis dos hijas, tan es así, que ella era la única que me besaba en la boca, para mí, al principio era una caricia inocente, pero despues, conforme crecía, esta caricia se hizo costumbre en ella, ya que de mayor me seguía besando de igual forma, pese a la molestia de su madre, si al principio me daba ternura ese beso, despues, me ponía bastante incomodo, pero muy adentro de mi me gustaba que lo hiciera y más cuando, de ser un beso corto, ahora un beso bastante largo e inclusive una vez me metió su lengua en mi boca, provocándome muchos sentimientos encontrados.
Ya en el aeropuerto, la vi a lo lejos, venia vestida con una especie de mallas con motivos gatunos, un suéter negro con cuello de tortuga de mangas largas y un chalequito de mezclilla de color azul, se veía muy bien, esas prendas le hacía mostrar sus atributos de mujer, unas hermosas piernas que terminaban en unas amplias caderas, coronadas con un par de nalguitas bastante paraditas, además de un par de meloncitos bastante grandecitos, estaban al tamaño justo, mi nena se caía de buena, verdad de dios, se notaba que también al igual que su madre, era aficionada al ejercicio intenso.
Durante el trayecto a la zona de taxis, venia platicando con ella, preguntándole como le había ido de viaje, en eso recibió una llamada, antes de contestar me dijo, espérame papito, se alejó un poco para contestar la llamada, alcance a oír que decía, que tal Keni, era su amiga, seguí atento a la plática, ella dijo, si ya llegue y guardo silencio, tal vez le estaba diciendo algo su amiga, quise poner atención, pero ella se adelantó un poquito, yo creo que quería un poco de más privacidad, solo alcance a oír, que ella le preguntaba, con una sonrisita ¿tú crees que quiera?, esto me intrigo un poco.
Durante el trayecto a la casa, íbamos platicando de nimiedades. Al llegar, como traía mi cámara, le empecé a tomar fotografías, ella alegremente poso para mí, se veía muy bien con esas mallitas que traían puestas. Entramos a la casa, ella me dijo, papito me voy a bañar y después me llevas comer, pidiéndomelo con esas voz melosa que tanto me gusta, pues que le iba a decir, pues le dije que sí, después, subió corriendo a su habitación, como el baño que teníamos era uno solo y estaba colocado a un lado de mi recamara, necesariamente tuve que pasar enfrente de él para ir a mi habitación, para mi sorpresa la puerta estaba semiabierta, no sé si esto fue a propósito, pero mi instinto de cazador y como un consumado voyeur, no quise dejar pasar la ocasión ver a mi hija desnuda.
Desgraciadamente, para poder verla bañarse, había que abrir demasiado la puerta, quise grabarla, pero no tenía la cámara a la mano, además si quisiera hacerlo, hubiera habido peligro de que me cachara en la movida, así que, me dispuse a darme un taco de ojo y la verdad como me lo di. Lo que vi me dejo completamente cachondo, ella estaba de espaldas a mí, se empezó a quitar la ropa, pero lo hacía en una forma bastante lenta y cachonda, como si lo hiciera para mí o para alguien muy especial.
Primero se empezó a bajar las mallas muy lentamente, enseñando poco a poco las nalgas y una hermosa tanguita negra, que graciosamente se perdía en medio de sus hermosos cachetes, cuando la tenía a la altura del inicio de las nalgas, se agacho aún más para sacarse las mallas y la tanguita de un jalón, completamente, agachada como estaba, me mostro sus sabrosas nalgas desnudas y su rajita totalmente depilada.
Abrí un poco más la puerta y me pareció que ella se había dado cuenta y de repente se voltio, apenas me dio tiempo de ocultarme, dejé pasar un momento y volví a asomarme, ya estaba totalmente desnuda de la cintura para abajo, lo que más me gusto eran ver sus piernas largas y frondosas, las cuales terminaban en unas torneadas caderas, con dos pares de nalgas hermosas y grandes, estaba que echaba chispas mi reina.
Rápidamente se quitó lo demás y cual fue mi sorpresa porque no traía sostén, que par de tetas tenía, no eran grandes, pero tampoco eran chicas, coronadas por dos pezones pequeños, que al verlos, me cruzo por la mente que se sentiría chupar esos ricos pezones, me tuve que retirar, con un poco de pena y si, mucha excitación que me provoco ver desnuda a mi hija, me di cuenta que tenía bien parada la verga, rápidamente me fui a mi recamara y ahí, me hice justicia con mi propia mano, no podía más.
La lleve a comer a un Vip´s cercano a mi casa, cuando regresamos, ella se fue a su recamara, mientras yo me puse a ver la televisión en la sala, al poco rato, bajo solo vestida con una camiseta larga, que le llegaba arribita de las rodillas, de inmediato note que no traía sostén, porque le podía ver a través de la telita el par de meloncitos que tenía y por supuesto sus pezoncitos paraditos, quizás estaban paraditos, por el roce de su camiseta.
Continuara…………………………………………………

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