Soy una persona madura de más o menos 55 años, tengo un cuerpo un poco grueso, pero duro, por los años de entrenamiento de cuando fui militar en el activo, todavía me ejército, pese a la pandemia, en la zona verde del condominio en donde vivimos.
Mi hija Carolina tenia como un mes de que había cumplido 18 años y este viaje a Acapulco me serviría para festejarla y segundo, para no estar tanto tiempo a solas con ella y poder conservar la ecuanimidad, ante las insinuaciones inocentes o a propósito de mi hija Carolina- Mi nena, acababa de cumplir 18 añitos, no era muy alta, era morenita clara, un poco caderona, tenia un par de tetitas pequeñas y por de nalguitas, no muy grandes, pero duras al tacto, era un cromo.
Ella desde pequeña se identifico mucho conmigo, cuando me divorcie de su madre. hace algunos años (luego les contare), ella fue la que sufrió más, por eso, cada vacaciones la pasaba conmigo y se estrechaba más el vinculo entre nosotros, vinculo, que estaba llegando a niveles peligrosos, pero aunque yo no le hacia gestos a las relaciones incestuosas, ya que las practique, con mi madre, una tía y una sobrina, que se llama Mercedes (relatos que ya subí al foro), pero era diferente tenerlas con mi adorada hija, deje que los acontecimientos se dieran, si sucedía, como siempre en esta clase de relaciones, se deberían de hacer con el consentimiento de los dos, con el fin de que no haya arrepentimientos, que puedan afectar nuestra relación,
En la mañana del viernes, salimos muy temprano para Acapulco, mi hija, iba vestida con un vestido de una solo pieza bastante holgado, me le quede viendo y ella me dijo riendo, que me vez papa, ¿Por qué te vistes así, si está haciendo frio?, sí, pero en Acapulco hace calor, salimos de madrugada para allá y llegamos poco antes del mediodía, hacía calor, llegamos a la casa de mi hermano, era una propiedad grande con varias habitaciones y una alberca no muy grande, esta casa la rentaba en vacaciones y de eso, más o menos sacaba una buena lana.
Llegamos y nos recibieron mi hermano Rubén y ni sobrina Sofía, la vista de mi sobrina me impacto, ya que tenía rato que yo no la veía, era una chica que tendría como 19 años, morenita, un poco alta, con cuerpo hermoso y un par de tetas grandes y redondas, mirada picara y, además, por boca de mi hija supe, que era medio descocada.
Mi hija abrazo y le dio un beso a mi hermano e hizo lo mismo con su prima Sofia, les dijo “Llegamos y ya quiero meterme a la alberca”, su prima le dijo “feliz cumpleaños Caro, le dijo su prima” las dos se fueron a la alberca, la cual estaba ocupada por varias mamis, algunas, medio las conocía y otras no. Cuando las dos salieron de un vestidor que había cerca de la alberca, vestían unos trajes de baño que me permitía admirar sus hermosos cuerpos, cuando mi hija sintió mi mirada, ella, coqueta se dio la vuelta en redondo y me mostro su hermoso cuerpo, despues corrió, me abrazo y me dio un beso en la comisura de mis labios.
Al tener el sensual cuerpo de mi hija pegado al mío me excito más de la cuenta, por lo que la aparté sutilmente de mí y empecé a saludar a los invitados de mi hermano, en especial a las mamitas que estaban ahí, le pase el escanear a todas, todas vestían micro trajes de baño que dejaban muy poco a la imaginación., me estaba regordeandome con la vista de esas bellas mamitas, todas estaban para llevarlas a la cama inmediatamente, en eso estaba, cuando se me acerco mi hermano, el muy cabron había notado lo que estaba haciendo y me dijo a poco no todas están bien buenotas, le dije ¿todas?, se rio otra vez y me dijo, ven vamos a tomarnos una cerveza, le dije, pero antes déjame instalarme en tu casa, él me dijo, “sabes que hermano, ya no hay lugar para ti, pero te reserve una habitación en un hotel cercano, ok, ¿y mi hija en donde se va a quedar? le pregunte, se puede quedar con Sofía sin ningún problema.
Me cambien en la recamara y me puse un traje de baño, salí a la alberca, cuando me vio mi hija, me grito “ven papi, metete a la alberca, el agua está bien sabrosa”, en verdad hacía calor, antes de meterme a la alberca, vi que mi cuñada estaba tomando el sol, acostada boca abajo a la orilla de la alberca, vestía un traje de baño de color azul, tipo tanga, bien pequeño, podía observar cómo se le metía la tela deliciosamente entre sus dos cachetes, ella, se volteo y con un ademan me saludo y siguió recostada. Por fin me metí a la alberca, mi hija de inmediato de abalanzo sobre mí y me abrazo, tal como lo hacía, cuando era niña, en esa época yo no sentía nada, pero esta vez me puso a punto, ya que ella inocente o a propósito, me abrazo del cuello y enrosco sus piernas alrededor de mi cintura, yo no sabía que hacer, ella me miro con ojos picaros “camina papito, como cuando era niña, entonces empece a caminar con ella cargada, a cada paso se me iba parando la verga, ella al sentir el bulto que se estaba formando en mi entre pierna, me dijo, “hay papi, mejor me bajo y se fue riendo, se reunió con su prima”, le di la espalda, de reojo vi que estaba platicando con ella, al verme se reían discretamente, tal como si se contaran una travesura, la verdad me hubiera gustado saber que decían.
