Lila, mi vecina

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Mi lengua iba de entre sus nalgas a su conchita, de allí lamía los bordes de ese culito tan tentador y cerrado, volvía otra vez a lamer ese clítoris que estaba a punto de estallar…las contracciones ya preanunciaban el primero de sus orgasmos, el que llegó abundante, tal como si se abrieran las puertas del placer. Lilia en un prolongado gemido se retorcía gozosa.

Ese día llegué a casa muy cansado, necesitaba de una muy buena ducha caliente, el trabajo no se adelantaba a pesar de mis esfuerzos y estaba realmente agotado. Busqué la ropa de recambio y me metí debajo de la regadera, estaba muy reconfortante y ¡como necesitaba de esa catarata de agua sobre mi cuerpo! Me miré al espejo empañado, pasé la toalla para ver mi rostro, y vaya sorpresa, milagros que hace un buen duchaje. Recordé que en la heladera había pocas provisiones, y pocas ganas tenía de hacerme la cena, pero el apetito no pensaba lo mismo, parecía un viejo molino aplastando granos, y si que se hacía escuchar.

Me terminé de vestir, con un gesto reflejo, coloqué mi billetera en el bolsillo del pantalón.

Debía tomar la decisión, nada de la cocina me atraía, el restaurante estaba a tan solo doscientos metros y un poco del aire fresco de la noche borraría las huellas del cansancio.

Era mitad de semana y el local estaba semi vacío, elegí una mesa cerca del ventanal y leí la carta que amablemente me alcanzó Luis, el mesero que siempre me ha atendido. Le pregunté por lo bajo que me aconsejaba para esta ocasión, y me respondió… -Hay un salmón al horno como para hacerle los honores, sea le dije a Luis, -Vino blanco bien frío por favor… Levanté la vista y recorrí el salón, unas parejas de jóvenes celebraban al parecer el cumpleaños de uno de ellos, su algarabía, mesurada, era contagiosa, cerca de mi mesa una hermosa mujer, sola, leía y releía su carta, parecía que no encontraba algo que le apeteciera.

Me pareció conocido su rostro, mi stock de imágenes volaba en mi cerebro, ¿no es mi nueva vecina del cuarto piso? si que lo era, habíamos viajado más de una vez en el ascensor y nos dimos, cada vez, los saludos cordiales… Ella levantó su vista de la carta y notó mi presencia nos cruzamos un par de sonrisas, pareció alegrarse de verme, realmente mi don Juan Tenorio no sabía que hacer, recordé lo dicho por Luis y por lo bajo le dije…

-¿Puedo sugerirle algo?, su sonrisa se hizo más evidente. -¿Que me aconsejaría?..Su voz era tan bella como su rostro… -¿Me permite acercarme? Somos vecinos y no me parece justo que usted esté sola en su mesa, oh, y disculpe, ¿espera a alguien?…su mirada me lo dijo todo, me levanté y me senté frente a ella. Era una mujer muy especial, toda ella daba la imagen de una hermosa mujer, a pesar, y no se notaba mucho, de que no era joven…la delataba la forma muy sobria y elegante en su vestir, me impactaron sus ojos, se los notaba como cansados, en otro puerto, en otro mundo…

Me presenté,… -Norberto, Beto para los amigos,… -Alicia… Lilia para las amigas…-¿Puedo tutearla? … -Por supuesto y le soy sincera esta noche necesitaba dialogar con alguien. -Soy todo tuyo,… te presto mis oídos…. Su risa cristalina se hizo oír… -¿Te gusta leer o eres la fanática de la tele?… -Leo mucho…me encantan Borges, Cortázar… ¿Y a vos?- Scott, otros mundos…pero soy un mal educado, aún no te sugerí el plato…y otra vez su risa…-¿Qué me aconsejas Beto?…Un escalofrío me recorrió la columna vertebral… -Lilia, me han sugerido un salmón al horno,… -¿No me digas que te gusta el pescado?…-Si me encanta y sobre todo al horno, soy un especialista con el microondas… y no faltará oportunidad que te invité a vos y tu pareja a comer en mi departamento… -Vivo sola, hace ya tres años que falleció mi esposo y aún no me he repuesto de ese trance. -Disculpa he sido un grosero, no debí haber dicho eso,…-Nooo si lo que necesito es dialogar, me estoy volviendo loca con la soledad…

Luis se acerca a Lilia y le pregunta por su pedido. -Que sean dos los salmones, esta noche nos vamos a la playa… jajajaja. Esos ojos, con su color del tiempo, brillaron por primera vez desde que los vi, una luz de alegría se prendió en ellos, me contó que no tenía hijos pues perdió dos y no quisieron arriesgar más…

El aroma al salmón invadió la mesa…-Se ve exquisito comentó Lilia…muy buena idea Beto…y otra vez el temblor…pero esta vez venía acompañado… mi fiel vasallo de tantas batallas se estaba poniendo muy “inquieto”, suerte que la mesa me tapaba lo suficiente… El plato era generoso y estaba realmente exquisito, no sé si sería el hambre, los nervios, ver esos ojazos, pero casi devoro todo el plato… -Tenías hambre por lo que veo…-Es verdad…y no tenía ninguna gana de cocinar…-Veo que nos parecemos en muchas cosas Beto, brrrrrrr ¡vaya con el temblor!…El “socio” estaba cada vez más “intranquilo”.

Aún hoy, luego de tanto tiempo no comprendo como me atreví a tomarle la mano en un acto irracional, pero no fue rechazado, y eso me tranquilizó al menos por un rato, la tibieza de sus dedos, el perfume que emanaba de toda ella era fascinante…

Finalizamos la cena…-Lilia, te invito a un café en mi departamento, el de aquí no me agrada mucho…-Beto, Beto,… Se me hace que tenés al café ya preparado ¿si?…. -No cabe duda, vas a adivinar todo sobre mí Lilia, y eso me encanta… -Yo quisiera saber mas de ti…ya habrá oportunidad… Pagué con la tarjeta de crédito a pesar de la insistencia de Lilia de pagar ella… -Ya me invitarás tú…

El ascensor del edificio pareció más chico que nunca, el tenerla tan cerca, el calor de su cuerpo, el contacto con sus pechos, ya mi socio estaba listo para lo que se diera. Mi imaginación volaba a límites insospechados, ¡y no acertaba con el botón de mi piso!…

-¿Nervioso tal vez? …me susurró muy quedo… -¿A fuerza de ser sincero? Si y mucho… -¿Tanto te “acobardo”?… -No, no es eso, es que el mirarte, el tenerte tan cerca, tu perfume, viajo en una nube y no en el ascensor… y otra vez su sonrisa…

Llegamos por fin al piso, las llaves temblaban en mis manos como si fuera la primera cita, es que todo en ella me atrapaba, atraía, por suerte ese día fue de limpieza y estaba todo más que ordenado.Le invité a usar el sillón que más le gustara mientras iba por el café,… -¿Azúcar o sweet?… -Sweet por favor, ¿o no ves mis kilos de más?…-Yo diría que de más nada, todo lo que tienes está muy bien distribuido…

De la heladera incorporé a la bandeja unas masas frescas, y retorné a su lado, se había quitado la chaqueta y vamos que espectáculo me brindó…aplaudí con ganas y le acerqué su café… -¿A que se debe el aplauso?…preguntó Lilia pícaramente,…-Es que cada vez me asombras más y más, se te ve re guapísima,… -No tanto como las chicas de tu edad…

-¿Cuántos años crees que tengo Beto ?… -Digamos uhhhmmmhhhmm 35? -Jajajaja…Eres un lisonjero…tengo 42…-No te creo, perdona…. Se te ve maravillosa…-Insisto eres un lisonjero, pero vale, le pregunté si estaba cómoda y por el café,…-Súper cómoda y el café… -¿Canela tal vez?…-Un pellizco como para dar ese sabor…

Sentado a su lado, ver sus pechos turgentes, bien puestos, el escote, que si bien no era muy generoso dejaba entrever la belleza que escondía… -¿Curioso ahora ?… -¿Tú que opinas? Estar tan cerca de ti, adorarte con la mirada, imaginarte en otra forma, y deleitarme con la visión es algo que no puedo creer,… -¿Realmente crees que soy bonita?…-No solo lo eres sino, además eres una mujer de otra galaxia…y ya sin preámbulos le di un beso en su mejilla.

Lilia no se sorprendió, y buscó mi boca con ansias, el calor de sus labios, su lengua ardiente, el unirse a la mía en una danza morbosa fue el comienzo, mis manos acariciaban su nuca, su cuello, bajaban lentamente y acariciaban sus pechos sobre la tela, estaban durísimos y sus pezones parecían querer estallar contra el vestido.

Le quité la parte superior de su vestido, con mi mano en su espalda aflojé su brassier. La vista de esos pechos, parados, desafiantes, invitando a saborearlos…mi boca tal como un bebé saboreó el néctar de sus pezones, de su leche caliente… Lilia acariciaba mis cabellos mientras gemía quedamente, mi mano derecha acariciaba despaciosamente su pancita, su entre pierna y notaba como ella se agitaba cada vez más, el contacto con su vagina húmeda me invitaban a saborear todos sus jugos, Lilia me mordía las orejas y en un susurro solo decía, -Beto sigue, sigue mi bebé y sus convulsiones eran ya más frecuentes y rápidas.

Me arrodillé sobre la alfombra y hundí mi cabeza entre sus piernas, Lilia las abrió de par en par y apenas mi lengua entró en contacto con su conchita las subió a mi cuello y me atrapó totalmente, esos labios rojos, plenos de sangre, de un perfume y sabor tan especial, los besaba, lamía, mordía, con mi lengua llevé su clítoris inflamado a mi garganta, necesitaba saber de su sabor, mientras los gemidos de Lilia eran cada vez más sonoros, su piernas me apretaban más y más, sus manos me estaban destrozando mi espalda y ya me habían quitado mi remera.

Mi lengua iba de entre sus nalgas a su conchita, de allí lamía los bordes de ese culito tan tentador y cerrado, volvía otra vez a lamer, abajo arriba a ese clítoris que estaba a punto de estallar…las contracciones ya preanunciaban el primero de sus orgasmos, el que llegó abundante, tal como si se abrieran las puertas del placer…Lilia en un prolongado gemido se retorcía gozosa mientras sus uñas se clavaban una vez más en mi espalda. Sus jugos inundaron mi boca con el maná de su leche caliente, y no fue solo uno, como gotas de lluvia se sucedieron uno tras otro y Alicia disfrutaba cada uno de ellos como si fuera el primero, su sabor era fantástico y cada orgasmo de un gusto diferente…

-Beto…mi bebé… que placer más ricoooooooooooooo, hace mucho tiempo, no, miento, nunca he gozado como estoy gozando aquí contigo… eres el amante perfecto, y si me permites, ¡Mi amante!…soy muy felizzzzzzzzzzzzzz…Su boca se unió a la mía, parecía que quisiera arrancarme la lengua…tal era su fuerza y su pasión… Subí mas arriba sus piernas y comencé con el placer de disfrutar de su culo, un culito de piel muy suave, duro y su cueva muy cerrada, mis dedos habían dejado la huella de sus jugos y mi lengua se deleitaba en el entrisaca… -¡Me estás volviendo loca!…¡pero no pares por favor!

Otro orgasmo acarició mi cara, Lila suplicante me dice… -¿Yo no voy a tener el placer de saborear tu verga? Y sin más me quita los pantalones y mi “socio” salta como resorte, presto para la acción… -Lo tenías bien guardado amor, ¡es una ¡belleza! Y abriendo su boca comenzó a chupar mi pija lentamente, cada arruga, cada vena, lamía el glande con una fruición que no había experimentado antes en otra mujer…los vellos de todo mi cuerpo se erizaron, no cabía ninguna duda, estaba prendado de esa mujer, Lilia al margen de su belleza y su forma de ser me revolucionaron el cerebro….mi verga entraba y salía de su boca como un pistón… su saliva goteaba en la alfombra….deposité a Lilia sobre la misma alfombra y girando mi cuerpo comencé a saborear su concha ardiente, rodamos por el ambiente posesos de deseo, de ansias de hacer gozar al máximo al otro, uno y otro fueron sus orgasmos, yo me contenía pues no deseaba correrme aún…

Alcé a Lilia y la subí a la mesa del comedor, con sus hermosas piernas colgando del borde, Lilia tomó mi pija y la sometió a una mamada genial, para lubricarla, sus piernas se subieron a mis hombros, y froté mi verga en su húmedo chochito…

Pausadamente introduje la cabezota en esa cueva de mil placeres, y la hundía lentamente, entraba y salía a ritmo cadencioso, sus manos que ya dejaron sus huellas en mi espalda me atrajeron hacia ella y nos unimos en un beso interminable, nuestras salivas se unían tal como lo estaban haciendo nuestros jugos en su fascinante sexo, le chupé un pezón y ella me mordía la oreja, comenzó, tal como una gatita en celo, a maullar, a exteriorizar todo el placer que estaba viviendo, yo sudaba a mares, y comencé como un animal a follarla cada vez más duro, mis huevos golpeaban los cachetes de su culo y la mesa se movía al ritmo de mis embestidas.

Lilia se mordía las manos para no gritar, para no estallar en guturales gemidos de hembra gozosa…

-Grita mi amor, grita, que se enteren los vecinos que aquí ¡también se coge!…-Aguanta mi amor, aguanta… me deleitaba en mi oído, …que necesito correrme contigo cuando me llenes con todo tu semen,…. quiero, amo, necesito, muero por tener toda tu leche dentro de mi cuerpo….

Sus tetas bamboleaban de un lado a otro el festín de nuestras lenguas era inacabable, y ya sentía como la vagina de Lilia se contraía y me absorbía cada vez más aceleradamente, su polvo, ya había perdido la cuenta, estaba próximo, al mío no le faltaba mucho, mis huevos me dolían de tanto placer. Y por fin estallamos los dos a un solo grito a un solo y estruendoso gemido…

Los dos extenuados en la mesa nos volvimos a besar, los orgasmos, el aroma a ellos estaban como prendidos en cada rincón del comedor… La alcé en mis brazos….juntos fuimos a la ducha…

Si les ha agradado el relato hágamelo saber.

PD: Un secreto entre ustedes y yo…tanto Lilia como yo tenemos las llaves de los dos departamentos, ¡aun no nos decidimos a ampliar la mesa!

Autor: Abejorro Rojo

[email protected]

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Escrito por Marqueze

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